
Mutilación genital femenina: reconocer, cuidar y el parto

Índice
- Qué es y cuántas mujeres viven con ella
- Reconocer en la consulta
- Las consecuencias físicas y obstétricas
- Desinfibulación: cuándo y por qué
- Dolor, salud mental, reconstrucción y la experiencia del cuidado
- Estudios en resumen
- Cómo NEXO ayuda a entrenar este razonamiento
- Preguntas frecuentes
- Mensajes clave
- Inventario de hitos
- Referencias
En una consulta ficticia, una mujer de 27 años, nacida en Somalia y que vive desde hace dos años en Europa, llega a la primera consulta de control prenatal con 14 semanas. Habla poco el idioma local, vino con una amiga para traducir y pide ser examinada por una mujer. En el examen, la médica nota que la abertura vaginal está casi toda cubierta por una cicatriz. La paciente dice que fue "cerrada" en la infancia y pregunta, en voz baja, si podrá tener el bebé por vía vaginal.
La escena reúne las tres tareas de este texto: reconocer la mutilación genital femenina (MGF), cuidar a la mujer que vive con ella y preparar el parto. Los datos provienen de metanálisis de desenlaces físicos y obstétricos, de cohortes de hospitales en países de migración, de revisiones sobre desinfibulación y reconstrucción y de síntesis cualitativas sobre la experiencia de las propias mujeres. En cada parte, el texto muestra el diseño y el tamaño de los estudios y separa lo que se midió de lo que es inferencia nuestra.
Puntos principales
- En un metanálisis de encuestas nacionales de 30 países, la prevalencia combinada de MGF entre mujeres de 15 a 49 años fue de 36,9 por ciento, con un intervalo amplio entre países (Farouki et al., 2022).
- La MGF se asoció con infección urinaria, dispareunia, trabajo de parto prolongado y cesárea, con evidencia de certeza baja o muy baja (Berg et al., 2014).
- En la infibulación, el tipo III, la hemorragia posparto fue más frecuente, y la desinfibulación condujo a desenlaces similares a los de mujeres sin el tipo III (Bonavina et al., 2024).
- En una cohorte noruega, la desinfibulación durante el trabajo de parto tuvo menos lesión del esfínter anal que la realizada antes del parto (Taraldsen et al., 2022).
- Las mujeres describen cuidado irrespetuoso cuando la comunicación falla, y cuidado seguro cuando el equipo pregunta, explica y respeta (Evans et al., 2019).
- Qué es y cuántas mujeres viven con ella
- Reconocer en la consulta
- Las consecuencias físicas y obstétricas
- Desinfibulación: cuándo y por qué
- Dolor, salud mental, reconstrucción y la experiencia del cuidado
- Estudios en resumen
- Cómo NEXO ayuda a entrenar este razonamiento
- Preguntas frecuentes
- Mensajes clave
- Inventario de hitos
Qué es y cuántas mujeres viven con ella
La MGF reúne procedimientos que retiran parte de la genitalia externa femenina o causan otra lesión en los genitales sin motivo médico. La Organización Mundial de la Salud describe cuatro tipos, y el tipo III, la infibulación, estrecha la abertura vaginal con un sello hecho por el corte y la aproximación de los labios menores o mayores, con o sin retirada del clítoris (Okusanya et al., 2026).
La magnitud del problema
La estimación más reciente con encuestas nacionales reunió 30 estudios representativos, con 406.068 mujeres de 30 países y 296.267 niñas de 25 países (Farouki et al., 2022). La prevalencia combinada entre mujeres de 15 a 49 años fue de 36,9 por ciento (IC 95 por ciento de 19,6 a 58,3), y entre niñas de 0 a 14 años fue de 8,27 por ciento (IC 95 por ciento de 3,7 a 17,3) (Farouki et al., 2022). El intervalo de predicción iba de 0,4 a 99,0 por ciento, lo que muestra cómo difieren los países entre sí (Farouki et al., 2022).
Somalia tuvo la mayor prevalencia entre mujeres, de 99,2 por ciento, y Malí la mayor entre niñas, de 72,7 por ciento (Farouki et al., 2022). El tipo más común entre mujeres fue la retirada de tejido sin cierre, presente como forma principal en 19 países.
