Enfermería y seguridad del pacienteEnfermedades infecciosas

Flebitis e infección de catéter: cuando el acceso es el foco

Antebrazo con catéter venoso periférico fijado con apósito transparente y extensión de suero, sobre sábana rayada de hospital
Índice
  1. Por qué este es un escenario de razonamiento
  2. Flebitis: química, mecánica o infecciosa
  3. Cómo evaluar el acceso a la cabecera del paciente
  4. Cuando la flebitis se convierte en bacteriemia
  5. Qué hacer junto a la cama
  6. Razonamiento paso a paso en el caso
  7. Cómo ayuda NEXO a entrenar ese razonamiento
  8. Preguntas frecuentes
  9. Lista de verificación final
  10. Referencias

Una mujer de 67 años está ingresada desde hace cinco días por neumonía. Ya toma el antibiótico por vía oral desde ayer, pero el catéter venoso periférico del antebrazo sigue ahí, cerrado, sin uso desde hace 48 horas. Nadie recuerda quién decidió mantenerlo "por seguridad". En el cambio de turno de la mañana, la paciente tiene fiebre de 38,6 grados y escalofríos. La enfermera descubre el apósito: la piel alrededor del punto de inserción está roja y caliente, hay un cordón endurecido que sube por la vena unos centímetros y una gota de secreción amarillenta en el orificio. La escena es ficticia y fue escrita para enseñanza.

Este texto usa el cuadro como escenario de razonamiento clínico para la enfermería. La fiebre parece una recaída de la neumonía, y el catéter parece un detalle. La lectura correcta invierte el orden: el acceso olvidado se volvió el foco más probable, y el germen que más preocupa en esta situación es el Staphylococcus aureus. El texto no sustituye el protocolo de su institución ni la prescripción médica. Si usted juega el caso del día en NEXO, reconocerá el desafío: mirar el dispositivo antes de culpar a la enfermedad de base.

Puntos principales

  • La flebitis es frecuente: en terapia intensiva, apareció en cerca de 1 de cada 13 catéteres periféricos en un estudio multicéntrico.
  • Dolor, endurecimiento, enrojecimiento o secreción en el punto de inserción indican retirada del catéter periférico.
  • La secreción en el punto de inserción debe ir a tinción de Gram y cultivo.
  • La infección del torrente sanguíneo por catéter periférico es rara, pero puede ser grave, sobre todo cuando el germen es Staphylococcus aureus.
  • Un catéter sin uso es riesgo sin beneficio: la pregunta diaria es si todavía es necesario.
  • El sitio de un acceso ya retirado también debe revisarse en los días siguientes.

Por qué este es un escenario de razonamiento

El catéter venoso periférico es el dispositivo invasivo más usado en el hospital, y por eso mismo es fácil olvidarlo. En un estudio prospectivo con 842 catéteres en adultos, 141 de 359 pacientes tuvieron al menos una complicación, y la flebitis fue la primera de la lista, presente en 17,6 por ciento de los catéteres, seguida por dolor, fuga, desplazamiento, extravasación y obstrucción (Abolfotouh y colaboradores, 2014). En una cohorte portuguesa, las tasas de flebitis y de infiltración fueron de 43,2 y 59,7 por 1.000 catéteres-día, y la mayoría de los catéteres con estos traumatismos vasculares se retiró en las primeras 24 horas (Braga y colaboradores, 2018).

El escenario es bueno para entrenar porque la respuesta depende de reunir pistas que están en lugares diferentes: la fiebre está en la gráfica de signos vitales, el catéter está debajo del apósito y la información de que está detenido desde hace dos días está en la prescripción. El artículo sobre signos, síntomas e historia muestra cómo leer lo que el paciente trae, y el artículo sobre deterioro clínico en la sala de hospitalización muestra cómo la fiebre y los otros signos entran en una escala de alerta.

