Litio y riñón: intoxicación, diabetes insípida y diálisis

Índice
- Por qué el riñón decide el destino del litio
- Tres tipos de intoxicación, tres cuadros diferentes
- El nivel sérico solo tiene sentido con el cuadro neurológico
- Lo que recomienda el grupo EXTRIP
- Diabetes insípida nefrogénica: la sed que no pasa
- Enfermedad renal crónica: cuánto pesa realmente el litio
- Monitorizar para no intoxicar
- Cómo NEXO ayuda a entrenar ese razonamiento
- Preguntas frecuentes
- Mensajes para llevar
- Referencias
En un caso ficticio, una mujer de 71 años usa litio desde hace dos décadas para trastorno bipolar y siempre ha tenido un nivel estable. Hace un mes comenzó un diurético tiazídico para la presión. En la última semana tuvo fiebre y diarrea, comió poco y siguió tomando los comprimidos de siempre. Su hija la trae porque está confusa, con temblor grueso y marcha inestable. El nivel de litio vuelve en 2,8 mmol/L, la creatinina se duplicó y el sodio está alto. El equipo de emergencia discute si el número es demasiado bajo para indicar diálisis.
La respuesta depende menos del número y más del contexto. Una paciente que usa litio desde hace años, deshidratada, con signos neurológicos, tiene un cuadro distinto del de un joven que ingirió una caja entera hace dos horas, aunque el nivel del joven sea mayor. El litio es un medicamento esencial para la Organización Mundial de la Salud (OMS) y se usa en todo el mundo, y por eso este razonamiento vale en cualquier servicio (OMS, 2023).
Este texto separa los tres tipos de intoxicación, explica la diabetes insípida nefrogénica y la enfermedad renal crónica del uso prolongado y muestra cómo aplicar los criterios del grupo internacional EXTRIP para decidir la diálisis.
Puntos principales
- El litio está en la Lista Modelo de Medicamentos Esenciales de la OMS desde 1977, y la 23ª lista, de 2023, lo mantiene en la sección de trastornos bipolares (OMS, 2023).
- La intoxicación puede ser aguda, crónica o crónica agudizada; en las ingestas agudas el nivel tiende a ser más alto y el cuadro neurológico más leve (Decker et al., 2015).
- El grupo EXTRIP recomienda tratamiento extracorpóreo con nivel por encima de 4,0 mmol/L y función renal alterada, o con deterioro de la conciencia, convulsión o arritmia grave, en cualquier nivel (Decker et al., 2015).
- En una cohorte de 26 hospitales europeos, el criterio clínico del EXTRIP se asoció al desenlace grave, y el nivel sérico aislado no (Pineda-Torcuato et al., 2026).
- La poliuria alcanza hasta el 70 por ciento de los usuarios de largo plazo, y la diabetes insípida nefrogénica franca aparece en cerca del 12 por ciento después de 15 años (Gitlin, 2016; Davis et al., 2018).
- En niveles mantenidos en el objetivo, el riesgo de enfermedad renal crónica en diez años fue similar al del valproato en una cohorte de base poblacional (Bosi et al., 2023).
Sumario
- Por qué el riñón decide el destino del litio
- Tres tipos de intoxicación, tres cuadros diferentes
- El nivel sérico solo tiene sentido con el cuadro neurológico
- Qué recomienda el grupo EXTRIP
- Diabetes insípida nefrogénica: la sed que no pasa
- Enfermedad renal crónica: cuánto pesa realmente el litio
- Monitorizar para no intoxicar
- Cómo NEXO ayuda a entrenar este razonamiento
- Preguntas frecuentes
- Take-home messages
Por qué el riñón decide el destino del litio
Un ion pequeño que solo el riñón elimina
El litio es un ion de masa molecular 7, no se une a proteínas y no es metabolizado por el hígado. Casi todo lo que entra sale por la orina, y la vida media está entre 12 y 27 horas, y puede llegar a 58 horas en personas mayores y en quienes usan el medicamento desde hace mucho tiempo (Decker et al., 2015). En otras palabras, la cantidad que el paciente toma es siempre la misma, pero la cantidad que queda en el cuerpo depende de cuánto filtra el riñón ese día.
