
Chemsex: drogas, sexo y qué preguntar en la consulta

Índice
- Qué es el chemsex y quién lo practica
- Por qué las personas lo practican
- Cómo preguntar en la consulta
- Riesgos específicos del GHB
- Metanfetamina, psicosis y salud mental
- Infecciones e interacciones medicamentosas
- Reducción de daños en la práctica
- Cómo NEXO ayuda a entrenar ese razonamiento
- Preguntas frecuentes
- Mensajes para llevar a casa
- Referencias
En un caso ficticio, un hombre de 34 años vuelve a la consulta externa para el seguimiento de rutina. Cuenta que está durmiendo mal, que perdió dos días de trabajo en el último mes y que, después de algunos fines de semana, queda con la sensación de que las personas comentan sobre él en el metro. Cuando el médico le pregunta, de forma directa y sin cambiar el tono, si usa alguna sustancia en el contexto del sexo, él duda y dice que sí: en encuentros que duran toda la noche, usa un líquido que mide en una tapita y, a veces, fuma un cristal. Dice que un amigo se desmayó en una de esas noches y que nadie pidió ayuda.
La escena reúne casi todo lo que hace del chemsex un tema clínico: una pregunta que muchas veces deja de hacerse, sustancias con una ventana estrecha entre el efecto deseado y la intoxicación, síntomas psiquiátricos que aparecen en los días siguientes y un riesgo de infección de transmisión sexual que se suma al resto. Este texto organiza lo que revisiones, cohortes, un ensayo clínico y una guía reciente dicen sobre la consulta externa: cómo preguntar, qué rastrear y qué medidas de reducción de daños discutir.
Puntos principales
- Chemsex es el uso intencional de sustancias psicoactivas para iniciar, facilitar, intensificar o prolongar el sexo, generalmente metanfetamina, GHB o GBL y catinonas sintéticas como la mefedrona (Scheibe et al., 2025).
- En una cohorte canadiense de usuarios de PrEP, informar chemsex al ingreso se asoció con una mayor incidencia de gonorrea o clamidia (Flores Anato et al., 2022).
- Los síntomas psicóticos aparecen en una proporción variable de quienes practican chemsex, con mayor riesgo cuando hay inyección, varias drogas o metanfetamina fumada (Moreno-Gámez et al., 2022).
- La guía sudafricana recomienda una consulta sin juicios, con preguntas sobre sustancias, mezcla, duración de las sesiones, pérdida de consciencia, consentimiento y salud mental (Scheibe et al., 2025).
- Qué es el chemsex y quién lo practica
- Por qué las personas lo practican
- Cómo preguntar en la consulta
- Riesgos específicos del GHB
- Metanfetamina, psicosis y salud mental
- Infecciones e interacciones medicamentosas
- Reducción de daños en la práctica
- Cómo NEXO ayuda a entrenar este razonamiento
- Preguntas frecuentes
- Mensajes para llevar
Qué es el chemsex y quién lo practica
El término nació para describir el uso de drogas en contextos sexuales entre hombres gays, bisexuales y otros hombres que tienen sexo con hombres, y la mayor parte de la investigación proviene de esta población. La guía sudafricana describe el chemsex como el uso intencional de sustancias psicoactivas para iniciar, facilitar, intensificar y prolongar encuentros sexuales, muchas veces con estimulantes y depresores combinados (Scheibe et al., 2025). También recuerda que el uso sexualizado de sustancias existe en otras poblaciones, y que la etiqueta importa menos que la descripción concreta de lo que ocurre.
Con qué frecuencia ocurre
Las estimaciones varían con la definición y con el lugar. En una revisión sistemática con metanálisis de estudios europeos publicados entre 2018 y 2023, la prevalencia de chemsex entre hombres que tienen sexo con hombres fue de 16 por ciento, con un intervalo de 11 a 21 (Coronado-Muñoz et al., 2024). Los autores notaron que la lista de drogas incluidas en el concepto cambia de estudio a estudio; las tres presentes en todos fueron mefedrona, GHB o GBL y metanfetamina cristal.
