Lesiones por rayo: triaje invertido y paro cardíaco

Índice
- Por qué las lesiones por rayo son un escenario de razonamiento
- Triaje invertido
- La ventilación en el centro de la reanimación
- Quién necesita evaluación y observación
- La parálisis transitoria
- Piel, ojos y oídos
- Gestación y salud mental
- Hallazgos de alto riesgo: una tabla para la atención
- Prevención: qué orientar
- Los sesgos que entorpecen la atención
- Cómo ayuda NEXO a entrenar ese razonamiento
- Preguntas frecuentes
- Lista de verificación final
- Referencias
Durante una tormenta de final de tarde, un rayo cae cerca de un grupo de cuatro personas que volvía de una caminata. Cuando llega el equipo de rescate, tres de ellas están en el suelo. Dos están despiertas, confusas, con dolor en las piernas y dificultad para oír. Una tercera está inmóvil, sin respirar y sin pulso. La cuarta persona, que quedó de pie, dice que las piernas "no le obedecen" y que están frías y pálidas. La primera reacción de quien llega es atender a quien grita de dolor. La escena es ficticia y fue escrita para enseñanza. Este texto usa ese cuadro como escenario de razonamiento clínico: por qué el triaje se invierte en las lesiones por rayo, por qué la ventilación puede salvar a quien parece muerto, qué hallazgos piden observación y qué buscar en los ojos, en los oídos, en la piel y en el corazón.
NEXO es un juego diario de diagnóstico médico: un caso clínico por día, hasta seis pistas progresivas y retroalimentación por proximidad en la CIE-10 en cinco niveles.
El texto no es un protocolo de rescate en ambiente silvestre. La atención en el lugar, el transporte y los cuidados en el hospital siguen directrices propias y entrenamiento práctico. El interés aquí es el razonamiento: cómo organizar la evaluación después de un rayo, qué pistas indican gravedad y por qué la lógica habitual del triaje no se aplica a este escenario. Si juegas el caso del día en NEXO, vas a reconocer el movimiento: a veces, la pista más importante es justamente la víctima que está en silencio.
Puntos principales
- Después de un rayo, quien está en paro cardíaco y respiratorio debe ser atendido primero, porque quien sobrevive al impacto inicial rara vez muere después.
- El corazón puede volver a latir antes de que vuelva la respiración, y la falta de ventilación puede llevar a un nuevo paro.
- Las víctimas no quedan con carga eléctrica y se pueden tocar con seguridad.
- Una parálisis transitoria de las piernas, con miembro pálido y sin pulso, es común y suele mejorar en horas, pero exige cuidado con la columna y evaluación de otras causas.
- Ojos, oídos, corazón, piel y salud mental necesitan evaluación y seguimiento.
Por qué las lesiones por rayo son un escenario de razonamiento
Las lesiones por rayo son poco frecuentes en la práctica de la mayoría de los profesionales y, por eso, desafían hábitos. La directriz de la Wilderness Medical Society sobre prevención y tratamiento de lesiones por rayo reúne las recomendaciones disponibles y recuerda que la evidencia es limitada, con gran parte de las orientaciones basada en series de casos y en la opinión de especialistas (Davis y colaboradores, 2014). Ritenour y colaboradores describen las lesiones por rayo como poco comunes, pero potencialmente devastadoras, con síntomas poco habituales, mortalidad alta y secuelas importantes a largo plazo (Ritenour y colaboradores, 2008).
Qué enseña la escena
En la escena de apertura, la víctima más silenciosa es la más grave, y las víctimas que gritan probablemente van a sobrevivir. La persona con las piernas pálidas y sin fuerza parece tener una lesión grave de la columna, pero puede estar con una parálisis transitoria típica del rayo. Cada pista lleva a una pregunta diferente. El post sobre signos, síntomas e historia muestra cómo el contexto cambia el peso de cada hallazgo.
