Piel del viajero: larva migrans, tungiasis y miasis

Índice
- Por qué la piel del viajero merece atención
- Larva migrans cutánea: el rastro que pica
- Tungiasis: la pulga que entra en el pie
- Miasis: la larva que forma un forúnculo
- Prevención: qué orientar antes del viaje
- Estudios en resumen
- Cómo NEXO ayuda a entrenar ese razonamiento
- Preguntas frecuentes
- Mensajes para llevar
- Inventario de hitos
- Referencias
En un caso ficticio, un hombre de 31 años vuelve de diez días en una playa del Caribe con una línea roja, fina y sinuosa en la planta del pie. Cuenta que la picazón lo despierta por la noche y que la línea parece "avanzar" un poco cada día. Esa misma tarde, la clínica recibe a una estudiante que volvió de un voluntariado en África Oriental con un punto oscuro y doloroso junto a la uña del dedo gordo, y a un biólogo que pasó un mes en la Amazonía con un nódulo en el brazo que "se mueve" y suelta un líquido claro.
Los tres cuadros son ejemplos de dermatosis parasitarias que el viajero trae a casa: larva migrans cutánea, tungiasis y miasis. Este texto reúne lo que muestran los estudios de vigilancia de viajeros, las cohortes en comunidades endémicas, los ensayos de tratamiento y las revisiones sistemáticas sobre cómo reconocer, tratar y prevenir cada una. En cada parte, el texto informa el diseño y el tamaño de los estudios y separa lo que se midió de lo que es inferencia nuestra.
Puntos principales
- En una clínica de viajeros de Francia, 201 de 1.025 pacientes tenían dermatosis, y las parasitarias sumaron 36 de esos cuadros (Blaizot et al., 2020).
- La larva migrans cutánea forma un trayecto sinuoso que avanza de 2 a 3 milímetros por día, con picazón que altera el sueño (Boggild et al., 2025).
- En la tungiasis, la revisión sistemática encontró evidencia suficiente a favor de agentes oclusivos, sobre todo los productos a base de dimeticona (Tardin Martins et al., 2021).
- En la revisión de miasis en África Subsahariana, la mayor parte de los pacientes eran viajeros que volvían de la región (Jallow et al., 2024).
- Las tres enfermedades pesan en la calidad de vida, con picazón, dolor, pérdida de sueño y vergüenza (Schuster et al., 2011; Wiese et al., 2018).
- Por qué la piel del viajero merece atención
- Larva migrans cutánea: el rastro que pica
- Tungiasis: la pulga que entra en el pie
- Miasis: la larva que forma un forúnculo
- Prevención: qué orientar antes del viaje
- Estudios en resumen
- Cómo NEXO ayuda a entrenar este razonamiento
- Preguntas frecuentes
- Mensajes para llevar
- Inventario de hitos
Por qué la piel del viajero merece atención
La piel es una de las molestias más comunes después de un viaje, y el diagnóstico depende de combinar el aspecto de la lesión con el destino, la actividad y el tiempo desde el regreso. El estudio de Burdeos, basado en la red de vigilancia GeoSentinel, siguió a 1.025 viajeros atendidos entre agosto de 2015 y marzo de 2018, de los cuales 201 tenían dermatosis (Blaizot et al., 2020).
Quiénes vuelven con problemas de piel
Los pacientes con dermatosis tenían más probabilidad de tener más de 60 años (OR de 1,88; IC del 95 por ciento de 1,22 a 2,89), de viajar como turistas (OR de 3,04; IC del 95 por ciento de 2,03 a 4,55) y de haber ido a América del Sur (OR de 2,18; IC del 95 por ciento de 1,29 a 3,67) (Blaizot et al., 2020). También tenían menos probabilidad de haber recibido orientación antes del viaje (OR de 0,53; IC del 95 por ciento de 0,31 a 0,91) (Blaizot et al., 2020).