En países de renta baja y media, la guía sudafricana cita prevalencias de chemsex en el último año entre 5,0 y 28,4 por ciento (Scheibe et al., 2025). Fuera de esta población, un metanálisis de estudios transversales encontró una prevalencia agrupada de uso sexualizado de sustancias de 29,40 por ciento en la población general y de chemsex en sentido estricto de 12,66 por ciento (Ramazanova et al., 2025). Entre mujeres, el uso sexualizado de sustancias llegó a 25,78 por ciento y el chemsex a 3,50 por ciento, según la misma revisión (Ramazanova et al., 2025).
Estos números sirven para una conclusión práctica: preguntar sobre sustancias en el sexo cabe en cualquier anamnesis sexual, y restringir la pregunta a un grupo supuesto deja fuera a parte de las personas que podrían beneficiarse de ella.
Las sustancias más citadas
La metanfetamina es un estimulante que suele fumarse, pero también puede inyectarse o usarse por vía rectal. El GHB y su precursor GBL son depresores del sistema nervioso central con efecto estimulante en cantidades pequeñas, euforia y aumento del deseo sexual; la guía destaca el margen estrecho entre el efecto buscado y la intoxicación grave (Scheibe et al., 2025). La mefedrona y otras catinonas sintéticas completan el grupo central. Cocaína, poppers, medicamentos para la disfunción eréctil y ketamina aparecen con frecuencia junto a ellas.
En la práctica, la mezcla es la regla. En una cohorte retrospectiva de 172 personas que viven con VIH y practicaban chemsex en Barcelona, el 79 por ciento refirió metanfetamina, el 77 por ciento GHB, el 71 por ciento nitritos, y el 52 por ciento usaba tres o más drogas antes o durante el chemsex (De La Mora et al., 2022).
Por qué las personas lo practican
Quien pregunta sin entender las motivaciones tiende a escuchar menos. Una revisión sistemática de estudios cualitativos, con síntesis temática de 43 artículos, organizó la experiencia en cuatro temas: cómo se caracteriza el chemsex, el contexto en que ocurre, la experiencia en sí, y los daños, las estrategias de protección y la decisión de parar (Mundy et al., 2025). Los autores describen motivaciones que van del placer y la desinhibición a la búsqueda de conexión, el manejo de la ansiedad y la facilidad de encontrar parejas por aplicaciones.
Una revisión narrativa basada en la teoría de procesos de identidad propone que los estresores ligados a la sexualidad, como el estigma y el rechazo, pueden amenazar la autoestima, la autoeficacia y la sensación de continuidad de quienes los viven, y que el chemsex puede funcionar como respuesta de afrontamiento a esas amenazas (Jaspal, 2022). Cuanto más central se vuelve el chemsex para la identidad de la persona, más difícil es cambiar la práctica, según el autor. La guía sudafricana cita, en la misma línea, el estrés de minoría y el aislamiento, e incluye en la anamnesis la historia de abuso sexual y otros traumas (Scheibe et al., 2025).
Para la consulta, esto significa que la pregunta sobre el porqué suele rendir más que la pregunta sobre el cuánto. Saber si la persona usa para aguantar sesiones largas, para reducir la ansiedad o para conseguir tener sexo cambia lo que tiene sentido proponer después.

Cómo preguntar en la consulta
La forma de preguntar, sin juicio y con un lenguaje que la persona reconoce, es tema de los textos sobre Entrevista motivacional para estudiantes y residentes y sobre Estigma y lenguaje: cómo una etiqueta cambia la conducta clínica. Aquí el foco es el contenido específico del chemsex.
Una revisión de alcance sobre estigma y actitudes de enfermería en el cuidado del chemsex reunió seis estudios y encontró como temas centrales la necesidad de cuidado sin juicio, las lagunas de conocimiento y formación de los profesionales y las barreras organizativas (Camargo et al., 2026). Los autores notan que el estigma rara vez se midió de forma explícita, pero aparecía como factor de fondo en la comunicación y el vínculo. En la misma dirección, la guía sudafricana describe la preferencia de quienes practican chemsex por servicios que den información correcta y sin juicio, confidencialidad y cuidado físico y mental adaptado (Scheibe et al., 2025).
El guion de la guía
La guía sudafricana trae una tabla con los componentes de la consulta clínica, que debe hacerse de forma más completa en la primera visita y revisarse en las consultas siguientes, cada 3 a 6 meses (Scheibe et al., 2025). Adaptado a preguntas abiertas, el guion queda así:
- Contexto: dónde ocurren las sesiones, con qué frecuencia, cuánto duran y con cuántas parejas.
