Neumococo en adultos: conjugadas y a quién vacunar

Índice
- Por qué el neumococo todavía preocupa en el adulto
- Polisacarídica y conjugada: dos inmunologías
- CAPiTA: el ensayo que probó la conjugada en el anciano
- El efecto indirecto de la vacunación infantil
- De las conjugadas de 13 a las de 21 valencias
- A quién vacunar: ACIP y JCVI
- En la práctica: edad, riesgo e historia vacunal
- Cómo NEXO ayuda a entrenar ese razonamiento
- Preguntas frecuentes
- Mensajes clave
- Referencias
Durante casi tres décadas, la vacuna neumocócica del adulto fue una sola: la polisacárida de 23 serotipos. Protegía contra la enfermedad invasiva durante algunos años, pero nunca mostró de forma consistente que evitara la forma más común de la enfermedad en el adulto, la neumonía sin bacteriemia. Las vacunas conjugadas, creadas para el niño, cambiaron ese panorama cuando un ensayo con más de 84 mil ancianos probó una de ellas contra placebo (Isturiz, 2015).
Hoy hay conjugadas de 15, 20 y 21 serotipos, y los comités de vacunación ya no coinciden sobre la edad para empezar. En Estados Unidos, el comité asesor recomienda una conjugada para todo adulto a partir de los 50 años (Kobayashi, 2025). En el Reino Unido, la indicación sigue a los 65 años y en los grupos de riesgo (UKHSA, 2026).
Este texto recorre el camino de la polisacárida a las conjugadas de mayor valencia y muestra cómo cada comité elige a quién vacunar a partir de la edad, el riesgo y la historia vacunal.
Puntos principales
- En CAPiTA, la conjugada de 13 serotipos evitó 45 de cada 100 primeras neumonías por serotipo vacunal y 75 de cada 100 enfermedades invasivas en ancianos (Isturiz, 2015).
- La vacunación infantil redujo los serotipos de las conjugadas antiguas también en el adulto, y otros serotipos ocuparon el espacio (Garcia Quesada, 2025).
- Las conjugadas de 20 y 21 serotipos fueron aprobadas por respuesta inmune, sin un nuevo ensayo de eficacia clínica (Essink, 2022; Kobayashi, 2024).
- El comité estadounidense recomienda una conjugada para todos a partir de los 50 años (Kobayashi, 2025).
- El británico vacuna a los 65 años y en los grupos de riesgo, ahora con la conjugada de 20 serotipos (UKHSA, 2026).
Sumario
- Por qué el neumococo todavía preocupa en el adulto
- Polisacárida y conjugada: dos inmunologías
- CAPiTA: el ensayo que probó la conjugada en el anciano
- El efecto indirecto de la vacunación infantil
- De las conjugadas de 13 a las de 21 valencias
- A quién vacunar: ACIP y JCVI
- En la práctica: edad, riesgo e historia vacunal
- Cómo NEXO ayuda a entrenar este razonamiento
- Preguntas frecuentes
- Take-home messages
Por qué el neumococo todavía preocupa en el adulto
El Streptococcus pneumoniae es un coco Gram-positivo encapsulado. La cápsula de polisacárido es su principal factor de virulencia, y ya se han descrito más de 100 tipos capsulares. Muchos serotipos viven en la nasofaringe sin causar síntomas; otros rara vez se encuentran allí, pero aparecen en la enfermedad invasiva. La transmisión exige contacto cercano y frecuente, y la enfermedad tiene su pico en invierno (UKHSA, 2026).
En el adulto, el neumococo causa sinusitis, otitis, neumonía y las formas invasivas: neumonía bacterémica, sepsis y meningitis. La enfermedad invasiva, definida por la bacteria en un sitio normalmente estéril, es solo una fracción del problema. La mayor parte de la carga está en la neumonía sin bacteriemia, que es más difícil de diagnosticar y de medir (McLaughlin, 2018).
