Discapacidad en desastres: evacuación y refugio

Índice
- Por qué las personas con discapacidad mueren más en desastres
- Aviso y comunicación accesibles
- Evacuación y transporte
- Triaje y atención de trauma
- Albergue accesible
- Recuperación y salud mental
- Qué orientar, con la OMS como eje
- Cómo NEXO ayuda a entrenar este razonamiento
- Preguntas frecuentes
- Mensajes clave
- Referencias
En un caso ficticio, un hombre de 58 años con lesión medular torácica llega a un albergue dos días después de una inundación. Usa una silla de ruedas motorizada y vive solo. El agua entró en la planta baja del edificio, el ascensor se detuvo y él esperó casi un día hasta que los vecinos lo bajaron por las escaleras. La silla motorizada se quedó atrás, junto con el cargador y el cojín. En el albergue, recibe una colchoneta en el suelo, cerca de la puerta. El baño tiene un escalón. En el triaje de llegada, el equipo anota "sin quejas", porque él no refiere dolor.
La escena reúne casi todas las fallas que describe la literatura. La Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que las personas con discapacidad deben ser consideradas en la prevención y la respuesta a emergencias de salud porque tienen más probabilidad de verse afectadas, de forma directa e indirecta (OMS, Disability). La misma organización muestra que el riesgo no viene solo del cuerpo: viene de avisos que no llegan, de transporte que no existe, de albergues con escalones y de decisiones tomadas por quienes no ven a esas personas.
Este texto usa las publicaciones de la OMS como eje y reúne revisiones de varios continentes para responder a dos preguntas: por qué las personas con discapacidad mueren más y se recuperan peor después de desastres, y qué cambia en el triaje y en el albergue para reducir esa diferencia.
Puntos principales
- Cerca de 1,3 mil millones de personas, o el 16 por ciento de la población mundial, viven con discapacidad significativa (OMS, Disability).
- En el terremoto y tsunami de 2011 en Japón, la tasa de mortalidad entre las personas con discapacidad registradas por el gobierno fue de 2,06 por ciento, el doble del 1,03 por ciento de la población general (OMS, Guidance Note, 2013).
- La OMS advierte que las actitudes negativas hacia la discapacidad pueden afectar de forma significativa las decisiones sobre quién tiene prioridad en una emergencia (OMS, Guidance Note, 2013).
- Albergues sin rampas y sin baños accesibles, además de discriminación y violencia dentro de ellos, aparecen de forma repetida en la literatura (Nguyen-Trung et al., 2025).
- En un estudio citado en una revisión sobre inundaciones en la Australia rural, las personas con discapacidad tuvieron más interrupción del acceso a cuidados de salud y más desplazamiento por más de seis meses que las demás (Del Prete et al., 2025).
- Por qué las personas con discapacidad mueren más en desastres
- Aviso y comunicación accesibles
- Evacuación y transporte
- Triaje y atención de trauma
- Albergue accesible
- Recuperación y salud mental
- Qué orientar, con la OMS como eje
- Cómo NEXO ayuda a entrenar ese razonamiento
- Preguntas frecuentes
- Take-home messages
Por qué las personas con discapacidad mueren más en desastres
La discapacidad, en la definición adoptada por la OMS, nace de la interacción entre una condición de salud y el entorno: barreras físicas, de comunicación y de actitud. La nota descriptiva de la organización recuerda que algunas personas con discapacidad mueren hasta 20 años antes que la población general y tienen el doble de riesgo de depresión, asma, diabetes y ACV (OMS, Disability). Ese punto de partida ya es desfavorable antes de cualquier inundación o terremoto.
El desastre amplifica esa desventaja. La nota técnica de la OMS sobre discapacidad y gestión de riesgos en emergencias describe tres mecanismos centrales: la persona puede perder dispositivos de asistencia, como gafas, audífonos y ayudas para la movilidad, puede quedarse sin medicamentos y puede ser dejada atrás cuando la comunidad evacua (OMS, Guidance Note, 2013). La cifra japonesa de 2011, con mortalidad dos veces mayor entre las personas registradas con discapacidad, ilustra el resultado.