- Sustancias: cuáles, por qué vía, si hay mezcla entre ellas, desde cuándo el patrón es ese y cómo es el uso de alcohol y otras drogas fuera del sexo.
- Eventos adversos: pérdida de consciencia, episodios de paranoia o alucinación, y cómo se siente la persona en los días siguientes.
- Sexo: prácticas, uso de preservativo y lubricante, dolor, disfunción eréctil y cómo es el sexo sin sustancias.
- Consentimiento: si ya hubo sexo sin consentimiento, con la persona sin condiciones para consentir o bajo presión.
- Salud mental: antecedentes de psicosis, depresión, ansiedad, ideación suicida, trauma y uso de sustancias fuera del sexo.
- Deseo de cambio: qué le gustaría cambiar a la persona, si algo, en su práctica.
El texto sobre AUDIT, CAGE y ASSIST: tamizaje como probabilidad pretest ayuda a pensar los instrumentos de tamizaje citados por la guía para el uso fuera del contexto sexual.
El examen que acompaña la conversación
La guía pide signos vitales y saturación, examen de la boca con atención a la higiene y a las úlceras, búsqueda de marcas de inyección y tromboflebitis en la piel, auscultación cardíaca con atención a la endocarditis cuando hay inyección, y examen anogenital en busca de trauma, flujo o úlceras (Scheibe et al., 2025). Explicar antes por qué se hace cada parte del examen forma parte de la recomendación.
Señales de que la persona quiere hablar más
Las peticiones de ayuda rara vez llegan con el nombre chemsex. El insomnio, las faltas al trabajo, la ansiedad después del fin de semana, la pérdida de peso o una petición de prueba fuera de hora pueden ser la puerta de entrada, como en el caso del inicio. Una pregunta neutra y directa sobre sustancias en el sexo, hecha a todas las personas sexualmente activas, tiende a sonar menos como acusación que una pregunta hecha solo a quien parece de un grupo.
Riesgos específicos del GHB
El GHB merece un bloque aparte porque concentra buena parte de las intoxicaciones graves en el chemsex. La guía sudafricana describe que cantidades pequeñas, medidas en mililitros, separan el efecto deseado de la depresión del sistema nervioso central y respiratoria, que puede llevar a la muerte, y que las interacciones entre sustancias son difíciles de prever (Scheibe et al., 2025). La combinación con alcohol y otros depresores del sistema nervioso central está contraindicada, porque suma el efecto depresor (Freestone et al., 2023). La naloxona puede administrarse para descartar la coingesta de opioide, pero no revierte el efecto del GHB, y el manejo de la intoxicación es de soporte.
Qué hacen los testigos
Un estudio cualitativo con 31 personas de diversidad sexual y de género en Australia que usaban GHB describió episodios de sobredosis presenciados, generalmente en entornos privados de uso sexualizado (Freestone et al., 2023). Para mantener a la persona despierta, los participantes relataron dar estimulantes o frutas cítricas, prácticas que se alejan de los protocolos de primeros auxilios. En la mayoría de las situaciones, se evitó la llamada al servicio de emergencia, y la decisión dependía de muchas variables de la situación. Los autores defienden la formación de quienes usan GHB para corregir remedios caseros sin base, verificar con seguridad la respiración y la respuesta, aplicar principios básicos de primeros auxilios y reducir las barreras para llamar al servicio de emergencia.
En la consulta, esto se convierte en una pregunta concreta: ¿qué hacen usted y las personas con quienes usa cuando alguien se desmaya? La respuesta muestra si hay alguien atento, si existe un acuerdo para llamar a ayuda y qué mitos circulan en el grupo.
Dependencia y abstinencia
El uso frecuente de GHB, con intervalos cortos entre las tomas a lo largo del día, puede llevar a dependencia. Un estudio observacional multicéntrico con 285 pacientes con trastorno por uso de GHB en desintoxicación con GHB farmacéutico describió como síntomas más comunes el craving, la fatiga, el insomnio, la sudoración y el temblor (Wolf et al., 2021). Los signos vitales no acompañaron los síntomas de abstinencia, y los autores concluyen que no sirven para monitorearla. En la guía sudafricana, la abstinencia grave aparece con alucinaciones, confusión, convulsiones y delirium, una situación que requiere atención médica urgente y puede exigir internación (Scheibe et al., 2025).
