Gestante que viaja: vuelo, vacunas y zonas de riesgo

Índice
En una consulta ficticia, una mujer con 22 semanas de gestación llega a la cita con el pasaje comprado. Va a una boda en una región tropical, con diez horas de vuelo, dos semanas de estadía y paseos por áreas rurales. Quiere saber tres cosas: si el avión le hace mal al bebé, si puede ponerse la vacuna de fiebre amarilla y qué hacer con los mosquitos. La respuesta honesta mezcla datos buenos, datos débiles y algunas lagunas.
La escena resume la consulta antes del viaje en la gestación. El vuelo en sí tiene datos de grandes cohortes; las vacunas de virus vivo y los antimaláricos tienen datos observacionales y algunos ensayos; las arbovirosis tienen cohortes de viajeros y registros. Este texto recorre cada parte, muestra el tamaño y el diseño de cada estudio y separa lo que está demostrado de lo que es inferencia nuestra.
Puntos principales
- En una cohorte de Israel con 628.292 nacimientos, volar en la gestación tuvo asociación con diferencias mínimas de peso y de edad gestacional al nacer (Shalev Ram et al., 2020).
- La revisión de vacunas de virus vivo en la gestación encontró señal de daño para la vacuna de la viruela, con calidad de evidencia muy baja (Laris-González et al., 2020).
- Para la fiebre amarilla, las fuentes defienden evaluar riesgo y beneficio: aplazar cuando la exposición es baja y vacunar cuando el riesgo es alto (Santangelo et al., 2026; Rodríguez-Morales et al., 2026).
- En el registro internacional de Zika, la infección materna fue menos frecuente en las viajeras que en las residentes, y la estadía larga pesó (Vouga et al., 2021).
- La malaria en la gestación puede evolucionar rápido hacia enfermedad grave, y el antecedente de viaje es el punto de partida (Reyes Lizaola et al., 2026).
- El vuelo: lo que muestran las cohortes
- Vacunas de viaje: qué cambia en la gestación
- Zika, dengue y chikungunya: el mosquito en el destino
- Malaria: prevenir y sospechar
- Estudios en resumen
- Cómo NEXO ayuda a entrenar este razonamiento
- Preguntas frecuentes
- Mensajes para llevar
- Inventario de hitos
El vuelo: lo que muestran las cohortes
La pregunta más común es si el avión, por sí mismo, perjudica la gestación. La cabina presurizada equivale a una altitud de unos 2.400 metros, y la saturación de oxígeno puede caer a 90 a 93 por ciento en pasajeros sanos (Izadi et al., 2015). Quien quiera repasar la fisiología de la cabina encuentra el tema en hipoxia hipobárica en el vuelo. Lo que interesa aquí es el desenlace de la gestación.
Israel: más de 600 mil nacimientos
El mayor estudio sobre el tema es una cohorte retrospectiva de Israel, con 284.069 mujeres y 628.292 nacidos vivos entre 2000 y 2016; la unidad de análisis es el nacimiento (Shalev Ram et al., 2020). La exposición se definió por la compra de seguro de viaje a través de una aseguradora conveniada, y 41.677 nacimientos (6,6 por ciento) provinieron de gestantes que volaron (Shalev Ram et al., 2020).
En el modelo ajustado, volar tuvo asociación con un aumento de 9 gramos en el peso al nacer (IC 95 por ciento de 4,8 a 14,5) y de 0,36 días en la edad gestacional (IC 95 por ciento de 0,24 a 0,48) (Shalev Ram et al., 2020). Los autores llaman a estas diferencias clínicamente despreciables. La mayoría de las gestantes voló en el segundo trimestre, con una porción creciente que viajó hasta la mitad del tercero.
El diseño tiene límites que los propios autores señalan. Quienes volaron eran mayores y de nivel socioeconómico más alto, y los vuelos domésticos, cortos en Israel, entraron en el grupo de quienes no volaron (Shalev Ram et al., 2020). El estudio también afirma que los datos no permiten decir que los vuelos de más de seis horas son seguros. Para nuestra paciente ficticia, con diez horas de vuelo, la cohorte tranquiliza en parte, pero la duración queda fuera de lo que midió.
