VPH: la pauta de dosis única y la prueba del cáncer

Índice
- Por qué el VPH se convirtió en una vacuna contra el cáncer
- De la infección al cáncer: qué interrumpe la vacuna
- La prueba de impacto: cohortes nacionales
- Edad en la vacunación y protección de rebaño
- El origen de la aplicación única: hallazgos por casualidad
- KEN SHE y DoRIS: los ensayos que cerraron la cuestión
- Lo que la OMS recomienda desde 2022
- Cómo NEXO ayuda a entrenar ese razonamiento
- Preguntas frecuentes
- Mensajes clave
- Referencias
Durante años, la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH) cargó una promesa difícil de comprobar. Los ensayos mostraban que evitaba la infección y las lesiones precursoras, pero el cáncer de cuello uterino tarda décadas en aparecer, y ningún estudio aleatorizado esperaría tanto tiempo. La prueba tendría que venir de las cohortes nacionales, con millones de mujeres seguidas por los registros de tamizaje y de cáncer.
Esa prueba llegó. En Inglaterra, las mujeres invitadas a vacunarse a los 12 o 13 años tuvieron una incidencia de cáncer de cuello 83,9 de cada 100 menor que la cohorte nunca vacunada (Falcaro, 2024). Al mismo tiempo, una segunda pregunta cambió el calendario: ¿basta una sola aplicación? En 2022, la Organización Mundial de la Salud pasó a aceptar el esquema de aplicación única para niñas y niños de 9 a 20 años (OMS, 2022).
Este texto recorre las dos historias: cómo se midió el efecto de la vacuna sobre el cáncer y cómo hallazgos inesperados, seguidos de ensayos dedicados, convencieron a la OMS de que una aplicación protege tanto como dos.
Puntos principales
- Las vacunadas hasta los 16 años tuvieron un riesgo de cáncer de cuello 80 de cada 100 menor en la revisión Cochrane de estudios poblacionales (Henschke, 2025).
- El efecto es mayor cuanto más temprano se aplica la vacuna, antes del inicio de la vida sexual (Palmer, 2019; Palmer, 2026).
- En el ensayo KEN SHE, una aplicación evitó cerca de 97 de cada 100 infecciones persistentes por VPH16 y VPH18 (Barnabas, 2022).
- La protección se mantuvo en 54 meses de seguimiento (Barnabas, 2026).
- La OMS recomienda al menos dos aplicaciones para inmunosuprimidos y personas que viven con VIH (OMS, 2022).
Sumario
- Por qué el VPH se convirtió en una vacuna contra el cáncer
- De la infección al cáncer: qué interrumpe la vacuna
- La prueba de impacto: cohortes nacionales
- Edad en la vacunación y protección de rebaño
- El origen de la aplicación única: hallazgos por casualidad
- KEN SHE y DoRIS: los ensayos que cerraron la cuestión
- Qué recomienda la OMS desde 2022
- Cómo NEXO ayuda a entrenar este razonamiento
- Preguntas frecuentes
- Mensajes para llevar a casa
Por qué el VPH se convirtió en una vacuna contra el cáncer
El VPH es la infección viral más común del tracto reproductivo. La mayoría de las infecciones cursa sin síntomas: entre 70 y 90 de cada 100 remiten solas en uno a dos años. El problema está en la minoría que persiste. La infección persistente por un tipo oncogénico puede llevar a la neoplasia intraepitelial cervical (NIC) y, sin tratamiento, al cáncer invasivo (OMS, 2022).
La carga es grande. En 2020, el cáncer de cuello fue la cuarta causa de cáncer y de muerte por cáncer en mujeres, con cerca de 604 mil diagnósticos nuevos y más de 340 mil muertes en el mundo. Los tipos 16 y 18 responden por 71 de cada 100 cánceres de cuello, y casi 9 de cada 10 diagnósticos ocurren en países de renta baja y media (OMS, 2022).
Una vacuna que solo previene
La vacuna contra el VPH es profiláctica. Induce anticuerpos contra la proteína L1 de la cápside, pero no trata una infección ya instalada. Por eso la estrategia de la OMS para eliminar el cáncer de cuello como problema de salud pública pide vacunar a 90 de cada 100 niñas antes de la exposición al virus (Barnabas, 2026). El tamizaje sigue siendo necesario, porque la vacuna cubre los tipos más oncogénicos, y la protección depende de la edad en que se aplicó.