Las infecciones bacterianas de la piel fueron las más comunes, con 19,4 por ciento de los cuadros, seguidas por la infección por Zika, con 18,4 por ciento (Blaizot et al., 2020). Entre las 36 dermatosis parasitarias, la erupción serpiginosa fue la más frecuente, con 19 pacientes, 15 de ellos con larva migrans por anquilostoma; la miasis apareció en cinco, dos por Dermatobia hominis y tres por Cordylobia anthropophaga (Blaizot et al., 2020).
Cinco preguntas que orientan el razonamiento
Como síntesis nuestra a partir de las fuentes, cinco preguntas ayudan a separar los cuadros de este texto de otras lesiones de piel traídas de un viaje:
- Dónde la persona pisó o se acostó sin protección, como arena de playa, suelo de tierra o suelo con heces de animales (Reichert et al., 2016).
- Si la lesión se mueve, como el trayecto de la larva migrans, o queda fija, como el nódulo de la tungiasis y el forúnculo de la miasis (Boggild et al., 2025).
- Si hay un orificio central, presente en la tungiasis y en la miasis furunculoide (Feldmeier et al., 2014; Jallow et al., 2024).
- Cuándo empezaron los síntomas en relación con el regreso, ya que la picazón de la larva migrans puede durar semanas (Boggild et al., 2025).
- Si hubo orientación antes del viaje, que fue menos frecuente entre quienes volvieron con dermatosis (Blaizot et al., 2020).
La lista es un guion nuestro y no se ha probado como herramienta diagnóstica. Fiebre, manchas difusas o úlceras piden otro razonamiento, como el de fiebre en el viajero y el de lesiones de piel por mpox.
Larva migrans cutánea: el rastro que pica
La larva migrans cutánea es una zoonosis causada, la mayoría de las veces, por larvas de anquilostomídeos de perros y gatos, como Ancylostoma caninum y Ancylostoma braziliense (Boggild et al., 2025). Los huevos salen en las heces de los animales, eclosionan en un día en la arena o en el suelo y, en una semana, se convierten en larvas capaces de atravesar la piel intacta (Boggild et al., 2025). El ser humano es un huésped accidental, y la larva queda atrapada en la epidermis.
Cómo reconocerla
El signo típico es un trayecto elevado y serpiginoso que avanza en promedio de 2 a 3 milímetros por día, casi siempre en el pie o en las nalgas, que son las áreas que tocan la arena (Boggild et al., 2025). La picazón es intensa, altera el sueño y la concentración y puede durar el tiempo de vida de la larva, en promedio de cinco a seis semanas, con relatos de un año o más (Boggild et al., 2025).
En una comunidad pobre de Manaos, un estudio transversal con 806 residentes encontró larva migrans en 8,2 por ciento (IC 95 por ciento de 6,3 a 10,1) de la población, con un pico de 18,2 por ciento entre niños de 10 a 14 años (Reichert et al., 2016). La mayor parte de los trayectos estaba en los pies, 62,4 por ciento, y 10,6 por ciento estaban infectados por bacterias (Reichert et al., 2016).
Los factores ligados a la enfermedad fueron edad menor de 15 años, sexo masculino, heces de animales en el patio, andar descalzo en suelo arenoso y pobreza (Reichert et al., 2016). Los autores concluyen que reducir la carga de la enfermedad exige mejorar las condiciones de vida, y esa mirada sobre animal, ambiente y persona es la misma de One Health.
El viajero del Caribe
La vigilancia canadiense CanTravNet, con ocho centros, atendió a 17.644 viajeros entre 2009 y 2018, y 328 de ellos, 1,9 por ciento, volvieron del Caribe con larva migrans (Boggild et al., 2025). La mediana de edad fue de 34 años, las mujeres fueron 58 por ciento y 95 por ciento viajaron por turismo (Boggild et al., 2025).
Jamaica fue el origen más común, con 216 pacientes, 67 por ciento, seguida por Barbados, con 8 por ciento, y República Dominicana, con 7 por ciento (Boggild et al., 2025). La fracción de las larvas migrans importadas que venía del Caribe subió de 9 por ciento en 2016 a 24,5 por ciento en 2018 (Boggild et al., 2025). Los autores piden más atención de médicos y viajeros y un acceso más fácil al tratamiento.