El feto durante el vuelo transatlántico
Un estudio pequeño acompañó a 112 gestantes en el tercer trimestre en vuelos transatlánticos de 8 a 15 horas, con cardiotocografía de reposo antes y después del vuelo; la unidad es la gestante (Petrikovsky et al., 2018). El trazado fue reactivo en 93 por ciento antes del vuelo, en 73 por ciento 12 horas después y en 94 por ciento tras 24 horas (Petrikovsky et al., 2018).
Los autores leen el hallazgo como un cambio temporal del comportamiento fetal. La muestra tiene un sesgo claro: 98 de las 112 gestantes viajaban en primera clase o ejecutiva (Petrikovsky et al., 2018). El conteo de movimientos fetales proviene de diarios de las propias gestantes, y algunas cifras del resumen no cuadran con el total de la muestra, por eso este texto usa solo el trazado.
Trombosis: el riesgo que se suma
El embarazo ya aumenta de 5 a 10 veces el riesgo de tromboembolismo venoso en comparación con mujeres no embarazadas, y el puerperio eleva ese riesgo de 20 a 80 veces (Izadi et al., 2015). La misma revisión narrativa cita el estudio MEGA, en el que el embarazo tuvo un OR de 4,6 (IC 95 por ciento de 2,7 a 7,8) para trombosis venosa (Izadi et al., 2015).
El punto débil es que los datos directos sobre trombosis ligada al viaje en gestantes casi faltan; los autores lo dicen en la apertura (Izadi et al., 2015). La revisión describe los mecanismos que se suman en el vuelo largo: inmovilidad sentada, compresión de las venas poplíteas por el asiento, hipoxia hipobárica y deshidratación. El razonamiento de profilaxis sigue el mismo del viajero en general, discutido en trombosis tras viaje largo, con el peso extra del estado de hipercoagulabilidad del embarazo.
Como hipótesis nuestra, la suma de tercer trimestre, vuelo de más de seis horas y factor de riesgo previo, como trombosis anterior, es el escenario que más pide una conversación individual antes del embarque. Esa suma es una inferencia a partir de las fuentes; ningún estudio citado aquí midió esa combinación.
Qué conversar antes del embarque
La consulta antes del vuelo puede seguir cinco preguntas, que organizan lo que las fuentes describen:
- ¿Cuántas semanas tendrá el embarazo en la fecha de vuelta, y no solo en la ida?
- ¿Cuánto tiempo de vuelo, y hay conexiones largas?
- ¿Hay trombosis anterior, embarazo gemelar u otro factor de riesgo listado en la revisión (Izadi et al., 2015)?
- ¿El destino tiene servicio obstétrico accesible en caso de sangrado o trabajo de parto?
- ¿La gestante sabe reconocer señales de alarma durante el vuelo, tema tratado en emergencia en vuelo comercial?
Esta lista es una síntesis nuestra y sirve como guion, sin valor de protocolo.
Vacunas de viaje: qué cambia en el embarazo
Las vacunas inactivadas de rutina del embarazo están en el post sobre vacunas en el embarazo. El viaje trae otra cuestión: las vacunas de virus vivo atenuado, como la de la fiebre amarilla, en general contraindicadas en el embarazo. Lo que los datos dicen sobre ellas es menos de lo que la regla sugiere, y también menos tranquilizador de lo que se querría.
La revisión de las vacunas de virus vivo
Una revisión sistemática con metanálisis incluyó 15 estudios: 12 cohortes, dos casos-controles y un análisis secundario de ensayos clínicos; la unidad de análisis es el embarazo (Laris-González et al., 2020). Entraron vacunas de viruela, rubéola, polio oral, fiebre amarilla y dengue.
En conjunto, la vacunación tuvo un OR de 0,98 para aborto espontáneo (IC 95 por ciento de 0,87 a 1,10) y de 1,04 para mortinato (IC 95 por ciento de 0,74 a 1,48) (Laris-González et al., 2020). Los dos intervalos incluyen el nulo, por eso el resultado es inconcluso, y no prueba de seguridad. Para malformaciones, el OR fue de 1,09 (IC 95 por ciento de 0,98 a 1,21), también inconcluso (Laris-González et al., 2020).