Por qué el tema llega a cualquier consulta
Con la migración, profesionales de países donde la práctica no es tradicional pasaron a atender a mujeres y niñas con MGF. La revisión de Zurynski y colegas recuerda que la práctica suele realizarse en la infancia y por eso también interesa a la pediatría (Zurynski et al., 2015). En un hospital metropolitano de Australia, las mujeres con MGF representaban del 2 al 3 por ciento de las que dieron a luz entre 2006 y 2012 (Varol et al., 2016).
El razonamiento vale para cualquier país que reciba migrantes. La MGF aparece junto al trauma y la violencia, discutidos en violencia sexual en crisis humanitaria, y a otras pautas de la consulta de la migrante, como eosinofilia en el migrante, vacunas en la gestación y la gestante que va a viajar.
Reconocer en la consulta
Reconocer empieza por saber que la MGF existe, conocer la clasificación y preguntar. La revisión sistemática de 18 estudios cuantitativos sobre profesionales de la salud muestra dónde está la brecha: la mayoría sabía que la práctica existía, pero pocos identificaban correctamente los cuatro tipos de la OMS (Zurynski et al., 2015).
Lo que los profesionales saben de la ley
El conocimiento sobre la ley varió mucho. Sabían que la MGF era ilegal en su propio país 25 por ciento de los profesionales en un estudio de Sudán, 46 por ciento del equipo de sala de partos en un estudio de Bélgica y 94 por ciento de los profesionales en un estudio del Reino Unido (Zurynski et al., 2015). La necesidad de comunicar a la protección de la infancia a niñas con MGF o en riesgo apareció en solo dos estudios (Zurynski et al., 2015).
El registro en la historia clínica
El registro también falla. En el hospital australiano, la base obstétrica de rutina registró el tipo correcto de MGF en solo 35 por ciento de las mujeres, en comparación con la base mantenida por matronas especializadas (Varol et al., 2016). En el mapeo de 30 países, el registro sistemático de la MGF en la historia clínica faltaba por completo en los países de origen y era muy limitado en los países de migración (Johansen et al., 2018).
Como hipótesis nuestra, el error de tipo en la historia clínica puede llevar a la mujer con infibulación al parto sin la conversación sobre desinfibulación; ningún estudio citado midió ese efecto.
Una guía para la primera conversación
Las fuentes describen lo que falla en la comunicación y lo que las mujeres valoran. A partir de ellas, proponemos como síntesis nuestra una guía de cinco pasos para la primera consulta:
- Ofrecer intérprete capacitado y preguntar si la mujer prefiere profesional e intérprete mujeres, ya que muchas relatan dificultad para hablar del tema con hombres (Evans et al., 2019).
- Abrir espacio para el tema con calma, porque las mujeres relatan que la MGF rara vez se discute en las propias comunidades y con profesionales (Evans et al., 2019).
- Examinar con consentimiento y registrar el tipo según la clasificación de la OMS (Zurynski et al., 2015).
- Preguntar sobre dolor, orina, menstruación y vida sexual, que son molestias descritas en las revisiones (Lurie et al., 2020).
- Saber qué pide la ley local sobre niñas en riesgo, tema que solo dos estudios de la revisión mencionaron (Zurynski et al., 2015).
La guía es una organización nuestra de lo que las revisiones describen, y ninguna de las fuentes probó esa guía como intervención.
Las consecuencias físicas y obstétricas
Medir el daño de la MGF es difícil, porque casi todos los estudios son observacionales y las mujeres con y sin MGF difieren en muchas otras cosas.
El metanálisis de desenlaces físicos
La revisión de Berg y colegas reunió 185 estudios con 3,17 millones de mujeres y concentró el análisis en los 57 estudios de mejor calidad (Berg et al., 2014). Las complicaciones inmediatas más comunes fueron sangrado excesivo, retención urinaria y edema del tejido genital. Las asociaciones más válidas fueron con infección urinaria (RR no ajustado de 3,01), vaginosis bacteriana (OR ajustado de 1,68) y dispareunia (RR de 1,53) (Berg et al., 2014).
En el parto, la misma revisión halló asociación con trabajo de parto prolongado (OR ajustado de 1,49), cesárea (OR ajustado de 1,60) y parto difícil (OR ajustado de 1,88) (Berg et al., 2014).