También fuera de los trópicos
La larva migrans no se limita a los trópicos. Un viajero neerlandés de 40 años se infectó después de dos semanas acampando en las playas de Bretaña, en Francia, y fue tratado primero como celulitis, con antibiótico, antes de recibir ivermectina, que detuvo la picazón y el avance de la lesión (Tamminga et al., 2009). Los autores citan relatos similares en Alemania, Inglaterra, Escocia y el sur de Francia.
Una revisión sistemática sobre riesgo ocupacional, que partió de un criador de perros del sur de Italia, incluyó 12 artículos y señala a criadores, agricultores y jardineros como grupos expuestos al suelo contaminado (Stufano et al., 2022). Como hipótesis nuestra, la pregunta sobre viaje no basta, y la historia de trabajo y de contacto con animales también orienta el diagnóstico.
Tratar y qué esperar
Albendazol e ivermectina son los dos tratamientos más reconocidos, y la ivermectina se consideró primera línea en la vigilancia canadiense (Boggild et al., 2025). Los autores relatan que, en cohortes anteriores en Canadá, la mediana de síntomas antes de la atención o del tratamiento eficaz solía superar un mes (Boggild et al., 2025).
El impacto del tratamiento se midió en Manaos con un índice de calidad de vida dermatológica en 91 pacientes (Schuster et al., 2011). En el diagnóstico, 91,5 por ciento tenían una reducción considerable de la calidad de vida, y la picazón, la pérdida de sueño y la vergüenza fueron relatadas por 93,4, 73,6 y 64,8 por ciento, respectivamente (Schuster et al., 2011). Cuatro semanas después de la ivermectina, 73,3 por ciento consideraban la calidad de vida de vuelta a la normalidad (Schuster et al., 2011).
El estudio no tuvo grupo control, y parte de la mejoría puede reflejar la evolución natural de la enfermedad. El trayecto que pica también puede confundirse con otras parasitosis que producen lesión migratoria y eosinofilia, revisadas en eosinofilia en el viajero y en estrongiloidiasis.

Tungiasis: la pulga que entra en el pie
La tungiasis es causada por la hembra de la pulga Tunga penetrans, que penetra en la piel y permanece allí hasta morir, de cuatro a seis semanas después (Feldmeier et al., 2014). Por los últimos segmentos del abdomen, la pulga mantiene una abertura de 250 a 500 micrómetros para respirar, defecar y expulsar huevos, que sirve de puerta de entrada para bacterias (Feldmeier et al., 2014).
Dónde vive y quién enferma
El ciclo de la pulga involucra personas, animales domésticos y animales silvestres, y en casas con piso de tierra, comunes en áreas pobres de América del Sur y del África subsahariana, puede completarse dentro de la casa (Feldmeier et al., 2014). Los autores dicen que no hay datos confiables de ocurrencia a nivel nacional o regional, y que los más afectados son los estratos más pobres (Feldmeier et al., 2014).
Bacterias aerobias y anaerobias, incluidos clostridios, ya han sido aisladas de pulgas encravadas (Feldmeier et al., 2014). Los autores también plantean la hipótesis de que la extracción casera con alfileres, agujas o espinas no esterilizados, compartidos entre vecinos, pueda transmitir virus por la sangre, como hepatitis B y C; esa relación es una hipótesis de los autores, sin medición directa (Feldmeier et al., 2014).
El peso para el niño
En Kenia, un índice de calidad de vida adaptado a la tungiasis se aplicó a 50 niños de comunidades pobres del litoral (Wiese et al., 2018). En el diagnóstico, 78 por ciento relató un efecto moderado a muy grande sobre la calidad de vida, y la alteración del sueño y la dificultad de concentración fueron las restricciones más frecuentes, con 86 y 84 por ciento (Wiese et al., 2018).
El grado de afectación acompañó el número de pulgas vivas, la gravedad de la inflamación y la intensidad del dolor, y la calidad de vida mejoró cuatro semanas después del tratamiento (Wiese et al., 2018). El artículo de revisión recuerda además que los niños con tungiasis son objeto de burla en Kenia y que, en Brasil y en Nigeria, los pacientes sufren estigma social (Feldmeier et al., 2014).