Para el ambulatorio, la consecuencia es simple: quien usa GHB varias veces al día y quiere parar no debe interrumpir solo y de forma abrupta. La pregunta sobre el intervalo entre las tomas, incluso durante la noche, ayuda a identificar a quien necesita derivación para desintoxicación supervisada.

Metanfetamina, psicosis y salud mental
La intoxicación aguda por estimulantes, el diagnóstico diferencial y lo que hay que evitar en urgencias están en el texto sobre Estimulantes en urgencias: diagnóstico diferencial y qué evitar. En la consulta externa, el problema suele llegar después, como insomnio persistente, irritabilidad, ideas de referencia o un episodio psicótico ya resuelto.
Psicosis
Una revisión sistemática de diez artículos sobre chemsex y psicosis encontró síntomas psicóticos entre el 6,7 y el 37,2 por ciento de los participantes, según el estudio (Moreno-Gámez et al., 2022). La inyección de drogas en el contexto sexual, el uso de varias drogas y la metanfetamina fumada se asociaron a un riesgo hasta tres veces mayor de psicosis, según los autores. La revisión también enumeró factores de riesgo como ser extranjero o de minoría étnica, vivir en grandes ciudades, estrés y ansiedad, trauma, soledad, ITS, hepatitis y psicosis previa.
El texto sobre Cannabis en urgencias: hiperémesis y psicosis discute la distinción entre psicosis inducida por sustancias y un trastorno psicótico primario, un razonamiento que también vale aquí.
Depresión, ansiedad y suicidio
Una revisión sistemática de 12 estudios encontró que los hombres que tienen sexo con hombres y practicaban chemsex tenían más probabilidad de depresión, ansiedad o dependencia de sustancias, aunque la asociación no apareció en todos los estudios; los síntomas eran más intensos entre quienes inyectaban (Íncera-Fernández et al., 2021). Sobre el suicidio, una revisión narrativa de 12 artículos, tres relatos de caso y nueve estudios transversales encontró resultados mixtos y no permite estimar un efecto (Strasser et al., 2023). La guía sudafricana recomienda rastrear el suicidio después de un episodio de intoxicación por estimulantes y durante la fase de bajón del estado de ánimo de los días siguientes (Scheibe et al., 2025).
Algunos signos piden una evaluación psiquiátrica más cercana: síntomas psicóticos que persisten después de algunos días sin consumo, ideación suicida en la fase de bajón que sigue a las sesiones, insomnio grave y prolongado con pérdida de funcionamiento, historia de psicosis o trastorno del estado de ánimo, y uso de GHB varias veces al día, por el riesgo de abstinencia grave.
Infecciones e interacciones medicamentosas
La relación entre chemsex e ITS aparece en varias poblaciones. En el metanálisis europeo, que reunió ocho estudios con resultados heterogéneos, la práctica de chemsex se asoció a más diagnósticos de ITS: el logaritmo de la razón de riesgo fue de 0,86 (IC 95 de 0,49 a 1,23), lo que corresponde a una razón de riesgo de cerca de 2,4 (IC 95 de 1,6 a 3,4) (Coronado-Muñoz et al., 2024). En la cohorte de usuarios de PrEP en Montreal, quienes relataron chemsex al inicio recibieron diagnóstico de gonorrea o clamidia con más frecuencia a lo largo del seguimiento, con una razón de riesgos instantáneos (hazard ratio) ajustada de 1,32 (IC 95 de 1,10 a 1,57); en 12 meses, esto equivale a 8,9 puntos porcentuales más de riesgo, y el efecto fue mayor con varias sustancias, 1,51 (IC 95 de 1,21 a 1,89) (Flores Anato et al., 2022). En la misma cohorte, nadie en PrEP tuvo infección incidente por el VIH.
La guía sudafricana recuerda que, cuanto más larga la sesión, mayor el riesgo de infecciones transmitidas por la sangre o por vía sexual, de psicosis y de lesión física (Scheibe et al., 2025). La profilaxis y las pruebas están en los textos sobre Lenacapavir semestral en la PrEP y sobre Hepatitis C y VIH en quienes usan drogas: testar y tratar.