Un análisis complementario del mismo grupo rehízo las cuentas solo con estimaciones ajustadas y con estudios prospectivos, como pedían los críticos (Berg et al., 2014). Los resultados apuntaron en la misma dirección, con pequeñas diferencias de tamaño, y la confianza en las estimaciones fue juzgada baja o muy baja para todos los desenlaces por GRADE (Berg et al., 2014).
Dolor ginecológico y obstétrico
El metanálisis de Lurie y colegas incluyó 116 estudios y examinó las complicaciones dolorosas (Lurie et al., 2020). La MGF tuvo asociación con dispareunia (OR de 2,47; IC 95 por ciento de 1,45 a 4,21), laceraciones perineales (OR de 2,63; IC 95 por ciento de 1,35 a 5,11) y disuria (OR de 1,43; IC 95 por ciento de 1,17 a 1,75) (Lurie et al., 2020).
También hubo asociación con episiotomía (OR de 1,89; IC del 95 por ciento de 1,26 a 2,82) y trabajo de parto prolongado (OR de 2,04; IC del 95 por ciento de 1,27 a 3,28) (Lurie et al., 2020). Para dismenorrea, el OR fue de 1,66 con IC del 95 por ciento de 0,97 a 2,84, que incluye el valor nulo; el resultado es inconcluso (Lurie et al., 2020). La heterogeneidad fue alta en varios análisis, como 96 por ciento para episiotomía (Lurie et al., 2020).
El tipo III y la hemorragia posparto
El metanálisis de Bonavina y colegas examinó solo la infibulación, con 14 estudios observacionales, 15.320 mujeres con tipo III y 59.347 controles (Bonavina et al., 2024). El riesgo de hemorragia posparto fue mayor en el análisis principal (OR de 1,83; IC del 95 por ciento de 1,03 a 3,24) y en los datos ajustados por confusores (OR ajustado de 1,76; IC del 95 por ciento de 1,42 a 2,17) (Bonavina et al., 2024).
En los datos ajustados, la episiotomía también fue más frecuente (OR ajustado de 1,56; IC del 95 por ciento de 1,03 a 2,35) (Bonavina et al., 2024). Los autores no encontraron diferencia en la lesión del esfínter anal ni en la vía del parto. El hallazgo más útil para la práctica aparece al final del resumen: con la desinfibulación, los desenlaces obstétricos y neonatales fueron similares a los de mujeres que nunca tuvieron el tipo III (Bonavina et al., 2024).
Como hipótesis nuestra, el equipo que conoce el tipo III puede anticipar el riesgo; el manejo del sangrado en sí se revisa en hemorragia posparto.
Cuando el hospital tiene experiencia
La cohorte australiana ofrece un contrapunto. En un hospital con servicio especializado, se compararon 196 mujeres con MGF con 8.852 sin MGF, y todas las mujeres con tipo III fueron desinfibuladas antes o durante el trabajo de parto (Varol et al., 2016). Los desenlaces fueron similares, salvo por más desgarros de primer y segundo grado y más cesáreas, y ninguna cesárea tuvo la MGF como indicación (Varol et al., 2016).
El estudio es descriptivo y pequeño. Como hipótesis nuestra, parte del daño medido en los metanálisis puede depender del cuidado disponible, una lectura que necesita estudios comparativos.
Desinfibulación: cuándo y por qué
La desinfibulación es la apertura quirúrgica de la cicatriz que cubre la abertura vaginal en el tipo III (Okusanya et al., 2026). Puede realizarse fuera de la gestación, durante el control prenatal o durante el trabajo de parto. La pregunta práctica es si mejora los desenlaces y cuál es el mejor momento.
La revisión sistemática de 2026
La revisión de Okusanya y colegas incluyó ocho estudios con 3.166 mujeres, todos con riesgo serio de sesgo (Okusanya et al., 2026). Con evidencia de certeza muy baja, la desinfibulación se asoció a menor probabilidad de cesárea de emergencia (OR de 0,16; IC del 95 por ciento de 0,06 a 0,42) y de desgarros del tracto genital (OR de 0,48; IC del 95 por ciento de 0,29 a 0,79) en comparación con mujeres con tipo III sin desinfibulación (Okusanya et al., 2026).