Como hipótesis nuestra, el viajero suele tener pocas lesiones y acceso rápido a la atención, lo que difiere del niño de área endémica con infestación repetida. La gravedad en las comunidades pobres puede no aplicarse directamente al turista, y esa diferencia no fue medida en las fuentes.
Tratar: extracción, oclusión y dimeticona
La revisión sistemática de Tardin Martins y colegas partió de 3.376 referencias e incluyó 19 artículos, nueve de ellos ensayos clínicos; solo dos tuvieron bajo riesgo de sesgo y tres, algún riesgo (Tardin Martins et al., 2021). Los dos estudios con medicamentos orales, niridazol e ivermectina, tuvieron resultados desalentadores (Tardin Martins et al., 2021).
Seis ensayos evaluaron productos tópicos, y los dos con compuestos de dimeticona informaron reducción de las lesiones y curación, sin reacciones adversas importantes (Tardin Martins et al., 2021). La extracción quirúrgica, el método más usado, solo fue evaluada en estudios observacionales, y los autores concluyen que hay evidencia suficiente a favor de los agentes oclusivos, sobre todo los de dimeticona (Tardin Martins et al., 2021).
El estudio de prueba de principio en Kenia comparó dimeticona con permanganato de potasio, el tratamiento local de rutina, en 47 escolares, cada pie recibiendo uno de los productos (Thielecke et al., 2014). Siete días después, 78 por ciento (IC 95 por ciento de 67 a 86) de las pulgas tratadas con dimeticona habían perdido los signos de vida, frente a 39 por ciento (IC 95 por ciento de 28 a 52) con permanganato (Thielecke et al., 2014). Uno de los autores declaró honorarios del fabricante del producto probado, lo que debe pesar en la lectura.
Un ensayo piloto aleatorizado en Homa Bay, también en Kenia, comparó la dimeticona de dos componentes con carbonato de sodio al 5 por ciento en 23 niños de 3 a 13 años, con 126 pulgas (Suzuki et al., 2024). Al séptimo día, las pulgas muertas fueron 87 por ciento con dimeticona y 64 por ciento con carbonato, con valor de p de 0,01, y no hubo diferencia en la inflamación, el dolor ni la picazón (Suzuki et al., 2024).
Los autores recuerdan que la dimeticona de dos componentes es el único tratamiento recomendado por la OMS, pero no estaba disponible en Kenia, y piden estudios más grandes (Suzuki et al., 2024). Para el viajero que vuelve con una o dos lesiones, la decisión práctica es entre extracción estéril y oclusión, y el tétanos merece revisión como en cualquier herida, tema que aparece en heridas tras inundaciones.

Miasis: la larva que forma un forúnculo
La miasis es la infestación de tejidos vivos por larvas de moscas. La revisión sistemática del África Subsahariana reunió 75 artículos, de 1959 a 2022, con 157 pacientes (Jallow et al., 2024). Se identificaron once especies de moscas, y Cordylobia anthropophaga, la mosca tumbu, fue la más común, con 104 pacientes, 66,2 por ciento (Jallow et al., 2024).
El viajero que vuelve de África
La mayor parte de los pacientes, 122 de 157, o 77,7 por ciento, eran viajeros que volvían de la región, y la miasis cutánea fue la forma más común, con 54,7 por ciento (Jallow et al., 2024). La revisión reúne relatos publicados, y por eso tiende a mostrar más al viajero atendido en un país rico que al residente local.
La hembra de la mosca tumbu pone de 100 a 300 huevos en suelo con orina o heces o en ropa mojada, sobre todo la que se seca a la sombra, y las larvas penetran en las partes del cuerpo en contacto con ese tejido (Jallow et al., 2024). Por eso la revisión orienta a evitar acostarse en el suelo y secar la ropa en tendedero sombreado o sobre arbustos, y a planchar la ropa y la ropa de cama después de lavar (Jallow et al., 2024).
