
Embarazo en enfermedad renal crónica: riesgo y preeclampsia

Índice
- Por qué la ERC cambia el embarazo
- El riesgo según el estadio de la ERC
- Lo que la gestación le hace al riñón
- El asesoramiento antes de embarazarse
- Prevenir la preeclampsia
- ¿Empeoramiento renal o preeclampsia sobreañadida?
- Diálisis y trasplante
- Cómo NEXO ayuda a entrenar ese razonamiento
- Preguntas frecuentes
- Mensajes para llevar
- Referencias
En un caso ficticio, una mujer de 31 años con nefropatía por IgA llega al ambulatorio con una pregunta directa: ¿puedo embarazarme? La tasa de filtración estimada está en 50 mL/min/1,73 m², la presión está controlada con un inhibidor de la enzima convertidora de angiotensina y la proteinuria persiste. Ella quiere números, y el médico necesita saber de dónde vienen.
La enfermedad renal crónica (ERC) complica hasta el 3 por ciento de los embarazos, una frecuencia parecida a la de la preeclampsia (Piccoli et al., 2018). Aun así, suele recibir menos atención en el control prenatal, en parte porque es silenciosa y porque la fisiología del embarazo enmascara la pérdida de función renal.
Este texto organiza el razonamiento en tres preguntas: cuál es el riesgo para la madre, para el bebé y para el riñón; qué conversar antes de la concepción; y cómo separar el empeoramiento de la enfermedad renal de la preeclampsia sobreañadida.
Puntos principales
- El riesgo de parto prematuro y de bebé pequeño para la edad gestacional ya aumenta en el estadio 1 de la ERC y crece con el avance de la enfermedad (Piccoli et al., 2018).
- En la ERC estadios 3 a 5, la hipertensión crónica y la proteinuria predijeron desenlaces malos mejor que el propio estadio (Wiles et al., 2021).
- En esa cohorte, el embarazo adelantó en promedio 2,5 años la necesidad de diálisis o trasplante (Wiles et al., 2021).
- El asesoramiento antes de la concepción revisa medicamentos teratogénicos, discute aspirina en dosis baja y planifica la anticoncepción (Wiles et al., 2015; Attini et al., 2020).
- La OMS recomienda aspirina en dosis baja para gestantes con alto riesgo de preeclampsia, y la enfermedad renal previa está entre los factores de riesgo (OMS, preeclampsia).
- Separar la preeclampsia del empeoramiento renal es difícil, y la razón sFlt-1/PlGF puede ayudar porque la ERC inicial suele tener placentación normal (Cabiddu et al., 2016).
Sumario
- Por qué la ERC cambia el embarazo
- El riesgo según el estadio de la ERC
- Qué le hace el embarazo al riñón
- El asesoramiento antes de embarazarse
- Prevenir la preeclampsia
- ¿Empeoramiento renal o preeclampsia sobreañadida?
- Diálisis y trasplante
- Cómo NEXO ayuda a entrenar este razonamiento
- Preguntas frecuentes
- Take-home messages
Por qué la ERC cambia el embarazo
Un problema común y poco reconocido
La OMS estima que la preeclampsia afecta del 3 al 8 por ciento de las mujeres que dan a luz en el mundo (OMS, preeclampsia). Una revisión internacional, escrita para el Día Mundial del Riñón de 2018, recuerda que la prevalencia estimada de ERC en el embarazo, de cerca del 3 por ciento, es tan alta como esa (Piccoli et al., 2018).
Los autores añaden que esa estimación provino de países de ingresos altos y puede estar subestimada en países de ingresos medios y bajos, donde la ERC suele ser más prevalente (Piccoli et al., 2018). Por eso, el control prenatal puede ser una ocasión valiosa para diagnosticar la ERC, sobre todo en poblaciones desfavorecidas (Piccoli et al., 2018).
El contexto de la salud materna
En 2023, cerca de 260 mil mujeres murieron durante o después del embarazo y el parto, y la mayoría de esas muertes podría haberse evitado (OMS, mortalidad materna). Los trastornos hipertensivos representaron cerca del 16 por ciento de las muertes maternas en el mundo, el equivalente a cerca de 42 mil muertes en 2023 (OMS, preeclampsia).