En la comparación con mujeres sin MGF, la probabilidad de cesárea de emergencia también fue menor (OR de 0,59; IC del 95 por ciento de 0,37 a 0,93) (Okusanya et al., 2026). Los autores no encontraron estudios sobre desenlaces ginecológicos, urológicos y sexuales para esta actualización. Su conclusión es que los clínicos deben aconsejar y ofrecer la desinfibulación y rechazar las solicitudes de reinfibulación (Okusanya et al., 2026).
Antes del parto o durante el parto
El momento aún divide a las fuentes. En la misma revisión, la desinfibulación antes del parto, comparada con la realizada durante el parto, puede reducir la duración del trabajo de parto, pero puede aumentar la hemorragia posparto y la cesárea, con evidencia de certeza baja (Okusanya et al., 2026).
La cohorte histórica de Noruega aportó un dato más específico. Entre mujeres nulíparas nacidas en Somalia, 1.083 tuvieron parto vaginal entre 1990 y 2014 (Taraldsen et al., 2022). La lesión del esfínter anal fue de 10,2 por ciento en el tipo I o II, 11,3 por ciento en el tipo III y 15,2 por ciento en las mujeres sin MGF, con valor de p de 0,17; la diferencia entre tipos es inconclusa (Taraldsen et al., 2022).
La tasa total de lesión del esfínter, de 10,3 por ciento, fue el doble del 5,0 por ciento entre nulíparas de la población general noruega (Taraldsen et al., 2022). La desinfibulación durante el trabajo de parto tuvo menor riesgo que la realizada antes del parto (OR de 0,48; IC 95 por ciento de 0,27 a 0,86) (Taraldsen et al., 2022). Los autores concluyen que la desinfibulación antes del parto no debe recomendarse de rutina en la gestación.
Un estudio prospectivo en Sudán
Un estudio prospectivo en un hospital de Nyala, en Sudán, siguió a 300 gestantes con tipo III entre 2018 y 2022, con 150 desinfibuladas en el parto y 150 sin desinfibulación (Akpak et al., 2025). En el grupo sin desinfibulación hubo más episiotomías, segundo período más largo, más lesión perineal, más hemorragia posparto e internación más prolongada de la madre y el bebé (Akpak et al., 2025).
Tres meses después, los autores compararon el índice de función sexual femenina entre el grupo desinfibulado y el subgrupo con episiotomía, y el grupo desinfibulado tuvo puntajes más altos en todos los dominios (Akpak et al., 2025). El diseño no es aleatorizado, y la elección de quién fue desinfibulada puede haber seguido criterios que también influyen en el desenlace.
Qué conversar sobre el parto
Las fuentes dan base para una conversación organizada en el control prenatal. Como síntesis nuestra, la gestante con tipo III necesita escuchar que la desinfibulación tuvo asociación con menos cesárea de emergencia y menos laceraciones, con certeza muy baja (Okusanya et al., 2026). Con desinfibulación, los desenlaces quedaron parecidos a los de mujeres sin el tipo III, aunque el riesgo de hemorragia posparto es mayor en el tipo III y exige un equipo preparado (Bonavina et al., 2024). En la cohorte noruega, la apertura durante el trabajo de parto tuvo menos lesión del esfínter que la apertura antes (Taraldsen et al., 2022). Según la revisión de 2026, el equipo debe rechazar la reinfibulación después del parto (Okusanya et al., 2026).
La decisión sobre el momento es de la mujer, con información honesta sobre la incertidumbre. La revisión de Evans y colegas describe que el acceso a la desinfibulación en el momento adecuado es una de las mayores dificultades relatadas por las mujeres (Evans et al., 2019).

La reinfibulación y la ley
El mapeo de 30 países, 11 de origen y 19 de migración, muestra que la mayoría prohíbe a los profesionales de salud realizar MGF en menores y adultas, pero no prohíbe de forma consistente la reinfibulación (Johansen et al., 2018). Catorce países no tenían regulación sobre reinfibulación, incluido Sudán, donde la práctica es común (Johansen et al., 2018). Como hipótesis nuestra, los conflictos con la familia sobre ese pedido pueden pesar sobre el equipo, y la preparación para situaciones tensas en el servicio aparece en violencia contra profesionales de salud.

