Gas lacrimógeno: lesiones, riesgo y descontaminación

Índice
- Qué es el gas lacrimógeno y qué no es
- Ojo, piel y pulmón: el mapa de la lesión
- Qué tan seguro es esto, de hecho
- Quién corre más riesgo
- La decisión en urgencias: descontaminar antes de complicar
- Estudios en resumen
- Cómo NEXO ayuda a entrenar este razonamiento
- Preguntas frecuentes
- Mensajes para llevar a casa
- Referencias
En un caso ficticio, un residente de 28 años llega al servicio de urgencias con los ojos cerrados por el dolor, tos seca y la piel de la cara ardiente. Estaba a unos veinte metros de un lanzador cuando la nube lo alcanzó. Dice que "solo es gas de protesta" y pide irse después de lavarse la cara. La pregunta clínica es otra: ¿qué hace este agente en el ojo, en la piel y en el pulmón, quién empeora de verdad y qué debe hacer la atención ahora?
El gas lacrimógeno y el aerosol de pimienta forman parte de la familia de los agentes de control de multitudes. Son irritantes sensoriales, no agentes nerviosos. La mayoría de las exposiciones se resuelven con descontaminación y soporte, pero hay reportes de lesión grave, incapacidad permanente y muerte, sobre todo cuando el agente se concentra en un espacio cerrado, la exposición se prolonga o el proyectil impacta la cabeza o el ojo. Este texto reúne lo que las revisiones y los estudios con texto completo muestran sobre la lesión, el riesgo y el cuidado inmediato. El foco es la decisión clínica: reconocer el patrón esperado, encontrar al paciente que se aparta de ese patrón y descontaminar sin contaminar el servicio.
Puntos principales
- Los agentes más citados son el CS (clorobenzilideno malononitrilo), el CN (cloroacetofenona) y el OC (oleorresina de Capsicum, el aerosol de pimienta) (Schep et al., 2015; Quiroga-Garza et al., 2023).
- En una revisión sistemática, el 8,7 por ciento de las lesiones fueron lo bastante graves para exigir manejo médico especializado, y hubo muertes e incapacidades permanentes (Haar et al., 2017).
- El ojo es el blanco central: blefaroespasmo, conjuntivitis, edema y, en exposiciones cercanas o prolongadas, abrasión y opacificación de la córnea (Quiroga-Garza et al., 2023).
- Quien tiene asma, el niño pequeño y quien queda atrapado en la nube en un espacio cerrado merecen mayor atención (Carenzo et al., 2026; Rothenberg et al., 2016).
- No existe un antídoto específico: la prioridad es salir del área, descontaminar y dar soporte a los síntomas (Schep et al., 2015; Quiroga-Garza et al., 2023).
- Qué es el gas lacrimógeno y qué no es
- Ojo, piel y pulmón: el mapa de la lesión
- Qué tan seguro es esto, de hecho
- Quién corre más riesgo
- La decisión en urgencias: descontaminar antes de complicar
- Estudios en resumen
- Cómo NEXO ayuda a entrenar este razonamiento
- Preguntas frecuentes
- Take-home messages
Qué es el gas lacrimógeno y qué no es
CS, CN y OC activan canales iónicos de receptores transitorios de potencial en las terminaciones nerviosas del dolor. El OC actúa sobre todo en el TRPV1; CS, CN y el agente CR actúan en el TRPA1 (Rothenberg et al., 2016; Quiroga-Garza et al., 2023). El resultado clínico es dolor intenso, lagrimeo, blefaroespasmo, tos, sensación de opresión en el pecho e irritación de la piel, por lo general segundos después del contacto (Schep et al., 2015).
Esto es distinto del síndrome colinérgico de los agentes nerviosos y los organofosforados, en el que la atropina y la pralidoxima entran en el razonamiento. El texto sobre agentes químicos y organofosforados cubre ese escenario. Aquí el problema es la irritación sensorial y la inflamación neurogénica, con otro manejo.
CS, CN y OC en una frase cada uno
La revisión de Schep ordena la irritación típicamente como mayor para CN, luego CS y luego OC, y describe efectos oculares y respiratorios en 20 a 60 segundos (Schep et al., 2015). El CS es el gas de protesta más citado en las series contemporáneas; el OC aparece sobre todo como aerosol y responde por la mayor parte de las llamadas a centros de toxicología en Estados Unidos (Nogee et al., 2023). El CN tiene historial de lesiones cutáneas más graves, con ampollas, en algunas series antiguas citadas por las revisiones (Schep et al., 2015; Quiroga-Garza et al., 2023).