La revisión de Peek y Stough, escrita desde la perspectiva de la vulnerabilidad social, organiza los factores para niños con discapacidad: pobreza, mayor exposición al riesgo, separación de cuidadores y sobrecarga de los padres. Las autoras estiman 200 millones de niños con discapacidad en el mundo y argumentan que pueden tener desenlaces peores en desastres a menos que haya protecciones específicas (Peek y Stough, 2010). Es una síntesis conceptual, que extrapola de estudios con otros grupos, y por eso habla de riesgo probable, y no de efecto medido.
Invisibilidad antes del desastre
La OMS señala la invisibilidad como problema de base: las personas con discapacidad muchas veces no son identificadas en los registros comunitarios ni en los sistemas de registro de personas desplazadas (OMS, Guidance Note, 2013). Quien no aparece en el registro queda fuera de la lista de transporte y de las visitas.
Un estudio en Assam, en la India, mostró cómo esa distancia se mantiene incluso cuando la política existe. Los autores recuerdan que los simulacros y las alertas en general no son accesibles, que faltan registro y mapeo de las personas con discapacidad y que los servicios de socorro, como agua, saneamiento y albergue, rara vez son adaptados; en Assam, encontraron un desajuste entre las directrices de reducción del riesgo de desastres y lo que se hace en la práctica, con la respuesta a las inundaciones apoyada en saberes locales, y no en medidas institucionales (Doll et al., 2025).
La discapacidad que crea el desastre
El desastre también produce nuevas discapacidades. La OMS cita datos de algunos países que sugieren que hasta un cuarto de las discapacidades puede estar asociado a lesiones y violencia, y describe que los desastres causan fracturas, quemaduras, lesiones medulares, amputaciones y traumatismos craneales, con posibles limitaciones físicas, cognitivas, sensoriales y psicológicas después (OMS, Guidance Note, 2013). La revisión de Stough y colaboradores sobre niños cita el mismo fenómeno: los desastres aumentan la incidencia de discapacidad (Stough et al., 2017). Quien organiza la respuesta necesita pensar en dos poblaciones: quienes ya vivían con discapacidad y quienes pasan a vivir con ella a partir del evento.
Aviso y comunicación accesibles
El primer eslabón de la cadena es saber que el peligro está llegando. Peek y Stough describen que las personas con discapacidad pueden no recibir o no entender avisos y alertas, y que las personas ciegas o sordas muchas veces no reciben a tiempo los mensajes de alerta (Peek y Stough, 2010). La revisión rápida de Nguyen-Trung y colaboradores, que reunió 33 estudios y entrevistas en Vietnam, detalla el problema por tipo de discapacidad: quien tiene discapacidad auditiva pierde las alertas sonoras y tiene dificultad para comunicarse con los socorristas; quien tiene discapacidad visual depende de mensajes hablados y del apoyo de otras personas (Nguyen-Trung et al., 2025).
La revisión de alcance de Matsuo y colaboradores encontró el mismo desajuste entre el medio de comunicación y la necesidad: radio para quien tiene discapacidad visual, texto para quien tiene discapacidad auditiva y recursos de localización para quien tiene doble discapacidad sensorial (Matsuo et al., 2025). La revisión sobre países en desarrollo de Uddin y colaboradores añade que gafas, audífonos y sillas de ruedas facilitan el acceso al aviso y a la evacuación (Uddin et al., 2024).
La OMS enumera formatos que ayudan a que el mensaje llegue a todos: lengua de señas, imágenes y lenguaje sencillo, hablar despacio y demostrar la acción esperada, audio para quien no ve, braille y letras grandes (OMS, Guidance Note, 2013). Usar más de un canal para la misma alerta evita que alguien dependa de un solo sentido.
Para la persona con discapacidad intelectual, la dificultad puede estar en comprender lo que está pasando. Rohwerder describe que estas personas pueden angustiarse en la emergencia y que las sirenas, las luces intermitentes y la presencia de desconocidos y de socorristas pueden entorpecer, en lugar de ayudar, la evacuación (Rohwerder, 2026). Explicar con calma y anticipar lo que va a pasar forma parte del cuidado.