Edad y enfermedad de base
El riesgo crece después de los 50 años, con la edad y con algunas enfermedades de base. En Estados Unidos, en 2022, los adultos de 50 a 64 años tuvieron una incidencia de enfermedad invasiva de 13,2 por 100 mil y una mortalidad de 1,8 por 100 mil, solo por debajo de los 65 años o más, con 17,2 y 2,7 por 100 mil. Entre los adultos de 50 a 64 años con enfermedad invasiva o internados por neumonía neumocócica, cerca de 90 de cada 100 tenían al menos una condición de riesgo (Kobayashi, 2025).
Las condiciones de riesgo se repiten entre los comités: asplenia anatómica o funcional, enfermedad pulmonar, cardíaca, renal o hepática crónica, diabetes, inmunosupresión, implante coclear y fístula de líquido cefalorraquídeo. La lista británica incluye además a personas en situación de calle, por la alta carga de enfermedades asociadas, y a trabajadores expuestos a humos metálicos, como los soldadores (UKHSA, 2026). La lista estadounidense incluye tabaquismo y alcoholismo (Kobayashi, 2022).
Un retrato brasileño
En un hospital terciario de Porto Alegre, 118 aislamientos invasivos recogidos entre 2005 y 2016 mostraron, en orden, los serotipos 19A, 3, 12F, 8, 14 y 11A. La mediana de edad fue de 57 años, casi 3 de cada 10 pacientes tenían algún grado de inmunosupresión y 33,1 de cada 100 murieron (Dullius, 2018).
Los autores calcularon la cobertura teórica: 31,4 de cada 100 aislados tenían serotipos de la polisacarídica aislada y 50,8 de cada 100, de la combinación de la conjugada de 13 serotipos con la polisacarídica. Es un único centro, con datos anteriores a las conjugadas de mayor valencia, pero el retrato refuerza un punto del texto: buena parte de la enfermedad en el adulto ocurre antes de los 65 años (Dullius, 2018).

Polisacarídica y conjugada: dos inmunologías
La vacuna polisacarídica de 23 serotipos contiene el polisacárido capsular purificado de cada tipo. La mayoría de los adultos sanos produce anticuerpos en unas tres semanas, pero la respuesta es independiente de los linfocitos T: no genera memoria inmunológica robusta y es débil antes de los 2 años de edad (UKHSA, 2026).
En la conjugada, cada polisacárido se une a una proteína transportadora, la misma estrategia de las vacunas contra Haemophilus influenzae tipo b y meningococo. La unión recluta linfocitos T y mejora la respuesta, sobre todo en el niño a partir de los 2 meses (UKHSA, 2026). En la conjugada de 13 serotipos, la proteína es una forma atóxica de la toxina diftérica (Theilacker, 2022).
Lo que aporta la polisacarídica
La polisacarídica se autorizó en 1983 (Kobayashi, 2023). Estudios posteriores confirmaron protección contra enfermedad invasiva, mientras que la evidencia sobre neumonía sin bacteriemia en el anciano quedó inconclusa (Theilacker, 2022). En Inglaterra, la efectividad en los dos primeros años tras la vacuna fue de 41 de cada 100 contra enfermedad invasiva por serotipo vacunal en personas de 65 años o más, mayor en las sanas que en las que tenían una enfermedad de base (UKHSA, 2026).
En Japón, entre 2013 y 2017, la efectividad de la polisacarídica contra enfermedad invasiva por sus serotipos fue de 42,2 de cada 100 en adultos. En el mismo periodo, la vacunación infantil hizo que la fracción de serotipos de la conjugada de 13 entre los adultos cayera de 45 a 31 de cada 100, mientras que la de los serotipos presentes solo en la polisacarídica subió de 25 a 36 de cada 100 (Shimbashi, 2020).

CAPiTA: el ensayo que probó la conjugada en el anciano
La conjugada de 13 serotipos se aprobó para adultos de 50 años o más en 2011, en Estados Unidos, por vía acelerada, con base en la respuesta inmunitaria comparada con la de la polisacarídica. La aprobación llegó con una exigencia: demostrar beneficio clínico en un ensayo de eficacia (Theilacker, 2022).