Dolor, salud mental, reconstrucción y la experiencia del cuidado
La MGF no termina en el cuerpo. La revisión de investigación cualitativa de O'Neill y Pallitto reunió 23 estudios de países de origen y de diáspora sobre el impacto psicosocial de la práctica (O'Neill y Pallitto, 2021). Los temas incluyen autoestima, estigma, relaciones afectivas, salud psicológica, inclusión o exclusión social y la búsqueda de cuidado (O'Neill y Pallitto, 2021).
El peso social
Las autoras describen que desviarse de la norma social se castiga en grados que van de la culpa personal a la exclusión, el estigma y la vergüenza (O'Neill y Pallitto, 2021). El miedo a esas sanciones es un motivo fuerte para seguir la práctica.
Como hipótesis nuestra, ese contexto explica por qué la mujer puede tener sentimientos encontrados sobre su propia MGF y sobre la desinfibulación. La pregunta sobre lo que siente y lo que desea debe venir antes de cualquier propuesta de cirugía, y el cribado de sufrimiento psíquico sigue las mismas herramientas discutidas en salud mental de refugiados.
La reconstrucción del clítoris
La reconstrucción del clítoris es una técnica quirúrgica más reciente, ofrecida en algunos países para reducir el dolor y mejorar la función sexual. La revisión sistemática de Abdulcadir y colegas encontró solo cuatro estudios elegibles entre 269 artículos, todos de calidad regular o mala (Abdulcadir et al., 2015). La heterogeneidad impidió medidas combinadas, y las escalas de función usadas no estaban estandarizadas.
El mayor estudio incluido fue una cohorte prospectiva de un centro en Francia con 2.938 mujeres, en la que el 5,3 por ciento tuvo complicaciones inmediatas después de la cirugía (Abdulcadir et al., 2015). La conclusión de los autores es directa: las mujeres que piden la reconstrucción deben ser informadas de la escasez de evidencia, y se necesitan estudios de seguridad y eficacia a largo plazo (Abdulcadir et al., 2015).
Dónde existen los servicios
El acceso varía mucho entre países. La desinfibulación estaba disponible en casi todos los 30 países mapeados, mientras que la reconstrucción del clítoris y el asesoramiento psicológico y sexual existían sobre todo en los países de migración, y aun así en menos de la mitad de ellos (Johansen et al., 2018).
Lo que las mujeres relatan sobre la atención
La síntesis cualitativa de Evans y colegas reunió 57 artículos de 55 estudios en 14 países de la OCDE (Evans et al., 2019). El análisis generó 17 temas descriptivos, organizados en cinco ejes: comunicación, acceso a la atención, choque o integridad cultural, experiencias que quitan poder a la mujer y encuentros positivos (Evans et al., 2019).
La revisión muestra que la atención puede vivirse como irrespetuosa, insegura y capaz de quitar a la mujer el poder de decisión, y describe los elementos de la atención culturalmente segura (Evans et al., 2019). Solo tres estudios trataron la atención psicológica, y ninguno relató de forma explícita la experiencia de las niñas (Evans et al., 2019).
Los relatos convergen en cinco actitudes del equipo, que enumeramos como síntesis nuestra a partir de las revisiones cualitativas:
- Evitar reacciones de choque o preguntas invasivas en el examen, que las mujeres relatan con frecuencia (Evans et al., 2019).
- Explicar cada paso antes de hacerlo, ya que los relatos describen pánico cuando el corte se hizo sin explicación (Evans et al., 2019).
- Reconocer que el estigma y la vergüenza forman parte de la experiencia y que la revisión incluye la búsqueda de atención entre los efectos psicosociales (O'Neill y Pallitto, 2021).
- Garantizar el acceso a la desinfibulación en el momento que la mujer elija (Evans et al., 2019).
- Informar que la reconstrucción existe, pero que la evidencia sobre ella es escasa (Abdulcadir et al., 2015).
Después del parto, el seguimiento incluye la salud mental de la puérpera. La depresión posparto y sus tratamientos se discuten en depresión posparto y zuranolona.