Cómo el rayo alcanza a las personas
Davis y colaboradores describen diferentes mecanismos de lesión (Davis y colaboradores, 2014). El impacto directo es relativamente raro. En la lesión por contacto, la persona está tocando un objeto alcanzado. En el salpicado lateral, que responde por cerca de un tercio de las lesiones, la corriente salta de un objeto cercano, como un árbol, al cuerpo. La corriente por el suelo, que responde por casi la mitad de las lesiones, pasa por el piso desde el punto de impacto hasta la víctima. Los autores también describen la corriente ascendente, que sube del suelo por el cuerpo sin que el rayo caiga cerca.
Triaje invertido
En el triaje habitual de múltiples víctimas, quien está en paro cardíaco suele recibir baja prioridad, porque la probabilidad de supervivencia es pequeña y los recursos deben ir a quien puede salvarse. En las lesiones por rayo, la lógica es la opuesta. Davis y colaboradores recomiendan el triaje invertido, priorizando a las víctimas en paro cardíaco y respiratorio, porque la muerte es rara entre quienes sobreviven al impacto inicial (Davis y colaboradores, 2014). Quien está despierto y gritando probablemente va a sobrevivir, incluso con dolor, quemaduras o confusión. Cooper analizó casos graves de víctimas de rayo y encontró peor pronóstico entre las que tenían paro cardiorrespiratorio, quemaduras en la cabeza o quemaduras en las piernas (Cooper, 1980). El autor recomendó comenzar la reanimación de inmediato en las víctimas que perdieron la conciencia, por ser las que más riesgo corren de morir. Van Ruler y colaboradores revisaron de forma sistemática las revisiones y guías sobre lesiones por rayo, clasificaron la evidencia disponible como baja a moderada y reforzaron que, en la escena, la atención debe comenzar por quien parece muerto (van Ruler y colaboradores, 2022).
Por qué el paro tiene posibilidad de revertirse
Davis y colaboradores explican que el rayo puede causar paro cardíaco y respiratorio al mismo tiempo (Davis y colaboradores, 2014). El corazón tiene automatismo propio y puede volver a latir solo, pero el centro respiratorio puede tardar más en recuperarse. Si no se apoya la respiración, la falta de oxígeno puede llevar a un segundo paro, esta vez más difícil de revertir. Los autores recuerdan que la mortalidad del paro por rayo es menor que la del paro cardíaco en general. Zafren y colaboradores, en la guía para montañas y áreas remotas, recuerdan que las víctimas que no respiran muchas veces pueden reanimarse y deben ser atendidas primero, y que el paro respiratorio puede ser prolongado, pero el pronóstico puede ser excelente si se apoya la respiración (Zafren y colaboradores, 2005).
Tocar a la víctima es seguro
Davis y colaboradores recuerdan que las víctimas de rayo no quedan con carga eléctrica residual y pueden tocarse con seguridad (Davis y colaboradores, 2014). El riesgo para quien socorre viene de la tormenta que continúa, y no de la víctima. La recomendación es seguir el soporte vital avanzado habitual, con atención especial a la ventilación, y retirar al grupo a un lugar más seguro cuando la tormenta aún esté activa. Zafren y colaboradores añaden que el rescate de víctimas de rayo puede ser peligroso, incluso para helicópteros en vuelo, y que es prudente esperar a que pase el riesgo de nuevos rayos (Zafren y colaboradores, 2005).
La ventilación en el centro de la reanimación
Para el razonamiento, el paro por rayo se parece más a un paro respiratorio que se prolonga que a un paro cardíaco súbito común. Davis y colaboradores recomiendan mantener el soporte ventilatorio incluso después de que vuelve el pulso, porque la respiración espontánea puede tardar en regresar (Davis y colaboradores, 2014). Una víctima con pulso y sin respiración necesita ventilación continua, y no solo observación.