La desigualdad es grande. La razón de mortalidad materna fue de 346 por 100 mil nacidos vivos en los países de ingresos bajos, frente a 10 por 100 mil en los de ingresos altos (OMS, mortalidad materna). Los resultados del embarazo en la ERC también dependen del sistema de salud y del acceso a nefrología, obstetricia y terapia intensiva neonatal (Piccoli et al., 2018).
Lo que la fisiología esconde
En el embarazo normal, la depuración de creatinina sube cerca del 50 por ciento y la creatinina sérica baja (Wiles et al., 2021). Por eso, los valores "normales" fuera del embarazo deben leerse con cautela, y la ERC en estadios 2 y 3 puede pasar desapercibida si el médico usa la referencia de mujeres no embarazadas (Piccoli et al., 2018).
La falta de esa hiperfiltración es, en sí misma, una pista de pérdida inicial de función renal (Piccoli et al., 2018). Estadiar la enfermedad antes del embarazo, por la filtración y por la albuminuria, como se describe en el texto sobre el estadiaje de la ERC según KDIGO 2024, evita esa trampa.
El riesgo según el estadio de la ERC
El riesgo empieza temprano
El riesgo de desenlaces adversos en la gestación existe desde la etapa inicial de la ERC, incluso sin hipertensión y sin proteinuria, lo que justifica un seguimiento multidisciplinario para todas las pacientes (Cabiddu et al., 2016). La incidencia de parto prematuro y de bebés pequeños ya es mayor en el estadio 1 que en la población general y aumenta con el avance de los estadios (Piccoli et al., 2018).
En cambio, las malformaciones en general son tan frecuentes como en la población general, fuera de las enfermedades hereditarias y de la nefropatía diabética, y la muerte materna es excepcional, al menos en países con muchos recursos (Piccoli et al., 2018). El riesgo de muerte materna aparece casi solo en el lupus eritematoso sistémico y en las vasculitis (Cabiddu et al., 2016).
Lo que muestra una cohorte de ERC avanzada
Una cohorte de seis centros de nefrología del Reino Unido estudió 178 gestaciones en 159 mujeres con ERC estadios 3 a 5 que superaron las 20 semanas (Wiles et al., 2021). La tasa de nacidos vivos fue del 98 por ciento, pero el 56 por ciento de los bebés nació antes de las 37 semanas (Wiles et al., 2021).
| Desenlace | ERC 3a | ERC 3b | ERC 4 y 5 |
|---|---|---|---|
| Parto antes de 37 semanas | 41 por ciento | 62 por ciento | 88 por ciento |
| Parto antes de 34 semanas | 20 por ciento | 25 por ciento | 40 por ciento |
| Peso por debajo del percentil 10 | 24 por ciento | 32 por ciento | 64 por ciento |
| Edad gestacional mediana en el parto | 37,4 semanas | 35,9 semanas | 34,7 semanas |
Los datos de la tabla provienen de esa cohorte británica, estratificada por el estadio antes de la gestación (Wiles et al., 2021). En total, el 35 por ciento de los bebés necesitó internación en una unidad neonatal (Wiles et al., 2021).
La hipertensión y la proteinuria pesan más que el estadio

El hallazgo más útil para el asesoramiento es este: la hipertensión crónica, la proteinuria antes o al inicio de la gestación y la ausencia de caída de la creatinina en la gestación predijeron desenlaces adversos mejor que el estadio de la ERC (Wiles et al., 2021).
- Hipertensión crónica: entre las mujeres hipertensas, el 32 por ciento tuvo parto antes de las 34 semanas, frente a ninguna entre las normotensas (Wiles et al., 2021).
- Creatinina que no cae: en las hipertensas, una caída menor del 10 por ciento de la creatinina en la gestación duplicó el riesgo de parto antes de las 34 semanas, del 20 al 40 por ciento (Wiles et al., 2021).
- Proteinuria: una razón proteína/creatinina superior a 100 mg/mmol, cercana a 1 g por día, fue el predictor más fuerte de peso al nacer por debajo del percentil 10 (Wiles et al., 2021).
