Minas terrestres: lesiones, amputación y rehabilitación

Índice
- La herida que sobrevive a la guerra
- Por qué tantas víctimas son niños
- Lo que la vigilancia deja de contar
- De la explosión a la amputación
- El niño que crece dentro de la prótesis
- Del encaje a la rehabilitación
- Cuando la prótesis se queda en el armario
- Cómo ayuda NEXO a entrenar ese razonamiento
- Preguntas frecuentes
- Mensajes para llevar
- Referencias
En un caso ficticio, un niño de 11 años y dos amigos encuentran un objeto metálico oxidado al borde de un arrozal, en una región donde la guerra terminó antes de que nacieran sus padres. El objeto explota cuando uno de ellos lo golpea contra una piedra. El niño pierde la pierna derecha por debajo de la rodilla. Tres años después, vuelve al centro de rehabilitación cojeando: la prótesis quedó corta, el encaje aprieta y la punta del muñón duele a cada paso.
La guerra que hirió a este niño terminó décadas antes. La mina, la granada o la submunición que quedó en el suelo sigue activa, y la víctima típica es civil, pobre y, con frecuencia, niño. Este texto reúne lo que la vigilancia, las series clínicas y los estudios de servicios de prótesis muestran sobre quién resulta herido, por qué tantas víctimas son niños y qué ocurre entre la amputación y el regreso a la vida diaria.
Puntos principales
- En una revisión sistemática citada en The Lancet, entre el 22 y el 55 por ciento de las víctimas de minas eran menores de 18 años, con una mediana del 38 por ciento (Bendavid et al., 2021).
- Los registros oficiales de salud subestiman esas muertes: en 2008, las estimaciones globales registraron cero muertes en Laos y en Vietnam, mientras que las autoridades de acción contra minas contaron 99 y 36 (Durham et al., 2013).
- En el niño amputado, el muñón crece de forma irregular, y la prótesis necesita ajustes y recambios frecuentes a lo largo de toda la infancia (Ghidini et al., 2025).
- La prótesis entregada también debe usarse: en una jornada de adaptación en Camboya, el 81 por ciento de los usuarios dijo usar poco o nunca el aparato nuevo (Heang et al., 2026).
- La herida que sobrevive a la guerra
- Por qué tantas víctimas son niños
- Lo que la vigilancia deja de contar
- De la explosión a la amputación
- El niño que crece dentro de la prótesis
- Del encaje a la rehabilitación
- Cuando la prótesis se queda en el armario
- Cómo NEXO ayuda a entrenar este razonamiento
- Preguntas frecuentes
- Mensajes clave
La herida que sobrevive a la guerra
Las minas terrestres son artefactos hechos para explotar con la presencia, la proximidad o el contacto de una persona o un vehículo. Los restos explosivos de guerra son municiones que no explotaron o fueron abandonadas: granadas, morteros, cohetes, submuniciones de bombas de racimo. Los dos grupos tienen algo en común que los separa de casi todas las demás armas: siguen hiriendo después de que los combatientes se van.
Un arma que espera
Una mina enterrada no distingue soldado de agricultor, ni la guerra de la paz. En Camboya, las autoridades de acción contra minas registraron 63 815 víctimas de minas y restos explosivos desde 1979 (Durham et al., 2013). En Vietnam, la autoridad nacional contabilizó 104 701 víctimas entre 1975 y 2007, de las cuales 65 852 heridas y 38 849 muertas (Durham et al., 2013). Según Durham y colegas, la mayor parte de las muertes y discapacidades por minas y restos explosivos en Laos, Camboya y Vietnam corresponde al código Y36.8 de la CIE-10, el de las operaciones de guerra ocurridas después del fin de las hostilidades (Durham et al., 2013).
Quién pisa el artefacto
La revisión sistemática citada por Bendavid y colegas en The Lancet concluyó que la mayoría de las lesiones por restos de guerra ocurre durante tareas económicas del día a día, como el desplazamiento al trabajo y las labores domésticas (Bendavid et al., 2021). La víctima, por lo tanto, rara vez es un combatiente. Es un civil que necesita volver al campo, y que muchas veces vive lejos del hospital más cercano.
