Ejercicios de razonamiento clínico en pediatría

Juguetes de madera con ruedas

Una niña de dos años llega con fiebre desde hace un día. Está en brazos de su madre, quieta, y la madre dice: "nunca había estado así". El examen no muestra nada que llame la atención. Un estudio con casi cuatro mil niños atendidos en atención primaria en Bélgica mostró que la preocupación de los padres de que la enfermedad era diferente de las anteriores fue el factor de contexto más ligado a la intuición del médico de que algo andaba mal (Van den Bruel et al., 2012).

NEXO es un juego diario de diagnóstico médico: un caso clínico por día, seis pistas progresivas y retroalimentación por proximidad en la CIE-10 en cinco niveles.

El razonamiento clínico en el niño usa las mismas herramientas que en el adulto, pero los datos llegan de otra manera: por la observación, por el relato de quien cuida y por signos que cambian con la edad. Este texto reúne ejercicios para entrenar esas diferencias, con viñetas comentadas y una lista de verificación al final.

Puntos principales

  • En pediatría, buena parte de la información viene de la observación del niño y del relato de los padres, y ambos entran en el razonamiento como datos.
  • El triángulo de evaluación pediátrica organiza la primera impresión en apariencia, esfuerzo respiratorio y circulación de la piel.
  • Los signos de alerta aumentan la probabilidad de enfermedad grave, pero ningún signo aislado descarta enfermedad grave con seguridad.
  • La intuición de que algo anda mal tiene valor y pide una acción, como reevaluar, pedir opinión o investigar.
  • Los guiones de enfermedad organizados por motivo de consulta ayudan a comparar hipótesis de forma rápida y son fáciles de entrenar.

Sumario

Qué cambia en el razonamiento clínico del niño

El camino general es el de siempre: recoger datos, formar hipótesis, sopesar la probabilidad de cada una y decidir. Si quieres repasar esa base, el texto sobre cómo desarrollar el razonamiento clínico en el ciclo clínico explica las etapas. Aquí el foco está en lo que la pediatría añade.

Oso de peluche marrón sentado sobre una manta azul de punto.
En pediatría, la recogida de datos incluye observar al niño y escuchar a quien lo cuida. Crédito: Dan Bollinger, CC BY-SA 4.0 (licencia), vía Wikimedia Commons (página del archivo).

La historia viene de otra persona

En el niño pequeño, quien cuenta la historia es un adulto. Esto trae dos tareas: separar lo que los padres vieron de lo que interpretaron y valorar la comparación que solo ellos pueden hacer, la de cómo suele ser el niño. El texto sobre signos, síntomas e historia muestra cómo leer el relato como dato clínico; en pediatría, el relato de los padres es uno de esos datos.

El comportamiento es un signo clínico

Jugar, sonreír, seguir con la mirada, llorar con fuerza o quedarse decaído en brazos dicen mucho sobre el estado del niño. En el estudio belga, los hallazgos más ligados a la intuición del médico fueron la respuesta general del niño, como somnolencia y no reír, la respiración alterada, la pérdida de peso y las convulsiones (Van den Bruel et al., 2012).

La edad cambia los valores normales y las hipótesis

La frecuencia respiratoria, la frecuencia cardíaca y las enfermedades más probables cambian con la edad. Un mismo número puede ser normal en un lactante y alterado en un niño mayor. Por eso, en los ejercicios de abajo, la primera pregunta es siempre: ¿cuál es la edad, y qué es esperable para ella?

Dónde suele aparecer el error

En una encuesta respondida por 726 pediatras de tres instituciones terciarias y 109 clínicas afiliadas, el diagnóstico de enfermedad viral que en realidad era bacteriana fue el error diagnóstico más citado, seguido por efecto adverso de medicamento, trastornos psiquiátricos y apendicitis (Singh et al., 2010). La falla más reportada en el proceso fue no recoger la información por la historia, por el examen físico o por la revisión de la historia clínica (Singh et al., 2010).