El precio del retraso

En una serie japonesa de 62 pacientes con infección del torrente sanguíneo asociada a catéter periférico, el tiempo medio entre la inserción del catéter y el diagnóstico de la bacteriemia fue de 6 días, y 8 pacientes (12,9 por ciento) murieron en hasta 30 días después del hemocultivo positivo (Sato y colaboradores, 2017). Quienes murieron tenían una proporción mayor de infección por Staphylococcus aureus, con razón de momios de 8,33 (Sato y colaboradores, 2017). Los autores relatan cuadros que exigieron cuidados intensivos y antibiótico prolongado por complicaciones a distancia (Sato y colaboradores, 2017).

Qué enseña la escena

La escena entrena cuatro hábitos. El primero es examinar el punto de inserción en todo paciente con fiebre nueva. El segundo es preguntar todos los días si el catéter todavía es necesario. El tercero es saber qué hacer con la secreción y con el catéter antes de tirarlos a la basura. El cuarto es reconocer cuándo la infección local puede haber llegado a la sangre.

Flebitis: química, mecánica o infecciosa

La flebitis es la inflamación de la pared de la vena. En el acceso periférico, suele describirse en tres grupos, y la distinción importa porque cambia lo que se espera de la evolución. La revisión de alcance de Guanche-Sicilia y colaboradores, hecha desde el punto de vista de la enfermería, recuerda que la flebitis se manifiesta por enrojecimiento, edema en la vena, dolor, calor y fiebre, y que las escalas de evaluación ayudan a estandarizar el registro (Guanche-Sicilia y colaboradores, 2021).

Química

La flebitis química viene de lo que corre dentro de la vena. En 3.429 catéteres de 23 unidades de cuidados intensivos japonesas, los únicos factores que aumentaron el riesgo de flebitis en el análisis multivariado fueron los fármacos intravenosos; entre 26 evaluados, cuatro se asociaron a más flebitis: nicardipina, noradrenalina, amiodarona y levetiracetam (Yasuda y colaboradores, 2022). Las medidas estandarizadas de administración de fármacos en la unidad se asociaron a un riesgo menor (Yasuda y colaboradores, 2022). En la cohorte portuguesa, la piperacilina con tazobactam se asoció a la infiltración (Braga y colaboradores, 2018).

Mecánica

La flebitis mecánica viene del roce del catéter contra la pared de la vena: catéter grueso para la vena, fijación floja, zona de flexión. En el estudio japonés, insertar en el brazo en vez del antebrazo se asoció a un riesgo menor de flebitis (Yasuda y colaboradores, 2022). En el estudio de Abolfotouh y colaboradores, el sexo femenino, la inserción en el antebrazo o el brazo y la infusión de medicamentos predijeron flebitis (Abolfotouh y colaboradores, 2014).

Infecciosa

La flebitis infecciosa es la que más preocupa. Puede quedar restringida al sitio o llegar al torrente sanguíneo. Signos como secreción purulenta, cordón muy doloroso, fiebre y escalofrío orientan el razonamiento hacia la infección. En el caso de la escena, la secreción amarillenta en el orificio y la fiebre con escalofrío ya sacan el cuadro del grupo "flebitis química simple".

TipoPista típicaQué pensar
QuímicaAparece durante la infusión de un fármaco irritanteRevisar el fármaco, la dilución y la vía
MecánicaCatéter en zona de flexión, fijación flojaRevisar el sitio, el calibre y la fijación
InfecciosaSecreción, fiebre, escalofrío, empeora tras la retiradaRetirar, cultivar la secreción, pensar en bacteriemia

Fuentes de la tabla: (Guanche-Sicilia y colaboradores, 2021), (Yasuda y colaboradores, 2022), (Braga y colaboradores, 2018) y (Mermel y colaboradores, IDSA, 2009). La división es didáctica; en la práctica los mecanismos se suman.

Quién tiene más riesgo

La frecuencia de flebitis varía mucho entre estudios, porque las definiciones y las escalas cambian. En el estudio multicéntrico AMOR-VENUS, con 2.741 pacientes y 7.118 catéteres periféricos en cuidados intensivos, la flebitis ocurrió en 7,5 por ciento de los catéteres y en 12,9 por ciento de los pacientes; la mayoría de los catéteres se retiró poco después del diagnóstico, el grado 1 fue el más común y el grado 4, el más raro (Yasuda y colaboradores, 2021). La falla del catéter, sumando todas las causas, llegó a 21 por ciento (Yasuda y colaboradores, 2021).

