
Diarrea aguda infantil: evaluar deshidratación y rehidratar

Índice
- Por qué la diarrea aguda sigue pesando
- Evaluar la deshidratación a pie de cama
- Rehidratar por vía oral: la base del tratamiento
- Vómitos, zinc y probióticos
- Contextos diferentes: desnutrición, pocos recursos y vacuna
- Estudios en resumen
- Cómo ayuda NEXO a entrenar ese razonamiento
- Preguntas frecuentes
- Mensajes para llevar
- Inventario de hitos
- Referencias
En una atención ficticia, una niña de 2 años llega al servicio de urgencias con su madre tras un día y medio de diarrea líquida y vómitos repetidos. Está irritable, llora sin lágrimas y la madre cuenta que el pañal estuvo seco toda la mañana. Esa misma noche, un niño de 9 meses, amamantado, llega con heces blandas desde hace dos días, jugando en el regazo de su padre y aceptando el pecho sin dificultad.
Los dos cuadros son diarrea aguda, pero exigen conductas diferentes, y la diferencia está en la evaluación de la deshidratación. Este texto reúne lo que los metaanálisis, los ensayos clínicos y los estudios observacionales muestran sobre cómo evaluar al niño, rehidratar por vía oral, decidir cuándo es necesaria la vía venosa y dónde entran la ondansetrón, el zinc, los probióticos y la vacuna contra el rotavirus. En cada parte, el texto informa el diseño y el tamaño de los estudios y separa lo que se midió de lo que es inferencia nuestra.
Puntos principales
- En un metaanálisis de 14 ensayos, la rehidratación oral y la venosa no tuvieron una diferencia clínicamente importante, y por cada 25 niños tratados por vía oral uno necesitó la vía venosa (Bellemare et al., 2004).
- La solución de rehidratación oral de baja osmolaridad redujo la duración de la diarrea en comparación con la solución estándar, con certeza moderada (Zubairi et al., 2024).
- En la atención primaria neerlandesa, la ondansetrón oral redujo del 42,9 al 19,5 por ciento los niños que seguían vomitando a las cuatro horas (Bonvanie et al., 2021).
- El zinc acortó la diarrea aguda en unas 13 horas, con más vómitos que el placebo (Ali et al., 2024).
- En un ensayo con 971 niños en Estados Unidos, el probiótico Lactobacillus rhamnosus GG no mejoró los desenlaces en comparación con el placebo (Schnadower et al., 2018).
- Por qué la diarrea aguda sigue pesando
- Evaluar la deshidratación a pie de cama
- Rehidratar por vía oral: la base del tratamiento
- Vómitos, zinc y probióticos
- Contextos diferentes: desnutrición, pocos recursos y vacuna
- Estudios en resumen
- Cómo NEXO ayuda a entrenar este razonamiento
- Preguntas frecuentes
- Mensajes para llevar a casa
- Inventario de hitos
Por qué la diarrea aguda sigue pesando
La gastroenteritis aguda es una de las enfermedades más comunes de la infancia. El estudio coreano sobre ondansetrón e intervalo QT recuerda que es responsable de cerca de 1,3 millones de muertes al año en el mundo, con cerca de 500.000 en niños menores de 5 años, y que la OMS, los CDC de Estados Unidos y la Academia Americana de Pediatría recomiendan la rehidratación oral como tratamiento inicial en la deshidratación leve a moderada (Yang et al., 2021).
En el análisis del Global Enteric Multicenter Study, que reunió niños de 0 a 59 meses en siete países de África Subsahariana y del Sur de Asia, los autores citan la estimación de que la diarrea es responsable del 9 por ciento de las muertes de niños menores de 5 años (Sobi et al., 2024). El mismo texto recuerda que cerca de 484.000 niños siguen muriendo por diarrea cada año, aunque la solución de rehidratación oral sea una solución simple (Sobi et al., 2024).
El peso también aparece en países ricos
En los Países Bajos, los autores del ensayo de ondansetrón relatan que cerca del 5 por ciento de las consultas de niños con el médico general son por gastroenteritis, y que solo el 4 por ciento de los niños con la enfermedad recibían rehidratación oral por el médico general (Bonvanie et al., 2021). Los mismos autores citan estudios en los que la rehidratación oral redujo las hospitalizaciones hasta en un 45 por ciento (Bonvanie et al., 2021).