Ojo, piel y pulmón: el mapa de la lesión
Ojo
La superficie ocular concentra la queja y el riesgo de secuela. Blefaroespasmo, fotofobia, conjuntivitis y edema periocular son esperados; abrasión corneal, necrosis y pseudopterigión aparecen en exposiciones más graves o a corta distancia (Quiroga-Garza et al., 2023). En la serie chilena de 112 personas expuestas a CS y OC en 2019 y 2020, dolor o ardor ocular apareció en 62,5 por ciento, visión deteriorada en 51,7 por ciento, inyección conjuntival en 25,8 por ciento y abrasión corneal en 9,8 por ciento (Jara Bravo et al., 2025).
Quiroga-Garza y colegas enfatizan que faltan terapias específicas y que el manejo actual se limita a la descontaminación y al soporte dirigido a los síntomas (Quiroga-Garza et al., 2023). La irrigación tardía se asoció, en un reporte citado por ellos, a un empeoramiento permanente de la agudeza por astigmatismo irregular y opacificación (Quiroga-Garza et al., 2023). La recomendación de la revisión es irrigar temprano, durante 15 a 20 minutos, con agua o solución fisiológica (Quiroga-Garza et al., 2023); las soluciones alcalinas caseras, como leche o antiácido, no forman parte de esa recomendación.
Piel y vías aéreas
Dolor o ardor en la piel ocurrió en 52,6 por ciento y eritema en 37,5 por ciento en la serie chilena; irritación de garganta en 56,2 por ciento y malestar respiratorio en 54,4 por ciento (Jara Bravo et al., 2025). Schep describe irritación nasal, opresión torácica, dolor de garganta, tos y dificultad para respirar tras la inhalación (Schep et al., 2015). En espacio cerrado o con gran cantidad de agente, la revisión narrativa del servicio de urgencias en disturbios civiles alerta sobre lesión más grave, sobre todo en lactantes, personas mayores y personas con asma (Carenzo et al., 2026).
Cuando el proyectil cuenta más que el gas
Haar y colegas separaron el trauma del cartucho o del proyectil del efecto químico. Entre 231 lesiones por proyectil, 63 fueron graves, 27 por ciento, con traumatismo craneal importante y pérdida de visión (Haar et al., 2017). En el servicio de urgencias, una herida en la cara o en el ojo tras el impacto de un cartucho no debe leerse solo como "irritación por gas"; el mecanismo es mixto, y el triaje necesita el mismo rigor usado en otros escenarios de múltiples víctimas, como en el texto sobre triaje en desastre.
Qué tan seguro es esto, de hecho
La percepción común de que el gas lacrimógeno solo causa dolor pasajero no resiste la revisión sistemática de Haar. En 31 estudios de 11 países, 5131 personas tuvieron lesiones documentadas; hubo 2 muertes y 58 discapacidades permanentes (Haar et al., 2017). De las 9261 lesiones contadas, 8,7 por ciento fueron graves y exigieron manejo médico profesional, 17 por ciento fueron moderadas y 74,3 por ciento fueron leves (Haar et al., 2017). Piel y ojos concentraron la mayor parte de las lesiones graves.
Factores que empeoran
Los autores señalan el tiempo de exposición prolongado, una mayor cantidad de agente y los espacios cerrados como potenciadores, además de calor, humedad y viento que dispersan el agente hacia quien no era el objetivo (Haar et al., 2017). Rothenberg y colegas refuerzan el riesgo en quienes ya tienen enfermedad crónica y piden reevaluar el riesgo para la salud a la luz de los mecanismos TRPV1 y TRPA1 (Rothenberg et al., 2016).
Limitaciones que la propia revisión declara
Haar esperaba heterogeneidad y límites de calidad que impedirían un metaanálisis agrupado o una comparación directa entre agentes; la síntesis es descriptiva (Haar et al., 2017). Las cifras de gravedad describen lo que se publicó en estudios seleccionados, y no el riesgo de toda exposición en campo. La revisión tampoco permite decir cuál agente es "más seguro" en términos absolutos, porque los contextos, las concentraciones y el modo de dispersión cambian entre países y fabricantes (Haar et al., 2017).