Evacuación y transporte
Salir de casa a tiempo depende del transporte, de la ayuda y de un camino sin obstáculos. La OMS registra que el transporte inaccesible es 15 veces más difícil para las personas con discapacidad que para las demás (OMS, Disability). En el desastre, esa barrera cotidiana se vuelve una cuestión de supervivencia.
La revisión de Matsuo y colaboradores reunió 20 estudios sobre evacuación de poblaciones vulnerables e identificó un problema recurrente: la dependencia de cuidadores que también fueron afectados por el evento, lo que retrasa la salida (Matsuo et al., 2025). Los autores relatan que el 41 por ciento de las personas mayores que se quedaron atrás en el huracán Katrina citaron la falta de transporte como principal motivo, que las personas dependientes de ventilador necesitaban vehículos equipados, en general escasos en la emergencia, y sugieren alianzas con servicios de transporte adaptado.
La revisión de Del Prete y colaboradores, con 98 estudios sobre inundaciones en países de ingresos altos, relata que cerca de 700 ascensores detenidos durante el huracán Sandy dejaron a residentes con discapacidad atrapados en sus edificios (Del Prete et al., 2025). La misma revisión encontró personas que decidieron no evacuar porque sabían que los refugios no eran accesibles.
Lesión medular y movilidad reducida
La revisión narrativa de Shah y colaboradores, con 12 artículos sobre lesión medular y eventos climáticos, describe riesgos que van más allá del desplazamiento (Shah et al., 2026). La persona con lesión medular tiene termorregulación alterada y puede presentar disreflexia autonómica. Los cortes de energía agotan la batería de las sillas motorizadas, el agua daña las sillas de ruedas y los escombros bloquean el camino. Los autores destacan que la sensación de estar preparado no corresponde a la preparación real, con una mediana de 3 sobre 10 en uno de los estudios, y que la mayor parte de la investigación proviene del Norte Global.
La misma revisión cita una encuesta global de la oficina de las Naciones Unidas para la reducción del riesgo de desastres en la que solo el 26 por ciento de las personas con discapacidad dijo que podría evacuar de inmediato, y el 84 por ciento no tenía un plan personal de preparación (Shah et al., 2026). Es una cita secundaria, y el dato proviene de autorreporte.
Quién cuida a quién
La separación entre la persona con discapacidad y su cuidador es un riesgo en sí mismo. Peek y Stough señalan la separación de cuidadores como factor de vulnerabilidad para niños (Peek y Stough, 2010), y la revisión de Uddin y colaboradores asocia esa separación con estrés postraumático y depresión (Uddin et al., 2024). La OMS orienta reunir a la persona con su cuidador lo antes posible (OMS, Guidance Note, 2013).
Los registros de experiencias anteriores refuerzan la alerta. Peek y Stough citan reportajes sobre personas con discapacidad física y cognitiva dejadas atrás en las inundaciones de 2000 en Mozambique y Zimbabue (Peek y Stough, 2010). La revisión sobre discapacidad intelectual describe que los medicamentos y los dispositivos de asistencia muchas veces quedan en casa en la prisa de la salida (Rohwerder, 2026).

Triaje y atención de trauma
Los algoritmos de triaje con múltiples víctimas, como START y SALT, clasifican por la gravedad fisiológica. El riesgo para la persona con discapacidad está en otro lugar: en el juicio humano que acompaña a cualquier algoritmo. La nota técnica de la OMS afirma que las actitudes negativas hacia la discapacidad pueden afectar de forma significativa las decisiones sobre quién tiene prioridad durante emergencias (OMS, Guidance Note, 2013).
Hay señales concretas de ese sesgo. En la pandemia de covid-19, Rohwerder relata quejas sobre criterios de triaje y órdenes de no reanimar aplicadas a personas con discapacidad intelectual (Rohwerder, 2026). La nota descriptiva de la OMS recuerda que la resolución WHA74.8 pide protección igual para las personas con discapacidad en emergencias de salud (OMS, Disability).