Estudios en resumen
| Estudio | Diseño, muestra y unidad | Hallazgo principal |
|---|---|---|
| Farouki 2022 | Metanálisis de 30 encuestas nacionales, 406.068 mujeres; unidad mujer | Prevalencia del 36,9 por ciento entre 15 y 49 años |
| Berg 2014, BMJ Open | Revisión sistemática, 185 estudios, 3,17 millones de mujeres; unidad mujer | Infección urinaria, dispareunia y cesárea asociadas |
| Berg 2014, actualización | Metanálisis con estimaciones ajustadas; unidad mujer | Misma dirección, certeza baja o muy baja |
| Lurie 2020 | Metanálisis, 116 estudios; unidad mujer | Dispareunia con OR de 2,47; dismenorrea no concluyente |
| Bonavina 2024 | Metanálisis, 14 estudios, 15.320 mujeres con tipo III; unidad parto | Hemorragia posparto con OR de 1,83 |
| Okusanya 2026 | Revisión sistemática, 8 estudios, 3.166 mujeres; unidad mujer | Menos cesárea de emergencia con desinfibulación |
| Taraldsen 2022 | Cohorte histórica, Noruega, 1.083 partos vaginales; unidad parto | Apertura en el parto con OR de 0,48 para lesión del esfínter |
| Akpak 2025 | Estudio prospectivo, Sudán, 300 gestantes; unidad gestante | Menos lesión perineal con la desinfibulación |
| Varol 2016 | Estudio descriptivo, Australia, 196 mujeres con MGF; unidad de parto | Desenlaces similares en un servicio especializado |
| Zurynski 2015 | Revisión sistemática, 18 estudios; unidad profesional | Pocos identificaban los cuatro tipos |
| Johansen 2018 | Métodos mixtos, 30 países; unidad país | Reinfibulación sin norma en 14 países |
| Abdulcadir 2015 | Revisión sistemática, 4 estudios; unidad mujer | Evidencia escasa sobre la reconstrucción |
| O'Neill 2021 | Síntesis cualitativa, 23 estudios; unidad estudio | Estigma, vergüenza y exclusión social |
| Evans 2019 | Síntesis cualitativa, 57 artículos, 14 países; unidad estudio | Cinco ejes del cuidado culturalmente seguro |
Fuentes: Farouki et al., 2022; Berg et al., 2014; Berg et al., 2014; Lurie et al., 2020; Bonavina et al., 2024; Okusanya et al., 2026; Taraldsen et al., 2022; Akpak et al., 2025; Varol et al., 2016; Zurynski et al., 2015; Johansen et al., 2018; Abdulcadir et al., 2015; O'Neill y Pallitto, 2021; Evans et al., 2019.
Cómo NEXO ayuda a entrenar este razonamiento
En NEXO, el caso del día es ficticio, con presentación clínica real y hasta seis pistas progresivas, y tú propones el diagnóstico buscando el código en la CIE-10. Una pista puede traer "mujer de 24 años, migrante, con disuria y dolor en las relaciones sexuales desde hace años"; otra, "al examen, cicatriz que cubre casi toda la abertura vaginal". La respuesta de proximidad en cinco niveles ayuda a separar infección urinaria recurrente, vaginosis, dolor vulvar y las secuelas de la MGF, sin convertir el entrenamiento en un protocolo.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas mujeres viven con mutilación genital femenina?
En los 30 países con encuestas nacionales incluidos en el metanálisis de 2022, la estimación fue de cerca de 84,7 millones de mujeres y 13,7 millones de niñas con MGF (Farouki et al., 2022). La cifra vale solo para esos países.
¿La MGF aumenta el riesgo de cesárea?
El metanálisis de desenlaces físicos encontró asociación con cesárea, con OR ajustado de 1,60 y certeza baja o muy baja (Berg et al., 2014). En un hospital australiano con servicio especializado hubo más cesáreas, pero ninguna tuvo la MGF como indicación (Varol et al., 2016).
¿La desinfibulación debe hacerse antes del parto?
Las fuentes discrepan sobre el momento. La cohorte noruega encontró menos lesión del esfínter anal con la apertura durante el trabajo de parto y concluyó que la apertura antes del parto no debe ser rutina en la gestación (Taraldsen et al., 2022). La revisión de 2026 clasifica la evidencia sobre el momento como de certeza baja (Okusanya et al., 2026).