El diseño
El CAPiTA se llevó a cabo en los Países Bajos entre 2008 y 2014. Aleatorizó a 84.496 adultos inmunocompetentes de 65 años o más, que recibieron una aplicación de la conjugada (42.240) o placebo (42.256), en un diseño doble ciego (Isturiz, 2015). Casi la mitad de los participantes tenía una condición predisponente, sobre todo enfermedad cardíaca, diabetes, tabaquismo y enfermedad pulmonar (Theilacker, 2022).
La dificultad era medir la neumonía sin bacteriemia por serotipo. Para ello, el ensayo usó una prueba de antígeno urinario específica para los 13 serotipos, desarrollada para el estudio, además del cultivo de sitios estériles (Isturiz, 2015).
Los resultados
En la población por protocolo, la eficacia fue de 45,56 de cada 100 contra el primer episodio de neumonía por serotipo vacunal, de 45,00 contra la forma sin bacteriemia y de 75,00 contra enfermedad invasiva por serotipo vacunal. Contra neumonía neumocócica por cualquier serotipo, desenlace exploratorio, fue de 30,56. La protección comenzó poco después de la vacuna y se mantuvo durante el seguimiento medio de unos cuatro años, sin señal de caída (Isturiz, 2015).
Análisis posteriores mostraron eficacia similar entre participantes con y sin enfermedad crónica y protección mantenida hasta los 84 años (Theilacker, 2022). Un estudio en Louisville, Estados Unidos, con diseño de prueba negativa, encontró efectividad de 72,8 de cada 100 contra hospitalización por neumonía por serotipo vacunal en adultos de 65 años o más, muchos con inmunosupresión, pero con intervalo de confianza amplio, de 12,8 a 91,5 (McLaughlin, 2018).
Las salvedades
El propio grupo del ensayo enumera límites. El CAPiTA se hizo en un país de baja incidencia de neumonía neumocócica, con vacunación infantil ya en curso. La neumonía por cualquier causa y la mortalidad eran desenlaces exploratorios, sin poder estadístico, y los inmunocomprometidos quedaron fuera (Isturiz, 2015). Las dos fuentes abiertas sobre el ensayo usadas aquí tienen autores vinculados al fabricante, lo que exige una lectura atenta (Isturiz, 2015; Theilacker, 2022).
Una eficacia relativa de 45 de cada 100 dice poco sin la frecuencia basal del desenlace. Convertir el efecto relativo en beneficio absoluto depende de la incidencia en la población, el mismo razonamiento del texto sobre tasa básica en el diagnóstico. Para pesar la ganancia contra el esfuerzo de vacunar, también sirve el texto sobre beneficios y daños en la toma de decisiones.
El efecto indirecto de la vacunación infantil
Las conjugadas reducen la colonización de la nasofaringe por los serotipos vacunales. Cuando el niño vacunado deja de portar esos serotipos, deja de transmitirlos a los adultos. En el Reino Unido, la conjugada de 7 serotipos entró en el calendario infantil en 2006, con cobertura superior a 90 de cada 100 niños, y la enfermedad invasiva por esos serotipos cayó en todas las edades (UKHSA, 2026).
Ese efecto cambió la cuenta de la vacunación del adulto. En 2014, los resultados del CAPiTA llevaron al comité estadounidense a recomendar la conjugada de 13 serotipos, en serie con la polisacarídica, para todos los adultos de 65 años o más (Isturiz, 2015). En 2019, el mismo comité retrocedió: la enfermedad evitable por la conjugada de 13 cambió poco después de la recomendación, porque ya estaba en niveles bajos gracias a la vacunación infantil, y el uso pasó a ser por decisión compartida en los mayores sin inmunosupresión (Kobayashi, 2023).
La sustitución de serotipos
El espacio dejado por los serotipos vacunales fue ocupado por otros. En Inglaterra, la enfermedad invasiva volvió a crecer a partir de 2013 y 2014, sobre todo en los mayores, por serotipos fuera de la conjugada de 13, en especial 8, 12F y 9N (UKHSA, 2026).
El proyecto PSERENADE reunió datos de 41 países, principalmente de 2015 a 2018. En los lugares con uso maduro de la conjugada de 13, sus serotipos causaban 29,5 de cada 100 enfermedades invasivas en adultos de 50 años o más. El serotipo 3, que está en la conjugada de 13, seguía entre los primeros, con cerca de 14 de cada 100 enfermedades invasivas en ese grupo (Garcia Quesada, 2025).