El tipo de artefacto cambia la lesión
En el análisis de Pizzino y colegas, todos los demás tipos de artefacto (mina antitanque, munición no explotada, otros restos explosivos y artefacto improvisado) tuvieron una probabilidad de muerte mayor que la de la mina antipersonal (Pizzino et al., 2026).
La física de la onda de choque y la fase hospitalaria aguda están descritas en el texto sobre trauma por explosión y lesiones que no aparecen de inmediato. Aquí el interés es lo que viene después.
Por qué tantas víctimas son niños
Los niños aparecen en proporción alta en casi todas las series de víctimas civiles. Las razones combinan curiosidad, labores domésticas y el hecho de que los niños rara vez están solos.
Lo que muestran las series
- En la revisión sistemática citada por Bendavid, los niños menores de 18 años fueron del 22 al 55 por ciento de las víctimas de minas, con una mediana del 38 por ciento (Bendavid et al., 2021).
- En la tabla de estudios de la revisión de Milwood Hargrave, una serie retrospectiva de vigilancia comunitaria en Bosnia y Herzegovina, de 1991 a 2000, con 4064 víctimas civiles de minas, aparece con 14 por ciento de niños (Milwood Hargrave et al., 2019).
La variación entre los países es grande, y depende del tipo de artefacto, de la fase del conflicto y de quién trabaja en el terreno.
Qué hacían las víctimas
En el análisis de Pizzino y colegas, que reunió víctimas de todas las edades, la actividad en el momento del incidente se registró para la mayoría de ellas (Pizzino et al., 2026). La actividad más frecuente fue el conflicto activo (24 812 víctimas), seguida de desplazamiento (15 330), agricultura (14 319), presencia como espectador (9880), recolección de alimento, agua o leña (6999), manipulación del artefacto (5026) y juego (4867); en 21 197 víctimas la actividad no se especificó (Pizzino et al., 2026).
Un objeto metálico de colores despierta curiosidad, y quien lo recoge para jugar o vender expone también a quienes están cerca. Por eso la educación sobre el riesgo de manipular objetos sospechosos es parte de la acción contra minas.
Grupos de niños
Pizzino y colegas recuerdan que los eventos explosivos con niños son, con frecuencia, eventos de múltiples víctimas, porque los niños juegan juntos (Pizzino et al., 2026). Una sola detonación puede herir a tres o cuatro hermanos y vecinos a la vez, lo que sobrecarga el puesto de salud local y a la familia.
Morir menos en total, más en ciertas situaciones
En el mayor análisis disponible, con 105 913 víctimas de minas y otros artefactos explosivos en 17 bases de datos, cada una de un país o territorio, la letalidad fue de 31,4 por ciento en los niños y de 42,0 por ciento en los adultos (Pizzino et al., 2026). En tres situaciones, sin embargo, el niño tuvo una probabilidad de muerte mayor que la del adulto: durante la fase de conflicto activo (OR 2,72; IC 95 2,38 a 3,11), mientras jugaba (OR 1,83; IC 95 1,47 a 2,29) y como espectador (OR 1,69; IC 95 1,48 a 1,94) (Pizzino et al., 2026).
El dato muestra que el niño que sobrevive es muy frecuente, y es él quien va a necesitar rehabilitación durante décadas. La reanimación de ese niño a su llegada al hospital está descrita en el texto sobre el niño herido en la guerra.
Lo que la vigilancia deja de contar
Para organizar servicios de prótesis y rehabilitación, es necesario saber cuántas personas resultaron heridas, dónde viven y cuántos años tienen. Los datos existen, pero están dispersos entre sectores que rara vez se comunican.
Dos sistemas que no se hablan
Los programas de acción contra minas usan una base de datos propia, el Information Management System for Mine Action (IMSMA), que registra áreas peligrosas, áreas limpias y víctimas (Durham et al., 2013). El sistema de información en salud, por su parte, registra datos hospitalarios y usa la CIE-10. Las víctimas que mueren en el lugar o no llegan al hospital quedan fuera de las estadísticas de salud.