El estadio, la hipertensión y la proteinuria están ligados entre sí, pero cada uno es también un factor de riesgo independiente (Cabiddu et al., 2016).
El tipo de enfermedad renal importa
Las glomerulonefritis y las enfermedades inmunológicas tienen mayor riesgo de que aparezcan o empeoren la proteinuria y la hipertensión, un cuadro difícil de separar de la preeclampsia (Cabiddu et al., 2016). El riesgo es mayor cuando la enfermedad inmunológica está activa o cuando se diagnostica o se reactiva durante la gestación (Cabiddu et al., 2016).
En cambio, las malformaciones renales, la enfermedad renal poliquística autosómica dominante, la litiasis y las infecciones urinarias altas previas aumentan el riesgo de infección urinaria, que a su vez se asocia a la prematuridad (Cabiddu et al., 2016). Cuando la enfermedad renal comienza en la infancia, la transición al cuidado adulto incluye esta conversación, como discute el texto sobre ERC en el niño.
Lo que la gestación le hace al riñón
La pérdida de función medida en años
En la cohorte británica, la filtración estimada cayó en promedio 4,5 mL/min/1,73 m² entre antes de la gestación y el posparto, más que el declive anual previo, de 1,8 mL/min/1,73 m² por año (Wiles et al., 2021). Hubo una caída en escalón de la función renal ligada a la gestación en el 80 por ciento de las mujeres (Wiles et al., 2021).
Los autores tradujeron esa pérdida en años de enfermedad. El efecto de la gestación equivalió a 1,7, 2,1 y 4,9 años de enfermedad renal en los estadios 3a, 3b y 4 y 5, respectivamente, y adelantó en promedio 2,5 años la necesidad de terapia renal sustitutiva (Wiles et al., 2021).
Quién pierde más función
Un año después del parto, el 46 por ciento de las mujeres había perdido al menos el 25 por ciento de la filtración previa al embarazo o necesitaba terapia renal sustitutiva (Wiles et al., 2021). La pérdida fue mayor en las mujeres con hipertensión crónica y en las que tuvieron una caída menor al 10 por ciento de la creatinina durante el embarazo (Wiles et al., 2021).
La diálisis fue rara: el 3 por ciento de las mujeres comenzó durante el embarazo y el 7 por ciento en el primer año después del parto (Wiles et al., 2021). Las mujeres en los estadios 4 y 5 con una progresión que llevaría a diálisis en hasta 5 años deben saber que el embarazo probablemente adelanta esa necesidad al propio embarazo o al posparto inmediato (Wiles et al., 2021).
La preeclampsia también deja huella en el riñón
La relación también corre en sentido inverso. En un registro sueco con más de 1,9 millones de mujeres seguidas durante una mediana de 20,7 años, la preeclampsia se asoció con casi el doble del riesgo de desarrollar ERC (razón de riesgo ajustada 1,92) (Barrett et al., 2020).
El riesgo fue mayor para la ERC hipertensiva y diabética y aumentó tras preeclampsia pretérmino, recurrente o asociada a obesidad (Barrett et al., 2020). Por eso, la historia obstétrica entra en la evaluación renal de cualquier mujer, y el seguimiento de la presión y de la función renal continúa después del parto.
El asesoramiento antes de embarazarse
Cómo funciona una consulta de asesoramiento
En un ambulatorio londinense de asesoramiento preconcepcional, 179 mujeres con ERC fueron atendidas entre 2003 y 2011 por un obstetra y un nefrólogo juntos, en consultas de 30 a 45 minutos con invitación al compañero (Wiles et al., 2015). La consulta describía los desenlaces posibles, la vía de parto y el efecto de corto y largo plazo sobre la función renal (Wiles et al., 2015).
La misma consulta revisaba los medicamentos en cuanto a la teratogenicidad, discutía aspirina para prevenir la preeclampsia, orientaba ácido fólico antes de la concepción y ofrecía asesoramiento anticonceptivo (Wiles et al., 2015). La mitad de las mujeres usaba algún medicamento teratogénico (Wiles et al., 2015).