¿Funciona la reconstrucción del clítoris?
La revisión sistemática encontró solo cuatro estudios, de calidad regular o mala, y recomienda que las mujeres que piden la cirugía sean informadas de la escasez de evidencia (Abdulcadir et al., 2015).
¿Qué hacer si la mujer pide que la cierren de nuevo después del parto?
La revisión de 2026 dice que los clínicos deben aconsejar y ofrecer la desinfibulación y rechazar pedidos de reinfibulación (Okusanya et al., 2026). La regulación de la reinfibulación varía entre países, y 14 de los 30 países mapeados no tenían norma sobre ella (Johansen et al., 2018).
Mensajes clave
- La MGF afecta a gran parte de las mujeres en varios países, con enorme variación entre ellos (Farouki et al., 2022).
- Los profesionales rara vez conocen los cuatro tipos de la OMS, y la historia clínica suele equivocar el tipo (Zurynski et al., 2015; Varol et al., 2016).
- El tipo III tuvo asociación con hemorragia posparto, y la desinfibulación acercó los desenlaces a los de mujeres sin el tipo III (Bonavina et al., 2024).
- El mejor momento de la desinfibulación sigue incierto, con una señal a favor de la apertura durante el trabajo de parto en una cohorte noruega (Taraldsen et al., 2022).
- El cuidado culturalmente seguro depende de la comunicación, el intérprete y el respeto a las decisiones de la mujer (Evans et al., 2019).
Inventario de hitos
- 2014: dos metanálisis del mismo grupo reúnen desenlaces físicos y obstétricos de la MGF, con certeza baja o muy baja (Berg et al., 2014; Berg et al., 2014).
- 2015: la revisión sistemática sobre reconstrucción del clítoris encuentra solo cuatro estudios (Abdulcadir et al., 2015).
- 2022: la cohorte noruega compara el momento de la desinfibulación y la lesión del esfínter anal (Taraldsen et al., 2022).
- 2024: el metanálisis de tipo III muestra más hemorragia posparto y desenlaces similares tras la desinfibulación (Bonavina et al., 2024).
- 2026: la revisión sistemática sobre desinfibulación reúne ocho estudios y recomienda rechazar la reinfibulación (Okusanya et al., 2026).
Referencias
- Farouki L, El-Dirani Z, Abdulrahim S, Akl C, Akik C, McCall SJ. The global prevalence of female genital mutilation/cutting: A systematic review and meta-analysis of national, regional, facility, and school-based studies. PLoS Med. 2022;19(9):e1004061. PMID: 36048881. PMC: PMC9436112.
- Berg RC, Underland V, Odgaard-Jensen J, Fretheim A, Vist GE. Effects of female genital cutting on physical health outcomes: a systematic review and meta-analysis. BMJ Open. 2014;4(11):e006316. PMID: 25416059. PMC: PMC4244458.
- Berg RC, Odgaard-Jensen J, Fretheim A, Underland V, Vist G. An updated systematic review and meta-analysis of the obstetric consequences of female genital mutilation/cutting. Obstet Gynecol Int. 2014;2014:542859. PMID: 25505915. PMC: PMC4258320.
- Lurie JM, Weidman A, Huynh S, Delgado D, Easthausen I, Kaur G. Painful gynecologic and obstetric complications of female genital mutilation/cutting: A systematic review and meta-analysis. PLoS Med. 2020;17(3):e1003088. PMID: 32231359. PMC: PMC7108709.
- Bonavina G, Spinillo SL, Sotiriadis A, Bulfoni A, Kaltoud R, Salvatore S, et al. Effect of type III female genital mutilation on obstetric outcomes: A systematic review and meta-analysis. Heliyon. 2024;10(8):e29336. PMID: 38628703. PMC: PMC11019231.
- Okusanya B, Esu E, Nwachuku N, Adaramoye V, Olughu E, Okpebri K, et al. Deinfibulation for improving obstetric, neonatal, gynecologic, and sexual health outcomes in women and girls with type III female genital mutilation: A systematic review and meta-analysis. Int J Gynaecol Obstet. 2026;172(Suppl 1):31-47. PMID: 41582683. PMC: PMC12833633.
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