Pulso central antes de las compresiones
Davis y colaboradores recuerdan que la parálisis transitoria puede dejar un miembro sin pulso palpable, pálido o amoratado (Davis y colaboradores, 2014). Por eso, la guía recomienda verificar un pulso central, como el de la carótida o el de la femoral, antes de iniciar compresiones. Un pulso ausente en el pie o en la muñeca no significa, por sí solo, paro cardíaco. Ese detalle evita compresiones innecesarias en quien tiene circulación central preservada.

Quién necesita evaluación y observación
Davis y colaboradores enumeran hallazgos que identifican a las víctimas de alto riesgo (Davis y colaboradores, 2014). Entre ellos están la sospecha de impacto directo, la pérdida de consciencia, la queja neurológica focal, el dolor en el pecho o la falta de aire, el trauma importante, las quemaduras en la cabeza o en las piernas, las quemaduras en más del diez por ciento de la superficie corporal y el embarazo. Los autores recomiendan retirar de inmediato a esas víctimas del lugar para su atención en un servicio de salud. Pfortmueller y colaboradores revisaron una década de atenciones por rayo en un centro de trauma y encontraron el sistema nervioso como el más afectado, seguido del sistema cardiovascular y de la piel (Pfortmueller y colaboradores, 2012). Los autores recuerdan que los relatos son escasos y defienden un registro internacional para entender mejor el patrón de esas lesiones.
El corazón
Davis y colaboradores recomiendan electrocardiograma y ecocardiograma de cribado en las víctimas de alto riesgo y monitorización cardíaca durante al menos veinticuatro horas después de un impacto directo o de alteraciones en el electrocardiograma o en el ecocardiograma (Davis y colaboradores, 2014). Los autores consideran limitada la utilidad de la determinación rutinaria de los marcadores de lesión cardíaca. También recomiendan indicar al paciente que vuelva si aparecen síntomas que sugieran inflamación del pericardio o debilidad del músculo cardíaco.
La cabeza
Davis y colaboradores recomiendan tomografía de cráneo para quien tuvo pérdida de consciencia o tiene un examen neurológico alterado (Davis y colaboradores, 2014). La confusión después de un rayo puede tener varias causas, como el efecto directo de la corriente, la falta de oxígeno, un trauma por haber sido arrojado o una caída. El post sobre diagnóstico diferencial con pistas muestra cómo mantener varias hipótesis abiertas cuando el cuadro tiene más de una explicación posible.
La parálisis transitoria
Davis y colaboradores describen una parálisis transitoria típica del rayo, que afecta más a las piernas que a los brazos (Davis y colaboradores, 2014). El miembro afectado puede quedar sin pulso palpable, pálido o amoratado, con pérdida de movimiento y de sensibilidad. En la mayoría de los casos, el cuadro mejora en pocas horas. Jacob y colaboradores relataron un caso de parálisis de un lado del cuerpo después de un rayo, en el que los exámenes y las imágenes no mostraron otra causa y la mejoría comenzó en las primeras horas, con resolución completa en cerca de una semana (Jacob y colaboradores, 2024).
Por qué no basta con esperar
Davis y colaboradores recuerdan que la parálisis transitoria puede imitar una lesión de la médula espinal y recomiendan mantener la protección de la columna y pedir estudios de imagen cuando el déficit persiste (Davis y colaboradores, 2014). La víctima puede haber sido arrojada o haber caído, y una fractura verdadera debe descartarse. La guía también recomienda observación hospitalaria para quien tiene ese cuadro. Jacob y colaboradores recuerdan que el diagnóstico solo puede hacerse después de descartar las otras causas de déficit neurológico (Jacob y colaboradores, 2024).
Síntomas que aparecen después
Davis y colaboradores describen que la mayor parte de las manifestaciones neurológicas del rayo es pasajera y de inicio inmediato, como pérdida de consciencia, convulsión, dolor de cabeza, hormigueo, debilidad, confusión y pérdida de memoria (Davis y colaboradores, 2014). Los autores también describen lesiones permanentes inmediatas, como la lesión cerebral por falta de oxígeno después del paro, y cuadros tardíos, como debilidad o pérdida de sensibilidad que aparecen semanas o meses después. La relación de esos cuadros tardíos con el rayo no está bien establecida, pero la guía recomienda que quien tenga síntomas neurológicos tardíos consulte a un neurólogo.