El túbulo proximal reabsorbe el litio junto con el sodio. Cuando el cuerpo pierde sodio y agua, por diarrea, vómito, fiebre, calor o dieta pobre en sal, el túbulo reabsorbe más sodio y se lleva el litio con él. Por eso una paciente estable durante años puede intoxicarse en una semana de gastroenteritis sin cambiar nada en la receta.
Un margen terapéutico estrecho
El margen terapéutico habitual está entre 0,6 y 1,2 mmol/L, y la toxicidad leve suele aparecer entre 1,5 y 2,5 mmol/L (Decker et al., 2015). La distancia entre la cantidad que trata y la que intoxica es pequeña, y cualquier factor que reduzca la filtración acorta esa distancia aún más.
El litio también entra y sale despacio del cerebro. El nivel en la sangre cae antes que el nivel en el tejido nervioso, y por eso un paciente puede seguir confuso horas después de que el número mejore. Este desfase explica buena parte de las trampas de la intoxicación.
Un medicamento esencial para la OMS
La OMS incluyó el carbonato de litio en la lista de medicamentos esenciales en 1977, y la edición de 2023 mantiene el comprimido oral de 300 mg en la lista principal para adolescentes y adultos, en la sección de trastornos bipolares (OMS, 2023). En la misma revisión, el comité de la OMS añadió la quetiapina y mantuvo litio, carbamazepina y valproato como opciones (OMS, 2023).
Esto significa que el litio aparece en consultorios externos de psiquiatría, clínicas de atención primaria y urgencias de países con recursos muy diferentes. En muchos de esos lugares no hay nivel sérico el mismo día ni diálisis a mano, y el razonamiento clínico tiene que funcionar aun así.
Tres tipos de intoxicación, tres cuadros diferentes
Aguda, crónica y crónica agudizada
La intoxicación aguda ocurre en quien no usaba litio e ingiere una cantidad grande de una vez, casi siempre de forma intencional. La crónica ocurre en quien mantiene la posología habitual y acumula el medicamento porque el riñón empezó a filtrar menos. La crónica agudizada reúne las dos situaciones: la persona ya usa litio y toma una cantidad extra.
Esta separación no es solo didáctica. En la revisión de EXTRIP, las ingestas agudas tuvieron un nivel medio más alto (5,7 mmol/L frente a 3,4 mmol/L), pero signos neurológicos más leves, porque el litio todavía no había tenido tiempo de entrar en el cerebro (Decker et al., 2015). En la crónica, el cerebro ya está cargado, y un nivel modesto puede venir con confusión, mioclonías o coma.
Lo que muestran las cohortes
En una serie de Taiwán con 36 pacientes, la forma crónica agudizada fue la más común (61,1 por ciento), seguida por la crónica (25,0 por ciento) y por la aguda (13,9 por ciento) (Liu et al., 2022). Los factores precipitantes más frecuentes fueron deshidratación, en 36,1 por ciento, e infección, en 25,0 por ciento, según la misma serie (Liu et al., 2022).
En la cohorte multicéntrica de hospitales de España, Irlanda y Suiza, se analizaron 644 episodios: 136 agudos, 196 crónicos agudizados y 312 crónicos (Pineda-Torcuato et al., 2026). La forma crónica agudizada triplicó la probabilidad de desenlace grave en relación con la aguda, y cada año de edad añadió riesgo.
Cómo se presenta la intoxicación
Los signos más comunes, en orden aproximado de gravedad, son estos (Decker et al., 2015; Gitlin, 2016):
- Náusea, vómito y diarrea, más frecuentes en la ingesta aguda.