Quién corre más riesgo
Carenzo y colegas destacan a lactantes, personas mayores y personas con asma entre los grupos en los que la lesión por agentes de control de multitudes puede ser más grave (Carenzo et al., 2026). El niño pequeño tiene vías aéreas de menor calibre y menos reserva; el razonamiento se acerca al de otros traumas en conflicto, tratado en el texto sobre niño herido en la guerra. Quien ya vive con asma o con hiperreactividad bronquial merece observación respiratoria más prolongada, en el mismo espíritu de la alerta sobre quién se descompensa primero en el humo de incendio y aire malo.
Exposición repetida y síntomas que persisten
En Portland, en 2020, un cuestionario web con muestra de conveniencia de 2257 adultos que relataron exposición reciente a gas lacrimógeno encontró molestia física o psicológica en 93,8 por ciento, con 93,3 por ciento inmediatamente después de la exposición y 86,1 por ciento en los días siguientes (Torgrimson-Ojerio et al., 2021). Hubo tendencia positiva entre el número de días de exposición y la mayor parte de las molestias tardías (Torgrimson-Ojerio et al., 2021). Los autores señalan como límites la muestra de conveniencia, la exposición simultánea a otros medios de fuerza y la ausencia de corrección para comparaciones múltiples.
Arbak y colegas compararon 93 hombres con exposición frecuente a gas lacrimógeno y 55 controles. La tos con esputo por más de tres meses fue más citada en el grupo expuesto, 24,7 por ciento contra 11,3 por ciento, pero sin significancia estadística (P mayor que 0,05), lo que hace esa diferencia no concluyente (Arbak et al., 2014). En el subgrupo de fumadores, la media del FEV1/FVC fue de 81,7 por ciento en los expuestos contra 84,1 por ciento en los controles fumadores, y el flujo espiratorio medio previsto también fue menor en los fumadores expuestos, ambos con significancia estadística (Arbak et al., 2014). El diseño no establece causalidad, y los autores hablan de riesgo aumentado de bronquitis crónica.
Llamadas a centros de toxicología
Nogee y colegas analizaron 107149 llamadas por lacrimógenos al National Poison Data System entre 2000 y 2021. El OC respondió por 76,5 por ciento; las personas de 19 años o menos respondieron por 62 por ciento de las llamadas; los adultos a partir de 20 años tuvieron más probabilidad de efecto clínico mayor (odds ratio 3,03; intervalo de confianza de 95 por ciento de 1,91 a 4,81, adultos versus personas de 19 años o menos) (Nogee et al., 2023). Exposiciones escolares y el acceso de niños a aerosoles mal guardados aparecen entre los escenarios. Esto cambia la anamnesis. Preguntas útiles, por síntesis nuestra a partir de Nogee, Carenzo y Haar:
- ¿Hubo nube en calle abierta, pasillo, patrulla u otro espacio cerrado?
- ¿Hubo impacto de cartucho en la cara, el ojo o la cabeza?
- ¿Hay asma, niño pequeño o persona mayor en el grupo atendido?
- En casa, ¿hay aerosol de defensa personal al alcance de un niño (Nogee et al., 2023; Carenzo et al., 2026; Haar et al., 2017)?
La decisión en urgencias: descontaminar antes de complicar
Carenzo resume el cuidado de los irritantes químicos en urgencias en descontaminación y soporte (Carenzo et al., 2026). Quiroga-Garza detalla el comienzo: proteger al equipo con gafas, mascarilla y delantal; sacar al paciente del suelo; tratar en un área bien ventilada, porque las partículas se acumulan (Quiroga-Garza et al., 2023). Schep coloca la salida del área contaminada y el aire fresco como prioridad y afirma que no hay antídoto (Schep et al., 2015).
La lógica de quitar la ropa y lavar antes de esparcir el agente por el servicio se parece a la descontaminación descrita en el texto de la bomba sucia, aunque el contaminante sea otro. La vía aérea que preocupa en la quemadura y humo también entra en el diferencial cuando hay tos persistente, hipoxemia o historia de espacio cerrado.
Una secuencia posible
La secuencia a continuación es síntesis nuestra, a partir de las fuentes anteriores, y necesita el protocolo local:
- Proteger al equipo y llevar al paciente a un área ventilada, lejos de la nube.