Qué les pareció a las mujeres
Entre las 72 que respondieron al cuestionario, el 90 por ciento consideró la consulta informativa y el 92 por ciento dijo que la ayudó a decidir sobre el embarazo (Wiles et al., 2015). Al mismo tiempo, el 17 por ciento consideró el proceso multidisciplinario intimidante, y los comentarios libres citaron dificultades de acceso e impacto emocional (Wiles et al., 2015).
Incluso con la preparación, los embarazos siguientes tuvieron más complicaciones que los de controles del mismo hospital: 20 por ciento de preeclampsia contra 4 por ciento, y 31 por ciento de partos antes de las 37 semanas contra 8 por ciento (Wiles et al., 2015). Dar esos números con honestidad es parte de una buena toma de decisión clínica.
Revisar los medicamentos
El grupo italiano de riñón y embarazo recomienda suspender los inhibidores de la enzima convertidora y los bloqueadores del receptor de angiotensina en la primera prueba de embarazo positiva, entre la 4ª y la 6ª semana, en mujeres con ERC proteinúrica (Cabiddu et al., 2016). La estrategia permite mantener la protección contra la proteinuria hasta la concepción, al menos en pacientes adherentes (Cabiddu et al., 2016).
El micofenolato causa malformaciones graves y debe cambiarse por azatioprina antes del embarazo, como sugieren las guías de KDIGO y europeas citadas por el grupo (Cabiddu et al., 2016). La misma revisión recuerda que la ciclofosfamida contraindica el embarazo y puede causar menopausia prematura y esterilidad (Cabiddu et al., 2016).
Anticoncepción para quienes todavía no quieren embarazarse
La fertilidad es menor en la ERC, pero la concepción y el parto son posibles en todos los estadios, y un embarazo no planificado puede tener efectos duraderos (Attini et al., 2020). Por eso, la anticoncepción individualizada debe ofrecerse a todas las mujeres con ERC en edad fértil que no quieren embarazarse (Attini et al., 2020).
- Estroprogestágenos: pueden usarse en la ERC inicial sin proteinuria, excluidos el lupus y las enfermedades inmunológicas con alto riesgo de trombosis e hipertensión (Attini et al., 2020).
- Progestágeno solo: en general seguro, con sangrado intermenstrual como principal efecto adverso (Attini et al., 2020).
- Dispositivo intrauterino sin hormona: buena alternativa, evaluando con cuidado el riesgo de infección pélvica (Attini et al., 2020).
- Preservativo: el único método que también protege contra infecciones de transmisión sexual (Attini et al., 2020).
Prevenir la preeclampsia
La aspirina en dosis baja
La OMS recomienda aspirina en dosis baja para gestantes con alto riesgo de preeclampsia, iniciada hasta las 20 semanas o cuando comienza el control prenatal (OMS, preeclampsia). La enfermedad renal previa aparece en la lista de factores de riesgo de la organización, junto con la hipertensión y la diabetes (OMS, preeclampsia).
El grupo italiano indica aspirina en dosis baja en las pacientes proteinúricas y en las que tienen ERC avanzada, lupus o nefropatía por IgA (Cabiddu et al., 2016). El mejor momento para comenzar es controvertido: muchas guías sugieren después del primer trimestre, pero algunos autores defienden un inicio más temprano, y el grupo propone que obstetras y nefrólogos de cada servicio definan una política común (Cabiddu et al., 2016).
Otras medidas de la OMS
Además de la aspirina, la OMS recomienda suplementar calcio en el embarazo en lugares con baja ingesta de calcio en la dieta, tratar la hipertensión previa con antihipertensivos y usar sulfato de magnesio para prevenir la eclampsia (OMS, preeclampsia). El sulfato de magnesio reduce el riesgo de eclampsia en más de la mitad, pero su uso aún es limitado en muchos lugares con pocos recursos (OMS, preeclampsia).
El control prenatal de la mujer con ERC incluye también las medidas de cualquier embarazo, como las vacunas en el embarazo y la orientación sobre ejercicio en el embarazo, ajustadas al cuadro renal.