Los números que no coinciden
Durham y colegas compararon las muertes registradas por las autoridades de acción contra minas con las estimaciones del estudio Global Burden of Disease, que usan el código Y36 de la CIE-10 (lesiones por operaciones de guerra) (Durham et al., 2013).
| País | Muertes en 2004, acción contra minas | Muertes en 2004, GBD (Durham et al., 2013) | Muertes en 2008, acción contra minas | Muertes en 2008, GBD (Durham et al., 2013) |
|---|---|---|---|---|
| Camboya | 171 | 127 | 47 | 67 |
| Laos | 117 | 60 | 99 | 0 |
| Vietnam | 89 | 30 | 36 | 0 |
Fuentes: Durham et al., 2013, tabla 1. Recuentos absolutos de muertes por minas y restos explosivos registradas por las autoridades nacionales de acción contra minas y de muertes codificadas como Y36 en las estimaciones del Global Burden of Disease (Durham et al., 2013).
En 2008, el GBD registró cero muertes en Laos y en Vietnam, mientras que las autoridades locales contaron 99 y 36. En Camboya, la relación se invirtió ese año, lo que muestra que los dos sistemas miden cosas diferentes, de modos diferentes.
Códigos que esconden la causa
El propio IMSMA tiene fallas de clasificación. En Laos, en 2004, se registraron 294 incidentes; en 47 de ellos, el calor de una fogata detonó un artefacto enterrado, y la causa se registró como fuego (Durham et al., 2013). La búsqueda bibliográfica de los autores, de 1990 a 2011, encontró solo seis estudios sobre la frecuencia de esas lesiones en los tres países.
Para quien trabaja con la elección del código CIE-10, conviene recordar que la CIE-10 tiene un código propio para las lesiones de operaciones de guerra ocurridas después del fin de las hostilidades, el Y36.8, dentro de la categoría Y36 (Durham et al., 2013). Usar el código correcto en la historia clínica es el primer paso para que la víctima aparezca en las estadísticas.
Vincular la acción contra minas con la salud
Durham y sus colegas recomendaron integrar los datos del IMSMA a los sistemas de información en salud (Durham et al., 2013). Una revisión de alcance más reciente, con 138 relatos de intervenciones en 47 países, propuso una cadena de cuidado para el civil herido en la que los programas de acción contra minas, que ya tienen equipos médicos en el terreno, apoyen la atención de emergencia local (Wild et al., 2024). Solo 39 de esos relatos midieron diferencias de mortalidad (Wild et al., 2024).
El control del sangrado en el lugar, que es el eslabón más inmediato de esa cadena, está descrito en el texto sobre control de hemorragia en campo, torniquete y MARCH.
De la explosión a la amputación
La amputación traumática por mina rara vez es un corte limpio. El miembro llega con tejidos destruidos, contaminados por tierra y fragmentos, y con una zona de lesión que se extiende por encima del punto visible.
Cuántos pierden un miembro
En la revisión sistemática citada por Bendavid, la amputación fue la lesión más común, reportada en 20 a 83 por ciento de las víctimas de minas de todas las edades (Bendavid et al., 2021). El rango es amplio porque los estudios difieren en el tipo de artefacto y en quién llega a ser registrado.
Un muñón pensado para la prótesis
La primera cirugía se hace, muchas veces, en condiciones de emergencia, por equipos sobrecargados y con pocos recursos. En una cohorte de Alepo, en Siria, los autores atribuyeron las complicaciones del muñón a amputaciones hechas en esas condiciones (Razzouk et al., 2026). Defendieron protocolos estructurados de amputación, preservación de una longitud adecuada del muñón y manejo cuidadoso de los nervios.
Para el niño, la elección del nivel tiene un peso extra: preservar el cartílago de crecimiento y la rodilla puede significar una vida entera con prótesis por debajo de la rodilla; en adultos camboyanos, el uso de prótesis por encima de la rodilla se asoció a peor movilidad (Ramstrand et al., 2025).