En la práctica, el criterio sigue siendo la condición clínica actual, y la discapacidad previa no debe, por sí misma, rebajar la prioridad. Vale preguntar cómo se desplazaba y se comunicaba la persona antes del evento, recordar que la persona sorda puede tener dificultad para comunicarse con los socorristas (Nguyen-Trung et al., 2025) y reunir a la persona con su cuidador lo antes posible (OMS, Guidance Note, 2013).
Trauma, lesión medular y rehabilitación
El anexo de trauma de la nota técnica de la OMS trae orientaciones directas para los equipos de atención a múltiples víctimas (OMS, Guidance Note, 2013). El equipo debe estar entrenado para reconocer la lesión medular y el traumatismo craneoencefálico, movilizar y transportar con seguridad a quien tiene lesión medular y derivar las lesiones catastróficas a servicios capaces de tratarlas. La prevención de lesiones por presión y de infección urinaria entra en la rutina desde el primer día, así como la presencia de profesionales de rehabilitación en los equipos de emergencia y el suministro de sillas de ruedas y muletas.
El mismo anexo pide orientaciones de cuidado de heridas en lenguaje sencillo (OMS, Guidance Note, 2013). Para el paciente del caso, eso significa examinar la piel, preguntar por el catéter y por el hábito intestinal y recordar que puede no sentir una lesión en formación. La capacidad de respuesta del hospital ante un brote debe incluir camas y equipos para quienes tienen movilidad reducida.
Albergue accesible
El albergue es el lugar donde la desigualdad aparece de forma más visible. La revisión de Nguyen-Trung y colaboradores describe albergues sin rampas y sin baños accesibles, además de relatos de discriminación y de violencia sexual contra personas con discapacidad en esos espacios (Nguyen-Trung et al., 2025). Peek y Stough también señalaban la falta de albergues accesibles entre los problemas que enfrentan los niños con discapacidad y sus familias (Peek y Stough, 2010).
Para familias de personas con discapacidad intelectual, el albergue puede ser un problema en sí mismo. Rohwerder describe que, en Estados Unidos y en Japón, los albergues colectivos resultaron difíciles de soportar para niños con discapacidad intelectual, con padres preocupados por el comportamiento de sus hijos y la reacción de los demás, que esas familias pueden sufrir estigma y discriminación en los albergues y que, en Vietnam y en Vanuatu, los cuidadores evitaron los centros de evacuación por estigma, privacidad y seguridad (Rohwerder, 2026).
La OMS orienta que los albergues y los servicios de salud sigan el diseño universal, estén preparados antes de la emergencia y que la reconstrucción aproveche la oportunidad para reconstruir mejor (OMS, Guidance Note, 2013). El anexo de evaluación de la nota sugiere preguntas sencillas para quien coordina un albergue:
- ¿El albergue es accesible para quien usa silla de ruedas o camina con dificultad?
- ¿Los baños y las áreas de ducha son accesibles?
- ¿Hay combustible u otra forma de calefacción para quien tiene dificultad para regular la temperatura del cuerpo?
- ¿Los servicios de salud llegan a quienes están en el albergue, en campamentos y en instituciones?
- ¿Alguien visitó las instituciones de la zona para verificar si hay personas olvidadas o abandonadas?
La nota técnica también enumera insumos que suelen faltar: medicamentos para epilepsia, diabetes tipo 1, psicosis y depresión, colchones, almohadas, cuñas, catéteres y dispositivos de asistencia (OMS, Guidance Note, 2013). La continuidad de tratamientos que mantienen la vida, como insulina, diálisis y oxígeno, es tema de otro texto del blog sobre enfermedades crónicas en el desastre. Aquí el punto es que una colchoneta en el suelo puede ser inutilizable para quien no puede levantarse de ella.