Más de la mitad (54%) de los pediatras reportó equivocarse en un diagnóstico al menos una o dos veces por mes, y entre los residentes esa proporción fue del 77% (Singh et al., 2010). Los números vienen de la percepción de los propios médicos, y no de una auditoría, pero muestran dónde vale la pena entrenar: recogida de datos completa y atención a la infección bacteriana que se parece a una virosis.

Ejercicio 1: la primera impresión en pocos segundos

Antes de tocar al niño, se puede saber mucho solo con mirarlo. El triángulo de evaluación pediátrica es una herramienta de observación rápida, pensada para la emergencia y aplicable cualquiera que sea el motivo de consulta o el diagnóstico de base (Dieckmann et al., 2010).

Los tres lados del triángulo

Una revisión narrativa reciente describe los tres componentes evaluados: apariencia, esfuerzo respiratorio y circulación de la piel (Rath et al., 2026). Según los autores, los estudios de validación reportaron buena capacidad para identificar cuadros de mayor gravedad, como dificultad respiratoria, shock y alteración del estado mental, con limitaciones como la variación entre observadores y una menor aplicabilidad en recién nacidos (Rath et al., 2026).

Lado del triángulo Qué observar Pregunta del ejercicio
Apariencia Tono, interacción, mirada, consuelo, habla o llanto ¿Este niño interactúa como se espera para su edad?
Esfuerzo respiratorio Ruidos, retracciones, posición, aleteo nasal ¿Está haciendo fuerza para respirar?
Circulación de la piel Color, palidez, piel reticulada, cianosis ¿La piel sugiere que la sangre está llegando bien?

Fuente de la tabla: componentes del triángulo según Rath et al., 2026; los ítems de observación y las preguntas son una organización didáctica del Editorial.

Cómo hacer el ejercicio

  1. Antes de leer la historia de una viñeta, lee solo la descripción del niño.
  2. Clasifica cada lado del triángulo como normal o alterado.
  3. Di qué lado te preocupa más y por qué.
  4. Solo entonces lee el motivo de consulta y la historia, y observa si tu impresión inicial cambió.

El objetivo es separar dos preguntas que suelen mezclarse: "¿qué tan enfermo está este niño?" y "¿qué tiene?". La primera va antes y define la urgencia; la segunda viene del razonamiento diagnóstico.

Qué entrena el ejercicio

Entrena la observación estructurada y evita que la primera impresión quede solo en el "parece bien" o "parece mal". Con la práctica, empiezas a decir qué dato sostiene tu impresión, lo que hace más objetiva la conversación con el tutor.

Ejercicio 2: sopesar signos de alarma

Los signos de alarma son hallazgos que aumentan mucho la probabilidad de enfermedad grave. Para usarlos bien, conviene pensar en razón de verosimilitud, el número que indica cuánto mueve un hallazgo la probabilidad. El texto sobre probabilidad pretest explica el concepto; aquí se aplica al niño con fiebre.

Qué mostró la revisión sistemática

Una revisión sistemática reunió 30 estudios sobre signos clínicos de infección grave en niños atendidos fuera del hospital en países desarrollados (Van den Bruel et al., 2010). Los autores consideraron signo de alarma todo hallazgo con razón de verosimilitud positiva superior a 5, y signo de exclusión todo hallazgo con razón negativa inferior a 0,2 (Van den Bruel et al., 2010).

Cianosis, respiración rápida, mala perfusión periférica y manchas petequiales aparecieron como signos de alarma en varios estudios (Van den Bruel et al., 2010). La conclusión más importante para el razonamiento fue otra: ningún signo aislado tuvo valor para excluir infección grave, aunque algunas combinaciones ayudaron (Van den Bruel et al., 2010).