La extracción de la larva es el centro del tratamiento, por presión manual, por método mecánico o por cirugía, y sustancias oclusivas, como la parafina, se aplican en el orificio central para asfixiar la larva (Jallow et al., 2024). Se usaron antibióticos en parte de los pacientes (Jallow et al., 2024). Los autores advierten que los clínicos de la región muchas veces se equivocan en el diagnóstico y no saben identificar las larvas.
El viajero que vuelve de las Américas
En Ecuador, una revisión de relatos clínicos y datos del Ministerio de Salud identificó cuatro moscas en 39 pacientes, 29 descritos en la literatura y 10 atendidos por los propios autores (Calvopina et al., 2020). Dermatobia hominis, el berne, causó lesiones forunculoides en 17 pacientes, 43,5 por ciento, en la costa del Pacífico y en la Amazonía (Calvopina et al., 2020).
Cochliomyia hominivorax, la mosca de la bichera, causó 15 infestaciones, 38 por ciento, en heridas y cavidades como órbita, nariz, oído y vagina, incluida una herida adquirida en el hospital (Calvopina et al., 2020). Ocho pacientes, 21 por ciento, eran turistas, y la ivermectina, cuando estuvo disponible, se usó con éxito en lesiones forunculoides, heridas y cavidades (Calvopina et al., 2020).
Los datos oficiales de 2013 a 2015 registraron 2.187 notificaciones, con la mayor incidencia anual en la Amazonía, de 23 por 100.000 habitantes (Calvopina et al., 2020). En México, un relato de tres pacientes con Dermatobia hominis, dos con infestación local en el sur del país y uno con infestación traída de Costa Rica, muestra que la miasis también aparece fuera de las áreas endémicas por causa de los viajes (Toussaint-Caire et al., 2018).
Forúnculo que no mejora
El forúnculo de la miasis suele tratarse como infección bacteriana hasta que alguien nota el orificio y el movimiento de la larva. Como hipótesis nuestra, un forúnculo que no mejora con antibiótico en un viajero que volvió de África o de América Latina debe levantar la sospecha, del mismo modo que la larva migrans de Bretaña se trató primero como celulitis (Tamminga et al., 2009).
La miasis de heridas, como la de la bichera, tiene otro perfil y se relaciona con heridas abiertas, cavidades y personas con cuidados precarios (Calvopina et al., 2020). Las heridas que empeoran rápido después del contacto con agua de mar caliente piden otro razonamiento, discutido en Vibrio y heridas.

Prevención: qué orientar antes del viaje
La orientación antes del viaje fue menos frecuente entre los viajeros que volvieron con dermatosis (Blaizot et al., 2020). Las fuentes de este texto describen factores de riesgo y hábitos ligados a cada parásito, y reunimos, como síntesis nuestra, cinco orientaciones que se apoyan en ellas:
- Usar calzado en la arena y en el suelo de tierra, ya que caminar descalzo en suelo arenoso fue factor de riesgo para larva migrans (Reichert et al., 2016).
- Evitar acostarse directamente en la arena de playas frecuentadas por perros y gatos, porque las larvas vienen de las heces de esos animales (Boggild et al., 2025).
- Examinar los pies todos los días en áreas de tungiasis, sobre todo alrededor de las uñas, y buscar atención para la extracción estéril (Feldmeier et al., 2014).
- Secar la ropa al sol, lejos de arbustos, y plancharla en África Subsahariana (Jallow et al., 2024).
- Buscar evaluación al regreso si aparece un trayecto que pica, un nódulo con orificio o un forúnculo que no mejora (Calvopina et al., 2020).
Los estudios citados no probaron estas orientaciones como intervención en viajeros, y la fuerza de cada una viene de estudios de factores de riesgo y de ciclo de vida. La consulta antes del viaje también es el momento de revisar vacunas y otros riesgos, como muestran la gestante que va a viajar y el texto sobre enfermedades desatendidas.