- Temblor grueso, distinto del temblor fino que muchos usuarios ya tienen.
- Habla arrastrada, ataxia y marcha inestable.
- Hiperreflexia, mioclonías y fasciculaciones.
- Confusión, somnolencia y, en los casos graves, coma y convulsiones.
- Bradicardia, prolongación del QT y otras alteraciones en el electrocardiograma.
La confusión de una paciente anciana con litio puede confundirse con delirium por infección, y las dos cosas suelen coexistir. El texto sobre delirium hipoactivo en el anciano hospitalizado ayuda a reconocer la forma silenciosa. Temblor, mioclonías e hiperreflexia también recuerdan al síndrome serotoninérgico, discutido en MDMA y síndrome serotoninérgico, sobre todo cuando el paciente usa litio con un antidepresivo.
El nivel sérico solo tiene sentido con el cuadro neurológico
Cuándo y cómo extraer la muestra
El nivel de litio debe extraerse unas 12 horas después de la última toma para reflejar el estado estable. En la intoxicación, ese cuidado no existe: el primer nivel sale a la llegada y los siguientes cada pocas horas. En la ingesta aguda, sobre todo con comprimidos de liberación prolongada, el nivel puede subir durante horas, y un primer valor bajo no cierra el caso.
Número alto, paciente bien; número bajo, paciente mal
Los dos escenarios más peligrosos son opuestos. En el primero, un joven con ingesta aguda tiene un nivel de 6 mmol/L y está despierto. Puede empeorar en las próximas horas, a medida que el litio entra en el cerebro. En el segundo, una anciana en uso crónico tiene un nivel de 2,5 mmol/L y está confusa. Ya tiene lesión neurológica, y esperar a que el número suba es perder tiempo.
La cohorte europea de 2026 lo muestra con datos. Cumplir cualquier criterio de EXTRIP casi duplicó la probabilidad de desenlace grave, pero el criterio clínico (consciencia, convulsión, arritmia) se asoció al desenlace, mientras que el criterio de laboratorio aislado no (Pineda-Torcuato et al., 2026). Sumar edad y tipo de intoxicación a los criterios mejoró la capacidad de prever quién evolucionaría mal.
Este tipo de lectura es la misma que se hace con cualquier examen: el resultado cambia la probabilidad, pero no sustituye al paciente. El post sobre probabilidad pretest muestra este razonamiento en otros contextos.
Los exámenes que acompañan el nivel
Además del litio, la evaluación inicial pide creatinina y urea, sodio, potasio, calcio, glucosa, electrocardiograma y, cuando hay duda sobre la ingesta, niveles de otros medicamentos. El sodio alto apunta a diabetes insípida nefrogénica y deshidratación. El calcio alto recuerda el hiperparatiroidismo asociado al uso crónico. El hipotiroidismo también es común y puede empeorar la confusión.
Lo que recomienda el grupo EXTRIP
Quién es el EXTRIP
El EXTRIP es un grupo internacional de nefrólogos, toxicólogos, intensivistas y farmacólogos que revisa la evidencia sobre tratamientos extracorpóreos en intoxicaciones. Para el litio, la revisión de 2015 calificó la evidencia como baja o muy baja, lo que es esperable en un tema sin ensayos aleatorizados, y aun así llegó a recomendaciones prácticas (Decker et al., 2015).