El semáforo de la guía británica

La guía del NICE para fiebre en menores de 5 años trata de la evaluación y el manejo inicial de la fiebre sin causa aparente y tiene como objetivo ayudar a reconocer enfermedad grave en la atención primaria y secundaria (NICE, NG143). Organiza los signos en colores, en un sistema de semáforo, y los rojos son los más graves (Kerkhof et al., 2014).

Un estudio validó 16 de esos signos rojos en siete escenarios de atención primaria y emergencia, con 6.260 niños (Kerkhof et al., 2014). Casi todos aumentaron la probabilidad de infección grave, pero solo cuatro elevaron la probabilidad de forma importante en más de un conjunto de datos: no despertar o no mantenerse despierto, turgencia de la piel reducida, manchas que no desaparecen a la presión y signos neurológicos focales (Kerkhof et al., 2014).

Cómo hacer el ejercicio

  1. Toma una viñeta de un niño con fiebre y enumera todos los hallazgos.
  2. Marca cuáles son signos de alarma y cuáles son solo compatibles con enfermedad leve.
  3. Para cada signo de alarma, di si por sí solo cambia tu conducta o si necesita otro dato junto.
  4. Di qué necesitarías ver para considerar la enfermedad grave poco probable, y observa que la respuesta casi siempre implica una combinación de hallazgos y una reevaluación.
Pregunta Por qué importa
¿Este hallazgo aumenta mucho la probabilidad de enfermedad grave? Los signos de alerta sirven para confirmar una sospecha, y no para tranquilizar
¿La ausencia de este hallazgo tranquiliza? En la revisión, un signo aislado no bastó para excluir infección grave
¿Qué combinación de datos me dejaría más seguro? Algunas combinaciones ayudaron a descartar infección grave
¿Qué hago si la impresión cambia? La reevaluación forma parte de la decisión

Fuente de la tabla: preguntas del Editorial a partir de las conclusiones de Van den Bruel et al., 2010 y Kerkhof et al., 2014.

Los exámenes entran después de la evaluación clínica

Los exámenes pueden sumar información a la evaluación clínica. En un estudio con 5.517 niños atendidos en consultorios y urgencias de Bélgica, los autores desarrollaron un algoritmo que combinaba signos clínicos con la proteína C reactiva medida junto a la cama del paciente y señalaron la necesidad de validación prospectiva (Verbakel et al., 2018). Para el ejercicio, el punto es el orden: primero la evaluación clínica, después la pregunta sobre qué examen cambiaría la decisión. El texto sobre toma de decisiones clínicas profundiza esa elección.

Ejercicio 3: escuchar a los padres y a la propia intuición

La sensación de que "algo anda mal" suele tratarse como poco científica. En pediatría, hay estudios que midieron su valor.

Qué dicen los números

En la revisión sistemática, la preocupación de los padres y la intuición del clínico aparecieron como signos de alerta fuertes en un estudio de atención primaria, con razones de verosimilitud positivas de 14,4 y 23,5 (Van den Bruel et al., 2010). La misma revisión reportó que la neumonía resultó muy improbable cuando el niño no tenía dificultad para respirar y los padres no estaban preocupados, con razón negativa de 0,07 (Van den Bruel et al., 2010).

En el estudio observacional belga, la intuición de que algo andaba mal, incluso con una evaluación clínica de enfermedad no grave, aumentó bastante el riesgo de enfermedad grave, con razón de verosimilitud de 25,5 (Van den Bruel et al., 2012). Actuar con base en esa intuición podría haber evitado que dos de los seis cuadros graves pasaran desapercibidos, con la contrapartida de 44 falsas alarmas (Van den Bruel et al., 2012).

La intuición pide una acción

Los autores concluyen que la intuición debe llevar a una acción, como buscar una segunda opinión o investigar más (Van den Bruel et al., 2012). También sugieren que, al reflexionar sobre el origen de esa sensación, el clínico puede perfeccionar sus propias habilidades (Van den Bruel et al., 2012).