El mismo análisis estimó cuánto de la enfermedad restante alcanzaría cada nueva conjugada: de 4,1 a 9,7 de cada 100 con la de 15 serotipos, de 13,5 a 36,0 con la de 20 y de 29,9 a 53,8 con la de 21. Los diez serotipos fuera de la conjugada de 13 más frecuentes están en al menos una de las vacunas de mayor valencia (Garcia Quesada, 2025).
De las conjugadas de 13 a las de 21 valencias
Las nuevas conjugadas se aprobaron por puente inmunológico. En vez de esperar neumonías en un ensayo de eficacia, los estudios comparan la actividad opsonofagocítica de los anticuerpos con la de vacunas cuya protección ya fue demostrada (Theilacker, 2022).
Conjugada de 20 serotipos
La conjugada de 20 serotipos añade a la de 13 los serotipos 8, 10A, 11A, 12F, 15B, 22F y 33F (Theilacker, 2022). En el ensayo de fase 3, en adultos de Estados Unidos y Suecia, la respuesta fue no inferior a la de la conjugada de 13 para los 13 serotipos comunes y a la de la polisacarídica para 6 de los 7 serotipos adicionales. El serotipo 8 quedó por debajo del criterio estadístico de no inferioridad, y la tolerabilidad fue similar a la de la conjugada de 13 (Essink, 2022).
Para los siete serotipos nuevos, la indicación contra neumonía se concedió en Estados Unidos por vía acelerada, con el compromiso de un estudio observacional de efectividad tras la aprobación (Theilacker, 2022).
Conjugada de 21 serotipos
La conjugada de 21 serotipos se diseñó para el adulto. Aporta ocho serotipos ausentes de las otras vacunas autorizadas y deja fuera varios serotipos de las conjugadas pediátricas, entre ellos el 4 (Kobayashi, 2024; UKHSA, 2026). Entre 2018 y 2022, sus serotipos causaron cerca de 80 de cada 100 enfermedades invasivas en adultos estadounidenses con indicación de vacuna, de los cuales 20 a 30 de cada 100 por los ocho nuevos (Kobayashi, 2024).
La ausencia del serotipo 4 tiene peso regional. Después de la conjugada infantil, cayó, pero volvió a aparecer en el oeste de Estados Unidos, en adultos menores de 65 años con factores de riesgo (Kobayashi, 2024). En comparación con la de 20, la de 21 fue no inferior en los 10 serotipos comunes y tuvo una respuesta mayor en 10 de los 11 serotipos propios (Kobayashi, 2025).
En STRIDE-6, 717 adultos de 50 años o más que ya habían recibido vacuna neumocócica se vacunaron con la de 21. La respuesta apareció para los 21 serotipos, cualquiera que fuera la vacuna anterior, con un perfil de seguridad similar al de las vacunas autorizadas (Scott, 2024).
Seguridad tras la autorización
La vigilancia estadounidense registró una señal de síndrome de Guillain-Barré tras la conjugada de 20, con una tasa de notificación baja, de 0,7 por millón de aplicaciones distribuidas. En la base de Medicare, la señal perdió significancia cuando se usó otra definición de Guillain-Barré o se ajustó la validez de los códigos diagnósticos (Kobayashi, 2025).
A quién vacunar: ACIP y JCVI
Los dos comités miran la misma evidencia y llegan a elecciones diferentes. El texto sobre cómo la OMS y los países deciden el calendario vacunal explica por qué ocurre esto: epidemiología local, efecto indirecto, recursos y viabilidad entran en el marco de la evidencia a la decisión.
Estados Unidos
En 2022, el ACIP simplificó la pauta: una conjugada de 20 serotipos sola o una de 15 seguida de la polisacarídica, con un intervalo de al menos un año, para todos los de 65 años o más y para adultos de 19 a 64 años con condición de riesgo. Para inmunocomprometidos, implante coclear o fístula de líquido cefalorraquídeo, el intervalo puede bajar a 8 semanas. En aquel momento, la propuesta de bajar la edad a 50 años fue rechazada por 4 votos a 11 (Kobayashi, 2022). En 2024, la conjugada de 21 entró como opción (Kobayashi, 2024).