Como hipótesis nuestra, el problema central no es la falta de una solución eficaz, sino la distancia entre lo que muestra la evidencia y lo que llega al niño. Esa distancia aparece en contextos diferentes, desde la falta de sobres en comunidades pobres hasta la preferencia por la vía venosa en servicios de urgencia con recursos. La misma lógica de enfermedad común, tratable y aún letal aparece en cólera, sarampión y desnutrición en conflictos.
Evaluar la deshidratación a pie de cama
La decisión sobre dónde y cómo rehidratar depende del grado de deshidratación, y la evaluación clínica es imperfecta. En Canadá, la escala clínica de deshidratación, conocida por la sigla CDS, combina cuatro ítems: aspecto general, ojos, mucosas y lágrimas, con una puntuación total de 0 a 8 (Tam et al., 2014). La puntuación clasifica al niño en sin deshidratación, deshidratación leve o deshidratación moderada a grave.
Lo que mostró el estudio de Ottawa
El estudio comparó a 73 niños con gastroenteritis y deshidratación con 143 niños de un grupo de comparación atendidos por trauma, en un servicio de urgencias pediátricas de Ottawa (Tam et al., 2014). La mediana de la escala fue 3 en el grupo con deshidratación y 0 en el grupo de comparación (Tam et al., 2014).
Entre los exámenes, el bicarbonato sérico y el sodio urinario fueron los mejores marcadores, con área bajo la curva ROC de 0,821 y 0,798, respectivamente (Tam et al., 2014). La escala se correlacionó mejor con el bicarbonato, con una correlación de menos 0,37 (Tam et al., 2014). Los autores reconocen que el bicarbonato no es patrón de referencia para deshidratación y concluyen que el estudio refuerza el valor de la escala.
Un hallazgo lateral merece atención. La impresión general del médico responsable quedó en el rango más alto de su escala, mientras que la mediana de la escala clínica quedó en el rango más leve, y los autores sugieren que la impresión clínica tiende a sobreestimar la deshidratación (Tam et al., 2014). Como hipótesis nuestra, esa sobreestimación puede empujar a niños hacia la vía venosa sin necesidad.
Cómo organizar la evaluación
Como síntesis nuestra, la evaluación del niño con diarrea aguda puede seguir cinco pasos, apoyados en las fuentes:
- Observar el aspecto general, los ojos, las mucosas y las lágrimas, los cuatro ítems de la escala clínica (Tam et al., 2014).
- Registrar la frecuencia cardíaca, que difirió entre los niños deshidratados y el grupo de comparación (Tam et al., 2014).
- Preguntar por los vómitos, que aumentan el riesgo de deshidratación según los autores del ensayo de ondansetrón (Bonvanie et al., 2021).
- Evaluar el estado nutricional, porque el niño desnutrido pide otra solución y otro cuidado (Houston et al., 2017).
- Reevaluar después de algunas horas de rehidratación, ya que uno de cada 25 niños tratados por vía oral necesitó vía venosa (Bellemare et al., 2004).
La guía es nuestra y no fue probada como intervención. Signos de choque, alteración de la conciencia o sangre en las heces piden otro razonamiento, como muestran los textos sobre el niño que empeora y sobre síndrome hemolítico-urémico.

Rehidratar por vía oral: la base del tratamiento
La solución de rehidratación oral repone agua y sales aprovechando el transporte conjunto de glucosa y sodio en el intestino. Hasta comienzos de los años 2000, la solución estándar tenía osmolaridad total de 311 mmol/L, y la preocupación por el sodio y la hipernatremia llevó al desarrollo de una solución de baja osmolaridad, con 245 mmol/L o menos (Zubairi et al., 2024).
Baja osmolaridad frente a solución estándar
La revisión sistemática encargada por la OMS para la revisión de las directrices de diarrea infantil comparó las dos soluciones en niños menores de 10 años (Zubairi et al., 2024). En la diarrea aguda, la solución de baja osmolaridad redujo la duración de la diarrea, con diferencia media de menos 0,28 (IC 95 por ciento de menos 0,41 a menos 0,15), con certeza moderada (Zubairi et al., 2024).