Estudios en resumen
| Estudio | Diseño, muestra y unidad | Hallazgo principal |
|---|---|---|
| Blaizot 2020 | Cohorte prospectiva GeoSentinel, Burdeos, 1.025 viajeros; unidad viajero | 201 con dermatosis, 36 parasitarias |
| Boggild 2025 | Vigilancia CanTravNet, 17.644 viajeros; unidad viajero | 328 con larva migrans proveniente del Caribe |
| Reichert 2016 | Estudio transversal, Manaos, 806 residentes; unidad persona | Prevalencia de 8,2 por ciento, mayor en niños |
| Schuster 2011 | Cohorte sin control, Manaos, 91 pacientes; unidad paciente | Calidad de vida normal en 73,3 por ciento tras ivermectina |
| Tamminga 2009 | Reporte de un paciente, Bretaña; unidad paciente | Larva migrans adquirida en Europa |
| Stufano 2022 | Revisión sistemática, 12 artículos; unidad artículo | Riesgo ocupacional en quienes trabajan con suelo y animales |
| Feldmeier 2014 | Revisión de especialistas; unidad no aplica | Ciclo dentro de casa, estigma y falta de datos |
| Wiese 2018 | Cohorte, Kenia, 50 niños; unidad niño | Efecto moderado a muy grande en 78 por ciento |
| Tardin Martins 2021 | Revisión sistemática, 19 artículos; unidad estudio | Evidencia a favor de oclusivos con dimeticona |
| Thielecke 2014 | Ensayo de prueba de principio, Kenia, 47 escolares; unidad pulga | Dimeticona 78 contra 39 por ciento |
| Suzuki 2024 | Ensayo piloto aleatorizado, Kenia, 23 niños; unidad pulga | Dimeticona 87 contra 64 por ciento |
| Jallow 2024 | Revisión sistemática, 75 artículos, 157 pacientes; unidad paciente | Mosca tumbu en 66,2 por ciento, mayoría viajeros |
| Calvopina 2020 | Revisión de reportes y notificaciones, Ecuador; unidad paciente | Berne y bichera; 21 por ciento en turistas |
| Toussaint-Caire 2018 | Serie de tres pacientes, México; unidad paciente | Berne local e importado |
Fuentes: Blaizot et al., 2020; Boggild et al., 2025; Reichert et al., 2016; Schuster et al., 2011; Tamminga et al., 2009; Stufano et al., 2022; Feldmeier et al., 2014; Wiese et al., 2018; Tardin Martins et al., 2021; Thielecke et al., 2014; Suzuki et al., 2024; Jallow et al., 2024; Calvopina et al., 2020; Toussaint-Caire et al., 2018.
Cómo NEXO ayuda a entrenar ese razonamiento
En NEXO, el caso del día es ficticio, con presentación clínica real y hasta seis pistas progresivas, y tú propones el diagnóstico buscando el código en la CIE-10. Una pista puede traer "turista de 28 años, volvió de playa tropical, picazón intensa en el pie"; otra, "trazo fino y sinuoso que avanza unos milímetros por día". La retroalimentación de proximidad en cinco niveles ayuda a separar larva migrans, tungiasis, miasis, escabiosis e infección bacteriana de la piel, sin convertir el entrenamiento en protocolo.
Preguntas frecuentes
¿La larva migrans pasa de persona a persona?
Las fuentes describen la infección por la entrada de larvas presentes en el suelo o en la arena contaminados por heces de perros y gatos, con el ser humano como huésped accidental (Boggild et al., 2025).
¿Cuánto dura la picazón de la larva migrans sin tratamiento?
En promedio de cinco a seis semanas, el tiempo de vida de la larva, pero hay reportes de un año o más (Boggild et al., 2025).
¿La ivermectina oral trata la tungiasis?
Los dos estudios con medicamentos orales, uno de ellos con ivermectina, tuvieron resultados desalentadores en la revisión sistemática, y la evidencia favorece los oclusivos con dimeticona (Tardin Martins et al., 2021).
¿Cómo llega la mosca tumbu a la piel?
La hembra pone huevos en suelo contaminado o en ropa mojada que seca a la sombra, y las larvas penetran en la piel que toca ese tejido (Jallow et al., 2024).
¿La larva migrans solo ocurre en los trópicos?