Hay tres tipos de vacuna disponibles. La bivalente cubre VPH16 y VPH18; la tetravalente añade los tipos 6 y 11, ligados a las verrugas anogenitales; la nonavalente incluye además los tipos 31, 33, 45, 52 y 58. Para prevenir el cáncer de cuello, la OMS considera las tres comparables en inmunogenicidad, eficacia y efectividad (OMS, 2022).

De la infección al cáncer: qué interrumpe la vacuna
La secuencia entre infección y cáncer crea un problema de medición. El VPH se adquiere al inicio de la vida adulta, la infección persistente tarda cerca de una década en provocar proliferación celular descontrolada, y el cáncer suele aparecer en la mediana edad, con diagnóstico medio a los 50 años (Barnabas, 2026).
Por eso los estudios usan desenlaces intermedios. El primero de ellos es la infección persistente por un tipo vacunal, detectada por el ADN viral en tomas repetidas. Después vienen las lesiones de alto grado, NIC2 y NIC3, diagnosticadas en la biopsia tras un examen de cribado alterado. El cáncer invasivo es el desenlace final, el más relevante y el más lento.
Los ensayos de licenciamiento mostraron eficacia alta contra lesiones de alto grado, y el seguimiento de los participantes durante 14 años mantuvo la protección contra NIC de alto grado por VPH16 y 18 (Malvi, 2024). Faltaba ver el efecto en la población, con vacunadas y no vacunadas mezcladas, adherencia imperfecta al esquema y cribado real.
Un razonamiento que exige cuidado
Comparar vacunadas y no vacunadas parece simple, pero los dos grupos difieren. Quien se vacuna puede también hacerse más cribados, tener otro ingreso u otro comportamiento sexual. Los estudios poblacionales abordan esto comparando cohortes de nacimiento, ajustando por privación socioeconómica y analizando la edad en la vacunación. La misma atención al diseño que separa asociación de causa aparece en el razonamiento clínico diario, como muestra el texto sobre beneficios y daños en la toma de decisiones.
La prueba de impacto: cohortes nacionales
El Reino Unido se convirtió en un laboratorio natural. Inglaterra y Escocia empezaron a vacunar a niñas en 2008, con vacunación de rutina a los 12 y 13 años y registros nacionales de cribado y de cáncer.
Inglaterra: el cáncer invasivo
El estudio inglés analizó mujeres de 20 a 64 años residentes en el país entre 2006 y mediados de 2020: 29.968 con diagnóstico de cáncer de cuello y 335.228 con NIC3. La vacuna se ofreció de rutina a los 12 y 13 años y en campañas de rescate, entre 2008 y 2010, para adolescentes mayores (Falcaro, 2024).
En la cohorte vacunada de rutina, las tasas de cáncer de cuello y de NIC3 fueron, respectivamente, 83,9 y 94,3 de cada 100 menores que en la cohorte nunca invitada. Hasta mediados de 2020, la vacuna había evitado cerca de 687 cánceres y 23.192 NIC3. El dato más fuerte quizá sea otro: en la cohorte no vacunada, el cáncer era más frecuente cuanto mayor la privación socioeconómica; entre las invitadas a la vacuna, ese gradiente desapareció (Falcaro, 2024).
Escocia: lesiones precursoras y efecto de rebaño
Escocia usó la vacuna bivalente. En 138.692 mujeres con citología registrada a los 20 años, las vacunadas nacidas en 1995 y 1996 tuvieron una reducción de 89 de cada 100 en la prevalencia de NIC3 o peor, en comparación con las no vacunadas nacidas en 1988 (Palmer, 2019).
El mismo estudio mostró dos hallazgos que orientan programas. La efectividad contra NIC3 o peor fue de 86 de cada 100 en las vacunadas a los 12 o 13 años y de 51 de cada 100 en las vacunadas a los 17. Y las no vacunadas de las cohortes de 1995 y 1996 también tuvieron menos enfermedad de alto grado, señal de protección de rebaño (Palmer, 2019).