Esa última frase es el ejercicio. La intuición tiene un origen, y casi siempre se puede nombrar: el niño no sonrió ni una vez, la respiración era distinta, la madre dijo que nunca lo había visto así.

Cómo hacer el ejercicio

  1. Al terminar una viñeta, diga si quedó tranquilo o preocupado, antes de pensar en el diagnóstico.
  2. Escriba qué dato generó esa sensación.
  3. Si la preocupación vino de un relato de los padres, reescriba el relato como pregunta objetiva: ¿qué es exactamente lo que está distinto de las otras veces?
  4. Decida qué acción pide la preocupación: reevaluar en poco tiempo, llamar a alguien con más experiencia o investigar.

Cuidado con el lado opuesto

Según los números del estudio belga, actuar por intuición traería 44 falsas alarmas por dos cuadros graves identificados (Van den Bruel et al., 2012). Por eso la intuición funciona como un disparador para mirar de nuevo, y no como diagnóstico. También puede venir de un caso llamativo reciente, un sesgo que el texto sobre diagnóstico diferencial con pistas ayuda a reconocer.

Ejercicio 4: guiones de enfermedad por motivo de consulta

Un guion de enfermedad, o illness script, es la forma en que guardamos lo que sabemos sobre cada enfermedad: quién suele tenerla, cómo empieza, qué aparece en el examen y cómo evoluciona. En pediatría, organizar esos guiones por motivo de consulta principal ayuda a comparar hipótesis rápidamente.

Dos conjuntos de bloques de madera de formas diferentes esparcidos en el suelo, junto a las cajas donde se guardan.
Los guiones de enfermedad funcionan como bloques: cada pieza tiene una forma, y comparar las piezas ayuda a ver cuál encaja. Crédito: Ragesoss, CC BY-SA 3.0 (licencia), vía Wikimedia Commons (página del archivo).

Qué encontró un currículo con guiones

Un currículo llamado CRISP usó conceptos de razonamiento clínico y comparación de guiones de enfermedad para enseñar cuatro motivos de consulta pediátricos comunes a residentes de medicina de familia en sala de pediatría (Madduri et al., 2024). Los motivos de consulta fueron dificultad respiratoria, dolor abdominal, claudicación febril aguda y lactante febril con buen estado general (Madduri et al., 2024).

Los residentes y los hospitalistas prefirieron el formato a las clases expositivas tradicionales, y las notas antes y después aumentaron en las cuatro sesiones; en dificultad respiratoria, por ejemplo, pasaron de 72% a 92% (Madduri et al., 2024). El diseño antes y después, sin grupo de comparación, limita lo que se puede concluir sobre la causa de la mejora.

Otro currículo piloto, con cinco sesiones de una hora para residentes de pediatría, aumentó la autoevaluación de competencia y la comodidad con habilidades de razonamiento clínico (Bowen et al., 2024). Entre los que participaron de al menos una sesión, 97% consideró útiles las sesiones (Bowen et al., 2024). Aquí también los resultados son de autoevaluación, y no de desempeño medido con pacientes.

Cómo armar tu guion

Elige un motivo de consulta y arma una tabla con tres o cuatro hipótesis en paralelo. Usa las columnas de abajo y completa con lo que aprendiste en las clases y en los libros de referencia.

Columna Qué escribir
Quién suele tenerlo Grupo de edad, factores de riesgo, contexto
Cómo empieza Tiempo de evolución, síntoma inicial
Qué llama más la atención El hallazgo que más acerca a esta hipótesis
Qué la separa de las otras El dato que diferencia esta hipótesis de la vecina en la tabla
Qué no puede pasar desapercibido Si esta es la hipótesis grave, qué signo pide acción inmediata

Fuente de la tabla: estructura didáctica del Editorial inspirada en la comparación de guiones descrita por Madduri et al., 2024; el contenido de cada guion debe venir de las referencias clínicas de tu facultad.