La señal de daño apareció en la vacuna de la viruela: OR de 1,24 para malformaciones (IC 95 por ciento de 1,03 a 1,49) y de 4,82 para aborto después de vacunación en el primer trimestre (IC 95 por ciento de 2,38 a 9,77) (Laris-González et al., 2020). La exposición en el primer trimestre al conjunto de las vacunas dio un OR de 2,66 (IC 95 por ciento de 0,73 a 9,64), inconcluso (Laris-González et al., 2020). Los autores clasifican la calidad de la evidencia como muy baja.
Qué dice la revisión de la fiebre amarilla
Para la fiebre amarilla, cuatro cohortes sin grupo de comparación no mostraron desenlaces inesperados, y hubo un único caso probable de infección intrauterina entre 422 bebés testados para IgM (Laris-González et al., 2020). El único estudio controlado sugirió más abortos entre vacunadas, pero los autores consideran la asociación débil: la campaña ocurrió después de un brote de dengue con uso de insecticidas organofosforados.
La revisión concluye que la vacunación inadvertida en la gestación debe tranquilizar a la mujer, y que el aborto terapéutico no se justifica por el potencial teratogénico de la vacuna (Laris-González et al., 2020). Esta conclusión es útil en la práctica, cuando la gestante descubre el embarazo después de vacunarse. La evaluación de un evento adverso sospechoso sigue la lógica de causalidad tras la vacuna.

Fiebre amarilla: vacunar o aplazar
La revisión sistemática de 2026 sobre eventos adversos de la vacuna reunió 109 registros y concluye que los eventos graves son raros, aunque pueden ser fatales e imprevisibles; la unidad de análisis varía entre los estudios incluidos (Santangelo et al., 2026). En la gestación, cohortes observacionales con más de 190 mil embarazos no mostraron aumento de desenlaces adversos maternos o del bebé (Santangelo et al., 2026).
La misma revisión recuerda que la vacuna de virus vivo en general está contraindicada en la gestación, salvo cuando el riesgo de infección es alto, y recomienda aplazar cuando la exposición es baja (Santangelo et al., 2026). En la lactancia, hay reportes raros de transmisión del virus vacunal al bebé, con encefalitis.
La revisión sobre fiebre amarilla en la gestación, escrita en el contexto del brote de 2024 a 2026 en las Américas, propone estratificar el riesgo antes de decidir (Rodríguez-Morales et al., 2026). Los autores afirman que la evidencia actual no demuestra mayor susceptibilidad o gravedad de la fiebre amarilla en la gestación, y que se han descrito aborto, muerte fetal, parto prematuro y transmisión perinatal, pero siguen mal caracterizados. En áreas de alto riesgo, concluyen que el beneficio de la vacunación materna supera las preocupaciones teóricas.
Por qué la decisión es individual
Juntando las dos revisiones, nuestra hipótesis es que la pregunta correcta es "cuál es el riesgo real de este viaje", y no "la vacuna está permitida". Una estancia corta en zona urbana sin transmisión activa pesa distinto que semanas en área rural durante un brote. El post sobre calendario de vacunación muestra cómo los países llegan a reglas diferentes con los mismos datos, y el de falsas contraindicaciones ayuda a separar la contraindicación real del temor.
Zika, dengue y chikungunya: el mosquito en el destino
Las tres arbovirosis son transmitidas por mosquitos Aedes y aparecen juntas en la consulta antes del viaje. La revisión narrativa de 2019 resume el perfil de cada una: el dengue puede causar complicaciones maternas graves, como hemorragia posparto; el Zika es teratogénico, con lesiones cerebrales graves; y la chikungunya preocupa sobre todo por la transmisión en el parto, con infección neonatal grave (Vouga et al., 2019).
La misma revisión señala que pocas agencias dan recomendaciones propias para gestantes viajeras, y que hay divergencias entre ellas (Vouga et al., 2019). Los autores consideran razonable evitar viajes innecesarios a regiones con Aedes y reservar los exámenes después del regreso para quienes tienen síntomas. La diferenciación clínica de las tres enfermedades está en dengue, chikungunya y Zika.

Viajeras y residentes en el registro de Zika
El registro internacional de Zika en la gestación incluyó 865 gestantes expuestas, 144 viajeras y 721 residentes en áreas con circulación del virus; la unidad es la gestante (Vouga et al., 2021). La infección materna ocurrió en 25,0 por ciento de las viajeras y en 42,9 por ciento de las residentes, con riesgo relativo ajustado de 0,6 (IC 95 por ciento de 0,5 a 0,8) (Vouga et al., 2021).