Ella también redujo el volumen de heces, con una diferencia media de menos 0,25 (IC del 95 por ciento: de menos 0,35 a menos 0,16), con certeza muy baja, y la ingesta de solución, con una diferencia media de menos 0,18 (IC del 95 por ciento: de menos 0,28 a menos 0,07) (Zubairi et al., 2024). Para la necesidad de terapia intravenosa no programada, el riesgo relativo fue de 0,77 (IC del 95 por ciento: de 0,58 a 1,02), con certeza baja y resultado inconcluso (Zubairi et al., 2024).
En la diarrea persistente, la solución de baja osmolaridad también redujo la duración de la diarrea, el volumen de heces y la ingesta de solución, sin diferencia en el número de niños curados (Zubairi et al., 2024). Los autores concluyen que la solución de baja osmolaridad debe seguir recomendándose para niños menores de 10 años con diarrea aguda acuosa o persistente.
Por vía oral o por vía venosa
El metanálisis de Bellemare y colegas reunió 14 ensayos aleatorizados que compararon rehidratación oral y venosa en niños con deshidratación por gastroenteritis (Bellemare et al., 2004). La calidad de los ensayos fue baja, con puntuación de 0 a 3 en la escala de Jadad, y el ocultamiento de la asignación quedó incierto en todos menos uno (Bellemare et al., 2004).
En el modelo de efectos aleatorios, la diferencia de riesgo para fallo del tratamiento fue de 3 por ciento (IC 95 por ciento de 0 a 6), un resultado inconclusivo; el modelo de efectos fijos dio una diferencia de 4 por ciento (IC 95 por ciento de 2 a 5) a favor de la vía intravenosa (Bellemare et al., 2004). En los cuatro estudios que informaron muertes, hubo seis en el grupo intravenoso y dos en el grupo oral (Bellemare et al., 2004).
La hospitalización fue más corta con rehidratación oral, con una diferencia media de menos 1,2 días (IC 95 por ciento de menos 2,4 a menos 0,02) (Bellemare et al., 2004). La flebitis fue más frecuente con la vía intravenosa, y el íleo paralítico fue más frecuente con la vía oral, ambos con un número necesario para causar daño de 33 (Bellemare et al., 2004).
Los autores calculan que, por cada 25 niños tratados por vía oral (IC 95 por ciento de 20 a 50), uno fallaría y necesitaría vía intravenosa (Bellemare et al., 2004). Advierten que los resultados pueden no ser válidos para niños con vómitos persistentes y concluyen que la evidencia respalda la rehidratación oral como primer tratamiento en los niños adecuados.
Lo que la familia se lleva a casa
Como síntesis nuestra, la orientación al alta del niño sin deshidratación o con deshidratación leve puede incluir:
- Ofrecer la solución de baja osmolaridad en pequeños sorbos, que es la formulación recomendada por la revisión de la OMS (Zubairi et al., 2024).
- Mantener el zinc durante el tiempo indicado, ya que acortó la diarrea aguda en los ensayos (Ali et al., 2024).
- Explicar que la ondansetrón oral redujo los vómitos en cuatro horas en niños atendidos en atención primaria (Bonvanie et al., 2021).
- Combinar los signos de retorno, como empeoramiento del aspecto general, ojos hundidos, boca seca y falta de lágrimas (Tam et al., 2014).
- Reforzar la vacunación contra rotavirus en los próximos niños de la familia (Willame et al., 2018).
La lista es un guion nuestro y no se ha probado como paquete. El calor intenso aumenta las pérdidas y empeora la deshidratación, tema de calor extremo y deshidratación.
Vómitos, zinc y probióticos
Los vómitos son la principal barrera para la rehidratación oral, y el zinc y los probióticos son las terapias complementarias más discutidas. Las fuentes de este texto traen resultados diferentes para cada uno.
Ondansetrón: menos vómito en cuatro horas
El ensayo pragmático neerlandés aleatorizó a 194 niños de 6 meses a 6 años con gastroenteritis y vómitos en tres centros de atención fuera de horario de atención primaria, en Groningen, Zwolle y Assen (Bonvanie et al., 2021). Una única administración de ondansetrón oral redujo de 42,9 a 19,5 por ciento los niños que seguían vomitando en cuatro horas, con una razón de probabilidades de 0,37 (IC 95 por ciento de 0,20 a 0,72) y un número necesario para tratar de cuatro (Bonvanie et al., 2021).