Antirretrovirales y drogas recreativas
Para quienes viven con VIH, la lista de medicamentos importa. En el estudio de Barcelona, los autores identificaron 2048 interacciones potenciales entre antirretrovirales y drogas de chemsex. Cerca de un cuarto de ellas era de gravedad moderada, y la mayoría de esas involucraba esquemas antirretrovirales potenciados con ritonavir o cobicistat (De La Mora et al., 2022). La tasa de consultas no programadas fue parecida entre quienes tenían solo interacciones sin relevancia clínica esperada y quienes tenían interacciones moderadas, con una razón de tasas de 1,05 (IC 95 de 0,60 a 1,8), un intervalo amplio que no permite afirmar ni descartar una diferencia (De La Mora et al., 2022). Aun así, hubo muchas consultas no programadas, sobre todo por eventos psiquiátricos e intoxicaciones. La pregunta sobre sustancias debe entrar en la revisión de cada nueva prescripción.

Reducción de daños en la práctica
La lógica de reducir daños sin exigir abstinencia como condición está en el texto sobre Reducción de daños: razonamiento clínico más allá del todo o nada. En el chemsex, la guía sudafricana aporta medidas concretas (Scheibe et al., 2025):
- Conocer el efecto de una sustancia nueva en un ambiente seguro y con alguien de confianza, antes de usarla en una sesión.
- Anotar los horarios y las cantidades durante la sesión, con cantidades separadas de antemano.
- Medir el GHB con jeringa, en vez de tapas, y empezar con poco y despacio, recordando que la concentración del líquido varía.
- Preferir fumar o aspirar a inyectarse y, para quien se inyecta, tener material estéril suficiente, sin compartir.
- Usar la propia pipa de vidrio, sin compartirla, por el riesgo de transmisión de patógenos por la saliva o la sangre.
- Revisar interacciones con medicamentos en uso, incluidos los antirretrovirales.
La verificación de sustancias, cuando está disponible, es otra capa de protección, discutida en el texto sobre Verificación de drogas: qué revela el análisis de la muestra.
Qué muestran las intervenciones
La evidencia de intervención todavía es escasa. En un ensayo clínico aleatorizado en Hong Kong con 316 hombres que tienen sexo con hombres, una intervención en línea con enfoque de reducción de daños aumentó la autoeficacia para rechazar sexo de riesgo y chemsex y se asoció con menor probabilidad de chemsex en los 3 meses siguientes, OR de 0,23 (IC 95 de 0,10 a 0,53), y con más pruebas de VIH, OR de 3,08 (IC 95 de 1,72 a 5,54) (Choi et al., 2023). Los desenlaces fueron autorreportados y el seguimiento fue corto.
Una revisión sistemática reunió seis estudios de cinco países sobre intervenciones de reducción de daños en el chemsex (Pozo-Herce et al., 2024). Los autores concluyen que las estrategias de reducción de daños son eficaces y que los programas dirigidos por pares, especialmente con facilitadores que ya vivieron dependencia ligada al chemsex, pueden funcionar. Como la conclusión se apoya en solo seis estudios, de diseños diferentes, requiere confirmación en ensayos más grandes.
Para quien quiere reducir o parar, la guía sudafricana cita entrevista motivacional, intervención breve con derivación, terapia cognitivo conductual y manejo de contingencias (Scheibe et al., 2025).
Estudios en resumen
| Estudio | Diseño | Población | Hallazgo principal |
|---|---|---|---|
| Coronado-Muñoz, 2024 | Revisión sistemática y metanálisis | Hombres que tienen sexo con hombres en estudios europeos, 2018 a 2023 | Prevalencia de chemsex de 16 por ciento (Coronado-Muñoz et al., 2024) |
| Ramazanova, 2025 | Revisión sistemática y metanálisis de estudios transversales | Población general y mujeres | Chemsex en 12,66 por ciento en la población general (Ramazanova et al., 2025) |
| Flores Anato, 2022 | Cohorte | 2086 usuarios de PrEP en Montreal | Gonorrea o clamidia, HR ajustada 1,32 (Flores Anato et al., 2022) |
| Moreno-Gámez, 2022 | Revisión sistemática | 10 artículos sobre chemsex y psicosis | Síntomas psicóticos entre 6,7 y 37,2 por ciento (Moreno-Gámez et al., 2022) |
| Choi, 2023 | Ensayo clínico aleatorizado | 316 hombres que tienen sexo con hombres en Hong Kong | Chemsex en 3 meses, OR 0,23 (Choi et al., 2023) |
| De La Mora, 2022 | Estudio observacional retrospectivo | 172 personas que viven con VIH en Barcelona | Consultas no programadas, IRR 1,05, sin diferencia clara entre categorías de interacción (De La Mora et al., 2022) |
Fuentes: prevalencias en por ciento de las poblaciones estudiadas; HR es razón de riesgos ajustada para gonorrea o clamidia; OR es razón de momios con seguimiento de 3 meses; IRR es razón de tasas de incidencia de consultas no programadas. Datos de Coronado-Muñoz et al., 2024, Ramazanova et al., 2025, Flores Anato et al., 2022, Moreno-Gámez et al., 2022, Choi et al., 2023 y De La Mora et al., 2022.