Piel, ojos y oídos
Davis y colaboradores describen la figura de Lichtenberg, un dibujo en la piel con aspecto de helecho, que es característico del rayo y no es una quemadura (Davis y colaboradores, 2014). Aparece en hasta una hora y desaparece en cerca de un día. Los autores también describen quemaduras lineales, causadas por el arco eléctrico que pasa sobre la piel, quemaduras puntiformes, a veces en los dedos de los pies, y, más raramente, quemaduras profundas. Las quemaduras en la cabeza se asociaron a una mayor mortalidad.
Quemaduras que engañan
Davis y colaboradores explican que las quemaduras lineales suelen ser superficiales y aparecen donde hay más sudor, como las axilas y debajo de las mamas, porque el sudor se convierte en vapor cuando la corriente pasa sobre la piel (Davis y colaboradores, 2014). Las quemaduras profundas mayores aparecen donde la piel estaba en contacto con tejido sintético que se derritió o con objetos de metal calientes, como relojes, hebillas y collares. Los autores relatan que pocas víctimas necesitaron injerto de piel en una serie de casos tratados en una unidad de quemados, y que las quemaduras superficiales poco extensas suelen cicatrizar rápido con cuidados de rutina.
Samia y colaboradores recuerdan que las manifestaciones en la piel después de un rayo suelen ser superficiales y pasajeras, pero que las quemaduras superficiales no excluyen lesiones graves en otros órganos (Samia y colaboradores, 2023). Para el razonamiento, la piel poco lesionada no debe tranquilizar. El rayo pasa por el cuerpo de forma distinta a la corriente eléctrica doméstica o industrial, y el daño interno no acompaña el tamaño de la marca en la piel. Davis y colaboradores también relatan que, en una serie de casos, las quemaduras en la cabeza se asociaron a mayor riesgo de muerte y de paro cardíaco (Davis y colaboradores, 2014).
Los ojos
Davis y colaboradores recuerdan que la catarata es una complicación conocida del rayo y puede aparecer de días a años después del evento (Davis y colaboradores, 2014). Por eso, los autores recomiendan evaluación oftalmológica para las víctimas de alto riesgo. Para el clínico, esto significa que la evaluación de los ojos no termina en el alta y que el paciente necesita saber que la visión borrosa, incluso meses después, puede estar ligada al rayo. Pradhan y colaboradores revisaron la literatura y describieron una serie de casos con lesiones que iban de la córnea y el cristalino hasta la retina y el nervio óptico, con afectación frecuente de la mácula (Pradhan y colaboradores, 2020). La tomografía de coherencia óptica ayudó a detectar y seguir estas lesiones, y la recuperación solió ser buena cuando la derivación fue rápida.

Los oídos
Davis y colaboradores relatan que, en una serie de casos, la mayoría de las víctimas tuvo ruptura del tímpano, y recomiendan examinar el tímpano de todas las víctimas de rayo (Davis y colaboradores, 2014). Los autores recuerdan que la ruptura simple del tímpano suele cicatrizar sola, pero que la salida de líquido por el oído puede indicar fractura de la base del cráneo, y recomiendan seguimiento con otorrinolaringólogo para quien tiene pérdida auditiva. Modayil y colaboradores revisaron la literatura y encontraron que la pérdida auditiva más común después de un rayo es la de conducción, causada por la ruptura del tímpano, y que el mareo pasajero es el síntoma vestibular más frecuente (Modayil y colaboradores, 2014).
En la escena de apertura, la dificultad para oír de las dos víctimas despiertas es una pista que merece otoscopia, y no solo tranquilización. La pérdida auditiva también dificulta la comunicación durante la atención y puede confundirse con confusión mental.