En octubre de 2024, el comité cambió de posición y recomendó una aplicación de conjugada para todo adulto de 50 años o más sin conjugada previa. Pesaron la incidencia y la mortalidad en la franja de 50 a 64 años, las disparidades raciales y la cobertura baja de la indicación por riesgo: solo 37 de cada 100 adultos de 50 a 64 años con indicación por enfermedad de base estaban vacunados, frente a 70 de cada 100 de los mayores con indicación por edad. Los serotipos de la conjugada de 21 respondían por 83 de cada 100 enfermedades invasivas en esa franja, y los de la de 20, por 56 (Kobayashi, 2025).
El comité registró las incertidumbres: duración de la protección, tamaño del efecto indirecto de la vacunación infantil y necesidad futura de refuerzo. Los análisis económicos fueron más favorables a la de 21 que a la de 20 en la franja de 50 a 64 años (Kobayashi, 2025).
Reino Unido
El JCVI mantiene la indicación por edad a los 65 años y por riesgo a partir de los 2 años. En 2023, aceptó la polisacarídica o la conjugada de 20 para esos grupos, y a principios de 2026 el programa pasó a usar la conjugada de 20, con aplicación única. La polisacarídica dejó de distribuirse por el programa nacional (UKHSA, 2026).
Hay detalles propios. Las personas con asplenia, disfunción esplénica o enfermedad renal crónica reciben una nueva conjugada de 20 cada 5 años. El asma solo entra en la lista cuando exige corticoide sistémico continuo o repetido. La conjugada de 21 está autorizada, pero no forma parte del programa nacional (UKHSA, 2026).
Las vacunas lado a lado
| Vacuna | Serotipos | Base de aprobación en el adulto | Lugar en las recomendaciones actuales |
|---|---|---|---|
| Polisacarídica de 23 | 23, sin conjugación | Autorizada en 1983; protección contra enfermedad invasiva, neumonía sin bacteriemia no concluyente (Theilacker, 2022) | Tras la conjugada de 15 en el ACIP; saliendo del programa británico (UKHSA, 2026) |
| Conjugada de 13 | 13 | Eficacia clínica en CAPiTA (Isturiz, 2015) | Sustituida por las de mayor valencia en el adulto (Kobayashi, 2022) |
| Conjugada de 15 | 15, con 22F y 33F | Puente inmunológico con la de 13 (Kobayashi, 2025) | ACIP, seguida de la polisacarídica (Kobayashi, 2025) |
| Conjugada de 20 | 20 | Puente con la de 13 y la polisacarídica; serotipo 8 por debajo del criterio (Essink, 2022) | ACIP, aplicación única; JCVI, 65 años y grupos de riesgo (UKHSA, 2026) |
| Conjugada de 21 | 21, con ocho serotipos nuevos y sin el 4 | Puente con la de 20 (Kobayashi, 2024) | ACIP, aplicación única; fuera del programa británico (UKHSA, 2026) |
En la práctica: edad, riesgo e historia vacunal
La elección empieza por tres preguntas: cuántos años tiene la persona, si tiene una condición de riesgo y qué ha recibido ya. Para quien nunca recibió conjugada, el ACIP indica una aplicación de 21, de 20 o de 15; con la de 15, se sigue la polisacarídica al menos un año después (Kobayashi, 2025).
Quien ya fue vacunado
La historia vacunal define el paso siguiente. Quien recibió solo la polisacarídica puede recibir una conjugada al menos un año después. Quien recibió solo la conjugada de 13 recibe una de 21 o de 20 tras al menos un año. Quien tiene conjugada de 13 y polisacarídica antes de los 65 años recibe una de 21 o de 20 tras 5 años de la última vacuna; quien completó las dos después de los 65 decide con el médico, en decisión compartida (Kobayashi, 2025).