La actualización de 2026 siguió a las escocesas durante hasta 12 años de cribado. Con esquema completo, la efectividad contra NIC3 o peor fue de 81,7 de cada 100 en las vacunadas a los 12 o 13 años y de 68,1 en las vacunadas entre 14 y 16. Por encima de los 18 años, la vacuna no mostró beneficio. Las mujeres de las áreas más pobres tenían la mayor incidencia y tuvieron la mayor reducción (Palmer, 2026).

La síntesis de la Cochrane
En 2025, una revisión Cochrane reunió 225 estudios poblacionales con más de 132 millones de personas. Cinco cohortes con ajuste por confusión, que suman 4.390.243 mujeres, mostraron un riesgo relativo de cáncer de cuello de 0,37 tras la vacuna. Para las vacunadas hasta los 16 años, el riesgo relativo fue de 0,20, una reducción de 80 de cada 100. La NIC3 o peor cayó 74 de cada 100 en 1,5 millones de mujeres vacunadas en ese rango (Henschke, 2025).
La certeza de la evidencia para cáncer se clasificó como moderada, rebajada por limitaciones metodológicas de los estudios observacionales. Aun así, la dirección fue la misma en países y diseños diferentes, y el efecto creció cuanto menor la edad en la vacunación (Henschke, 2025).
Edad en la vacunación y protección de rebaño
El patrón por edad aparece en todos los estudios y tiene una explicación simple. Como la vacuna solo previene, protege mejor a quienes aún no han tenido contacto con el virus. Vacunar a los 12 años alcanza a casi todas antes de la primera exposición; vacunar a los 17 alcanza a muchas que ya se infectaron (Palmer, 2019; Palmer, 2026).
Por eso la OMS define como población objetivo primaria a las niñas de 9 a 14 años, antes del inicio de la vida sexual, y recomienda priorizar una cobertura alta desde la introducción. Coberturas superiores a 80 de cada 100 niñas también reducen la infección en los niños. Vacunar a varias cohortes de 9 a 18 años en la introducción acelera el efecto en la población (OMS, 2022).
La equidad como resultado
Los datos británicos muestran un efecto que va más allá de la media. Cuando la vacuna se ofrece de rutina a toda una cohorte, también alcanza a las niñas de las zonas más pobres, donde el cáncer era más frecuente. En Inglaterra, la diferencia de cáncer entre las zonas más y menos pobres desapareció en las cohortes invitadas a la vacuna de rutina (Falcaro, 2024). En Escocia, las mujeres de las zonas más pobres tuvieron la mayor reducción de lesiones de alto grado (Palmer, 2026).
En las campañas de rescate inglesas, entre adolescentes mayores, la reducción de NIC3 fue menor en las zonas más pobres que en las más ricas. Los autores señalan que la adherencia a la vacuna tiende a ser menor en las zonas más pobres y en las minorías étnicas, lo que puede reabrir la desigualdad cuando la oferta no alcanza a todos (Falcaro, 2024).
El origen de la aplicación única: hallazgos por casualidad
Los ensayos de licenciamiento preveían tres aplicaciones. La idea de que una sola podría bastar surgió de participantes que, por motivos ajenos a la vacuna, recibieron menos de lo planeado.
Costa Rica
En el ensayo de fase III de Costa Rica, cerca de 20 de cada 100 mujeres dejaron de recibir las tres aplicaciones, en general por motivos involuntarios. En 2011, los investigadores informaron que una aplicación de la vacuna bivalente parecía tan eficaz como tres contra la infección persistente en los primeros cuatro años. Los anticuerpos tras una aplicación eran menores que tras tres, pero 9 veces mayores que los inducidos por la infección natural, y se mantuvieron estables durante al menos siete años (Kreimer, 2018).
Los autores fueron cautelosos. El grupo con una aplicación era pequeño, no fue sorteado y conocía el número de aplicaciones recibidas. La conclusión fue que faltaba un ensayo aleatorizado dedicado a la pregunta (Kreimer, 2018).