Entre las viajeras, tres factores tuvieron asociación con infección. Viajar en el período epidémico, de junio de 2015 a diciembre de 2016, tuvo OR ajustado de 29,4 (IC 95 por ciento de 3,7 a 228,1); viajar a islas del Caribe, de 3,2 (IC 95 por ciento de 1,2 a 8,7); y quedarse más de dos semanas, de 8,7 (IC 95 por ciento de 1,1 a 71,5) (Vouga et al., 2021). Los intervalos son amplios, lo que muestra pocas infecciones por grupo.
Los desenlaces adversos del embarazo ocurrieron en 3 de 36 viajeras infectadas y en 39 de 309 residentes infectadas (Vouga et al., 2021). Los autores concluyen que las estancias de menos de dos semanas, fuera de brotes, se asocian a riesgo mínimo.
Un relato de 2024
El registro habla de medias; un relato de 2024 muestra el caso individual. Una gestante de Dinamarca pasó tres semanas en Phuket, Tailandia, entre la 8ª y la 10ª semana, usó repelente y notó algunas picaduras (Rubin et al., 2025). Tuvo un día de malestar y después exantema. La ecografía del segundo trimestre fue normal, pero en la 26ª semana la circunferencia cefálica estaba muy por debajo de lo esperado, y el embarazo se interrumpió por microcefalia grave, con Zika confirmado (Rubin et al., 2025).
Los autores destacan que ella desconocía el riesgo de Zika en el destino. Como hipótesis nuestra, el relato refuerza que el mapa de riesgo de la consulta debe incluir destinos asiáticos, y no solo las Américas.
La cohorte prospectiva ZIP
La cohorte ZIP siguió a 6.100 gestantes en 10 centros de América del Sur, América Central y Puerto Rico, de 2016 a 2018, con 61 infecciones confirmadas por RNA; la unidad de análisis es el embarazo con su desenlace fetal e infantil (Lebov et al., 2025). Para el desenlace compuesto principal, el riesgo relativo fue de 1,64 (IC 95 por ciento de 0,65 a 4,13) para cualquier exposición y de 1,08 (IC 95 por ciento de 0,15 a 7,64) para exposición sintomática (Lebov et al., 2025).
Los dos intervalos incluyen el nulo, por eso el análisis principal es inconcluso. En los análisis secundarios, los riesgos ajustados fueron significativos para mortinato, con RR de 4,28 (IC 95 por ciento de 1,39 a 13,21), y para pérdida fetal antes de 20 semanas, con RR de 3,72 (IC 95 por ciento de 1,82 a 7,59) (Lebov et al., 2025). Los autores atribuyen la falta de potencia al número de infecciones por debajo de lo esperado, en un momento de epidemia en descenso.
Dengue en el embarazo
Un metaanálisis de 2025 reunió 35 estudios observacionales comparativos, con cerca de 65 mil embarazos de 14 países; la unidad es el embarazo (U et al., 2025). El dengue confirmado tuvo asociación con mortinato (OR de 2,70; IC 95 por ciento de 1,44 a 5,10), aborto (OR de 3,51; IC 95 por ciento de 1,15 a 10,77) y muerte neonatal (OR de 3,03; IC 95 por ciento de 1,17 a 7,83) (U et al., 2025).
Las asociaciones con parto prematuro, bajo peso y bebé pequeño para la edad gestacional fueron inconsistentes, más fuertes en las infecciones graves o de primer trimestre (U et al., 2025). Los estudios vienen de poblaciones de áreas endémicas, y trasladar los números a la viajera de estancia corta es inferencia. En gestantes, el calor del destino también cuenta, como discute el post sobre calor extremo en el embarazo.
Malaria: prevenir y sospechar
La malaria en el embarazo aumenta la morbilidad materna y fetal, y el diagnóstico se retrasa en países sin transmisión, donde la sospecha es baja (Reyes Lizaola et al., 2026). La prevención tiene tres frentes: evitar la picadura, usar quimioprofilaxis cuando está indicada y sospechar temprano cualquier fiebre al regreso.
Un relato de malaria grave
Una gestante de 36 semanas y 4 días llegó a un hospital comunitario de Estados Unidos con fiebre, cefalea y molestias abdominales, después de viajar a Ghana (Reyes Lizaola et al., 2026). El primer frotis fue dudoso; la prueba repetida confirmó Plasmodium falciparum con parasitemia de 5,4 por ciento, criterio de malaria grave (Reyes Lizaola et al., 2026).
