Difteria de vuelta: seudomembrana, antitoxina y macrólido

Microscopia de bacilos de Corynebacterium diphtheriae teñidos de púrpura sobre fondo rosado
Índice
  1. Por qué la difteria es un escenario de razonamiento
  2. El cuadro clínico: pseudomembrana y cuello taurino
  3. El diagnóstico diferencial del dolor de garganta con placas
  4. Confirmación de laboratorio: importante, pero no para decidir el inicio
  5. Antitoxina: temprano y sin prueba de sensibilidad de rutina
  6. Antibiótico: macrólido preferido a la penicilina
  7. Vía aérea, corazón y nervios: las complicaciones
  8. Contactos, aislamiento y vacunación
  9. Cuando cae la vacunación: brotes en varios contextos
  10. Cierre precoz ante una amigdalitis
  11. Cómo NEXO ayuda a entrenar ese razonamiento
  12. Preguntas frecuentes
  13. Lista de verificación final
  14. Referencias

En un servicio de urgencias, una niña de siete años llega con dolor de garganta, fiebre baja y voz nasalada desde hace dos días. La madre cuenta que la hija está más quieta, casi no come y respira con la boca abierta. En el examen hay una placa grisácea sobre las amígdalas que se extiende hacia la úvula, y el cuello parece hinchado. El carné de vacunación quedó incompleto tras un cambio de ciudad. La primera hipótesis de quien atiende puede ser una amigdalitis bacteriana común. La escena es ficticia y fue escrita para enseñanza. Este texto usa ese cuadro como escenario de razonamiento clínico: cómo reconocer la difteria cuando vuelve a aparecer, por qué la antitoxina debe darse pronto y sin esperar confirmación, por qué el macrólido se prefiere a la penicilina en la guía más reciente y qué hacer con los contactos.

NEXO es un juego diario de diagnóstico médico: un caso clínico por día, hasta seis pistas progresivas y retroalimentación por proximidad en la CIE-10 en cinco niveles.

El texto no es un protocolo de tratamiento. Las dosis de antitoxina y de antibióticos, la notificación y los flujos de acceso a la antitoxina siguen guías nacionales y la formación de cada servicio. El interés aquí es el razonamiento: por qué una enfermedad que muchos profesionales nunca han visto exige decisiones rápidas, tomadas antes del resultado del laboratorio. Si juegas el caso del día en NEXO, reconocerás el movimiento: una pista visual puede cambiar la hipótesis de una condición común a una emergencia.

Puntos principales

  • La difteria respiratoria se presenta con una pseudomembrana grisácea y adherente, que sangra cuando se intenta retirarla.
  • El cuello taurino, por edema y ganglios linfáticos, es signo de enfermedad grave.
  • La antitoxina debe darse cuanto antes, con base en la sospecha clínica, sin esperar confirmación de laboratorio.
  • La guía de la Organización Mundial de la Salud de 2024 no recomienda prueba de sensibilidad de rutina antes de la antitoxina, pero pide preparación para anafilaxia.
  • La misma guía prefiere macrólidos a la penicilina, y los contactos reciben profilaxis y actualización vacunal.

Por qué la difteria es un escenario de razonamiento

La difteria es una infección causada por cepas toxigénicas de Corynebacterium diphtheriae y, más raramente, de especies relacionadas. La toxina diftérica es responsable de la mayor parte de la gravedad: lesiona tejidos en el lugar de la infección y, a distancia, puede alcanzar el corazón y los nervios. Sharma y colaboradores revisaron la enfermedad y recordaron que, pese a una vacuna eficaz disponible desde hace décadas, la difteria sigue causando brotes donde la cobertura vacunal cae (Sharma y colaboradores, 2019).

Ese es el punto central del escenario. En lugares con buena vacunación, la difteria se volvió rara, y muchos profesionales nunca han visto un caso. Cuando la cobertura vacunal cae por crisis humanitarias, desplazamiento de poblaciones, conflictos o desconfianza hacia las vacunas, la enfermedad vuelve. Y vuelve para equipos que necesitan reconocerla sin experiencia previa.

Lo que enseña la escena

La escena tiene cuatro pistas. La primera es la placa grisácea que se extiende más allá de las amígdalas, lo que es poco típico de una amigdalitis bacteriana común. La segunda es el cuello hinchado. La tercera es la voz nasalada, que puede indicar afectación del paladar. La cuarta es la vacunación incompleta. Por separado, cada una tiene otras explicaciones. Juntas, hacen de la difteria una hipótesis que debe considerarse antes de cualquier resultado.