India
En India, un ensayo que comparaba dos y tres aplicaciones de la vacuna tetravalente en niñas de 10 a 18 años fue interrumpido en 2010 por decisión del gobierno. Se convirtió, por las circunstancias, en una cohorte con 4.949 niñas que recibieron una aplicación, 4.980 con dos y 4.348 con tres (Basu, 2021).
En 10 años, la eficacia contra la infección persistente por HPV16 y 18 fue de 95,4 de cada 100 con una aplicación, 93,1 con dos y 93,3 con tres (Basu, 2021). Con una mediana de 12 años, la eficacia en el grupo de aplicación única fue de 92,0, y no apareció ninguna lesión de alto grado por HPV16 o 18 entre las vacunadas, frente a 8 entre las no vacunadas (Malvi, 2024).
El límite de los hallazgos observacionales
Estos datos convencían, pero con reservas. Quienes recibieron menos aplicaciones no fueron sorteadas para eso, y las comparaciones no aleatorizadas conllevan el riesgo de diferencias ocultas entre los grupos. Juzgar una decisión por el resultado que apareció después es una trampa conocida, discutida en el texto sobre sesgo retrospectivo y sesgo de resultado. La respuesta definitiva necesitaba un sorteo.
KEN SHE y DoRIS: los ensayos que cerraron la cuestión
KEN SHE, en Kenia
KEN SHE fue el primer ensayo aleatorizado, doble ciego, sobre la eficacia de la aplicación única. Entre diciembre de 2018 y junio de 2021, 2.275 mujeres de 15 a 20 años, VIH negativas, en tres centros de Kenia, fueron sorteadas para recibir una aplicación de la vacuna nonavalente, de la bivalente o de una vacuna meningocócica como control. La retención fue de 98 de cada 100 (Barnabas, 2022).
En 18 meses, entre las participantes sin infección previa, hubo 38 infecciones persistentes por HPV16 o 18: una en el grupo de la nonavalente, una en el de la bivalente y 36 en el control. La eficacia fue de 97,5 de cada 100 para las dos vacunas. Contra los siete tipos oncogénicos de la nonavalente, fue de 88,9. Los eventos adversos graves quedaron entre 4,5 y 5,2 de cada 100, similares entre los grupos (Barnabas, 2022).
La pregunta siguiente era la duración. En 36 meses, hubo 75 infecciones persistentes por VPH16 o 18: dos en el grupo de la bivalente, una en el de la nonavalente y 72 en el control. La eficacia fue de 98,8 para la nonavalente y 97,5 para la bivalente, sin eventos graves relacionados con la vacuna (Barnabas, 2023).
Después, el grupo control recibió la vacuna, en un diseño cruzado y ciego. En 54 meses, la eficacia de la aplicación única fue de 99,3 de cada 100 contra VPH16 y 18 y de 98,9 contra los siete tipos oncogénicos, sin señal de caída con el tiempo (Barnabas, 2026).
DoRIS, en Tanzania
El KEN SHE estudió a mujeres de 15 a 20 años. La población objetivo de la vacuna, sin embargo, son niñas de 9 a 14. El DoRIS asignó al azar a 930 niñas de esa edad, en 54 escuelas de Mwanza, en Tanzania, a una, dos o tres aplicaciones de la vacuna bivalente o de la nonavalente (Baisley, 2022).
Como seguir a niñas hasta la vida sexual llevaría años, el DoRIS usó un puente inmunológico: comparó los anticuerpos de quienes recibieron una aplicación con los de grupos en los que la eficacia ya se había demostrado. En 24 meses, los anticuerpos fueron no inferiores a los de las cohortes históricas de Costa Rica y de India (Baisley, 2022). En la comparación directa con el KEN SHE, los títulos contra VPH16 y 18 en las niñas fueron similares o mayores que los de las jóvenes kenianas, para las dos vacunas (Baisley, 2024).