El control de la presión
El grupo italiano sugiere un control estricto de la presión, con un objetivo ideal por debajo de 130/80 mmHg y aceptable por debajo de 140/90 mmHg, bajo vigilancia cuidadosa y de preferencia con medición domiciliaria (Cabiddu et al., 2016). El tratamiento sigue una escalera, comenzando por los medicamentos con menos contraindicaciones en el embarazo, y evita la corrección excesiva, que puede perjudicar el crecimiento fetal (Cabiddu et al., 2016).
¿Empeoramiento renal o preeclampsia sobreañadida?
Por qué la distinción es difícil
La preeclampsia se diagnostica por hipertensión de inicio nuevo, a partir de 140/90 mmHg, con proteinuria de 0,3 g en 24 horas o más, después de las 20 semanas de gestación (OMS, preeclampsia). En la mujer con ERC, la hipertensión y la proteinuria muchas veces ya existen antes, y los dos criterios pierden fuerza.
La dificultad es tan grande que la cohorte británica desistió de codificar la preeclampsia: sin criterios diagnósticos definidos en guías nacionales o internacionales para la preeclampsia sobreañadida en quien tiene hipertensión o proteinuria previas, el diagnóstico era imposible de confirmar en la revisión de historias clínicas (Wiles et al., 2021). En la misma cohorte, la proteinuria subió en mediana 23 por ciento ya al inicio del embarazo (Wiles et al., 2021).
Las pistas que ayudan
El razonamiento parte de la fisiopatología. Como la preeclampsia nace de un defecto de placentación, el análisis del flujo útero-placentario y el crecimiento fetal pueden ayudar: flujo alterado y crecimiento comprometido sugieren preeclampsia, mientras que flujo y crecimiento normales favorecen la ERC (Cabiddu et al., 2016).
La razón sFlt-1/PlGF se considera uno de los marcadores más prometedores para apoyar este diagnóstico diferencial, porque la ERC, al menos en los estadios iniciales, tiene placentación normal (Cabiddu et al., 2016). El uso del marcador en la gestante en general está en el texto sobre la razón sFlt-1/PlGF en el diagnóstico de la preeclampsia.
Cuando la biopsia no es una opción
La biopsia renal no se recomienda en el embarazo, según una revisión sistemática citada por el grupo italiano, por el riesgo de sangrado grave (Cabiddu et al., 2016). Sin el patrón de referencia, el diagnóstico se apoya en la suma de pistas clínicas, de laboratorio y ecográficas, y la decisión de adelantar el parto sopesa el riesgo materno contra la prematuridad. Una caída rápida de la filtración también plantea la hipótesis de lesión renal aguda, cuyos criterios actuales están en el texto sobre lo que la KDIGO 2026 cambió en la lesión renal aguda, y la gasometría muestra si ya hay acidosis metabólica, con la lectura detallada en el paso a paso del anion gap.
Este es un razonamiento de probabilidad, en el que cada pista cambia la probabilidad de cada hipótesis, como en la lectura de exámenes por la probabilidad pretest. Cuando ninguna pista decide, las estrategias para lidiar con la incertidumbre diagnóstica ayudan a elegir el siguiente paso con seguridad.
Diálisis y trasplante
Embarazo en diálisis

Una revisión sistemática de embarazos en diálisis crónica entre 2010 y 2020 encontró 71,4 por ciento de nacidos vivos entre 402 embarazos con datos completos (Baouche et al., 2023). El parto pretérmino fue la complicación más común, en 82,8 por ciento de los nacimientos, y la preeclampsia ocurrió en 11,9 por ciento de los embarazos (Baouche et al., 2023).
Más horas de diálisis se asociaron con mejores desenlaces fetales, y una urea prediálisis de mitad de semana por debajo de 35 mg/dL puede orientar el ajuste de la prescripción (Baouche et al., 2023). La experiencia canadiense sugiere al menos 36 horas de diálisis por semana en quienes no tienen función renal residual, pero esa estrategia necesita adaptación donde el acceso a la diálisis es limitado o las distancias son grandes (Piccoli et al., 2018).