Hay reportes de infección adquirida en Europa, como la de Bretaña, y de riesgo ocupacional en el sur de Italia (Tamminga et al., 2009; Stufano et al., 2022).
Mensajes para llevar
- Las dermatosis son comunes en el viajero, y las parasitarias sumaron 36 de 201 en una clínica francesa (Blaizot et al., 2020).
- El trazo serpiginoso que avanza y pica sugiere larva migrans, con ivermectina y albendazol como tratamientos más reconocidos (Boggild et al., 2025).
- En la tungiasis, la evidencia favorece los oclusivos con dimeticona, con ensayos pequeños en Kenia (Tardin Martins et al., 2021; Suzuki et al., 2024).
- Un forúnculo con orificio en quien volvió de África o de las Américas sugiere miasis, tratada con la extracción de la larva (Jallow et al., 2024).
- El calzado, el cuidado con la arena y la ropa planchada son orientaciones apoyadas en estudios de riesgo, no en ensayos (Reichert et al., 2016).
Inventario de hitos
- 2009: un reporte de larva migrans adquirida en Bretaña refuerza que la enfermedad aparece también en Europa (Tamminga et al., 2009).
- 2011: un estudio en Manaos mide la calidad de vida en la larva migrans y la mejora tras la ivermectina (Schuster et al., 2011).
- 2014: un estudio de prueba de principio en Kenia evalúa la dimeticona en la tungiasis (Thielecke et al., 2014).
- 2021: una revisión sistemática concluye a favor de los oclusivos con dimeticona en la tungiasis (Tardin Martins et al., 2021).
- 2024: un ensayo piloto aleatorizado compara dimeticona y carbonato de sodio en niños kenianos (Suzuki et al., 2024).
Referencias
- Blaizot R, Ouattara E, Receveur MC, et al. Dermatoses in international travellers seen at Bordeaux teaching hospital travel clinic, 2015-2018: a GeoSentinel-based study. Clin Exp Dermatol. 2020;45(5):580-583. PMID: 31916616. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC7317537/
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- Reichert F, Pilger D, Schuster A, et al. Prevalence and Risk Factors of Hookworm-Related Cutaneous Larva Migrans (HrCLM) in a Resource-Poor Community in Manaus, Brazil. PLoS Negl Trop Dis. 2016;10(3):e0004514. PMID: 27010204. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4807001/
- Schuster A, Lesshafft H, Talhari S, et al. Life quality impairment caused by hookworm-related cutaneous larva migrans in resource-poor communities in Manaus, Brazil. PLoS Negl Trop Dis. 2011;5(11):e1355. PMID: 22087341. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3210737/
- Tamminga N, Bierman WF, de Vries PJ. Cutaneous larva migrans acquired in Brittany, France. Emerg Infect Dis. 2009;15(11):1856-1858. PMID: 19891887. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2857223/
- Stufano A, Foti C, Lovreglio P, et al. Occupational risk of cutaneous larva migrans: A case report and a systematic literature review. PLoS Negl Trop Dis. 2022;16(5):e0010330. PMID: 35551315. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC9098051/
- Feldmeier H, Heukelbach J, Ugbomoiko US, et al. Tungiasis--a neglected disease with many challenges for global public health. PLoS Negl Trop Dis. 2014;8(10):e3133. PMID: 25356978. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4214674/
- Wiese S, Elson L, Feldmeier H. Tungiasis-related life quality impairment in children living in rural Kenya. PLoS Negl Trop Dis. 2018;12(1):e0005939. PMID: 29309411. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5757912/
- Tardin Martins AC, de Brito AR, Kurizky PS, et al. The efficacy of topical, oral and surgical interventions for the treatment of tungiasis: A systematic review of the literature. PLoS Negl Trop Dis. 2021;15(8):e0009722. PMID: 34415904. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC8409605/
- Thielecke M, Nordin P, Ngomi N, et al. Treatment of Tungiasis with dimeticone: a proof-of-principle study in rural Kenya. PLoS Negl Trop Dis. 2014;8(7):e3058. PMID: 25079375. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4117482/
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