El post sobre diagnóstico diferencial muestra cómo una pista que no encaja en la hipótesis principal debe abrir espacio a otra.

El cuadro clínico: pseudomembrana y cuello taurino

El capítulo de difteria del Pink Book de los Centers for Disease Control and Prevention describe la forma respiratoria clásica (Centers for Disease Control and Prevention, 2024). El inicio suele ser gradual, con dolor de garganta, fiebre baja y malestar. En pocos días se forma una membrana grisácea, adherente, sobre amígdalas, faringe, paladar o laringe. Cuando se intenta retirarla, sangra.

En las formas graves, el edema de los tejidos blandos y los ganglios linfáticos aumentados dan al cuello el aspecto descrito como cuello de toro. La membrana puede extenderse a la laringe y la tráquea y obstruir la vía aérea. La directriz de la Organización Mundial de la Salud de 2024 sobre manejo clínico de la difteria define como enfermedad grave los casos con síntomas por tres días o más, cuello de toro, dificultad respiratoria o choque (Organización Mundial de la Salud, 2024).

Otras formas

La difteria también puede afectar la nariz, con secreción serosanguinolenta de un solo lado, y la piel, con úlceras crónicas que pueden servir de reservorio para la transmisión. La forma cutánea es más común en climas cálidos y en personas con condiciones precarias de vivienda. Puede ser leve, pero es contagiosa y puede coexistir con otras infecciones de piel.

Niños, adolescentes y adultos

La difteria se describe clásicamente en niños, pero brotes recientes también afectaron a adolescentes y adultos, sobre todo cuando la vacunación en la infancia fue incompleta o cuando la inmunidad disminuyó sin dosis de refuerzo. En adultos, el dolor de garganta puede atribuirse a una faringitis viral, y la membrana puede ser menos extensa. En niños pequeños, la obstrucción de la vía aérea ocurre más rápido, porque la vía aérea es estrecha. La pregunta sobre la vacunación debe hacerse a cualquier edad, incluidas las dosis de refuerzo en la adolescencia y en la vida adulta.

Incubación y transmisión

La transmisión ocurre por gotículas respiratorias y por contacto con lesiones de piel. La directriz de la Organización Mundial de la Salud describe una incubación de dos a cinco días (Organización Mundial de la Salud, 2024). El análisis agrupado de Truelove y colaboradores encontró una incubación mediana corta y mostró que las personas vacunadas pueden portar y transmitir la bacteria, incluso cuando tienen una enfermedad más leve (Truelove y colaboradores, 2020).

Difteria nasal y cutánea en la práctica

La forma nasal suele ser leve, pero engaña: una secreción con sangre de un solo lado, en un niño, puede atribuirse a cuerpo extraño o resfriado. La forma cutánea aparece como úlcera superficial, a veces con membrana grisácea en el fondo, sobre picaduras, heridas u otras lesiones de piel. En las dos situaciones, la pregunta es la misma: ¿hubo contacto con casos, hay vacunación incompleta, hay un brote en la región? Cuando la respuesta es sí, tomar muestra de la lesión para cultivo y aislar a la persona evita que un caso leve se convierta en fuente de transmisión para otros más vulnerables.

El diagnóstico diferencial del dolor de garganta con placas

Las placas en las amígdalas son comunes, y la mayoría no es difteria. El desafío es percibir cuándo la presentación se aleja de lo esperado. La tabla siguiente resume pistas útiles.

Condición Pistas a favor Pistas que recuerdan la difteria
Difteria Membrana grisácea, adherente, que sangra al ser removida y se extiende a la úvula o al paladar; cuello de toro; vacunación incompleta Fiebre baja, dolor de garganta
Amigdalitis estreptocócica Exudado blanco amarillento que se desprende con facilidad, fiebre alta, inicio abrupto Placa amigdaliana, ganglios linfáticos cervicales
Mononucleosis infecciosa Exudado extenso, ganglios linfáticos cervicales posteriores, aumento del bazo, cansancio intenso Placa extensa y cuello aumentado
Angina de Vincent Úlcera con necrosis, mal aliento importante, higiene oral precaria Membrana grisácea
Candidiasis oral Placas blancas que se remueven, inmunosupresión o uso de antibióticos Placas en la orofaringe
Absceso periamigdalino Asimetría, desviación de la úvula, trismo, voz apagada Dolor intenso y edema cervical

Lo que más diferencia la difteria es la adherencia de la membrana y la extensión más allá de las amígdalas. El Pink Book recuerda que la membrana sangra cuando se intenta removerla (Centers for Disease Control and Prevention, 2024). No es recomendable intentar arrancarla para probar; la observación ya es suficiente para la sospecha.