Cómo hacer el ejercicio

  1. Elige un motivo de consulta común, como fiebre, tos, dolor abdominal o cojera.
  2. Arma la tabla con las hipótesis más probables para la edad y al menos una grave.
  3. Lee una viñeta y marca, línea por línea, qué guion favorece cada dato.
  4. Al final, di qué dato fue decisivo y cuál faltaba.

Este ejercicio entrena la comparación, que es el centro del diagnóstico diferencial. La idea es la misma del texto sobre aprendizaje basado en casos clínicos, aplicada a un motivo de consulta por vez.

Viñetas comentadas

Las viñetas de abajo fueron escritas por el Editorial para entrenar los cuatro ejercicios. Son cortas a propósito y no sustituyen guías ni la evaluación de quien atiende. Lee la viñeta, intenta responder a las preguntas y solo después lee el comentario.

Viñeta 1: la lactante demasiado quieta

Una lactante de ocho meses tiene fiebre desde ayer. Está en brazos, pálida, mira poco al examinador y no sonríe. La respiración parece tranquila. El padre cuenta que ella suele ser inquieta y hoy "no quiere nada".

Preguntas: ¿cómo está el triángulo? ¿Qué dato de la historia pesa más? ¿Qué acción pide tu impresión?

Comentario: la apariencia es el lado alterado del triángulo, con poca interacción y ausencia de sonrisa, y la piel pálida pide atención a la circulación. El relato del padre trae la comparación con el comportamiento habitual, el tipo de preocupación que los estudios asociaron a mayor riesgo de enfermedad grave (Van den Bruel et al., 2012). Aun sin un foco claro de infección, la impresión pide evaluación cuidadosa y reevaluación cercana, y no alta apresurada.

Viñeta 2: el niño que tose y juega

Un niño de cuatro años tiene tos y moqueo desde hace tres días, con fiebre baja. Entra al consultorio caminando, toca los juguetes y conversa. No hay esfuerzo para respirar, y el color de la piel es normal. La madre está tranquila y solo quiere saber si puede ir a la escuela.

Preguntas: ¿cómo está el triángulo? ¿Qué hipótesis entran en el guion de tos? ¿Qué cambiaría tu conducta?

Comentario: los tres lados del triángulo están normales, y la combinación de ausencia de falta de aire con padres sin preocupación se asoció a neumonía muy improbable en la revisión sistemática (Van den Bruel et al., 2010). El guion de tos incluye las infecciones virales de las vías aéreas y otras hipótesis que dependen de la edad y de la historia. Lo que cambia la conducta es la evolución: explicar a los padres qué signos piden volver forma parte de la decisión.

Viñeta 3: la fiebre con manchas

Una niña de tres años tiene fiebre desde hace pocas horas y está somnolienta. En la piel de las piernas aparecen pequeñas manchas amoratadas que no desaparecen cuando se presionan con un vaso de vidrio. La madre dice que ella estaba bien por la mañana.

Preguntas: ¿qué signos de alerta encuentras? ¿Alguno de ellos, por sí solo, ya cambia la conducta?

Comentario: la dificultad para mantenerse despierta y las manchas que no desaparecen a la presión están entre los signos rojos que más elevaron la probabilidad de infección grave en el estudio de validación (Kerkhof et al., 2014). Ante signos así, la prioridad es la evaluación inmediata según los protocolos del servicio. El ejercicio aquí es reconocer rápidamente que la pregunta "¿qué tiene?" queda para después de la pregunta "¿qué tan grave está?".

Viñeta 4: el niño que empezó a cojear

Un niño de seis años empezó a cojear ayer. Tiene fiebre baja y no quiere apoyar una de las piernas. Tuvo un resfriado la semana anterior. La madre no recuerda ninguna caída.

Preguntas: ¿qué hipótesis entran en el guion de claudicación febril? ¿Qué dato separaría la hipótesis más tranquila de la más grave?