Factores ligados al paciente y a la hospitalización

En la cohorte portuguesa, el tiempo de hospitalización y el número de catéteres insertados fueron factores de riesgo para flebitis (Braga y colaboradores, 2018). Esto tiene sentido: cada nueva punción es una nueva puerta de entrada y una nueva agresión a la vena. Los pacientes con venas difíciles acumulan intentos y accesos en sitios poco favorables.

Factores ligados al cuidado

En un análisis de puntas de catéter en adultos hospitalizados, 41,8 por ciento de los catéteres estudiados terminaron en falla, y 5,8 por ciento de las puntas cultivadas tuvieron crecimiento, sobre todo Staphylococcus epidermidis; más de la mitad de los cultivos positivos provino de pacientes con signos locales compatibles con infección relacionada con el catéter (Blanco-Mavillard y colaboradores, 2019). La mayoría de los episodios respondió bien a la retirada del catéter y al manejo (Blanco-Mavillard y colaboradores, 2019). El dato recuerda que el cultivo de punta por sí solo no diagnostica infección; debe leerse junto con la clínica.

El catéter parado

El catéter sin uso no recibe la misma atención que el catéter con infusión corriendo. Nadie abre el apósito para revisar una vía que no se está usando. En el caso de la escena, 48 horas sin uso significan 48 horas de riesgo sin ningún beneficio. La pregunta que previene el problema es simple y diaria: ¿este catéter todavía es necesario?

Cómo evaluar el acceso a la cabecera del paciente

Evaluar el acceso no es solo mirar si "está funcionando". Es mirar, tocar y preguntar, en cada turno y siempre que haya fiebre nueva.

Escalas

Existen varias escalas para graduar la flebitis, como la Visual Infusion Phlebitis, la escala de flebitis y la escala de Maddox (Guanche-Sicilia y colaboradores, 2021). Sato y colaboradores recomiendan examinar el punto de inserción todos los días y usar herramientas como la Visual Infusion Phlebitis para evitar que la infección local evolucione a bacteriemia (Sato y colaboradores, 2017). En un estudio Delphi con enfermeras especialistas en España, los ítems considerados más importantes para evaluar la flebitis fueron síntomas y observación, enrojecimiento, escala de Maddox, endurecimiento, temperatura y dolor; en el tratamiento, la retirada del catéter quedó entre las acciones prioritarias (Torné-Ruiz y colaboradores, 2024). Los mismos autores encontraron gran variación entre servicios en la evaluación, el tratamiento y el seguimiento (Torné-Ruiz y colaboradores, 2024). Use la escala adoptada por su servicio, siempre la misma, para que la evolución sea comparable entre turnos.

Qué observar y registrar

  • Fecha y lugar de la inserción, calibre del catéter y quién lo insertó.
  • Dolor en el trayecto, incluso sin enrojecimiento visible.
  • Enrojecimiento, calor, edema y cordón palpable, con la extensión en centímetros.
  • Secreción en el orificio: color, cantidad y si sale espontáneamente o a la presión.
  • Fiebre, escalofrío, taquicardia y caída de la presión, que hablan de repercusión sistémica.
  • Si el catéter está en uso, qué corre por él y cuánto tiempo lleva sin uso.

El registro con medida en centímetros permite saber si el cordón está creciendo. Una foto en la historia clínica, cuando el servicio lo permite, ayuda a comparar entre turnos.

Micrografía electrónica en tonos azules que muestra bacterias Staphylococcus aureus redondeadas sobre una superficie rugosa
Staphylococcus aureus en microscopía electrónica de barrido. Es el germen que más preocupa cuando el acceso periférico se infecta. Foto: Eric Erbe y Christopher Pooley, USDA, Wikimedia Commons, dominio público.