Tabla: criterios del EXTRIP para el litio
| Situación | Fuerza de la sugerencia | Criterio | Fuente |
|---|---|---|---|
| Diálisis recomendada | 1D | Función renal alterada y nivel por encima de 4,0 mmol/L | Decker et al., 2015 |
| Diálisis recomendada | 1D | Disminución del nivel de conciencia, convulsión o arritmia con riesgo de muerte, en cualquier nivel | Decker et al., 2015 |
| Diálisis sugerida | 2D | Nivel por encima de 5,0 mmol/L | Decker et al., 2015 |
| Diálisis sugerida | 2D | Confusión mental | Decker et al., 2015 |
| Diálisis sugerida | 2D | Tiempo esperado para que el nivel caiga por debajo de 1,0 mmol/L mayor que 36 horas | Decker et al., 2015 |
| Cuándo parar | 1D | Nivel por debajo de 1,0 mmol/L, mejoría clínica clara o, sin acceso al nivel, después de 6 horas | Decker et al., 2015 |
Cómo leer la tabla junto al paciente
La tabla tiene dos puertas de entrada. Una es el número con el riñón, y la otra es el cerebro y el corazón. La segunda puerta no exige nivel mínimo, y es la que la cohorte europea mostró como más útil para predecir el desenlace (Pineda-Torcuato et al., 2026).
El criterio de 36 horas pide una cuenta simple. Si la vida media estimada es larga, porque el riñón está lesionado o el paciente es anciano, y el nivel está en 3 mmol/L, llegar por debajo de 1,0 va a llevar días. Es en esa situación donde la diálisis acorta la exposición del cerebro al litio.
Lo que aporta la diálisis
La hemodiálisis intermitente es el método preferido, porque el litio es pequeño, no se une a proteínas y pasa libremente por la membrana. La depuración puede llegar a 180 mL/min, frente a unos 10 mL/min del riñón de un paciente intoxicado (Decker et al., 2015). Los métodos continuos son aceptables cuando la hemodiálisis no está disponible, pero eliminan menos litio por hora, y una cohorte sueca observó que, después de ingestas grandes, esa depuración puede ser demasiado baja (Ott et al., 2016).

El rebote después de la sesión
Al final de la sesión, el litio que estaba en las células vuelve a la sangre, y el nivel sube de nuevo. El EXTRIP recomienda medir el litio de forma seriada durante al menos 12 horas después de la diálisis para identificar ese rebote y decidir una nueva sesión (Decker et al., 2015). En la serie de Taiwán, siete pacientes recibieron hemodiálisis y ninguno murió (Liu et al., 2022).
Primeras medidas fuera de la diálisis
La mayoría de los pacientes no necesita diálisis. El tratamiento básico sigue algunos pasos (Decker et al., 2015; Gitlin, 2016):
- Suspender el litio y los medicamentos que reducen su eliminación, como diurético, inhibidor de la enzima convertidora, bloqueador del receptor de la angiotensina y antiinflamatorio.
- Restaurar el volumen con solución fisiológica, con atención al sodio cuando hay diabetes insípida.
- Extraer nivel de litio, creatinina y electrolitos de forma seriada.
- Monitorizar el electrocardiograma y el nivel de conciencia.
- Consultar temprano con nefrología cuando hay cualquier criterio del EXTRIP o cuando el paciente empeora.
El carbón activado no adsorbe el litio y no debe usarse con esa finalidad (Decker et al., 2015). La irrigación intestinal total puede considerarse en ingestas grandes de comprimidos de liberación prolongada, por decisión de un centro de toxicología.
El cuidado con el sodio
El suero fisiológico ayuda al riñón a eliminar el litio, pero el paciente con diabetes insípida nefrogénica pierde agua libre y puede desarrollar hipernatremia grave. En esos casos, el volumen debe reponerse con soluciones guiadas por el sodio sérico y por la diuresis, con dosificaciones frecuentes.
La conversación con psiquiatría
Suspender el litio resuelve la intoxicación, pero puede descompensar el trastorno bipolar. La decisión de volver, reducir la posología o cambiar de estabilizador debe tomarse con psiquiatría y con el paciente. El texto sobre desprescripción trae una guía para esa conversación.
Diabetes insípida nefrogénica: la sed que no pasa
El mecanismo
El litio entra en las células del túbulo colector por el canal de sodio epitelial y bloquea la vía que la hormona antidiurética usa para insertar acuaporinas en la membrana. El riñón deja de concentrar la orina, y el paciente orina mucho y bebe mucho (Gitlin, 2016).