La historia vacunal como pista

Preguntar sobre la vacunación es parte del diagnóstico. Un carné incompleto no confirma difteria, y un carné completo no la excluye, pero la información cambia la probabilidad. El post sobre probabilidad pretest muestra cómo una información de contexto altera el peso de cada hallazgo clínico.

Confirmación de laboratorio: importante, pero no para decidir el inicio

El diagnóstico de difteria es clínico. La confirmación viene del cultivo de material de la garganta o de la membrana, seguido de la demostración de que la cepa produce toxina, mediante la prueba de Elek o la PCR para el gen de la toxina (Centers for Disease Control and Prevention, 2024). Estos exámenes pueden tardar días y no siempre están disponibles cerca de donde está el paciente.

Por eso, el Pink Book y la directriz de la Organización Mundial de la Salud coinciden en un punto: la antitoxina y el antibiótico deben comenzar con base en la sospecha clínica, sin esperar la confirmación (Organización Mundial de la Salud, 2024). La muestra debe tomarse antes del antibiótico, si es posible, pero la toma no debe retrasar el tratamiento.

Hisopo de garganta antiguo en un tubo de vidrio junto a su caja de madera con etiqueta impresa
Hisopo de garganta usado a principios del siglo pasado para el diagnóstico de difteria. El principio sigue siendo el mismo: tomar material de la garganta o de la membrana para cultivo y para probar que la cepa produce toxina. Crédito: Wellcome Collection, CC BY 4.0, vía Wikimedia Commons (página del archivo).

Por qué esperar sale caro

La antitoxina neutraliza solo la toxina que aún circula, y no la que ya se unió a los tejidos (Organización Mundial de la Salud, 2024). Cada hora de espera permite que más toxina se una al corazón, a los nervios y a los tejidos de la garganta. Esperar el cultivo para iniciar la antitoxina es, en la práctica, aceptar un daño mayor. El post sobre incertidumbre diagnóstica discute cómo actuar con seguridad cuando el costo de esperar es mayor que el de tratar.

Antitoxina: temprano y sin prueba de sensibilidad de rutina

La antitoxina diftérica se produce a partir de suero de caballo. Por eso, durante mucho tiempo se recomendó una prueba de sensibilidad antes de la aplicación, para prever reacciones alérgicas. La directriz de la Organización Mundial de la Salud de 2024 cambió esa orientación: no recomienda prueba de sensibilidad de rutina antes de la antitoxina, porque no predice bien las reacciones y retrasa el tratamiento, y pide que el equipo esté preparado para tratar la anafilaxia (Organización Mundial de la Salud, 2024).

La experiencia de campo apoya este enfoque. Eisenberg y colaboradores describieron el uso de antitoxina durante un gran brote entre refugiados rohingya y mostraron que la administración fue segura con monitorización en un entorno de cuidados críticos básicos, con reacciones en general leves (Eisenberg y colaboradores, 2021).

Dosis y escasez

La cantidad de antitoxina depende de la gravedad y de la duración de la enfermedad, según esquemas definidos en la directriz y en los protocolos nacionales, que no se reproducen aquí. Un problema práctico es la escasez global de antitoxina, recordada por la directriz de la Organización Mundial de la Salud (Organización Mundial de la Salud, 2024). Saber cómo obtenerla rápidamente en el propio servicio o en la red de referencia es parte de la preparación.

Preparar el servicio antes del primer caso

En un servicio donde la difteria es rara, el primer caso suele revelar lagunas: nadie sabe dónde pedir antitoxina, el laboratorio no tiene medio de cultivo adecuado y el equipo no recuerda los criterios de aislamiento. Entrenar estos pasos antes, con un flujo escrito y contactos actualizados de la red de referencia, reduce el tiempo entre la sospecha y el tratamiento. La directriz de la Organización Mundial de la Salud trata el acceso a la antitoxina como parte del manejo clínico, y no como un problema separado de logística (Organización Mundial de la Salud, 2024).