Resumen de la evidencia
| Estudio | Diseño y población | Hallazgo principal |
|---|---|---|
| Inglaterra | Cohorte nacional, mujeres de 20 a 64 años | Cáncer de cuello 83,9 de cada 100 menor en la cohorte vacunada a los 12 a 13 años (Falcaro, 2024) |
| Escocia | Cohorte nacional con vacuna bivalente | NIC3 o peor 89 de cada 100 menor a los 20 años; efecto de rebaño (Palmer, 2019) |
| Cochrane | 225 estudios poblacionales | Riesgo relativo de cáncer de 0,20 en las vacunadas hasta los 16 años (Henschke, 2025) |
| Costa Rica | Análisis no aleatorizado de ensayo | Una aplicación con protección similar a tres; anticuerpos estables (Kreimer, 2018) |
| India | Cohorte tras ensayo interrumpido | Eficacia de 92,0 de cada 100 con una aplicación en 12 años (Malvi, 2024) |
| KEN SHE | Ensayo aleatorizado, mujeres de 15 a 20 años | Eficacia de 97,5 en 18 meses y de 99,3 en 54 meses (Barnabas, 2022; Barnabas, 2026) |
| DoRIS | Ensayo aleatorizado, niñas de 9 a 14 años | Anticuerpos no inferiores a los de grupos con eficacia comprobada (Baisley, 2024) |
Lo que la OMS recomienda desde 2022
Con estos datos, el grupo consultivo SAGE revisó la recomendación en abril de 2022, y la OMS publicó el nuevo position paper en diciembre, sustituyendo el de 2017 (OMS, 2022). El camino sigue la ruta descrita en el texto sobre cómo la OMS y los países deciden el calendario vacunal, con GRADE y el marco de la evidencia para la decisión.
Los esquemas aceptados
El esquema de dos aplicaciones sigue recomendado a partir de los 9 años, con un intervalo mínimo de 6 meses; un intervalo de 12 meses genera títulos mayores y puede usarse por razones de programa. Como alternativa, fuera de la ficha técnica, la OMS acepta el esquema de aplicación única para niñas y niños de 9 a 20 años (OMS, 2022).
La justificación es explícita. La evidencia sugiere que una aplicación tiene eficacia y duración de protección comparables a las de dos, simplifica la logística y puede ampliar la cobertura. En la evaluación de la OMS, los beneficios para la salud pública superan el riesgo teórico de caída de la protección con el tiempo, que hasta entonces no se había observado (OMS, 2022).
Quién necesita más de una aplicación
Las personas inmunosuprimidas o que viven con VIH, cualquiera que sea la edad o el uso de antirretrovirales, deben recibir al menos dos aplicaciones, con un intervalo mínimo de 6 meses y, si es posible, tres (OMS, 2022). El KEN SHE excluyó a mujeres con VIH, y la propia OMS enumera la respuesta en ese grupo como laguna de investigación (Barnabas, 2022; OMS, 2022).
Seguridad
La OMS considera las vacunas contra el VPH seguras y bien toleradas, incluso en inmunosuprimidos. Los eventos adversos suelen ser leves y breves. La contraindicación es la reacción alérgica grave a una aplicación anterior o a un componente de la vacuna. En el embarazo, la vacuna no se recomienda, aunque 16 ensayos con más de 25 mil participantes no han mostrado problema de seguridad para el embarazo (OMS, 2022).
La revisión Cochrane también examinó los eventos más citados en las redes sociales. La vacuna no se asoció con síndrome de taquicardia postural ortostática, fatiga crónica, síndrome de dolor regional complejo, fallo ovárico, infertilidad ni cambio en la actividad sexual, con certeza moderada; para Guillain-Barré, la evidencia sugiere ausencia de aumento, con certeza baja (Henschke, 2025).
Una salvedad de los datos escoceses
Los registros escoceses incluyen mujeres con pauta incompleta, definida como una dosis o dos con un mes de intervalo, de la vacuna bivalente en campañas de rescate. En las vacunadas a los 14 años con esa pauta, la efectividad contra NIC3 o peor fue de 34,9 de cada 100, muy por debajo de la observada con pauta completa (Palmer, 2026).
El dato pide una lectura cuidadosa. Ese grupo mezcla situaciones diferentes, incluye adolescentes de rescate y fue pequeño en la cohorte de 12 y 13 años, con intervalos de confianza amplios. Los propios autores escriben que los hallazgos apoyan la adopción de pautas de dosis única evaluada por el comité británico (Palmer, 2026). Sopesar un dato discordante sin descartarlo ni sobrevalorarlo es parte de lo que el texto sobre incertidumbre diagnóstica llama decidir bien sin certeza.