Comentario: la claudicación febril aguda fue una de las quejas usadas en el currículo de guiones de enfermedad (Madduri et al., 2024). El ejercicio es armar la tabla con las causas inflamatorias benignas y las infecciosas de articulación y hueso, y escribir qué hallazgo y qué examen ayudarían a separar unas de otras. El contenido exacto de cada guion debe verificarse en las referencias clínicas y con el preceptor.

Cómo entrenar con casos cortos

Los ejercicios anteriores se vuelven más fuertes con volumen: muchas decisiones, cada una seguida de retroalimentación. Los casos cortos con datos que llegan poco a poco reproducen bien la forma en que la información aparece en la consulta pediátrica.

Un guion de estudio semanal

  1. Elige una queja pediátrica por semana y arma el guion de enfermedad de esa queja.
  2. Resuelve viñetas de la queja usando el triángulo antes de leer la historia.
  3. En cada viñeta, marca los signos de alerta y di qué acción pide tu impresión.
  4. Anota los errores y el dato que faltó, y repasa al final de la semana.

Entrenar en NEXO

En NEXO, cada caso llega en hasta seis pistas, una a la vez, y tú decides cuándo dar la hipótesis por el nombre del diagnóstico o por el código de la CIE-10. Con cada hipótesis equivocada, el juego muestra la proximidad en cinco niveles, desde capítulo diferente hasta CIE exacto, y abre la siguiente pista. Esto entrena el mismo movimiento de los ejercicios: formar una hipótesis con información incompleta y ajustarla con el dato siguiente.

El Diario trae un caso por día, y el Archivo reúne los casos diarios anteriores para practicar más. El Multimedia trae casos con imagen, audio y otros exámenes, lo que ayuda a entrenar la observación. El Adrenalina añade tiempo, y el Continentes cambia la epidemiología de fondo. Cómo se libera cada modo está explicado en la página de economía de NEXO.

Guardar y discutir

Cuando un caso muestre un signo de alerta que no valoraste, el botón de Anki crea la tarjeta directo desde NEXO y la abre en la app de Anki. Con el grupo, la pestaña Grupo del ranking, que reúne colegas invitados, permite comparar en qué pista acertó cada uno y discutir el porqué. Si coordinas una liga de pediatría, una facultad o una residencia y quieres usar casos así en la enseñanza, conoce NEXO Closer. Los pediatras que quieran repasar casos de la especialidad pueden participar por NEXO Curator, y los investigadores interesados en razonamiento clínico pueden proponer estudios por NEXO Researcher. Quienes producen contenido de medicina pueden conocer NEXO Creators.

Preguntas frecuentes

¿Qué cambia en el razonamiento clínico del niño?

Las etapas son las mismas, pero la historia suele venir de los padres, el comportamiento del niño funciona como signo clínico y los valores normales cambian con la edad. La falla de proceso más reportada por pediatras fue no recolectar la información por la historia, el examen o el expediente (Singh et al., 2010).

¿Qué es el triángulo de evaluación pediátrica?

Es una herramienta de observación rápida que evalúa apariencia, esfuerzo respiratorio y circulación de la piel para identificar niños en estado grave (Rath et al., 2026). Se puede usar cualquiera que sea la queja (Dieckmann et al., 2010).

¿La preocupación de los padres debe entrar en el razonamiento?

Debe. En la revisión sistemática, la preocupación de los padres apareció como signo de alerta fuerte en un estudio de atención primaria (Van den Bruel et al., 2010). Vale la pena traducir la preocupación en preguntas objetivas sobre qué cambió.

¿Un signo de alerta ausente tranquiliza?

Solo en combinación con otros datos. La revisión sistemática concluyó que ningún signo aislado tuvo valor para excluir infección grave, aunque algunas combinaciones ayudaron (Van den Bruel et al., 2010).

¿La intuición clínica vale algo?