Gestación y salud mental
Davis y colaboradores encontraron pocos casos relatados de gestantes alcanzadas por un rayo, sin muertes maternas, pero con mortalidad fetal cercana a la mitad (Davis y colaboradores, 2014). Los autores recomiendan monitorización fetal cuando la gestación tiene más de veinte semanas. El embarazo está entre los hallazgos de alto riesgo que piden retirada inmediata del lugar y evaluación en un servicio de salud.
Después del alta
Davis y colaboradores recuerdan que las víctimas de un rayo pueden tener secuelas psiquiátricas y cognitivas, como problemas de memoria, atención y estado de ánimo, y recomiendan orientar a la víctima y a la familia a buscar un profesional de salud mental si aparecen esos síntomas (Davis y colaboradores, 2014). Davis y colaboradores describen que esos cuadros suelen aparecer días o semanas después del rayo, muchas veces cuando la persona ya volvió a casa, e incluyen pérdida de memoria y de concentración, dificultad para resolver problemas, depresión, alteraciones del sueño, inestabilidad emocional y agresividad (Davis y colaboradores, 2014). Andrews y colaboradores propusieron criterios diagnósticos para un síndrome después de una lesión eléctrica o por rayo, con alteraciones cognitivas y de memoria que pueden ser tardías o progresivas (Andrews y colaboradores, 2017). Los autores sostienen que, sin criterios claros, muchos pacientes fueron evaluados de forma incompleta y tratados solo en parte. Ritenour y colaboradores también destacan la morbilidad importante a largo plazo de estas lesiones (Ritenour y colaboradores, 2008). Para el clínico, la consulta de seguimiento debe preguntar por el sueño, la memoria, la concentración, el dolor crónico, la audición y la visión, y no solo por la piel.
Hallazgos de alto riesgo: una tabla para la atención
La tabla siguiente resume, de forma didáctica, hallazgos comunes después de un rayo y lo que la guía citada suele recomendar. Simplifica un tema complejo y no sustituye las guías actuales ni el entrenamiento práctico.
| Hallazgo | Lo que pesa en la decisión | Conducta frecuente |
|---|---|---|
| Paro cardíaco y respiratorio | Posibilidad real de reversión | Prioridad máxima, reanimación con ventilación prolongada |
| Pérdida de conciencia o examen neurológico alterado | Lesión cerebral o trauma | Tomografía de cráneo y observación |
| Dolor en el pecho, falta de aire o impacto directo | Lesión cardíaca | Electrocardiograma, ecocardiograma y monitorización |
| Piernas pálidas, sin pulso y sin fuerza | Parálisis transitoria o lesión de la columna | Pulso central, protección de la columna, observación e imagen si persiste |
| Dificultad para oír | Ruptura del tímpano | Otoscopia en todas las víctimas |
| Gestación | Riesgo fetal alto | Evaluación inmediata y monitorización fetal después de veinte semanas |
Prevención: qué orientar
Davis y colaboradores recuerdan que ningún lugar es absolutamente seguro durante una tormenta y que, si es posible oír truenos, existe riesgo de rayo (Davis y colaboradores, 2014). Los autores recomiendan buscar refugio en un edificio cerrado y grande, lejos de puertas y ventanas, o en un vehículo con techo metálico y ventanas cerradas. Los refugios abiertos, los árboles aislados, las cuevas poco profundas y las carpas no protegen.
Grupos y posición de último recurso
Davis y colaboradores recomiendan esperar al menos treinta minutos después del último trueno antes de volver a las actividades al aire libre y sugieren que los grupos se dispersen para reducir el número de víctimas de un mismo rayo (Davis y colaboradores, 2014). La posición agachada, con los pies juntos, se describe como estrategia de último recurso, cuando el rayo parece inminente y todas las demás medidas fallaron. En la escena de apertura, un grupo más disperso quizá habría tenido menos víctimas.