Inmunosupresión y cirugía programada
En el Reino Unido, la vacuna debe administrarse idealmente 4 a 6 semanas antes de una esplenectomía electiva o del inicio de quimioterapia o radioterapia, y al menos dos semanas antes cuando el plazo es corto. La cirugía o el tratamiento nunca deben posponerse por causa de la vacuna; si no hubo tiempo, se vacuna al menos dos semanas después de la cirugía o tres meses tras el fin de la quimioterapia (UKHSA, 2026).
Las personas con VIH, cualquiera que sea el recuento de CD4, siguen las mismas indicaciones. El embarazo no impide la vacuna cuando la protección es necesaria sin demora. La única contraindicación es la anafilaxia confirmada a una aplicación anterior o a un componente de la vacuna (UKHSA, 2026).
La complejidad como barrera
Los esquemas con muchas opciones confunden a quien vacuna. En una encuesta con 751 médicos de familia, internistas y farmacéuticos estadounidenses, 38 de cada 100 no estuvieron de acuerdo con que las recomendaciones fueran fáciles de seguir. Ante un anciano sin conjugada previa, solo 35 de cada 100 señalaron la conjugada de 15 seguida de la polisacarídica, y 43 de cada 100, la de 20 aislada (Kahn, 2023).
Traducir ese esquema en un mensaje simple para el paciente es parte de la conversación sobre vacunas, tema del texto sobre hesitación vacunal y la conversación en la consulta. En el mismo público, la vacuna contra el virus sincitial respiratorio trae decisiones parecidas sobre edad y riesgo, tratadas en el texto sobre VSR en el anciano y en la gestante. En la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, una de las condiciones de riesgo más frecuentes, conviene revisar el texto sobre qué cambió en GOLD 2026.
Cómo NEXO ayuda a entrenar ese razonamiento
En NEXO, el caso del día es ficticio, con presentación clínica real y hasta seis pistas progresivas, y tú propones el diagnóstico buscando el código en la CIE-10. Reconocer una neumonía lobar, un paciente asplénico o una fístula de líquido cefalorraquídeo en las pistas ejercita la misma lectura de riesgo que orienta la indicación de la vacuna.
Los límites de uso del juego están descritos en la página de economía de NEXO. Si investigas la enseñanza del razonamiento clínico, la página para Researcher explica cómo entrar en contacto. Los profesionales que escriben o revisan casos encuentran información en Curator y en Creators, y las instituciones pueden conocer la propuesta en la página para alianzas. Para entrenar la búsqueda del código, consulta cómo se compone el código de la CIE-10.
Preguntas frecuentes
¿A partir de qué edad debe recibir el adulto la vacuna neumocócica?
Depende del comité. El ACIP recomienda una conjugada para todos a partir de los 50 años (Kobayashi, 2025); el JCVI, a los 65 años (UKHSA, 2026). Antes de eso, ambos indican la vacuna para quien tiene una condición de riesgo. El calendario de cada país define la regla local.
¿Cuál es la diferencia entre la polisacarídica y la conjugada?
La polisacarídica genera anticuerpos sin activar linfocitos T y no crea memoria inmunológica robusta. La conjugada une el polisacárido a una proteína y mejora la respuesta (UKHSA, 2026). Solo la conjugada de 13 tiene eficacia contra neumonía sin bacteriemia demostrada en ensayo aleatorizado en el anciano (Theilacker, 2022).
¿La conjugada de 21 es mejor que la de 20?
Cubre una fracción mayor de la enfermedad invasiva actual del adulto, pero no incluye el serotipo 4 y otros de las conjugadas pediátricas (Kobayashi, 2024; Garcia Quesada, 2025). Ambas fueron aprobadas por respuesta inmune, y la elección depende de los serotipos que circulan en el lugar.
¿Quien ya recibió la polisacárida necesita una conjugada?
Según el ACIP, sí, al menos un año después (Kobayashi, 2025). La recomendación se apoya en las ventajas inmunológicas de la conjugada y en la duración limitada de la protección de la polisacárida (Kobayashi, 2023).
¿Es necesario repetir la vacuna?
Para la mayoría, la recomendación actual es de una aplicación (Kobayashi, 2025). En el Reino Unido, las personas con asplenia, disfunción esplénica o enfermedad renal crónica reciben una nueva conjugada de 20 cada 5 años (UKHSA, 2026).