- Retirar ropa y lentes de contacto contaminados y guardarlos de modo que no reexpongan a nadie.
- Irrigar ojos y piel con agua o solución fisiológica en abundancia; evitar frotar; no usar leche, antiácido ni otras soluciones alcalinas caseras.
- Evaluar vía aérea, frecuencia respiratoria, oxigenación y lesión ocular con fluoresceína cuando el dolor o la visión no mejoren tras la irrigación.
- Tratar el broncoespasmo como asma aguda cuando haya sibilancias o antecedentes de asma; observar a quien estuvo en un espacio cerrado, a los niños pequeños y a quien recibió el impacto de un cartucho.

Capacidad del servicio
Los eventos en la calle pueden traer muchos pacientes a la vez, con demanda de espacio exterior para descontaminación, cambios de ropa y protección del equipo. Esto encaja en la planificación de capacidad de brote del hospital en desastres. La ecografía y el examen a pie de cama ayudan en el trauma asociado, tema del texto sobre diagnóstico con pocos recursos.
Hallazgos cardíacos y respiratorios en un estudio reciente
Chakhunashvili y colegas hicieron un estudio observacional de casos y controles tras las protestas en Georgia a finales de 2024, con gas lacrimógeno y aerosol de pimienta mezclados con agua. Entre 69 participantes expuestos evaluados clínicamente y 31 controles, las alteraciones electrocardiográficas en la onda P, el complejo QRS y la onda T fueron más frecuentes en el grupo expuesto (Chakhunashvili et al., 2025). Las alteraciones en la capilaroscopia fueron más comunes en el grupo expuesto, sin alcanzar significancia estadística (Chakhunashvili et al., 2025). El tipo de mascarilla no se asoció con la incidencia de síntomas. Los autores describen dos cuadros respiratorios clínicamente ligados a la exposición y piden más estudios a largo plazo.
La lectura siguiente es síntesis nuestra: un ECG de ingreso tiene sentido cuando hay dolor torácico, palpitaciones o exposición intensa y prolongada, pero el estudio no valida el cribado electrocardiográfico universal. El diseño observacional y la muestra clínica seleccionada limitan la extrapolación.
Diferencial en urgencias: más allá del irritante
En la atención, la nube de irritante convive con trauma contuso, proyectiles de impacto cinético, dispositivos sonoros y, a veces, fuego. Carenzo organiza urgencias en disturbios civiles justamente porque cada arma de control de multitudes produce un patrón propio, y el irritante químico es solo una pieza (Carenzo et al., 2026). El dolor torácico tras correr y el pánico pueden ser ansiedad, broncoespasmo o, menos veces, el tipo de alteración electrocardiográfica descrita en el estudio georgiano (Chakhunashvili et al., 2025).
La lectura siguiente es síntesis nuestra. Si la historia es solo aerosol a distancia, sin impacto, el camino es descontaminación y observación respiratoria y ocular. Si hubo estampido cercano, caída o cartucho en el suelo cerca de la cara, añada la lógica de trauma y solicite estudio de imagen según el mecanismo, aunque la piel parezca poco alterada. Esa disciplina de juntar pista con pista es la misma del texto sobre signos, síntomas e historia.
Asma y el error de dar el alta demasiado pronto
Rothenberg recuerda que las personas con morbilidades crónicas tienen mayor riesgo de complicación (Rothenberg et al., 2016). Carenzo nombra el asma de forma explícita entre los grupos vulnerables (Carenzo et al., 2026). Un paciente que llega hablando y quiere irse puede empeorar cuando el broncoespasmo se establece minutos después, sobre todo si la exposición fue en un pasillo, un vehículo o un ambiente sin salida fácil, escenario que Haar asocia con más lesión (Haar et al., 2017). El paralelo con el asma de tormenta es el de reconocer a quien se descompensa por hiperreactividad cuando el aire cambia de súbito.
Lo que la descontaminación cambia en la práctica
Quiroga-Garza describe al paciente levantado del suelo y tratado en un espacio ventilado, porque las partículas se acumulan (Quiroga-Garza et al., 2023). Schep pone el aire fresco y la retirada de la zona como primer paso (Schep et al., 2015). En la piel, quitar la ropa reduce la carga que sigue liberando agente; en el ojo, la irrigación temprana busca limitar la abrasión y la cicatriz. La revisión ocular advierte que el retraso en la irrigación entró en la historia de al menos un caso con pérdida permanente de agudeza (Quiroga-Garza et al., 2023).