Los sesgos que entorpecen la atención
Las lesiones por rayo rara vez se manejan mal por falta de conocimiento. Suelen manejarse mal por hábitos y sesgos previsibles:
- Aplicar el triaje habitual y dejar para el final a quien está en paro.
- Detener la ventilación en cuanto vuelve el pulso.
- Iniciar compresiones solo porque no se encontró pulso periférico.
- Atribuir toda parálisis al rayo sin proteger la columna y sin descartar otras causas.
- Olvidar examinar los oídos, los ojos y la gestación.
Croskerry describe el anclaje y el cierre prematuro entre los errores cognitivos más frecuentes en el diagnóstico (Croskerry, 2003). El post sobre pausa diagnóstica muestra cómo un momento breve de verificación ayuda a percibir lo que quedó fuera. El post sobre heurísticas en el razonamiento clínico ayuda a reconocer cuándo una regla habitual no sirve para el escenario.
Qué preguntar y examinar
Algunas preguntas y observaciones organizan la atención:
- ¿Quién está en silencio, sin respirar o sin pulso central?
- ¿Hubo impacto directo, pérdida de conciencia, caída o eyección?
- ¿Hay dolor en el pecho, falta de aire o alteración en el electrocardiograma?
- ¿Las piernas están pálidas, frías, sin pulso o sin fuerza?
- ¿Los tímpanos están íntegros y la audición está preservada?
- ¿Hay gestación, quemaduras en la cabeza o en las piernas, o quemaduras extensas?
De vuelta a la escena
En la escena de apertura, el socorrista que organiza el razonamiento va primero hasta la víctima en silencio. Confirma la ausencia de pulso central, inicia la reanimación con ventilación y, cuando el pulso vuelve, sigue ventilando hasta que regrese la respiración. Después evalúa a la persona con las piernas pálidas: comprueba el pulso central, mantiene la protección de la columna y la deriva para observación e imagen. Las dos víctimas despiertas reciben evaluación de oídos, corazón y conciencia. A todos se los retira a un lugar más seguro mientras la tormenta continúa. El razonamiento empieza en la víctima silenciosa, y no en la que grita.
Cómo ayuda NEXO a entrenar ese razonamiento
En NEXO, el caso del día es ficticio, con presentación clínica real y hasta seis pistas progresivas. Propones un diagnóstico buscando el código en la CIE-10 y recibes una respuesta de proximidad en cinco niveles, que muestra si la hipótesis quedó en el código exacto, en la misma categoría, en el mismo grupo, en el mismo capítulo o en otro capítulo. Ese formato dialoga con el tema de este texto: una pista discreta puede cambiar la prioridad de todo el caso.
Para usar el caso del día como entrenamiento, prueba tres hábitos. Antes de cada hipótesis, pregúntate si una regla habitual se aplica a ese escenario. Cuando aparezca un hallazgo dramático, pregúntate si es peligroso o solo llamativo. Después del resultado, anota qué pista habría anticipado el diagnóstico.
Tres ejercicios con casos
Invierte la prioridad. En cada caso, pregúntate qué hallazgo silencioso puede ser más grave que el más ruidoso.
Separa lo transitorio de lo permanente. Relee un caso preguntando qué síntomas deben mejorar solos y cuáles piden investigación.
Piensa en el después. Ante un diagnóstico, enumera lo que debe seguirse en las semanas y meses siguientes.
El post sobre aprendizaje basado en casos clínicos muestra cómo los casos ayudan a fijar patrones que rara vez aparecen en la práctica diaria.
Los límites de uso del juego están descritos en la página de economía de NEXO. Si investigas la enseñanza del razonamiento clínico, la página para Researcher explica cómo entrar en contacto. Los profesionales que escriben o revisan casos encuentran información en Curator y en Creators, y las instituciones pueden conocer la propuesta en la página para alianzas.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el triaje invertido?