Cuando el muñón necesita nueva cirugía
Entre 2016 y 2020, 1450 amputados de miembro inferior acudieron a la clínica ortopédica de la Media Luna Roja en Alepo (Razzouk et al., 2026). De ellos, 110 pacientes, con 120 muñones transtibiales, no lograban usar prótesis por complicaciones del muñón y fueron operados de nuevo. Las principales indicaciones de revisión fueron espolones óseos (45,8 por ciento) y neuromas sintomáticos (22,5 por ciento) (Razzouk et al., 2026).
La longitud del muñón predijo el tipo de problema: los neuromas fueron más frecuentes en los muñones muy cortos y cortos, y el crecimiento óseo excesivo, en los muñones largos y en el nivel de Syme. Después de la revisión, todos lograron adaptar la prótesis, y la reintegración funcional llevó en promedio de 95 a 140 días (Razzouk et al., 2026).
El niño que crece dentro de la prótesis
El adulto amputado recibe una prótesis que, con ajustes, puede durar algunos años. El niño amputado crece, y el muñón crece de un modo distinto al miembro del otro lado.
El muñón que crece despacio
En un estudio de 19 niños camboyanos con amputación transtibial traumática unilateral, la epífisis proximal del miembro amputado creció 33,3 por ciento más despacio que lo esperado para una epífisis sin lesión (Ghidini et al., 2026). Los autores atribuyeron el retraso a la lesión del cartílago de crecimiento y a la mecánica alterada del miembro. El crecimiento del muñón pudo predecirse a partir del crecimiento del miembro del otro lado.
El resultado práctico es una diferencia de longitud entre las piernas que aumenta con la edad, y que la prótesis debe compensar en cada fase.
Volumen que cambia entre los recambios
En el mismo estudio, la variación de volumen del muñón entre una prótesis y la siguiente superó el umbral de 10 por ciento, usado para indicar recambio en adultos, en más de 60 por ciento de los recambios (Ghidini et al., 2026). El encaje que sirvió bien en enero puede estar apretado o flojo a fin de año.
El hueso que crece hacia afuera
El crecimiento óseo excesivo es la formación anormal de hueso nuevo en la punta del muñón. Puede causar dolor intenso e impedir el uso de la prótesis (Ghidini et al., 2025). Los protesistas entrevistados en Camboya describieron espacio extra en la punta del encaje y almohadillas removibles como recursos para lidiar con el crecimiento y con ese problema.
Un punto de vista publicado en 2026 recordó que las lesiones del cartílago de crecimiento, la diferencia de longitud entre los miembros y el crecimiento óseo anormal pueden exigir revisiones quirúrgicas repetidas, y cada revisión reinicia el ciclo de rehabilitación (Ghidini et al., 2026).
Ajustes y cambios al ritmo del crecimiento
El análisis de 62 historias clínicas de niños con prótesis de miembro inferior en Camboya, hecho con entrevistas a protesistas, midió los intervalos reales: los ajustes de encaje o de longitud ocurrieron en promedio cada 8,3 meses (desviación estándar de 6,6), y los cambios completos por crecimiento, cada 16,4 meses (desviación estándar de 9,9) (Ghidini et al., 2025). La literatura citada por los autores recomienda ajustes cada 3 a 6 meses y cambios cada 12 a 18 meses.
Los aparatos estudiados usaban la tecnología de polipropileno desarrollada por el Comité Internacional de la Cruz Roja, la más disponible en lugares con pocos recursos y zonas de conflicto (Ghidini et al., 2025). En la misma serie, la edad media en la amputación adquirida fue de 10,1 años, con desviación estándar de 4,5 (Ghidini et al., 2025).

Del encaje a la rehabilitación
La prótesis es una parte del proceso. La rehabilitación empieza antes de ella, con el cuidado del muñón, la fuerza muscular y el equilibrio, y continúa después, con entrenamiento de la marcha, regreso a la escuela o al trabajo y seguimiento de la salud mental.
Las etapas del camino
Las fuentes reunidas aquí describen una secuencia que se repite en muchos servicios: la amputación con cuidado de la longitud del muñón y de los nervios, la cicatrización y la preparación del muñón, el molde y la prueba del encaje, el entrenamiento de la marcha, los regresos para ajuste, reparación y cambio, más frecuentes en el niño, y la revisión quirúrgica cuando el muñón impide el uso de la prótesis.