Cuántos pacientes la tienen
La poliuria con polidipsia afecta hasta al 70 por ciento de los usuarios de largo plazo, según una revisión de efectos adversos (Gitlin, 2016). En la revisión de nefrotoxicidad, la pérdida de la capacidad de concentrar la orina apareció en el 54 por ciento, la poliuria en el 19 por ciento y la diabetes insípida nefrogénica franca en cerca del 12 por ciento tras 15 años (Davis et al., 2018).

El peligro de la sed sin agua
Mientras el paciente puede beber, la poliuria es molesta, pero compensada. El riesgo aparece cuando pierde el acceso al agua: cirugía, ayuno, internación, sedación, demencia o un día de calor. En una cohorte de 2463 usuarios de litio, la deshidratación explicó el 12 por ciento de los episodios de sodio igual o superior a 150 mmol/L, y un cuarto de estos tenía diabetes insípida nefrogénica (Ott et al., 2019). En la misma cohorte, el 25 por ciento de los episodios de hipernatremia terminaron en muerte, casi siempre por infección (Ott et al., 2019).
El calor extremo es un ejemplo claro de ese riesgo. El post sobre calor, insolación y remedios que empeoran discute cómo la deshidratación afecta a quien usa remedios de eliminación renal.
Cómo tratar
Las medidas con más respaldo en la literatura son (Davis et al., 2018; Gitlin, 2016):
- Una toma por día, en vez de tomas fraccionadas, cuando psiquiatría está de acuerdo.
- El menor nivel eficaz para ese paciente.
- Amilorida, que bloquea el canal por donde el litio entra en el túbulo colector; es la opción más establecida.
- Tiazídico, con cautela, porque aumenta el nivel de litio y exige reducir la posología en cerca de un tercio, con nivel sérico de control.
- Garantizar el acceso al agua en internaciones, cirugías y ayuno, con registro en la historia clínica.
Enfermedad renal crónica: cuánto pesa realmente el litio
Lo que muestran las biopsias
El uso prolongado puede causar nefritis tubulointersticial crónica, con atrofia de nefronas, fibrosis intersticial y microquistes que aparecen en la resonancia (Davis et al., 2018). Los primeros relatos de esas lesiones son de hace unos 40 años (Gitlin, 2016).
Litio contra valproato
En una cohorte de Estocolmo con 10.946 nuevos usuarios, el litio no aumentó el riesgo de enfermedad renal crónica ni de lesión renal aguda en comparación con el valproato (Bosi et al., 2023). El riesgo de enfermedad renal crónica en diez años fue del 8,4 por ciento con litio y del 8,2 por ciento con valproato en el mismo estudio (Bosi et al., 2023). Solo el 3 por ciento de los más de 35 mil niveles medidos quedó por encima de 1,0 mmol/L, y esos niveles altos se asociaron a lesión renal aguda (Bosi et al., 2023).
La lectura práctica es que el litio bien monitorizado, mantenido en el objetivo, tiene un riesgo renal menor de lo que se pensaba, y que los episodios de nivel alto son el punto a evitar.
El metaanálisis de 2026
Un metaanálisis de 2026 comparó usuarios de litio con controles sin litio y encontró una tasa de filtración en promedio 11 mL/min/1,73 m² menor y creatinina un poco más alta (Macaron et al., 2026). La diferencia en el descenso anual fue pequeña, y la asociación con eventos de enfermedad renal crónica no fue significativa, con heterogeneidad muy alta entre los estudios.
¿Dejar el litio ayuda al riñón?
En un estudio de 168 pacientes que suspendieron el litio, la caída de la filtración era de cerca de 1,6 mL/min/1,73 m² por año antes de la suspensión y quedó casi nula después (Fransson et al., 2025). La ganancia fue mayor en quienes tenían filtración por debajo de 30, y la reanudación del litio trajo de vuelta la caída. La decisión de suspender sigue siendo clínica, porque el beneficio psiquiátrico pesa, pero el dato ayuda a conversar con el paciente.