Cuando la flebitis se convierte en bacteriemia

La infección del torrente sanguíneo por catéter periférico es mucho menos frecuente que la flebitis, pero no es despreciable. En AMOR-VENUS, la tasa fue de 0,8 por ciento (Yasuda y colaboradores, 2021). En el estudio de Blanco-Mavillard y colaboradores, la densidad fue de 0,76 por 1.000 internaciones (Blanco-Mavillard y colaboradores, 2019).

Staphylococcus aureus y el acceso periférico

En un centro académico estadounidense, entre 445 episodios de bacteriemia por Staphylococcus aureus en dos años, 34 (7,6 por ciento) se atribuyeron a tromboflebitis en el sitio de un catéter periférico (Austin y colaboradores, 2016). La mortalidad a 90 días fue comparable a la de los otros focos, y la bacteriemia por MRSA ligada al catéter periférico duró más (Austin y colaboradores, 2016). El hallazgo más útil para la enfermería es otro: la mayoría de esas infecciones estaba ligada a sitios antiguos de acceso, ya retirados, y no al catéter en uso y vigilado (Austin y colaboradores, 2016). Los autores defienden que vigilar el sitio después de la retirada sea prioridad de la prevención (Austin y colaboradores, 2016).

Cómo llega la bacteria a la sangre

Hay dos rutas principales. En la primera, gérmenes de la piel migran por el trayecto del catéter, del orificio hacia dentro, y forman un biofilm en la superficie del dispositivo. En la segunda, la contaminación entra por el conector y por la luz del catéter, en cada manipulación. El biofilm protege a la bacteria del antibiótico y del sistema inmunitario, lo que explica por qué retirar el dispositivo es parte central del tratamiento. Un coágulo infectado en la vena, la tromboflebitis supurativa, mantiene la bacteriemia incluso después de la retirada.

Signos de complicación

La guía de la IDSA enumera situaciones que exigen investigar complicaciones: bacteriemia o fiebre que persisten más de 3 días después del antibiótico adecuado y de la retirada del catéter, sobre todo cuando el germen es Staphylococcus aureus, y sospecha de tromboflebitis supurativa (Mermel y colaboradores, IDSA, 2009). Se recomienda la ecocardiografía transesofágica cuando se considera un tratamiento más corto que 4 a 6 semanas en la bacteriemia por Staphylococcus aureus relacionada con catéter (Mermel y colaboradores, IDSA, 2009). Kouijzer y colaboradores proponen estratificar el riesgo de infección a distancia usando factores del paciente, de la bacteriemia (duración, tiempo corto hasta la positividad, adquisición en la comunidad, retraso en el tratamiento) y de la evolución clínica (fiebre persistente, foco desconocido, signos de infección metastásica) (Kouijzer y colaboradores, 2023).

Para enfermería, esto se traduce en señales concretas que comunicar: fiebre que no cede, dolor nuevo en la espalda o en una articulación, soplo nuevo descrito por el médico, lesiones en la piel, empeoramiento del cordón después de la retirada.

Qué hacer junto a la cama

La secuencia exacta depende del protocolo local. Las acciones siguientes siguen la guía de la IDSA para catéteres periféricos y la lógica de no perder el foco.

El catéter

La guía es directa: los catéteres periféricos con dolor, endurecimiento, enrojecimiento o secreción asociados deben retirarse (Mermel y colaboradores, IDSA, 2009). En la paciente de la escena, todas esas señales están presentes. La retirada no espera el próximo cambio programado ni la visita médica, y un nuevo acceso, si aún es necesario, va a otro sitio, de preferencia en el otro miembro.