El tratamiento comenzó con arteméter-lumefantrina y pasó a artesunato. Hubo rotura prematura de membranas, caída de las plaquetas, traslado a un centro terciario, parto vaginal inducido y preeclampsia con signos de gravedad; madre y bebé se recuperaron, y se descartó la malaria congénita (Reyes Lizaola et al., 2026). Los autores destacan que la historia de viaje es fundamental y que la prueba debe repetirse cuando la sospecha es alta. El razonamiento general está en fiebre en el viajero.
La mefloquina en el embarazo
La mefloquina se usa desde hace décadas como quimioprofilaxis en viajeros. Una revisión sistemática de 2014 incluyó 18 artículos, solo uno doble ciego y controlado con placebo; la unidad es la gestante tratada o expuesta (González et al., 2014). Los autores no encontraron diferencia en el riesgo de desenlaces adversos del embarazo entre expuestas a mefloquina y expuestas a otros antimaláricos o a la población general, y piden ensayos ciegos en gestantes africanas.
La revisión Cochrane de 2018 evaluó la mefloquina como tratamiento preventivo intermitente en gestantes que viven en áreas endémicas (González et al., 2018). Fueron seis ensayos, de 1987 a 2013, con 8.192 gestantes en Tailandia, Benín, Gabón, Tanzania, Mozambique y Kenia; la unidad es la gestante aleatorizada. El recuento por país en el texto completo suma nueve participaciones en seis ensayos, porque algunos fueron multicéntricos.
Lo que mostró la revisión Cochrane
Frente a sulfadoxina-pirimetamina, la mefloquina redujo la parasitemia periférica materna en el parto (RR de 0,65; IC 95 por ciento de 0,48 a 0,86) (González et al., 2018). Para malaria placentaria, el RR fue de 1,04 (IC 95 por ciento de 0,58 a 1,86), y para episodios clínicos, la razón de incidencia fue de 0,83 (IC 95 por ciento de 0,65 a 1,05); los dos intervalos incluyen el nulo, y los resultados son inconclusos (González et al., 2018).
Para bajo peso al nacer, el RR fue de 0,95 (IC 95 por ciento de 0,78 a 1,17), y para mortinato y aborto sumados, de 1,20 (IC 95 por ciento de 0,91 a 1,58), ambos inconclusos (González et al., 2018). El lado malo fue la tolerancia: vómitos con RR de 4,76 (IC 95 por ciento de 4,13 a 5,49) y mareo con RR de 4,21 (IC 95 por ciento de 3,36 a 5,27) (González et al., 2018).
Esos ensayos probaron gestantes residentes, con esquema de tratamiento preventivo intermitente, y no viajeras en profilaxis continua. Como hipótesis nuestra, el dato de tolerancia es el que más se transfiere a la viajera: vómito y mareo pueden llevar a abandonar el medicamento en medio del viaje.

La picadura que se evita
Para las arbovirosis, la revisión de 2019 afirma que la prevención depende sobre todo de las medidas contra el mosquito (Vouga et al., 2019).
Para la viajera que también va a la montaña, vale recordar que altitud y embarazo suman otra capa de riesgo, tratada en el post sobre mal de altura.