Una brecha en la atención al niño
Uno de cada seis niños en el mundo vive en una zona afectada por conflicto, según el punto de vista de Ghidini y colegas (Ghidini et al., 2026). Los autores afirman que casi ninguno de los elementos necesarios para una respuesta profesional de rehabilitación pediátrica en crisis está en funcionamiento. Defienden metas de rehabilitación que consideren edad, sexo, género y desarrollo psicosocial.
Comparación entre las fuentes
| Fuente y diseño | A quién se estudió | Desenlace | Resultado según lo relatado |
|---|---|---|---|
| Pizzino 2026, análisis de 17 bancos de datos de países o territorios | 105 913 víctimas de todas las edades | Letalidad por edad | 31,4 en los niños y 42,0 en los adultos (Pizzino et al., 2026) |
| Ghidini 2026, cohorte retrospectiva, Camboya | 19 niños con amputación transtibial traumática | Crecimiento de la epífisis proximal del muñón | 33,3 más lento que lo esperado (Ghidini et al., 2026) |
| Ghidini 2025, historias clínicas y entrevistas, Camboya | 62 historias clínicas de niños con prótesis | Intervalo entre ajustes y entre cambios | 8,3 y 16,4 meses en promedio (Ghidini et al., 2025) |
| Razzouk 2026, cohorte, Alepo | 110 pacientes, 120 muñones transtibiales revisados | Indicación de la revisión | Espolón óseo 45,8; neuroma 22,5 (Razzouk et al., 2026) |
| Heang 2026, cohorte observacional, Camboya | Clientes de una jornada de adaptación | Uso del aparato nuevo a los 3 meses | 81 lo usaron poco o nunca (253 de 313) |
| Dickinson 2025, estudio retrospectivo, Camboya | 14 822 entregas para 6986 clientes | Tiempo hasta reparación y hasta cambio | Medianas de 237 y 727 días |
Fuentes: Pizzino et al., 2026; Ghidini et al., 2026; Ghidini et al., 2025; Razzouk et al., 2026; Heang et al., 2026; Dickinson et al., 2025. Proporciones de la tabla en por ciento, excepto conteos, meses y días (Heang et al., 2026; Dickinson et al., 2025).
Volviendo al caso
El niño del caso ficticio había pasado tres años con la misma prótesis, más que el intervalo medio de 16,4 meses entre recambios observado en los niños camboyanos (Ghidini et al., 2025). La pierna artificial quedó corta porque el miembro del otro lado creció, y el encaje se apretó porque el volumen del muñón cambió. El dolor en la punta llevó a una radiografía, que mostró crecimiento óseo excesivo. El equipo indicó revisión quirúrgica del muñón, un encaje nuevo con espacio en la punta y controles más frecuentes, coordinados con la escuela para que perdiera el mínimo de clases.
Cuando la prótesis se queda en el armario
Entregar una prótesis es distinto de devolver la movilidad. Estudios de servicios en Camboya, uno de los países más contaminados por minas, muestran dónde se pierde el camino.
Una campaña que no convenció
En una campaña intensiva de adaptación realizada por una organización internacional en Camboya, muchas prótesis no cumplieron los estándares de la Sociedad Internacional de Prótesis y Órtesis (Heang et al., 2026). Al alta, los clientes relataron insatisfacción con la calidad del trabajo (33 por ciento; 175 de 525), con el ajuste (57 por ciento; 297 de 525) y con la función (26 por ciento; 139 de 525) (Heang et al., 2026).
En el contacto telefónico tras 3 meses:
- 36 por ciento (115 de 321) relataron incomodidad o dolor (Heang et al., 2026);
- 78 por ciento (238 de 305) preferían, en el futuro, un aparato producido en el propio país (Heang et al., 2026);
- 81 por ciento (253 de 313) usaban el aparato nuevo poco, rara vez o nunca (Heang et al., 2026);
- al menos 29 por ciento (93 de 321) seguían usando un aparato antiguo que ellos mismos habían descrito como roto, doloroso o mal ajustado (Heang et al., 2026).