Estadificar la enfermedad renal por la filtración y por la albuminuria ayuda a medir ese riesgo, como muestra el post sobre el KDIGO 2024 y la estadificación de la enfermedad renal crónica.
Monitorizar para no intoxicar
Qué medir y cuándo
Las guías internacionales revisadas por Davis y colegas recomiendan nivel sérico, creatinina y filtración cada 3 a 6 meses en el uso estable, además de función tiroidea y calcio (Davis et al., 2018). El intervalo se acorta en ancianos, en quienes tienen enfermedad renal y siempre que entra un medicamento que interactúa.
Los medicamentos que más interfieren
En la cohorte poblacional sueca de 1340 pacientes, la incidencia de intoxicación fue de 0,01 por paciente por año, y 34 por ciento de los episodios necesitaron terapia intensiva (Ott et al., 2016). Los episodios ligados a medicamentos del eje renina-angiotensina ocurrieron solo en personas de 65 años o más, según el mismo estudio (Ott et al., 2016). Los principales culpables son:
- Diuréticos tiazídicos.
- Inhibidores de la enzima convertidora y bloqueadores del receptor de la angiotensina.
- Antiinflamatorios no esteroideos.
- Cualquier medicamento que cause diarrea, vómito o deshidratación.
Qué enseñar al paciente
El paciente necesita saber que fiebre, diarrea, vómito y calor exigen atención, que temblor grueso, habla arrastrada y desequilibrio son señales de alarma y que ningún medicamento nuevo debe entrar sin avisar a quien prescribe el litio. Comprobar si lo entendió, con el método de enseñar de vuelta, es parte del cuidado, como muestra el post sobre alfabetización en salud.
En desastres y emergencias colectivas
Olas de calor, inundaciones y desplazamientos quitan el acceso al agua, a la farmacia y al laboratorio. El post sobre enfermedades crónicas en el desastre discute cómo mantener medicamentos esenciales en esas situaciones, y el litio entra en esa lista.
Volviendo a la paciente de la apertura
La paciente tiene intoxicación crónica, precipitada por tiazídico, fiebre y diarrea. El nivel de 2,8 mmol/L no alcanza el corte de laboratorio del EXTRIP, pero ella está confusa, tiene función renal alterada y, con la vida media prolongada de la edad y del riñón lesionado, debe tardar más de 36 horas en llegar por debajo de 1,0. Hay dos criterios sugeridos, y la edad y el tipo de intoxicación aumentan el riesgo (Pineda-Torcuato et al., 2026).
La conducta es suspender litio y tiazídico, reponer volumen guiado por el sodio, discutir hemodiálisis con nefrología y dosificar el litio de forma seriada después de la sesión. Al alta, la carta debe registrar la interacción con el diurético y el plan de monitorización. Parar antes de cerrar el caso, como describe el post sobre pausa diagnóstica, evita atribuir la confusión solo a la infección. Lo mismo vale para armar el diagnóstico diferencial con pistas, y la psiquiatría entra temprano, como en otros temas de psicofarmacología, a ejemplo del post sobre xanomelina y trospio.
Cómo NEXO ayuda a entrenar ese razonamiento
En NEXO, el caso del día es ficticio, con presentación clínica real y hasta seis pistas progresivas, y tú propones el diagnóstico buscando el código en la CIE-10.
Los límites de uso del juego están descritos en la página de economía de NEXO. Si investigas enseñanza de razonamiento clínico, la página para Researcher explica cómo entrar en contacto. Profesionales que escriben o revisan casos encuentran información en Curator y en Creators, y las instituciones pueden conocer la propuesta en la página para alianzas. Buscar el código correcto en la CIE-10 completa ese entrenamiento.