Estudios en resumen
| Estudio | Diseño, muestra y unidad | Hallazgo principal |
|---|---|---|
| Shalev Ram 2020 | Cohorte retrospectiva, Israel, 628.292 nacimientos de 284.069 mujeres; unidad nacimiento | Peso 9 gramos mayor, diferencia despreciable (Shalev Ram et al., 2020) |
| Petrikovsky 2018 | Serie prospectiva, 112 gestantes en el tercer trimestre; unidad gestante | Trazado reactivo en 73 por ciento tras 12 horas (Petrikovsky et al., 2018) |
| Izadi 2015 | Revisión narrativa; unidad estudio citado | El embarazo multiplica de 5 a 10 veces el riesgo de trombosis (Izadi et al., 2015) |
| Laris-González 2020 | Revisión sistemática, 15 estudios; unidad embarazo | Aborto en el conjunto: inconcluso; daño en la vacuna de la viruela (Laris-González et al., 2020) |
| Santangelo 2026 | Revisión sistemática, 109 registros; unidad variable | Más de 190 mil embarazos sin aumento de desenlaces adversos (Santangelo et al., 2026) |
| Rodríguez-Morales 2026 | Revisión en el brote de 2024 a 2026; unidad estudio citado | Estratificar el riesgo antes de vacunar (Rodríguez-Morales et al., 2026) |
| Vouga 2021 | Registro multicéntrico, 865 gestantes; unidad gestante | Infección en 25,0 por ciento de las viajeras (Vouga et al., 2021) |
| Rubin 2025 | Relato, gestante de Dinamarca; unidad paciente | Microcefalia grave tras Zika en Phuket (Rubin et al., 2025) |
| Lebov 2025 | Cohorte prospectiva, 6.100 gestantes; unidad embarazo | Desenlace compuesto: inconcluso (Lebov et al., 2025) |
| U 2025 | Metanálisis, 35 estudios, cerca de 65 mil embarazos; unidad embarazo | Mortinato con OR de 2,70 (U et al., 2025) |
| Vouga 2019 | Revisión narrativa; unidad estudio citado | Prevención centrada en el mosquito (Vouga et al., 2019) |
| González 2014 | Revisión sistemática, 18 artículos; unidad gestante | Desenlaces del embarazo similares a los comparadores (González et al., 2014) |
| González 2018 | Revisión Cochrane, 6 ensayos, 8.192 gestantes; unidad gestante | Parasitemia menor, vómitos con RR de 4,76 (González et al., 2018) |
| Reyes Lizaola 2026 | Relato, Estados Unidos; paciente hospitalizada | Malaria grave con 36 semanas tras viaje a Ghana (Reyes Lizaola et al., 2026) |
Fuentes: Shalev Ram et al., 2020; Petrikovsky et al., 2018; Izadi et al., 2015; Laris-González et al., 2020; Santangelo et al., 2026; Rodríguez-Morales et al., 2026; Vouga et al., 2021; Rubin et al., 2025; Lebov et al., 2025; U et al., 2025; Vouga et al., 2019; González et al., 2014; González et al., 2018; Reyes Lizaola et al., 2026.
Cómo ayuda NEXO a entrenar ese razonamiento
En NEXO, el caso del día es ficticio, con presentación clínica real y hasta seis pistas progresivas, y tú propones el diagnóstico buscando el código en la CIE-10. Una pista puede traer "gestante de 34 semanas con fiebre y cefalea"; otra, "volvió hace diez días de un viaje a África Occidental". La respuesta de proximidad en cinco niveles ayuda a separar malaria, dengue, infección urinaria y preeclampsia, sin convertir el entrenamiento en protocolo. El ejercicio útil es preguntar, en cada pista, qué aporta la historia de viaje al cuadro.
Preguntas frecuentes
¿Volar durante el embarazo cambia el peso del bebé al nacer?
En la cohorte de Israel, volar se asoció con un aumento de 9 gramos en el peso al nacer y de 0,36 días en la edad gestacional, diferencias que los autores llaman clínicamente despreciables (Shalev Ram et al., 2020). El mismo estudio dice que los datos no permiten afirmar la seguridad de vuelos de más de seis horas.
¿El vuelo largo afecta al feto en el tercer trimestre?
En 112 gestantes en el tercer trimestre, el trazado reactivo cayó de 93 a 73 por ciento 12 horas después del vuelo y volvió a 94 por ciento en 24 horas (Petrikovsky et al., 2018). Los autores lo interpretan como un cambio temporal y limitan la conclusión a fetos de tercer trimestre.
Me vacuné contra la fiebre amarilla sin saber que estaba embarazada. ¿Y ahora?
La revisión de vacunas de virus vivo concluye que la mujer vacunada sin saber del embarazo debe ser tranquilizada, y que el aborto terapéutico no se justifica por el potencial teratogénico de la vacuna (Laris-González et al., 2020). La misma revisión clasifica la calidad de la evidencia como muy baja.
¿Es riesgoso un viaje corto a una zona con Zika?
En el registro internacional, las estancias de menos de dos semanas, fuera de brotes, se asociaron a riesgo mínimo de infección materna (Vouga et al., 2021). Quedarse más de dos semanas y viajar durante la epidemia aumentaron el riesgo en el mismo estudio.