Lentes de contacto y ropa
Por síntesis nuestra, alineada con el principio de retirar lo que retiene al agente: las lentes de contacto salen antes o durante la irrigación, y la ropa va a una bolsa cerrada lejos del área limpia. El equipo cambia los guantes después de manipular pertenencias contaminadas. Estos detalles rara vez aparecen como desenlace en los estudios, pero son lo que impide la reexposición del próximo paciente y del profesional.
Cuándo llamar a oftalmología y neumología
Jara Bravo documentó abrasión corneal en 9,8 por ciento de la muestra y visión afectada en más de la mitad (Jara Bravo et al., 2025). Haar mostró que ojo y piel concentran las lesiones graves (Haar et al., 2017). La indicación de evaluación especializada, por síntesis nuestra, corresponde cuando hay abrasión extensa, hipopión o microhipema, dolor desproporcionado tras la irrigación, caída de la agudeza visual, o sibilancias e hipoxemia que no ceden al broncodilatador. En el cuestionario de Portland con 2257 adultos (Torgrimson-Ojerio 2021), 54,6 por ciento buscaron o pretendían buscar atención médica o de salud mental (Torgrimson-Ojerio et al., 2021), lo que recuerda que el impacto no termina en la puerta de urgencias.
Estudios en resumen
| Estudio | Diseño | Población | Hallazgo principal |
|---|---|---|---|
| Haar, 2017 | Revisión sistemática PRISMA | 31 estudios, 11 países | Lesiones graves, muertes y discapacidades permanentes documentadas (Haar et al., 2017) |
| Quiroga-Garza, 2023 | Revisión de la superficie ocular | Literatura sobre CS, CN y OC en el ojo | Manejo actual: descontaminación y soporte; sin terapia específica (Quiroga-Garza et al., 2023) |
| Torgrimson-Ojerio, 2021 | Corte transversal por cuestionario | 2257 adultos en Portland | Molestias físicas y psicológicas inmediatas y en los días siguientes (Torgrimson-Ojerio et al., 2021) |
| Jara Bravo, 2025 | Corte transversal retrospectivo | 112 expuestos en Santiago | Ojo, garganta, respiración y piel lideran los efectos de corto plazo (Jara Bravo et al., 2025) |
| Nogee, 2023 | Análisis de centro de toxicología | 107149 llamadas en EE. UU. | OC predominante; muchos jóvenes; efectos mayores más en adultos (Nogee et al., 2023) |
| Carenzo, 2026 | Revisión narrativa | Urgencias en disturbios civiles | Descontaminación y soporte; cuidado con asma, lactantes y personas mayores (Carenzo et al., 2026) |
Fuentes: datos de Haar et al., 2017, Quiroga-Garza et al., 2023, Torgrimson-Ojerio et al., 2021, Jara Bravo et al., 2025, Nogee et al., 2023 y Carenzo et al., 2026.
Cómo NEXO ayuda a entrenar este razonamiento
En NEXO, el caso del día es ficticio, con presentación clínica real y hasta seis pistas progresivas, y tú propones el diagnóstico buscando el código en la CIE-10. Separar la irritación pasajera de la lesión ocular o respiratoria que pide observación es el mismo ejercicio de juntar signos, síntomas e historia que aparece en el texto sobre Signos, síntomas e historia: cómo interpretar lo que trae el paciente.
Los límites de uso del juego están descritos en la página de economía de NEXO. Si investigas la enseñanza del razonamiento clínico, la página para Researcher explica cómo entrar en contacto. Los profesionales que escriben o revisan casos encuentran información en Curator y en Creators, y las instituciones pueden conocer la propuesta en la página para alianzas.
Preguntas frecuentes
¿Gas lacrimógeno y spray de pimienta son lo mismo?
El CS es un agente sintético que suele dispersarse en nube; el OC es extracto de pimienta, común en los sprays. Los dos irritan ojo, piel y vías aéreas por canales TRP diferentes (Quiroga-Garza et al., 2023; Rothenberg et al., 2016).
¿Se necesita antídoto?
Las fuentes revisadas describen ausencia de antídoto específico; el cuidado es descontaminación y soporte (Schep et al., 2015; Quiroga-Garza et al., 2023).