¿La vacunación de los niños ya protege a los adultos?
En parte. La vacunación infantil redujo los serotipos de las conjugadas antiguas en todas las edades, pero otros serotipos ocuparon el espacio y hoy causan buena parte de la enfermedad invasiva en el adulto (UKHSA, 2026; Garcia Quesada, 2025).
¿La vacuna puede aplicarse durante el embarazo o con VIH?
Sí. El Green Book permite la vacuna en el embarazo cuando la protección es necesaria sin demora, y las personas con VIH siguen las indicaciones generales, cualquiera que sea el recuento de CD4 (UKHSA, 2026).
Mensajes clave
- La neumonía sin bacteriemia es la mayor parte de la enfermedad neumocócica en el adulto.
- La polisacárida protege contra la enfermedad invasiva por poco tiempo y con evidencia débil para la neumonía.
- El CAPiTA mostró eficacia de la conjugada de 13 contra la neumonía y la enfermedad invasiva por serotipo vacunal en el anciano.
- La vacunación infantil aportó protección indirecta y sustitución de serotipos en el adulto.
- Las conjugadas de 20 y 21 fueron aprobadas por puente inmunológico y cubren más de la enfermedad restante.
- El ACIP vacuna a todos a partir de los 50 años; el JCVI, a los 65 años y en los grupos de riesgo.
- El historial vacunal define qué vacuna y con qué intervalo.
Juega el caso del día en NEXO.
Referencias
- Isturiz R, Webber C. Prevention of adult pneumococcal pneumonia with the 13-valent pneumococcal conjugate vaccine: CAPiTA, the community-acquired pneumonia immunization trial in adults. Hum Vaccin Immunother. 2015;11(7):1825-1827. PMID 26076136. DOI 10.1080/21645515.2015.1043502.
- Theilacker C, Fletcher MA, Jodar L, Gessner BD. PCV13 Vaccination of Adults against Pneumococcal Disease: What We Have Learned from the Community-Acquired Pneumonia Immunization Trial in Adults (CAPiTA). Microorganisms. 2022;10(1):127. PMID 35056576. DOI 10.3390/microorganisms10010127.
- McLaughlin JM, Jiang Q, Isturiz RE, Sings HL, et al. Effectiveness of 13-Valent Pneumococcal Conjugate Vaccine Against Hospitalization for Community-Acquired Pneumonia in Older US Adults: A Test-Negative Design. Clin Infect Dis. 2018;67(10):1498-1506. PMID 29790925. DOI 10.1093/cid/ciy312.
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- Dullius CR, Zani L, Chatkin JM. Theoretical pneumococcal vaccine coverage: analysis of serotypes isolated from inpatients at a tertiary care hospital. J Bras Pneumol. 2018;44(5):361-366. PMID 29947715. DOI 10.1590/S1806-37562017000000056.
- Garcia Quesada M, Peterson ME, Bennett JC, Hayford K, et al. Serotype distribution of remaining invasive pneumococcal disease after extensive use of ten-valent and 13-valent pneumococcal conjugate vaccines (the PSERENADE project): a global surveillance analysis. Lancet Infect Dis. 2025;25(4):445-456. PMID 39706205. DOI 10.1016/S1473-3099(24)00588-7.
- Essink B, Sabharwal C, Cannon K, Frenck R, et al. Pivotal Phase 3 Randomized Clinical Trial of the Safety, Tolerability, and Immunogenicity of 20-Valent Pneumococcal Conjugate Vaccine in Adults Aged ≥18 Years. Clin Infect Dis. 2022;75(3):390-398. PMID 34940806. DOI 10.1093/cid/ciab990.
- Scott P, Haranaka M, Choi JH, Stacey H, et al. A Phase 3 Clinical Study to Evaluate the Safety, Tolerability, and Immunogenicity of V116 in Pneumococcal Vaccine–Experienced Adults 50 Years of Age or Older (STRIDE-6). Clin Infect Dis. 2024;79(6):1366-1374. PMID 39082735. DOI 10.1093/cid/ciae383.
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