Preguntas frecuentes
¿Qué nivel de litio indica diálisis?
Un número único resuelve poco. El EXTRIP recomienda diálisis con nivel por encima de 4,0 mmol/L y función renal alterada, o con deterioro de la conciencia, convulsión o arritmia grave en cualquier nivel, y sugiere con nivel por encima de 5,0, confusión o demora prevista mayor de 36 horas en caer por debajo de 1,0 (Decker et al., 2015).
¿Por qué la intoxicación aguda parece más leve con nivel más alto?
Porque el litio tarda en entrar en el cerebro. En la ingesta aguda la sangre está cargada, pero el tejido nervioso todavía no; en la crónica, el cerebro ya acumuló el medicamento (Decker et al., 2015).
¿Ayuda el carbón activado?
El carbón activado es inútil aquí, porque no adsorbe el litio (Decker et al., 2015).
¿Mejora la diabetes insípida nefrogénica si se suspende el litio?
Puede mejorar, pero no siempre por completo, sobre todo tras muchos años de uso. La amilorida es la opción más establecida para quien continúa con el litio (Davis et al., 2018).
¿El litio siempre lleva a la enfermedad renal crónica?
Ese desenlace está lejos de ser la regla. Con el nivel mantenido en el objetivo, el riesgo a diez años fue similar al del valproato en una cohorte de base poblacional (Bosi et al., 2023).
¿Puedo asociar litio y tiazídico?
Solo con cautela. El tiazídico aumenta el nivel de litio, y la posología suele necesitar una reducción de cerca de un tercio, con nivel de control (Gitlin, 2016).
Mensajes para llevar
- El litio es esencial para la OMS y se usa en todo el mundo; el riñón decide cuánto de él queda en el cuerpo (OMS, 2023).
- Separe la intoxicación en aguda, crónica y crónica agudizada antes de interpretar el nivel.
- Lea el nivel junto con el cuadro neurológico: confusión, convulsión o arritmia pesan más que el número.
- Aplique el EXTRIP: nivel por encima de 4,0 con riñón alterado o signos graves recomiendan diálisis; nivel por encima de 5,0, confusión o demora mayor de 36 horas lo sugieren.
- Mida el litio de forma seriada durante 12 horas después de la diálisis para detectar el rebote.
- Garantice agua para quien tiene diabetes insípida nefrogénica y cuidado con tiazídico, antiinflamatorio y bloqueadores del eje renina-angiotensina.
- Monitoree nivel, creatinina, tiroides y calcio cada 3 a 6 meses y más veces en ancianos.
Inventario de hitos
- 1977: el carbonato de litio entra en la Lista Modelo de Medicamentos Esenciales de la OMS (OMS, 2023).
- 2015: el grupo EXTRIP publica las recomendaciones para el tratamiento extracorpóreo en la intoxicación por litio (Decker et al., 2015).
- 2016: una cohorte poblacional mide la incidencia de intoxicación y el curso renal (Ott et al., 2016).
- 2019: una cohorte vincula la diabetes insípida nefrogénica con la hipernatremia grave en usuarios de litio (Ott et al., 2019).
- 2023: la 23.ª lista de la OMS mantiene el litio, y una cohorte compara el riesgo renal del litio y del valproato (OMS, 2023; Bosi et al., 2023).
- 2025: un estudio muestra que la caída de la filtración casi se detiene tras la suspensión del litio (Fransson et al., 2025).
- 2026: una cohorte de 26 hospitales europeos prueba los criterios del EXTRIP, y un metanálisis revisa la nefrotoxicidad (Pineda-Torcuato et al., 2026; Macaron et al., 2026).
Juega el caso del día en NEXO.
Referencias
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- Fransson F, Werneke U, Öhlund L, et al. Kidney function decline improves after lithium discontinuation. J Intern Med. 2025;297(3):289-299. PMID 39829336. DOI 10.1111/joim.20054.
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