Los estudios indican que sí, como desencadenante para actuar. La intuición de que algo estaba mal aumentó el riesgo de enfermedad grave incluso cuando la evaluación clínica parecía tranquila, y los autores recomiendan que lleve a una acción, como pedir una opinión o investigar (Van den Bruel et al., 2012).

¿Cómo armar guiones de enfermedad para pediatría?

Organiza por motivo de consulta principal y compara hipótesis lado a lado: quién suele tenerlo, cómo empieza, qué llama la atención y qué separa una de otra. Un currículo con ese formato aumentó las notas de residentes en cuatro motivos de consulta comunes (Madduri et al., 2024).

¿Cómo ayuda NEXO a entrenar el razonamiento clínico?

En NEXO, recibes el caso en hasta seis pistas y ves la proximidad de la hipótesis en la CIE-10 en cada intento, lo que entrena formar y ajustar hipótesis con información incompleta. Para conocer el juego, lee qué es NEXO.

Lista de verificación de razonamiento clínico en pediatría

  1. Empieza por la edad y por lo que se espera para ella.
  2. Mira antes de tocar: apariencia, esfuerzo respiratorio y circulación de la piel.
  3. Separa gravedad de diagnóstico: primero qué tan enfermo, después qué.
  4. Trata el relato de los padres como dato y pregunta qué cambió.
  5. Busca signos de alerta y recuerda que la ausencia de un signo no excluye enfermedad grave.
  6. Nombra el origen de tu intuición y decide qué acción pide.
  7. Compara guiones de enfermedad lado a lado para el motivo de consulta principal.
  8. Mantén en la lista la hipótesis grave hasta descartarla.
  9. Elige exámenes por la pregunta que responden.
  10. Combina la reevaluación y explica a los padres cuándo volver.

¿Quieres entrenar hipótesis con información incompleta hoy? Juega el caso del día en NEXO.

Referencias

  1. Van den Bruel A, Haj-Hassan T, Thompson M, Buntinx F, Mant D. Diagnostic value of clinical features at presentation to identify serious infection in children in developed countries: a systematic review. Lancet. 2010. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/20132979/
  2. Van den Bruel A, Thompson M, Buntinx F, Mant D. Clinicians' gut feeling about serious infections in children: observational study. BMJ. 2012. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/23015034/
  3. Kerkhof E, Lakhanpaul M, Ray S, et al. The predictive value of the NICE "red traffic lights" in acutely ill children. PLoS One. 2014. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/24633015/
  4. National Institute for Health and Care Excellence. Fever in under 5s: assessment and initial management (NG143). https://www.nice.org.uk/guidance/ng143
  5. Verbakel JY, Lemiengre MB, De Burghgraeve T, et al. Point-of-care C reactive protein to identify serious infection in acutely ill children presenting to hospital: prospective cohort study. Arch Dis Child. 2018. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/29269559/
  6. Singh H, Thomas EJ, Wilson L, et al. Errors of diagnosis in pediatric practice: a multisite survey. Pediatrics. 2010. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/20566604/
  7. Dieckmann RA, Brownstein D, Gausche-Hill M. The pediatric assessment triangle: a novel approach for the rapid evaluation of children. Pediatr Emerg Care. 2010. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/20386420/
  8. Rath S, Alsabri M, Alhaddad J, et al. Clinical accuracy and applications of the Pediatric Assessment Triangle in emergency care: a narrative review. Int J Emerg Med. 2026. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/41975271/
  9. Madduri GB, Torwekar EL, Demirel S, et al. CRISP: An Inpatient Pediatric Curriculum for Family Medicine Residents Using Clinical Reasoning and Illness Scripts. MedEdPORTAL. 2024. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38524942/
  10. Bowen J, Polak C, Thomson J, Herrmann L. A Pilot Longitudinal Clinical Reasoning Curriculum for Pediatric Residents. MedEdPORTAL. 2024. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/39323975/

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