La secreción y los cultivos

Cualquier secreción en el punto de inserción debe enviarse para tinción de Gram y cultivo de rutina, con cultivos para hongos y micobacterias cuando el paciente está inmunocomprometido (Mermel y colaboradores, IDSA, 2009). La IDSA recomienda tomar hemocultivos antes de iniciar el antibiótico (Mermel y colaboradores, IDSA, 2009). Para catéter central, la recomendación es tomar muestras pareadas, una por el catéter y otra por vena periférica, identificando cada frasco (Mermel y colaboradores, IDSA, 2009); en el catéter periférico, los hemocultivos vienen de una punción en otro sitio. La punta del catéter solo se cultiva cuando hay sospecha de infección relacionada con el catéter, y no de rutina (Mermel y colaboradores, IDSA, 2009). Siga el protocolo del servicio sobre cuándo y cómo enviar la punta.

Comunicar con claridad

Un mensaje estructurado ayuda: "Paciente de 67 años, quinto día de internación por neumonía, ya con antibiótico oral. Fiebre de 38,6 grados con escalofrío. Catéter periférico en el antebrazo izquierdo sin uso desde hace 48 horas, con enrojecimiento, cordón de 4 centímetros y secreción purulenta. Retiré el catéter y guardé la secreción para cultivo. Pido evaluación ahora y conducta sobre hemocultivos y antibiótico." La frase reúne el foco probable, lo que ya se hizo y lo que se pide.

El antibiótico

La elección y la duración del antibiótico son decisión médica, guiadas por el germen y por la gravedad. Cuando el germen es Staphylococcus aureus, la IDSA recomienda retirar el catéter y tratar durante 4 a 6 semanas, salvo excepciones; puede considerarse un tratamiento de al menos 14 días cuando el paciente no es diabético ni inmunosuprimido, el catéter fue retirado, no hay prótesis intravascular, no hay endocarditis ni tromboflebitis supurativa y la fiebre y la bacteriemia desaparecen en hasta 72 horas de antibiótico adecuado (Mermel y colaboradores, IDSA, 2009). La práctica varía mucho en el mundo: en una encuesta con 2.031 médicos de 71 países, las elecciones de tratamiento, el uso de antibiótico oral y hasta la definición de bacteriemia persistente cambiaron según el continente (Westgeest y colaboradores, 2023). Los autores concluyen que no existe un estándar internacional de cuidado para esta bacteriemia (Westgeest y colaboradores, 2023).

Medidas locales

Compresas, pomadas y elevación del miembro aparecen en las revisiones como medidas para la flebitis, con evidencia heterogénea (Guanche-Sicilia y colaboradores, 2021), (Torné-Ruiz y colaboradores, 2024). Alivian el malestar, pero no sustituyen la retirada del catéter ni la investigación de infección.

Cambiar por rutina o por indicación clínica

Durante mucho tiempo, la regla fue cambiar el catéter periférico a un intervalo fijo, incluso sin problema. Esa regla se puso a prueba, y el resultado no es tan simple como parece.

Lo que mostraron los estudios

En un ensayo clínico aleatorizado australiano con 755 pacientes, el cambio por indicación clínica no aumentó el fallo del catéter por flebitis o infiltración en comparación con el cambio de rutina cada 3 días, y los costos fueron menores (Webster y colaboradores, 2008). La tasa de flebitis fue baja en los dos grupos (4 y 3 por ciento) (Webster y colaboradores, 2008). Un metaanálisis posterior, con 9 ensayos y 10.973 pacientes, encontró más flebitis, oclusión e infiltración con el cambio por indicación clínica, sin diferencia en infección local ni en infección del torrente sanguíneo (Chen y colaboradores, 2022). Los autores sugieren cautela antes de abandonar el cambio de rutina (Chen y colaboradores, 2022).

Qué significa esto en la práctica

Las dos estrategias solo funcionan con vigilancia. Cambiar por indicación clínica supone mirar el acceso en cada turno y retirarlo ante el primer signo. Cambiar por rutina no exime de esa mirada, porque la infección puede aparecer antes del plazo. Ninguna de las dos justifica mantener un catéter sin uso. La política de cambio es decisión del servicio; el papel de quien está junto a la cama es examinar, registrar y retirar cuando haya un signo o cuando el catéter deje de ser necesario.