La ondansetrón también redujo el número de episodios de vómito en cuatro horas, con una razón de tasas de 0,51 (IC 95 por ciento de 0,29 a 0,88), y mejoró la satisfacción de los padres (Bonvanie et al., 2021). Los autores concluyen que los niños con riesgo de deshidratación por el vómito pueden recibir ondansetrón en atención primaria, que es el escenario de ejercicios de razonamiento en pediatría.
La preocupación por el intervalo QT
Hay informes de prolongación del intervalo QT con ondansetrón. Un estudio retrospectivo en un servicio de urgencias pediátrico universitario de Corea del Sur analizó a 80 niños con gastroenteritis que recibieron ondansetrón oral y se les hizo electrocardiograma antes y después (Yang et al., 2021).
El QT corregido medio pasó de 403,3 a 407,2 milisegundos, la variación fue de 30 milisegundos o más en siete niños, 8,8 por ciento, y ninguno tuvo una variación de 60 milisegundos o más (Yang et al., 2021). Ningún QT corregido llegó a 500 milisegundos y ningún niño tuvo arritmia grave (Yang et al., 2021).
El estudio es retrospectivo, de un solo centro e incluyó solo a niños a los que se les hizo electrocardiograma, lo que limita la generalización. Como hipótesis nuestra, tranquiliza para una única administración oral en niños sin factores de riesgo cardíaco, pero no responde sobre niños con cardiopatía, trastornos de electrolitos o uso de otros medicamentos que prolongan el QT.
Zinc: menos horas de diarrea, más vómito
La revisión sistemática de Ali y colegas, también encargada por la OMS, incluyó 38 ensayos aleatorizados (Ali et al., 2024). En la diarrea aguda, el zinc aumentó la proporción de niños recuperados en el último seguimiento, con un riesgo relativo de 1,07 (IC del 95 por ciento: 1,03 a 1,1), y redujo la duración de la diarrea en 13,27 horas (IC del 95 por ciento: 8,89 a 17,66 horas), ambos con certeza moderada (Ali et al., 2024).
El zinc aumentó los vómitos en comparación con el placebo, con un riesgo relativo de 1,46 (IC del 95 por ciento: 1,22 a 1,76), y la cantidad menor de zinc causó menos vómitos que la mayor, con un riesgo relativo de 0,80 (IC del 95 por ciento: 0,72 a 0,89) (Ali et al., 2024). En la diarrea persistente, más niños se recuperaron con zinc, con un riesgo relativo de 1,75 (IC del 95 por ciento: 1,34 a 2,30), con certeza baja (Ali et al., 2024).
Los autores concluyen que el zinc debe seguir recomendándose para niños menores de 10 años con diarrea aguda o persistente, pero que la cantidad diaria debe reducirse, y piden ensayos en varios países con comparación directa (Ali et al., 2024). La mayor parte de los ensayos se hizo en países de renta baja y media, y el beneficio en niños bien nutridos de países ricos es menos claro.
Probióticos: el ensayo estadounidense negativo
El ensayo de Schnadower y colegas aleatorizó, de forma doble ciego, a 971 niños de 3 meses a 4 años con gastroenteritis aguda en diez servicios de urgencias pediátricas de Estados Unidos para cinco días de Lactobacillus rhamnosus GG o placebo (Schnadower et al., 2018). El desenlace principal fue una puntuación de gravedad de 9 o más en la escala de Vesikari modificada en los 14 días siguientes.
Ese desenlace ocurrió en el 11,8 por ciento en el grupo del probiótico y en el 12,6 por ciento en el grupo placebo, con un riesgo relativo de 0,96 (IC del 95 por ciento: 0,68 a 1,35), un resultado no concluyente (Schnadower et al., 2018). Tampoco hubo diferencia en la duración de la diarrea, con mediana de 49,7 y 50,9 horas, en la duración de los vómitos, en las faltas a la guardería ni en la transmisión domiciliaria (Schnadower et al., 2018).