¿Agua, leche o antiácido en los ojos?
La revisión ocular recomienda irrigación con agua o solución fisiológica durante 15 a 20 minutos (Quiroga-Garza et al., 2023), y la revisión de urgencias habla de irrigación abundante con agua (Carenzo et al., 2026). Una serie citada en la revisión ocular trató pacientes con leche y antiácido, pero eso no es la recomendación: las soluciones alcalinas caseras no sustituyen el agua ni la solución fisiológica.
¿A quién observar por más tiempo?
Por síntesis nuestra, alineada con Carenzo y Haar: quien estuvo en un espacio cerrado, niño pequeño, persona con asma, quien recibió impacto de cartucho en la cabeza o en el ojo, y quien mantiene dolor ocular, visión borrosa, sibilancias o hipoxemia tras la irrigación (Carenzo et al., 2026; Haar et al., 2017).
¿La exposición repetida deja secuela pulmonar?
Arbak encontró más síntomas respiratorios y reducción de algunos índices en fumadores expuestos, e interpretó riesgo de bronquitis crónica, con un diseño que no prueba causalidad; la diferencia en la tos crónica no alcanzó significancia (Arbak et al., 2014). Portland mostró molestias que duran días después de la exposición, en una muestra de conveniencia (Torgrimson-Ojerio et al., 2021).
Mensajes para llevar a casa
- CS, CN y OC irritan por TRPV1 y TRPA1; la clínica comienza en segundos y se concentra en ojo, piel y vías aéreas.
- La mayor parte de las lesiones es leve, pero la revisión sistemática documenta lesiones graves, discapacidades y muertes, sobre todo con proyectil, espacio cerrado y exposición prolongada (Haar et al., 2017).
- Asma, edad extrema y trauma por cartucho cambian la observación (Carenzo et al., 2026).
- No existe antídoto específico: proteger al equipo, ventilar, retirar la ropa e irrigar (Schep et al., 2015; Quiroga-Garza et al., 2023).
- El dolor ocular o respiratorio que no cede tras la irrigación pide una revaluación dirigida, y no un alta por "solo gas".
Juega el caso del día en NEXO y entrena el razonamiento con pistas progresivas.
Referencias
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- Quiroga-Garza ME, Ruiz-Lozano RE, Azar NS, et al. Noxious effects of riot control agents on the ocular surface: Pathogenic mechanisms and management. Front Toxicol. 2023;5:1118731. [PubMed](https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/36733462/).
- Rothenberg C, Achanta S, Svendsen ER, Jordt SE. Tear gas: an epidemiological and mechanistic reassessment. Ann N Y Acad Sci. 2016;1378(1):96-107. [PubMed](https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/27391380/).
- Torgrimson-Ojerio BN, Mularski KS, Peyton MR, et al. Health issues among adults who reported exposure to tear gas during 2020 Portland (OR) protests. BMC Public Health. 2021;21(1):803. [PubMed](https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/33902512/).
- Carenzo L, Leuci L, Dünser M, et al. Emergency department medical care during civil unrest: a narrative review. Scand J Trauma Resusc Emerg Med. 2026;34(1):124. [PubMed](https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/42387588/).
- Jara Bravo C, Cernuda Martínez JA, Arcos González P. Short-term health effects of tear agents chlorobenzylidenemalononitrile and oleoresin capsicum during the civil riots of Santiago. Toxicol Res. 2025;41(3):291-301. [PubMed](https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40291112/).
- Nogee D, Therriault C, Yeh M, et al. Monitoring trends in lacrimator exposures using the National Poison Data System: 2000-2021. Clin Toxicol (Phila). 2023;61(7):543-550. [PubMed](https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/37417363/).
- Chakhunashvili K, Gunashvili G, Jobava N, et al. Collateral damage: Cardiovascular and respiratory implications of tear gas deployment during peaceful protest. Toxicol Rep. 2025;15:102166. [PubMed](https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/41377027/).
- Schep LJ, Slaughter RJ, McBride DI. Riot control agents: the tear gases CN, CS and OC-a medical review. J R Army Med Corps. 2015;161(2):94-99. [PubMed](https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/24379300/).
- Arbak P, Baser I, Kumbasar OO, et al. Long term effects of tear gases on respiratory system: analysis of 93 cases. ScientificWorldJournal. 2014;2014:963638. [PubMed](https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/25152930/).