Prevención que depende de la enfermería

  • Insertar solo cuando hay indicación y retirar en cuanto deje de haberla.
  • Higienizar las manos antes de tocar el catéter, el apósito o el conector.
  • Desinfectar el conector antes de cada acceso, según el protocolo.
  • Mantener el apósito limpio, seco e íntegro, y cambiarlo cuando no lo esté.
  • Elegir el calibre y el sitio adecuados para la vena y para la infusión.
  • Examinar el sitio de los accesos ya retirados en los días siguientes.

Fuentes de la lista: (Mermel y colaboradores, IDSA, 2009), (Guanche-Sicilia y colaboradores, 2021) y (Austin y colaboradores, 2016). Los detalles de antisépticos, apósitos e intervalos siguen el protocolo del servicio.

Colonias redondeadas y blanquecinas de Staphylococcus aureus sobre agar sangre rojo, vistas de cerca
Colonias de Staphylococcus aureus en agar sangre. El cultivo de la secreción y los hemocultivos dicen qué germen está en juego. Foto: Mikael Häggström, Wikimedia Commons, CC0.

Razonamiento paso a paso en el caso

Vale la pena rehacer el camino del caso en orden, como si las pistas llegaran una a una.

Primera pista: fiebre en el quinto día

La primera hipótesis suele ser la enfermedad que trajo a la paciente: la neumonía no respondió. Es una hipótesis razonable, pero ella ya está con antibiótico y venía mejorando. Una fiebre nueva en medio de una hospitalización pide la lista de focos hospitalarios: catéteres, sonda vesical, herida, pulmón de nuevo, diarrea asociada a antibiótico, además de causas no infecciosas, como trombosis y reacción a fármacos.

Segunda pista: el catéter detenido

Un dispositivo sin uso desde hace 48 horas sube en la lista de sospechosos. No debería estar ahí, y quien no debería estar ahí tiende a no ser vigilado. El siguiente paso es descubrir el apósito.

Tercera pista: el punto de inserción

Enrojecimiento, calor, cordón endurecido y secreción purulenta cierran la flebitis infecciosa. El diferencial ahora es más estrecho: celulitis alrededor del acceso, trombosis venosa superficial infectada, flebitis química que coincidió con otra causa de fiebre. La secreción y el escalofrío apuntan a infección.

Cuarta pista: lo que dice el escalofrío

El escalofrío sugiere el paso de bacterias a la sangre. La pregunta deja de ser solo "¿flebitis?" y pasa a ser "¿bacteriemia asociada a catéter, posiblemente por Staphylococcus aureus?". Eso cambia la urgencia: retirar, cultivar, comunicar, preparar hemocultivos antes del antibiótico y estar atento a signos de complicación en los días siguientes.

Quinta pista: la evolución

Si la fiebre y los hemocultivos positivos persisten por más de 3 días después de la retirada y del antibiótico, el equipo busca complicaciones, como tromboflebitis supurativa y endocarditis (Mermel y colaboradores, IDSA, 2009). La enfermería es quien ve primero el cordón que crece, el nuevo dolor y la curva de fiebre que no baja.

HipótesisA favorEn contraQué decide
Neumonía sin respuestaEnfermedad de base, fiebreVenía mejorando, ya con antibiótico oralExamen respiratorio, imagen, evolución
Flebitis químicaCordón y dolor en el trayectoCatéter sin uso desde hace 48 horas, secreción purulentaQué corría por el catéter y cuándo
Flebitis infecciosa localSecreción, enrojecimiento, calorSin signos sistémicos (aquí los hay)Cultivo de la secreción
Bacteriemia asociada a catéterFiebre, escalofrío, foco evidenteHemocultivos negativosHemocultivos antes del antibiótico
Trombosis venosa superficialCordón endurecidoSecreción purulentaExamen y, si está indicado, ecografía

Fuentes de la tabla: (Mermel y colaboradores, IDSA, 2009), (Sato y colaboradores, 2017) y (Austin y colaboradores, 2016). La tabla organiza el razonamiento; el diagnóstico es del equipo.