Los autores concluyen que el probiótico no aportó mejores desenlaces en niños en edad preescolar con gastroenteritis aguda (Schnadower et al., 2018). El ensayo probó una única cepa, y el resultado no se extiende automáticamente a otras cepas o combinaciones, pero pesa en contra del uso rutinario de esa cepa en niños atendidos en urgencias.

Contextos diferentes: desnutrición, pocos recursos y vacuna
La conducta cambia cuando el niño está desnutrido, cuando el servicio no tiene solución de rehidratación disponible y cuando la prevención depende de la vacuna. Las fuentes de este texto tratan cada uno de esos contextos.
El niño con desnutrición grave
La revisión sistemática de Houston y colegas recuerda que, en el niño ingresado con desnutrición aguda grave y diarrea, la letalidad hospitalaria llega al 19 por ciento (Houston et al., 2017). Las directrices de la OMS recomiendan una solución específica, la ReSoMal, con menos sodio, para rehidratar a estos niños (Houston et al., 2017).
La revisión encontró seis ensayos aleatorizados, todos en Asia, y observó hiponatremia en dos ensayos con ReSoMal, con tres niños con hiponatremia grave y uno con convulsiones (Houston et al., 2017). La solución de baja osmolaridad tuvo beneficios en el tiempo de rehidratación, en el volumen de heces y en la duración de la diarrea, y ningún ensayo notificó hiperhidratación ni muertes (Houston et al., 2017).
Los autores concluyen que la recomendación fuerte de la OMS por la ReSoMal se apoya en evidencia de baja calidad, que ningún ensayo se hizo en África, donde la mortalidad de la desnutrición grave sigue alta, y piden estudios en el continente (Houston et al., 2017). La interacción entre infección, desnutrición y crecimiento también aparece en enfermedad renal crónica en el niño.
Por qué la solución no llega
La revisión sistemática de Ezezika y colegas reunió 55 artículos de 23 países, con más estudios en India, Bangladesh, Egipto, Nigeria y Sudáfrica, publicados de 1981 a 2020 (Ezezika et al., 2021). Las barreras y los facilitadores se agruparon en cuatro temas: disponibilidad y acceso, conocimiento, alianzas y diseño y aceptación (Ezezika et al., 2021).
Los autores concluyen que la ampliación de la rehidratación oral, después de años de bajo uso, depende de investigación de implementación adaptada al contexto local y de involucrar a los actores correctos (Ezezika et al., 2021). Como hipótesis nuestra, la misma lógica vale para el servicio de urgencias de un país rico, donde la barrera puede ser el hábito del equipo y no la falta de sobres.
Rotavirus: la prevención que cambia el escenario
El rotavirus es la principal causa de diarrea con deshidratación en niños de países en desarrollo (Sobi et al., 2024). En el análisis del Global Enteric Multicenter Study, el rotavirus apareció en el 17,3 por ciento de las diarreas moderadas a graves en África Subsahariana (905 de 5.219) y en el 19,95 por ciento en el sur de Asia (842 de 4.220) (Sobi et al., 2024).
La asociación con el estado nutricional varió entre regiones. En el Sur de Asia, el rotavirus se asoció con menor puntaje de peso para la talla, con coeficiente de menos 0,08 (IC 95 por ciento de menos 0,15 a menos 0,009); en el África Subsahariana, la asociación con el puntaje de talla para la edad fue positiva, de 0,19 (IC 95 por ciento de 0,12 a 0,26) (Sobi et al., 2024). Los autores defienden acelerar la vacunación, pero el diseño observacional no permite afirmar causa.
El metanálisis de estudios del mundo real de Willame y colegas, financiado por el fabricante de la vacuna oral monovalente y con autores empleados de la empresa, incluyó 29 estudios y estimó una efectividad del 69 por ciento (IC del 95 por ciento: de 62 a 75) contra la hospitalización o la atención de urgencia por rotavirus (Willame et al., 2018). La efectividad fue del 81 por ciento (IC del 95 por ciento: de 74 a 86) en países de ingresos altos, del 54 por ciento (IC del 95 por ciento: de 39 a 65) en los de ingresos medios altos y del 63 por ciento (IC del 95 por ciento: de 50 a 72) en los de ingresos medios bajos (Willame et al., 2018).