Cómo NEXO ayuda a entrenar ese razonamiento
En NEXO, el caso del día es ficticio, con presentación clínica real y hasta seis pistas progresivas, y tú propones el diagnóstico buscando el código en la CIE-10. Entrenar la lectura de pistas ejercita la misma pregunta que atraviesa este texto: qué muestra la evidencia, con qué diseño y con qué límite.
Los límites de uso del juego están descritos en la página de economía de NEXO. Si investigas la enseñanza del razonamiento clínico, la página para Researcher explica cómo entrar en contacto. Los profesionales que escriben o revisan casos encuentran información en Curator y en Creators, y las instituciones pueden conocer la propuesta en la página para alianzas. Para entrenar la búsqueda del código, consulta cómo se arma el código de la CIE-10, y para pensar en la prevalencia antes de decidir, la tasa base en el diagnóstico.
Preguntas frecuentes
¿Basta una dosis de la vacuna contra el VPH?
Para niñas y niños de 9 a 20 años sin inmunosupresión, la OMS acepta la pauta de dosis única como alternativa fuera de la ficha técnica. La pauta de dos dosis sigue recomendada (OMS, 2022). El calendario de cada país define qué pauta adopta el programa público.
¿La vacuna ya mostró reducción de cáncer, o solo de lesiones?
Mostró reducción de cáncer invasivo. En Inglaterra, la cohorte vacunada a los 12 o 13 años tuvo una incidencia 83,9 de cada 100 menor (Falcaro, 2024), y la revisión Cochrane estimó un riesgo relativo de 0,20 en las vacunadas hasta los 16 años (Henschke, 2025).
¿Por qué vacunar tan temprano?
La vacuna solo previene, y protege mejor a quien aún no ha tenido contacto con el virus. La efectividad escocesa contra NIC3 o peor fue de 86 de cada 100 a los 12 o 13 años y de 51 a los 17 (Palmer, 2019).
¿Quien vive con VIH puede recibir una sola dosis?
La recomendación de la OMS para personas inmunosuprimidas o con VIH es de al menos dos dosis, idealmente tres (OMS, 2022).
¿Quien está vacunada aún necesita hacerse cribado?
Sí. La vacuna cubre los tipos más oncogénicos, y la protección depende de la edad en que se aplicó. La estrategia de la OMS combina vacuna, cribado y tratamiento (OMS, 2022; Palmer, 2026).
¿La vacuna causa infertilidad o enfermedades autoinmunes?
La revisión Cochrane no encontró aumento del riesgo de infertilidad, fallo ovárico, síndrome de taquicardia postural ortostática, fatiga crónica ni dolor regional complejo (Henschke, 2025). Para conversar sobre estas dudas, consulta el texto sobre hesitación vacunal y la conversación en la consulta.
¿Hay diferencia entre las vacunas bivalente, tetravalente y nonavalente?
Para prevenir el cáncer de cuello uterino, la OMS considera las tres comparables. La tetravalente y la nonavalente también previenen verrugas anogenitales, y la nonavalente cubre cinco tipos oncogénicos más (OMS, 2022).
Mensajes clave
- La vacuna contra el VPH redujo el cáncer de cuello uterino en cohortes nacionales, no solo las lesiones precursoras.
- El efecto es mayor cuanto más temprano se aplica la vacuna, antes del inicio de la vida sexual.
- La vacunación de rutina con cobertura alta reduce la desigualdad en el cáncer de cuello uterino.
- KEN SHE mostró una eficacia de una dosis superior a 97 de cada 100, mantenida a los 54 meses.
- El estudio DoRIS extendió el hallazgo, por puente inmunológico, a niñas de 9 a 14 años.
- La OMS acepta el esquema de aplicación única de 9 a 20 años, fuera de la ficha técnica.
- Las personas inmunosuprimidas y con VIH deben recibir al menos dos aplicaciones.
- El tamizaje sigue siendo necesario en las vacunadas.
Juega el caso del día en NEXO.
Referencias
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