Embarazo después del trasplante
La fertilidad suele volver rápido después del trasplante renal. Un metanálisis de 6712 embarazos en 4174 receptoras encontró 72,9 por ciento de nacidos vivos, 21,5 por ciento de preeclampsia y 43,1 por ciento de partos pretérmino (Shah et al., 2019). El intervalo de 2 a 3 años después del trasplante tuvo más mortalidad neonatal y menos nacidos vivos que el intervalo superior a 3 años (Shah et al., 2019).
La candidata ideal al embarazo después del trasplante es joven, sin obesidad, normotensa, con función renal normal, sin proteinuria, sin rechazo reciente, adherente al tratamiento y con al menos dos años de trasplante (Piccoli et al., 2018). En la cohorte británica, el trasplante no se asoció de forma independiente con peores desenlaces obstétricos o renales (Wiles et al., 2021).
Volviendo al caso
La paciente del inicio tiene ERC 3a, hipertensión crónica y proteinuria persistente. Los datos de la cohorte británica permiten decirle que la probabilidad de un bebé vivo es alta, que el parto prematuro es probable y que el embarazo puede anticipar la pérdida de función renal en cerca de 1,7 año de enfermedad (Wiles et al., 2021).
La conducta incluye controlar mejor la presión y la proteinuria antes de la concepción, suspender el inhibidor de la enzima convertidora en la primera prueba positiva, discutir aspirina, comenzar ácido fólico y garantizar anticoncepción hasta la decisión (Cabiddu et al., 2016; Wiles et al., 2015). Registrar esta conducta con claridad ayuda al equipo del control prenatal, como muestra el texto sobre organizar el razonamiento en la historia clínica.
Cómo NEXO ayuda a entrenar ese razonamiento
En NEXO, el caso del día es ficticio, con presentación clínica real y hasta seis pistas progresivas, y tú propones el diagnóstico buscando el código en la CIE-10. Separar preeclampsia de empeoramiento renal exige el mismo ejercicio: reunir pistas de la historia, de la presión, de la orina y del ultrasonido antes de cerrar la hipótesis, como en el entrenamiento del diagnóstico diferencial con pistas.
Los límites de uso del juego están descritos en la página de economía de NEXO. Si investigas la enseñanza del razonamiento clínico, la página para Researcher explica cómo entrar en contacto. Los profesionales que escriben o revisan casos encuentran información en Curator y en Creators, y las instituciones pueden conocer la propuesta en la página para alianzas. Buscar el código correcto en la CIE-10 completa ese entrenamiento.
Preguntas frecuentes
¿Las mujeres con ERC pueden embarazarse?
Sí. El embarazo es posible en todos los estadios de la ERC, incluso en diálisis y después del trasplante, pero el riesgo de complicaciones es mayor y exige seguimiento especializado (Piccoli et al., 2018).
¿Qué pesa más en el riesgo: el estadio u otros factores?
En la ERC estadios 3 a 5, la hipertensión crónica y la proteinuria predijeron desenlaces malos mejor que el estadio (Wiles et al., 2021).
¿El embarazo empeora la función renal?
Puede empeorar. En la ERC estadios 3 a 5, el embarazo anticipó en promedio 2,5 años la necesidad de diálisis o trasplante (Wiles et al., 2021).
¿Cuándo suspender el inhibidor de la enzima convertidora?
El grupo italiano recomienda suspenderlo en la primera prueba de embarazo positiva, entre la 4ª y la 6ª semana, en las pacientes con proteinuria (Cabiddu et al., 2016).
¿Toda gestante con ERC debe tomar aspirina?
La OMS recomienda aspirina en dosis baja para gestantes con alto riesgo de preeclampsia, y la enfermedad renal previa es un factor de riesgo; la indicación es individual (OMS, preeclampsia).
¿Cómo separar la preeclampsia del empeoramiento renal?
Con la suma de pistas: flujo útero-placentario, crecimiento fetal y marcadores como la razón sFlt-1/PlGF, ya que la ERC inicial suele tener placentación normal (Cabiddu et al., 2016).