De los 29 estudios, seis se hicieron en países africanos, dos en Australia Central y nueve en América Latina (Willame et al., 2018). La financiación por el fabricante debe pesar en la lectura, y el hallazgo de menor efectividad en países más pobres coincide con los lugares de mayor carga de la enfermedad. La diarrea con fiebre alta en viajeros y migrantes tiene otro diferencial, discutido en fiebre tifoidea y en fiebre en el viajero.

Estudios en resumen
| Estudio | Diseño, muestra y unidad | Hallazgo principal |
|---|---|---|
| Bellemare 2004 | Metanálisis de 14 ensayos; unidad niño | Vía oral y venosa con eficacia semejante |
| Zubairi 2024 | Revisión sistemática para la OMS; unidad niño | La baja osmolaridad acortó la diarrea aguda |
| Tam 2014 | Estudio con grupo de comparación, Ottawa, 73 y 143 niños; unidad niño | Escala clínica ligada al bicarbonato sérico |
| Bonvanie 2021 | Ensayo pragmático, Países Bajos, 194 niños; unidad niño | La ondansetrona redujo los vómitos en cuatro horas |
| Yang 2021 | Cohorte retrospectiva, Corea del Sur, 80 niños; unidad niño | QT corregido por debajo de 500 milisegundos y ninguna arritmia grave |
| Ali 2024 | Revisión sistemática de 38 ensayos; unidad niño | El zinc acortó la diarrea y aumentó los vómitos |
| Schnadower 2018 | Ensayo doble ciego, Estados Unidos, 971 niños; unidad niño | Probiótico sin beneficio sobre el placebo |
| Houston 2017 | Revisión sistemática de seis ensayos; unidad niño | Hiponatremia con ReSoMal en niños asiáticos |
| Ezezika 2021 | Revisión sistemática de 55 artículos; unidad artículo | Cuatro temas de barreras y facilitadores |
| Sobi 2024 | Análisis secundario del GEMS, siete países; unidad niño | Rotavirus en cerca de un quinto de las diarreas graves |
| Willame 2018 | Metanálisis de 29 estudios del mundo real; unidad estudio | Menor efectividad en países más pobres |
Fuentes: Bellemare et al., 2004; Zubairi et al., 2024; Tam et al., 2014; Bonvanie et al., 2021; Yang et al., 2021; Ali et al., 2024; Schnadower et al., 2018; Houston et al., 2017; Ezezika et al., 2021; Sobi et al., 2024; Willame et al., 2018.
Cómo ayuda NEXO a entrenar ese razonamiento
En NEXO, el caso del día es ficticio, con presentación clínica real y hasta seis pistas progresivas, y tú propones el diagnóstico buscando el código en la CIE-10. Una pista puede traer "niño de 18 meses, diarrea líquida desde hace dos días, vómitos"; otra, "ojos hundidos, mucosas secas y llanto sin lágrimas". La respuesta de proximidad en cinco niveles ayuda a separar gastroenteritis viral, diarrea con sangre, síndrome hemolítico urémico, intususcepción e infección urinaria, sin convertir el entrenamiento en protocolo.
Preguntas frecuentes
¿El niño que vomita puede recibir rehidratación oral?
Puede, en pequeños sorbos, y el ondansetrón oral redujo los vómitos en cuatro horas en un ensayo en atención primaria (Bonvanie et al., 2021).
¿La vía intravenosa rehidrata mejor que la boca?
El metanálisis no encontró diferencia clínicamente importante, y la hospitalización fue más corta con vía oral (Bellemare et al., 2004).
¿Por qué usar la solución de baja osmolaridad?
Acortó la diarrea aguda y redujo el volumen de heces en comparación con la solución estándar (Zubairi et al., 2024).
¿El zinc sirve para todo niño con diarrea?
La revisión para la OMS recomienda mantener el zinc en menores de 10 años, con una cantidad diaria menor para reducir los vómitos (Ali et al., 2024).
¿El probiótico ayuda en la gastroenteritis?
En el ensayo estadounidense con 971 niños, la cepa probada no mejoró los desenlaces en comparación con el placebo (Schnadower et al., 2018).
Mensajes para llevar
- La rehidratación oral es el primer tratamiento en la deshidratación leve a moderada, con un fracaso cada 25 niños (Bellemare et al., 2004).