Un error de razonamiento común

Ante una enfermedad rara y un tratamiento con riesgo de reacción, la tentación es esperar más certeza. El razonamiento parece prudente, pero invierte las prioridades. En la difteria grave, el riesgo de no dar la antitoxina a tiempo suele ser mayor que el riesgo de una reacción tratable. El post sobre toma de decisiones clínicas discute cómo comparar riesgos de actuar y de no actuar.

Antibiótico: macrólido preferido a la penicilina

El antibiótico elimina la bacteria, interrumpe la producción de toxina y reduce la transmisión. No sustituye a la antitoxina. Truelove y colaboradores recordaron que los antibióticos deben asociarse a la antitoxina en los casos clínicos (Truelove y colaboradores, 2020).

La directriz de la Organización Mundial de la Salud de 2024 trae una recomendación fuerte: usar macrólidos, como azitromicina o eritromicina, en preferencia a la penicilina para tratar la difteria (Organización Mundial de la Salud, 2024). La elección del fármaco, la vía y la duración siguen la directriz y los protocolos locales, según la gravedad y la capacidad de tragar.

Cuándo el paciente deja de transmitir

El Pink Book informa que la persona generalmente deja de ser contagiosa unos dos días después de iniciar el antibiótico adecuado, pero el fin del aislamiento suele depender de dos cultivos negativos tomados después del tratamiento (Centers for Disease Control and Prevention, 2024). Los criterios varían entre países y siguen las normas locales.

Vía aérea, corazón y nervios: las complicaciones

La amenaza más inmediata de la difteria respiratoria es la obstrucción de la vía aérea por la membrana y el edema. La directriz de la Organización Mundial de la Salud recuerda que pueden ser necesarias intervenciones en la vía aérea y que deben realizarlas profesionales con experiencia, porque manipular la garganta puede desplazar la membrana (Organización Mundial de la Salud, 2024). Signos como estridor, tiraje, agitación y caída de la saturación exigen evaluación urgente.

La miocarditis es la complicación grave más temida a distancia. El Pink Book describe que puede aparecer temprano o semanas después del inicio, con arritmias e insuficiencia cardíaca (Centers for Disease Control and Prevention, 2024). Las complicaciones neurológicas siguen un calendario propio: parálisis del paladar en la tercera semana, con voz nasal y regurgitación nasal, y otras parálisis, incluso de nervios periféricos, después de la quinta semana.

Microscopia de tejido cardíaco con fibras musculares y núcleos teñidos de púrpura
Microscopía de músculo cardíaco en un caso de miocarditis diftérica. La toxina alcanza el corazón a distancia, y la miocarditis puede surgir días o semanas después del inicio del dolor de garganta. Crédito: CDC, Dr. Martin Hicklin, CC0, vía Wikimedia Commons (página del archivo).

El seguimiento después de la fase aguda

Como las complicaciones cardíacas y neurológicas pueden aparecer tarde, el alta no pone fin al cuidado. Ahmed y colaboradores estudiaron a niños con difteria en un hospital con pocos recursos y encontraron miocarditis y neuritis entre los factores asociados a la gravedad (Ahmed y colaboradores, 2026). Monitorizar el corazón en la fase aguda y orientar a la familia sobre signos de empeoramiento en las semanas siguientes forma parte del tratamiento.

Contactos, aislamiento y vacunación

La persona con difteria debe permanecer aislada con precauciones para gotículas, y de contacto cuando hay lesiones de piel. Los contactos cercanos, como quienes viven en la misma casa y las personas expuestas a secreciones, deben ser identificados, examinados y seguidos. El Pink Book recomienda que reciban profilaxis antibiótica y actualización vacunal (Centers for Disease Control and Prevention, 2024).

Polonsky y colaboradores describieron la respuesta a un gran brote entre refugiados y mostraron la importancia del rastreo de contactos, de la profilaxis y de mantener el acceso a la vacunación de rutina durante crisis humanitarias (Polonsky y colaboradores, 2021).

Profesionales de salud expuestos

Los profesionales que examinaron la garganta, aspiraron secreciones o manejaron la vía aérea sin protección adecuada también son contactos. Deben ser evaluados, recibir profilaxis según el protocolo y tener la vacunación verificada. Usar mascarilla y protección ocular desde la sospecha, y no solo después de la confirmación, reduce esas exposiciones. En un brote, la protección del equipo es también una forma de proteger la capacidad del servicio de seguir atendiendo.