Volviendo al caso
El hombre del inicio usa GHB medido en una tapita y fuma metanfetamina en sesiones que atraviesan la noche. La sensación de ser comentado en el metro después de los fines de semana sugiere síntomas psicóticos ligados al estimulante, que piden seguimiento y una pregunta sobre ideación suicida. El amigo que se desmayó sin que nadie llamara a pedir ayuda es la escena descrita en el estudio australiano, y abre espacio para hablar de respiración, posición y cuándo pedir auxilio.
En la misma consulta caben la pregunta sobre el intervalo entre las tomas de GHB, para descartar dependencia, la sugerencia de medir con jeringa y evitar mezclas, la revisión de interacciones con los medicamentos en uso, la oferta de pruebas y profilaxis y una pregunta sobre consentimiento. Lo que él quiere cambiar, si quiere, define el paso siguiente.
Cómo NEXO ayuda a entrenar ese razonamiento
En NEXO, el caso del día es ficticio, con presentación clínica real y hasta seis pistas progresivas, y tú propones el diagnóstico buscando el código en la CIE-10. Percibir que una queja de insomnio y desconfianza después de los fines de semana puede esconder una pregunta que aún no se ha hecho es el mismo ejercicio de juntar pistas y revisar la hipótesis que aparece en el texto sobre Signos, síntomas e historia: cómo interpretar lo que trae el paciente.
Los límites de uso del juego están descritos en la página de economía de NEXO. Si investigas la enseñanza del razonamiento clínico, la página para investigadores explica cómo entrar en contacto. Los profesionales que escriben o revisan casos encuentran información en curaduría y en creadores, y las instituciones pueden conocer la propuesta en la página para alianzas.
Preguntas frecuentes
¿Chemsex es sinónimo de dependencia?
Es un espectro. La revisión de alcance de enfermería describe el chemsex como un continuo que va de la práctica recreativa consensuada y sin problemas hasta patrones ligados a dependencia y compulsión (Camargo et al., 2026). La consulta sirve para entender dónde está la persona.
¿Debo preguntar a todos los pacientes?
La pregunta cabe en cualquier anamnesis sexual. El uso sexualizado de sustancias aparece también en la población general y entre mujeres (Ramazanova et al., 2025), y preguntar solo a un grupo supuesto refuerza el estigma.
¿La naloxona resuelve una intoxicación por GHB?
Puede descartar la coingesta de opioide, pero no revierte el GHB; el manejo es de soporte de la vía aérea y de la ventilación (Scheibe et al., 2025).
¿Quien usa GHB todos los días puede dejarlo por su cuenta?
El riesgo es la abstinencia grave, con delirium y convulsiones. La recomendación es derivar a desintoxicación supervisada (Scheibe et al., 2025).
Mensajes para llevar a casa
- Preguntar sobre sustancias en el sexo, de forma neutra, cabe en toda anamnesis sexual.
- El guion incluye sustancias, mezcla, duración de las sesiones, pérdida de consciencia, consentimiento, salud mental y deseo de cambio.
- El GHB tiene un margen de seguridad estrecho y puede causar abstinencia grave en quien lo usa varias veces al día.
- Los síntomas psicóticos y la ideación suicida después de las sesiones piden una evaluación más cercana.
- Medidas simples, como medir con jeringa, anotar horarios y no inyectar, forman parte de la consulta.
Juega el caso del día en NEXO y entrena el razonamiento con pistas progresivas.
Referencias
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