- La escala clínica de deshidratación organiza la evaluación, y la impresión general tiende a sobreestimar la gravedad (Tam et al., 2014).
- El ondansetrón oral reduce los vómitos y facilita la rehidratación, sin QT peligroso en un estudio coreano (Bonvanie et al., 2021; Yang et al., 2021).
- El zinc acorta la diarrea, y la cepa de probiótico probada en Estados Unidos no aportó beneficio (Ali et al., 2024; Schnadower et al., 2018).
- El niño desnutrido requiere un cuidado aparte, y la vacuna contra el rotavirus es menos efectiva donde la carga es mayor (Houston et al., 2017; Willame et al., 2018).
Inventario de hitos
- 2004: un metanálisis de 14 ensayos respalda la rehidratación oral como primer tratamiento (Bellemare et al., 2004).
- 2017: una revisión sistemática cuestiona la base de la ReSoMal en el niño desnutrido (Houston et al., 2017).
- 2018: un ensayo estadounidense con 971 niños no muestra beneficio del probiótico probado (Schnadower et al., 2018).
- 2021: un ensayo neerlandés lleva el ondansetrón oral a la atención primaria (Bonvanie et al., 2021).
- 2024: las revisiones para la OMS reafirman la solución de baja osmolaridad y el zinc (Zubairi et al., 2024; Ali et al., 2024).
Referencias
- Bellemare S, Hartling L, Wiebe N, et al. Oral rehydration versus intravenous therapy for treating dehydration due to gastroenteritis in children: a meta-analysis of randomised controlled trials. BMC Med. 2004;2:11. PMID: 15086953. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC419333/
- Zubairi MBA, Naqvi SK, Ali AA, et al. Low-osmolarity oral rehydration solution for childhood diarrhoea: A systematic review and meta-analysis. J Glob Health. 2024;14:04166. PMID: 39641334. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC11622343/
- Tam RK, Wong H, Plint A, et al. Comparison of clinical and biochemical markers of dehydration with the clinical dehydration scale in children: a case comparison trial. BMC Pediatr. 2014;14:149. PMID: 24935348. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4081489/
- Bonvanie IJ, Weghorst AA, Holtman GA, et al. Oral ondansetron for paediatric gastroenteritis in primary care: a randomised controlled trial. Br J Gen Pract. 2021;71(711):e728-e735. PMID: 34426397. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC8407859/
- Yang H, Jeon W, Ko Y, et al. The effect of oral ondansetron on QT interval in children with acute gastroenteritis; a retrospective observational study. BMC Pediatr. 2021;21(1):501. PMID: 34758763. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC8579543/
- Ali AA, Naqvi SK, Hasnain Z, et al. Zinc supplementation for acute and persistent watery diarrhoea in children: A systematic review and meta-analysis. J Glob Health. 2024;14:04212. PMID: 39641338. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC11622351/
- Schnadower D, Tarr PI, Casper TC, et al. Lactobacillus rhamnosus GG versus Placebo for Acute Gastroenteritis in Children. N Engl J Med. 2018;379(21):2002-2014. PMID: 30462938. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC6358014/
- Houston KA, Gibb JG, Maitland K. Oral rehydration of malnourished children with diarrhoea and dehydration: A systematic review. Wellcome Open Res. 2017;2:66. PMID: 29090271. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5657219/
- Ezezika O, Ragunathan A, El-Bakri Y, et al. Barriers and facilitators to implementation of oral rehydration therapy in low- and middle-income countries: A systematic review. PLoS One. 2021;16(4):e0249638. PMID: 33886584. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC8062013/
- Sobi RA, Sultana AA, Khan SH, et al. Impact of Rotaviral Diarrhea on Child Growth in Sub-Saharan Africa and South Asia in the Global Enteric Multicenter Study. Am J Trop Med Hyg. 2024;110(4):749-758. PMID: 38377601. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC10993829/
- Willame C, Vonk Noordegraaf-Schouten M, Gvozdenović E, et al. Effectiveness of the Oral Human Attenuated Rotavirus Vaccine: A Systematic Review and Meta-analysis-2006-2016. Open Forum Infect Dis. 2018;5(11):ofy292. PMID: 30539038. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC6284461/