Es dar prioridad a las víctimas en paro cardíaco y respiratorio, porque, después de un rayo, quien sobrevive al impacto inicial rara vez muere después.
¿Es seguro tocar a una víctima de un rayo?
Sí. La víctima no queda con carga eléctrica. El riesgo para quien socorre viene de la tormenta que continúa.
¿Por qué seguir ventilando después de que vuelve el pulso?
Porque el corazón puede volver a latir antes que la respiración, y la falta de oxígeno puede causar un nuevo paro.
¿La parálisis después del rayo es permanente?
En la mayoría de los casos, la parálisis transitoria mejora en horas, pero la columna debe protegerse y hay que descartar otras causas si el déficit persiste.
¿El dibujo en la piel es una quemadura?
La figura de Lichtenberg no es una quemadura. Es característica del rayo y suele desaparecer en cerca de un día.
¿Qué seguimiento es necesario después del alta?
Evaluación de los ojos, los oídos, el corazón cuando hubo alteraciones y la salud mental, con atención a memoria, sueño y estado de ánimo.
Lista de verificación final
- Prioricé a las víctimas en paro cardíaco y respiratorio.
- Mantuve la ventilación hasta que volvió la respiración.
- Verifiqué el pulso central antes de iniciar las compresiones.
- Protegí la columna en quien tenía parálisis o trauma.
- Examiné tímpanos, ojos, corazón, piel y gestación.
- Indiqué señales de alarma y seguimiento después del alta.
¿Quieres practicar el razonamiento con pistas progresivas? Juega el caso del día.
Referencias
- Andrews CJ, Reisner AD, Cooper MA. Post electrical or lightning injury syndrome: a proposal for an American Psychiatric Association's Diagnostic and Statistical Manual formulation with implications for treatment. Neural Regen Res. 2017. PMID 29089977.
- Cooper MA. Lightning injuries: prognostic signs for death. Ann Emerg Med. 1980. PMID 7362103.
- Croskerry P. The importance of cognitive errors in diagnosis and strategies to minimize them. Acad Med. 2003. PMID 12915363.
- Davis C, Engeln A, Johnson EL, et al. Wilderness Medical Society practice guidelines for the prevention and treatment of lightning injuries: 2014 update. Wilderness Environ Med. 2014. PMID 25498265.
- Jacob NE, M R. Keraunoparalysis: fleeting paralysis following a lightning flash. Cureus. 2024. PMID 39493204.
- Modayil PC, Lloyd GW, Mallik A, Bowdler DA. Inner ear damage following electric current and lightning injury: a literature review. Eur Arch Otorhinolaryngol. 2014. PMID 23649510.
- Pfortmueller CA, Yikun Y, Haberkern M, et al. Injuries, sequelae, and treatment of lightning-induced injuries: 10 years of experience at a swiss trauma center. Emerg Med Int. 2012. PMID 22666596.
- Pradhan E, Khatri A, Ahmed AA, et al. Lightning injury to eye: brief review of the literature and case series. Clin Ophthalmol. 2020. PMID 32184548.
- Ritenour AE, Morton MJ, McManus JG, et al. Lightning injury: a review. Burns. 2008. PMID 18395987.
- Samia AM, Thanikachalam S, Dermer H, Maddy AJ. Cutaneous manifestations of lightning injury: a review of the literature. Skinmed. 2023. PMID 37634096.
- van Ruler R, Eikendal T, Kooij FO, Tan ECTH. A shocking injury: a clinical review of lightning injuries highlighting pitfalls and a treatment protocol. Injury. 2022. PMID 36038387.
- Zafren K, Durrer B, Herry JP, Brugger H. Lightning injuries: prevention and on-site treatment in mountains and remote areas. Official guidelines of the International Commission for Mountain Emergency Medicine and the Medical Commission of the International Mountaineering and Climbing Federation (ICAR and UIAA MEDCOM). Resuscitation. 2005. PMID 15919576.