Cómo ayuda NEXO a entrenar ese razonamiento

En NEXO, intentas el diagnóstico buscando el código en la CIE-10 y recibes una respuesta de proximidad en cinco niveles, que muestra si la hipótesis quedó en el código exacto, en la misma categoría, en el mismo grupo, en el mismo capítulo o en otro capítulo. Ese formato encaja con el tema de este texto: neumonía, flebitis, infección relacionada con dispositivo vascular, septicemia estafilocócica y endocarditis quedan en lugares distintos de la clasificación, pero pueden estar en el mismo paciente la misma mañana. El post sobre CIE-10 muestra cómo encontrar el código correcto.

Para usar el caso del día como entrenamiento, prueba tres hábitos. Antes de la primera hipótesis, pregunta qué dispositivos tiene el paciente. Con cada pista, pregunta si habla de la enfermedad de base o de algo que el hospital añadió. Después del resultado, anota la pista que dejaste para después por parecer pequeña.

Tres ejercicios con casos

Enumera los dispositivos. En cada caso de internación, di qué catéteres, sondas y drenajes tiene el paciente y desde hace cuánto tiempo.

Separa lo local de lo sistémico. Di qué signos hablan de infección en el punto de inserción y cuáles hablan de sangre.

Planifica la vigilancia. Di qué vas a observar en los días siguientes a la retirada del catéter.

El post sobre diagnóstico diferencial con pistas muestra cómo organizar hipótesis, el post sobre sepsis en el triaje de enfermería muestra cómo actuar cuando la infección ya repercute en todo el cuerpo, el post sobre aprendizaje basado en casos clínicos muestra cómo los casos ayudan a fijar esos hábitos, y el post sobre incertidumbre diagnóstica discute cómo decidir cuando los datos todavía no cierran.

Los límites de uso del juego están descritos en la página de economía de NEXO. Si investigas la enseñanza del razonamiento clínico, la página para Researcher explica cómo ponerte en contacto. Los profesionales que escriben o revisan casos encuentran información en Curator y en Creators, y las instituciones pueden conocer la propuesta en la página Closer.

Preguntas frecuentes

¿Toda flebitis es infección?

No. La flebitis puede ser química o mecánica. La secreción purulenta, la fiebre y el escalofrío apuntan a infección (Guanche-Sicilia y colaboradores, 2021), (Mermel y colaboradores, IDSA, 2009).

¿Cuándo retirar el catéter periférico?

Cuando haya dolor, endurecimiento, enrojecimiento o secreción en el sitio (Mermel y colaboradores, IDSA, 2009), y siempre que deje de ser necesario.

¿Debo enviar la secreción a cultivo?

Sí. La IDSA recomienda tinción de Gram y cultivo de cualquier secreción en el punto de inserción (Mermel y colaboradores, IDSA, 2009).

¿Cambiarlo cada 3 días evita la infección?

El cambio por indicación clínica no aumentó la infección en los estudios, pero un metaanálisis encontró más flebitis e infiltración sin cambio de rutina (Webster y colaboradores, 2008), (Chen y colaboradores, 2022). Sigue la política del servicio y vigila el acceso.

¿Por qué revisar un acceso ya retirado?

Porque muchas bacteriemias por Staphylococcus aureus ligadas a catéter periférico provinieron de sitios antiguos (Austin y colaboradores, 2016).

Lista de verificación final

  • Examiné el punto de inserción en todo paciente con fiebre nueva.
  • Pregunté si el catéter seguía siendo necesario y retiré lo que no lo era.
  • Gradué la flebitis con la escala del servicio y medí el cordón en centímetros.
  • Retiré el catéter con dolor, endurecimiento, enrojecimiento o secreción.
  • Envié la secreción para Gram y cultivo y recordé los hemocultivos antes del antibiótico.
  • Comuniqué el foco probable, los signos sistémicos y lo que ya se hizo.
  • Vigilé fiebre, cordón y signos de complicación en los días siguientes.

¿Quieres practicar el razonamiento con pistas progresivas? Juega el caso del día.

Referencias

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