La enfermedad no protege

Un detalle que sorprende: tener difteria no garantiza inmunidad. Por eso, el Pink Book recomienda vacunar a la persona en la convalecencia, completando el esquema según la edad (Centers for Disease Control and Prevention, 2024). Truelove y colaboradores encontraron alta efectividad con el esquema primario completo, lo que refuerza que la vacunación es la principal forma de prevención (Truelove y colaboradores, 2020).

Cuando cae la vacunación: brotes en varios contextos

La difteria reapareció en lugares muy diferentes a lo largo de las últimas décadas. Zakikhany y Efstratiou revisaron el retorno de casos en Europa y destacaron la importancia de mantener la vigilancia de laboratorio y la capacidad de diagnóstico incluso donde la enfermedad se volvió rara (Zakikhany y Efstratiou, 2012). Al-Dar y colaboradores describieron el resurgimiento en un contexto de conflicto prolongado, con acceso interrumpido a la vacunación de rutina (Al-Dar y colaboradores, 2022).

Estos contextos tienen algo en común. La caída de la cobertura vacunal rara vez ocurre por una sola razón. Puede venir de conflictos, desplazamiento de poblaciones, colapso de los servicios de salud, dificultades de acceso o hesitación vacunal. En todos los casos, el resultado clínico se parece: niños y adultos no vacunados con dolor de garganta y una placa que nadie en el equipo había visto antes.

Mortalidad y el tiempo hasta el tratamiento

La directriz de la Organización Mundial de la Salud recuerda que la letalidad de la difteria no tratada en personas no vacunadas llega a casi un tercio de los casos, y que en algunos brotes se acercó a la mitad (Organización Mundial de la Salud, 2024). Esas cifras no describen una enfermedad sin tratamiento posible. Describen el costo del retraso, de la falta de antitoxina y de la falta de vacunación. Cuanto antes se plantea la sospecha y la antitoxina llega al paciente, menor tiende a ser el daño causado por la toxina al corazón, a los nervios y a la vía aérea.

Cierre precoz ante una amigdalitis

Croskerry describió el cierre precoz como la tendencia a aceptar una hipótesis antes de que sea verificada (Croskerry, 2003). Ante un niño con dolor de garganta y placa, "es amigdalitis" es la hipótesis más probable en la mayoría de los lugares. El problema surge cuando la probabilidad alta hace que el equipo ignore la pista que no encaja: la membrana adherente, la extensión al paladar, el cuello hinchado, la vacunación incompleta.

El post sobre pausa diagnóstica describe una pregunta simple que ayuda en esas situaciones: ¿qué no encaja con la hipótesis principal? El post sobre ejemplos de heurísticas en el razonamiento clínico muestra cómo los atajos que funcionan casi siempre pueden fallar justamente en los casos raros y graves. Y el post sobre ejercicios de razonamiento clínico para pediatría trae formas de entrenar esa mirada en casos de niños.

Cómo NEXO ayuda a entrenar ese razonamiento

En NEXO, el caso del día es ficticio, con presentación clínica real y hasta seis pistas progresivas. Usted propone un diagnóstico buscando el código en la CIE-10 y recibe una respuesta de proximidad en cinco niveles, que muestra si la hipótesis quedó en el código exacto, en la misma categoría, en el mismo grupo, en el mismo capítulo o en otro capítulo. Ese formato dialoga con el tema de este texto: amigdalitis y difteria pueden empezar parecidas, pero la pista correcta cambia el código y la urgencia.

Para usar el caso del día como entrenamiento, pruebe tres hábitos. Antes de cada hipótesis, pregunte qué pista no encaja con la hipótesis más común. Cuando el caso involucre una enfermedad prevenible por vacuna, pregunte por el historial vacunal. Después del resultado, anote qué pista habría anticipado el diagnóstico.

Tres ejercicios con casos

Busque lo que no encaja. Ante una presentación común, identifique el hallazgo que desentona y pregunte qué sugiere.

Decida antes del examen. En casos graves, enumere las decisiones que deben tomarse antes de que llegue el resultado.

Piense en el contexto. Pregunte cómo cambiaría el diagnóstico si la persona viniera de un lugar con baja cobertura vacunal.