Mensajes para llevar
- Pregunte por el deseo de gestación a toda mujer con ERC en edad fértil y ofrezca anticoncepción a quien no quiere embarazarse (Attini et al., 2020).
- Use hipertensión, proteinuria y estadio para estimar el riesgo, y recuerde que los dos primeros pesan más (Wiles et al., 2021).
- Revise los medicamentos antes de la concepción y planifique la suspensión del bloqueo del sistema renina-angiotensina (Cabiddu et al., 2016).
- Discuta aspirina en dosis baja para prevenir la preeclampsia (OMS, preeclampsia).
- Lea la creatinina de la gestante según la fisiología del embarazo, y sospeche cuando no baja (Wiles et al., 2021).
- Controle la presión y la función renal después del parto, sobre todo tras la preeclampsia (Barrett et al., 2020).
Inventario de hitos
- Años 1970: primer parto exitoso de una paciente en hemodiálisis crónica (Baouche et al., 2023).
- 2015: un ambulatorio londinense publica nueve años de asesoramiento preconcepcional para mujeres con ERC (Wiles et al., 2015).
- 2016: el grupo italiano de riñón y gestación publica su declaración de buenas prácticas (Cabiddu et al., 2016).
- 2018: el Día Mundial del Riñón tiene como tema la salud de la mujer y la enfermedad renal (Piccoli et al., 2018).
- 2020: un registro sueco vincula la preeclampsia con el riesgo de ERC décadas después (Barrett et al., 2020).
- 2021: una cohorte británica mide en años el efecto de la gestación sobre la función renal en la ERC avanzada (Wiles et al., 2021).
Referencias
- World Health Organization. Pre-eclampsia. Fact sheet. Ginebra: OMS. Texto completo.
- World Health Organization. Maternal mortality. Fact sheet. Ginebra: OMS. Texto completo.
- Wiles K, Webster P, Seed PT, et al. The impact of chronic kidney disease Stages 3-5 on pregnancy outcomes. Nephrol Dial Transplant. 2021;36(11):2008-2017. PMID 33313680. DOI 10.1093/ndt/gfaa247.
- Wiles KS, Bramham K, Vais A, et al. Pre-pregnancy counselling for women with chronic kidney disease: a retrospective analysis of nine years' experience. BMC Nephrol. 2015;16:28. PMID 25880781. DOI 10.1186/s12882-015-0024-6.
- Cabiddu G, Castellino S, Gernone G, et al. A best practice position statement on pregnancy in chronic kidney disease: the Italian Study Group on Kidney and Pregnancy. J Nephrol. 2016;29(3):277-303. PMID 26988973. DOI 10.1007/s40620-016-0285-6.
- Piccoli GB, Zakharova E, Attini R, et al. Pregnancy in Chronic Kidney Disease: Need for Higher Awareness. A Pragmatic Review Focused on What Could Be Improved in the Different CKD Stages and Phases. J Clin Med. 2018;7(11):415. PMID 30400594. DOI 10.3390/jcm7110415.
- Attini R, Cabiddu G, Montersino B, et al. Contraception in chronic kidney disease: a best practice position statement by the Kidney and Pregnancy Group of the Italian Society of Nephrology. J Nephrol. 2020;33(6):1343-1359. PMID 32166655. DOI 10.1007/s40620-020-00717-0.
- Shah S, Venkatesan RL, Gupta A, et al. Pregnancy outcomes in women with kidney transplant: Metaanalysis and systematic review. BMC Nephrol. 2019;20(1):24. PMID 30674290. DOI 10.1186/s12882-019-1213-5.
- Baouche H, Jais JP, Meriem S, et al. Pregnancy in women on chronic dialysis in the last decade (2010-2020): a systematic review. Clin Kidney J. 2023;16(1):138-150. PMID 36726433. DOI 10.1093/ckj/sfac204.
- Barrett PM, McCarthy FP, Evans M, et al. Hypertensive disorders of pregnancy and the risk of chronic kidney disease: A Swedish registry-based cohort study. PLoS Med. 2020;17(8):e1003255. PMID 32797043. DOI 10.1371/journal.pmed.1003255.
Juega el caso del día en NEXO.