¿Es segura la mefloquina en el embarazo?
La revisión sistemática de 2014 no encontró diferencia en el riesgo de desenlaces adversos del embarazo entre las expuestas a mefloquina y los grupos de comparación (González et al., 2014). En la revisión Cochrane, la mefloquina aumentó los vómitos y el mareo en comparación con la sulfadoxina-pirimetamina (González et al., 2018).
Mensajes clave
- El vuelo tuvo un efecto despreciable sobre el peso y la edad gestacional en una cohorte de más de 600 mil nacimientos, con dudas para los vuelos largos (Shalev Ram et al., 2020).
- El embarazo ya multiplica el riesgo de trombosis, y los datos directos sobre trombosis de viaje en gestantes son escasos (Izadi et al., 2015).
- Para las vacunas de virus vivo, casi todos los resultados de seguridad son inconclusos, y solo la vacuna de la viruela mostró señal de daño (Laris-González et al., 2020).
- En Zika, la estancia larga y el viaje en período epidémico pesaron más que el destino en sí (Vouga et al., 2021).
- La fiebre en la gestante que volvió de una zona de malaria pide prueba repetida cuando la sospecha es alta (Reyes Lizaola et al., 2026).
Inventario de hitos
- 2014: la revisión sistemática de 18 artículos sobre mefloquina en el embarazo no encuentra aumento de desenlaces adversos (González et al., 2014).
- 2018: la revisión Cochrane reúne seis ensayos con 8.192 gestantes y muestra el intercambio entre eficacia y tolerancia de la mefloquina (González et al., 2018).
- 2020: el metanálisis de 15 estudios resume la seguridad de las vacunas de virus vivo en el embarazo (Laris-González et al., 2020).
- 2025: la cohorte ZIP publica sus resultados, con un análisis principal inconcluso (Lebov et al., 2025).
- 2026: dos revisiones discuten la vacuna de la fiebre amarilla en el embarazo en el contexto del brote en las Américas (Santangelo et al., 2026; Rodríguez-Morales et al., 2026).
Referencias
- Shalev Ram H, Ram S, Miller N, Rosental YS, Chodick G. Air travel during pregnancy and the risk of adverse pregnancy outcomes as gestational age and weight at birth: A retrospective study among 284,069 women in Israel between the years 2000 to 2016. PLoS One. 2020;15(2):e0228639. PMID: 32027691. PMC: PMC7004371.
- Petrikovsky B, Terrani M, Sichinava L. Transatlantic Air Travel in the Third Trimester of Pregnancy: Does It Affect the Fetus?. AJP Rep. 2018;8(2):e71-e73. PMID: 29670815. PMC: PMC5903395.
- Izadi M, Alemzadeh-Ansari MJ, Kazemisaleh D, Moshkani-Farahani M, Shafiee A. Do pregnant women have a higher risk for venous thromboembolism following air travel?. Adv Biomed Res. 2015;4:60. PMID: 25802829. PMC: PMC4361953.
- Vouga M, Pomar L, Soriano-Arandes A, Rodó C, Goncé A, Gratacos E, et al. Maternal Infection and Adverse Pregnancy Outcomes among Pregnant Travellers: Results of the International Zika Virus in Pregnancy Registry. Viruses. 2021;13(2):341. PMID: 33671742. PMC: PMC7926842.
- Rubin IMC, Sandager P, Laursen L, Mortensen S, Gunalan V, Datcu R, et al. Zika Virus Infection in Pregnant Traveler Returning to Denmark from Phuket, Thailand, 2024. Emerg Infect Dis. 2025;31(2):382-385. PMID: 39793543. PMC: PMC11845159.
- Vouga M, Chiu YC, Pomar L, de Meyer SV, Masmejan S, Genton B, et al. Dengue, Zika and chikungunya during pregnancy: pre- and post-travel advice and clinical management. J Travel Med. 2019;26(8):taz077. PMID: 31616923. PMC: PMC6927317.
- Lebov JF, Nason M, Stolka KB, Ximenes R, Mussi-Pinhata MM, Moye J, et al. Zika in Infants and Pregnancy (ZIP) study: results from a prospective international cohort study of prenatal Zika virus infection and adverse fetal and infant outcomes. BMC Pregnancy Childbirth. 2025;25(1):903. PMID: 40885911. PMC: PMC12399002.
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