Reparaciones, recambios y quién vuelve antes
Un estudio de tres décadas de datos de rutina en Camboya reunió 14 822 entregas de aparatos a 6986 clientes y 22 878 reparaciones (Dickinson et al., 2025). La mediana de tiempo hasta la primera reparación fue de 237 días, y hasta el recambio, de 727 días. Los aparatos usados por niños y por personas con ocupaciones más activas se recambiaron antes, y los recambios por cambio de volumen del muñón ocurrieron antes que los recambios por desgaste (Dickinson et al., 2025).
Los autores recuerdan que un recambio rápido puede indicar mala calidad o, al contrario, un aparato tan bien ajustado que se usó mucho. El dato de rutina sirve, sobre todo, para mostrar qué grupos están siendo mal atendidos.

Movilidad y salud mental
En una encuesta con 347 adultos usuarios de prótesis de miembro inferior en tres centros urbanos y rurales de Camboya, la movilidad fue peor en las mujeres, en los amputados por enfermedad vascular, en los usuarios de prótesis por encima de la rodilla y en quienes relataban más sufrimiento psicológico (Ramstrand et al., 2025). Los autores sugirieron intervenciones dirigidas a mujeres y atención de salud mental para quienes tienen ansiedad y depresión.
Durham y colegas también describen, entre los sobrevivientes, dolor crónico, exclusión social, sufrimiento psicológico y gastos de salud que pueden empobrecer a la familia (Durham et al., 2013).
La prótesis a lo largo de la historia
La prótesis de miembro inferior es una tecnología antigua. La tecnología asistiva, en sentido amplio, incluye también los recursos que permiten a profesionales con discapacidad seguir trabajando, como se describe en el texto sobre tecnología asistiva para médicos con discapacidad visual.

Otras amenazas en el mismo territorio
Las regiones contaminadas por minas suelen ser las mismas que perdieron hospitales, vacunación y saneamiento. Los ataques a unidades de salud y las epidemias de guerra están descritos en los textos sobre ataques a servicios de salud en conflictos armados y sobre cólera, sarampión y desnutrición en conflictos armados. Para la contaminación radiológica, está el texto sobre bomba sucia, triaje y descontaminación.
Cómo ayuda NEXO a entrenar ese razonamiento
En NEXO, el caso del día es ficticio, con presentación clínica real y hasta seis pistas progresivas, y tú propones el diagnóstico buscando el código en la CIE-10. Reconocer que el dolor en el muñón de un niño amputado puede venir del crecimiento óseo, y no solo de un encaje apretado, es el mismo ejercicio de juntar pistas y revisar la hipótesis que aparece en el texto sobre el niño que empeora y las escalas de alerta pediátricas.
Los límites de uso del juego están descritos en la página de economía de NEXO. Si investigas la enseñanza del razonamiento clínico, la página para Researcher explica cómo entrar en contacto. Los profesionales que escriben o revisan casos encuentran información en Curator y en Creators, y las instituciones pueden conocer la propuesta en la página para alianzas.
Preguntas frecuentes
¿Por qué las minas siguen hiriendo después de que termina la guerra?
Porque quedan enterradas y activas durante décadas. En Camboya, las autoridades de acción contra minas registraron 63 815 víctimas desde 1979, muchas de ellas después del fin de las hostilidades (Durham et al., 2013).
¿Por qué los niños se ven tan afectados?
Juegan juntos, recogen objetos y ayudan en el campo y en casa. En una revisión sistemática citada en The Lancet, entre el 22 y el 55 por ciento de las víctimas de minas eran menores de 18 años (Bendavid et al., 2021). Los eventos con niños suelen tener varias víctimas al mismo tiempo (Pizzino et al., 2026).
¿Muere más el niño que el adulto después de una explosión de mina?
En total, muere menos: la letalidad fue del 31,4 por ciento en los niños y del 42,0 por ciento en los adultos (Pizzino et al., 2026). Durante el conflicto activo, sin embargo, jugando o como espectador, la probabilidad de muerte del niño fue mayor.
¿Con qué frecuencia hay que cambiar la prótesis de un niño?