El post sobre aprendizaje basado en casos clínicos muestra cómo los casos ayudan a reconocer enfermedades que rara vez aparecen en la práctica diaria.

Los límites de uso del juego están descritos en la página de Economía de NEXO. Si usted investiga la enseñanza del razonamiento clínico, la página para Researcher explica cómo entrar en contacto. Los profesionales que escriben o revisan casos encuentran información en Curator y en Creators, y las instituciones pueden conocer la propuesta en la página para alianzas.

Preguntas frecuentes

¿El diagnóstico de difteria es clínico?

Sí. La sospecha clínica basta para iniciar antitoxina y antibiótico, y la confirmación por cultivo y prueba de toxina viene después.

¿La antitoxina debe administrarse sin esperar la confirmación?

Sí. Solo neutraliza la toxina que aún no se ha unido a los tejidos, por eso debe administrarse cuanto antes.

¿La directriz actual prescinde de la prueba de sensibilidad de rutina antes de la antitoxina?

Sí. La directriz de la Organización Mundial de la Salud de 2024 no recomienda la prueba de rutina y pide preparación para tratar la anafilaxia.

¿Se prefiere el macrólido a la penicilina?

Sí. La misma directriz trae una recomendación fuerte para los macrólidos en preferencia a la penicilina.

¿Quien tuvo difteria necesita vacunarse?

Sí. La enfermedad no garantiza inmunidad, por eso la vacunación debe hacerse durante la convalecencia.

¿Las personas vacunadas pueden transmitir la bacteria?

Sí. Las personas vacunadas pueden portar y transmitir la bacteria, en general con una enfermedad más leve, por eso los contactos se evalúan independientemente de la vacunación.

Lista de verificación final

  • Observé si la membrana es grisácea, adherente y se extiende más allá de las amígdalas.
  • Evalué el cuello, la vía aérea y los signos de gravedad.
  • Pregunté sobre la vacunación y los posibles contactos.
  • Recogí material para cultivo y prueba de toxina sin retrasar el tratamiento.
  • Solicité antitoxina según la sospecha clínica.
  • Preparé al equipo para tratar la anafilaxia.
  • Inicié el antibiótico, con preferencia por un macrólido.
  • Aislé al paciente e identifiqué los contactos.
  • Planifiqué la monitorización cardíaca y el seguimiento neurológico.
  • Programé la vacunación durante la convalecencia.

¿Quieres practicar el razonamiento con pistas progresivas? Juega el caso del día.

Referencias

  1. Ahmed FA, Ali MN, Hassan MY, et al. Clinical recognition of pediatric diphtheria in a resource-limited Somali hospital: a prospective observational study. Trop Med Health. 2026. PMID 42402610.
  2. Al-Dar AA, Al-Qassimi M, Ezzadeen FH, et al. Diphtheria resurgence in Sada'a-Yemen, 2017-2020. BMC Infect Dis. 2022. PMID 35016630.
  3. Centers for Disease Control and Prevention. Epidemiology and Prevention of Vaccine-Preventable Diseases (Pink Book). Chapter 7: Diphtheria. 2024. Documento.
  4. Croskerry P. The importance of cognitive errors in diagnosis and strategies to minimize them. Acad Med. 2003. PMID 12915363.
  5. Eisenberg N, Panunzi I, Wolz A, et al. Diphtheria antitoxin administration, outcomes, and safety: response to a diphtheria outbreak in Cox's Bazar, Bangladesh. Clin Infect Dis. 2021. PMID 33245364.
  6. Organización Mundial de la Salud. Clinical management of diphtheria: guideline. 2024. Documento.
  7. Polonsky JA, Ivey M, Mazhar MKA, et al. Epidemiological, clinical, and public health response characteristics of a large outbreak of diphtheria among the Rohingya population in Cox's Bazar, Bangladesh, 2017 to 2019: a retrospective study. PLoS Med. 2021. PMID 33793554.
  8. Sharma NC, Efstratiou A, Mokrousov I, et al. Diphtheria. Nat Rev Dis Primers. 2019. PMID 31804499.
  9. Truelove SA, Keegan LT, Moss WJ, et al. Clinical and epidemiological aspects of diphtheria: a systematic review and pooled analysis. Clin Infect Dis. 2020. PMID 31425581.
  10. Zakikhany K, Efstratiou A. Diphtheria in Europe: current problems and new challenges. Future Microbiol. 2012. PMID 22568715.

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