En Camboya, los cambios por crecimiento ocurrieron en promedio cada 16,4 meses, y los ajustes, cada 8,3 meses (Ghidini et al., 2025). Cada niño tiene su ritmo, y el seguimiento debe acompañar el crecimiento.
Mensajes para llevar
- Las minas y los restos explosivos hieren a civiles décadas después del fin del conflicto, sobre todo durante actividades de sustento y juegos.
- Los niños son una parte grande de las víctimas y, en ciertas situaciones, tienen una probabilidad de muerte mayor que la de los adultos.
- Los sistemas de salud y de acción contra minas cuentan a las víctimas de modos diferentes, e integrarlos es necesario para organizar la rehabilitación.
- En el niño amputado, el muñón crece de modo irregular, y la prótesis exige ajustes, cambios y a veces nueva cirugía a lo largo de toda la infancia.
- Entregar la prótesis es solo una etapa: la calidad, el ajuste, el dolor y la salud mental deciden si se usará.
Juega el caso del día en NEXO y entrena el razonamiento con pistas progresivas.
Referencias
- Durham J, Hill PS, Hoy D. The underreporting of landmine and explosive remnants of war injuries in Cambodia, the Lao People's Democratic Republic and Viet Nam. Bull World Health Organ. 2013;91(3):234-236. [PubMed](https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/23476096/).
- Milwood Hargrave J, Pearce P, Mayhew ER, et al. Blast injuries in children: a mixed-methods narrative review. BMJ Paediatr Open. 2019;3(1):e000452. [PubMed](https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/31548997/).
- Bendavid E, Boerma T, Akseer N, et al. The effects of armed conflict on the health of women and children. Lancet. 2021;397(10273):522-532. [PubMed](https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/33503456/).
- Pizzino S, Durham J, Wild HB, et al. A multi-country epidemiological analysis of mortality from landmines and other explosive ordnance. Commun Med (Lond). 2026;6(1). [PubMed](https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/41708927/).
- Wild H, LeBoa C, Markou-Pappas N, et al. Synthesizing the evidence base to enhance coordination between humanitarian mine action and emergency care for casualties of explosive ordnance and explosive weapons: a scoping review. Prehosp Disaster Med. 2024;39(6):421-435. [PubMed](https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/39851170/).
- Razzouk Q, Chachati S, Alloush H, et al. Surgical revision for transtibial stump problems following war traumatic amputations: a 2016-2020 cohort from Aleppo, Syria. BMC Surg. 2026;26(1):215. [PubMed](https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/41699577/).
- Ghidini C, Edgar CE, Heang T, et al. Growth patterns of lower limbs in children with a traumatic transtibial amputation: a retrospective observational cohort study of anthropometric data from Cambodia. Prosthet Orthot Int. 2026;50(5):542-549. [PubMed](https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/41084106/).
- Ghidini C, Edgar CE, Harte C, et al. Impact of physical growth and development on paediatric lower-limb prosthetic provision: prosthetist perspectives and clinical casefile analysis from Cambodia. Adv Rehabil Sci Pract. 2025;14:27536351251384354. [PubMed](https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/41179576/).
- Ghidini C, Edgar CE, Basaran S, et al. Children affected by armed conflict: rehabilitation as a global health responsibility. BMJ Paediatr Open. 2026;10(1):e004547. [PubMed](https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/41997598/).
- Heang T, Kheng S, Donovan-Hall M, et al. Quality and user satisfaction scores for prosthetic limbs provided in a fitting camp, Cambodia. Bull World Health Organ. 2026;104(4):213-222. [PubMed](https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/41924345/).
- Dickinson A, Gates L, Metcalf C, et al. Understanding maintenance, repair, and replacement of prosthetic limbs using routinely-collected data: a retrospective study over three decades in Cambodia. J Glob Health. 2025;15:04135. [PubMed](https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40277286/).
- Ramstrand N, Maddock A, Heang T, et al. Levels and determinants of ambulatory mobility in lower-limb prosthesis users from urban and rural Cambodia: a cross-sectional survey study. BMJ Open. 2025;15(7):e101187. [PubMed](https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40713036/).