Barreras por tipo de discapacidad
La tabla resume las barreras descritas en las fuentes y las respuestas que la OMS y las revisiones sugieren para el albergue y el triaje.
| Tipo de discapacidad | Principal barrera descrita | Qué hacer en el albergue y en el triaje | Fuente |
|---|---|---|---|
| Física o de movilidad | Obstáculos, espacios estrechos, ascensores detenidos, sillas dañadas | Rutas y baños accesibles, colchón elevado, recarga de sillas motorizadas, prevención de lesiones por presión | Nguyen-Trung et al., 2025; Del Prete et al., 2025; Shah et al., 2026 |
| Lesión medular | Termorregulación alterada, disreflexia autonómica, pérdida de energía eléctrica | Control de la temperatura, atención a síntomas autonómicos, transporte seguro | Shah et al., 2026; OMS, 2013 |
| Auditiva | Alertas sonoros, comunicación con los socorristas, pérdida del audífono | Avisos visuales y escritos, lengua de señas, reposición del audífono | Nguyen-Trung et al., 2025; OMS, 2013 |
| Visual | Mensajes solo visuales, dependencia de apoyo, pérdida de las gafas o del bastón | Avisos en audio, orientación del espacio, acompañante | Nguyen-Trung et al., 2025; Uddin et al., 2024 |
| Intelectual o cognitiva | Comprensión de los eventos, sufrimiento y agitación, ambiente ruidoso | Lenguaje sencillo, espacio más tranquilo, presencia del cuidador | Rohwerder, 2026; Nguyen-Trung et al., 2025 |
| Psicosocial | Interrupción del tratamiento, riesgo de negligencia en instituciones | Continuidad de los medicamentos, visitas regulares a instituciones | OMS, 2013 |
La revisión de Nguyen-Trung y colaboradores recuerda que la literatura se concentró en discapacidades de movilidad, lo que deja a las demás con menos evidencia (Nguyen-Trung et al., 2025). La tabla refleja esa asimetría.

Recuperación y salud mental
La desigualdad continúa después de que el agua baja. La revisión de Rohwerder describe que las personas con discapacidad intelectual pueden enfrentar barreras importantes para la recuperación a largo plazo: el acceso a medicamentos y a servicios de rehabilitación puede interrumpirse, los niños que dejan de ir a la escuela pueden perder el progreso que venían logrando, y la muerte, la lesión o el desplazamiento de familiares y cuidadores exige una nueva red de apoyo y cuidado con el duelo (Rohwerder, 2026).
Los datos cuantitativos de inundaciones apuntan en la misma dirección. Del Prete y colaboradores citan un estudio en la Australia rural en el que las personas con discapacidad, comparadas con las demás, tuvieron más interrupción del acceso a cuidados de salud, con razón de momios de 3,98 (intervalo de confianza del 95 por ciento de 2,82 a 5,60), y más desplazamiento por más de seis meses, con razón de momios de 3,78 (intervalo de 2,18 a 6,55) (Del Prete et al., 2025). En el mismo estudio, el estrés postraumático fue cerca de tres veces más probable entre personas con discapacidad. Es una población específica, y los autores de la revisión observan que la evidencia que vincula la evaluación de vulnerabilidad con las decisiones de albergue todavía es limitada.
Niños con discapacidad
La revisión de Stough, Ducy y Kang sobre niños con discapacidad expuestos a desastres o terrorismo reconoce que los estudios sobre efectos psicológicos en este grupo son muy escasos y que la evidencia sobre terapias para trauma es limitada (Stough et al., 2017). Con esa salvedad, los autores destacan el papel de la escuela y de los profesores en la recuperación, citan el estigma y las condiciones de salud como factores que la comprometen y recuerdan que el estrés postraumático puede presentarse de forma diferente en niños con discapacidad intelectual. Los autores observan además que casi todos los estudios en este grupo se basan solo en el relato de los padres o cuidadores.
La misma revisión menciona que las deficiencias de salud previas se asociaron con mayor mortalidad en terremotos (Stough et al., 2017). Rohwerder describe, para personas con discapacidad intelectual, tasas mayores de mortalidad y de lesiones en terremotos que en la población general, además de dificultad para lidiar con cambios de rutina después del evento, con efecto negativo en la salud mental y en el comportamiento (Rohwerder, 2026).
Apoyo psicológico accesible
La OMS alerta que el riesgo de negligencia grave o abuso de personas en instituciones es extremadamente alto y orienta visitar con regularidad hospitales psiquiátricos y residencias para personas con condiciones graves de salud mental, sobre todo en la fase aguda (OMS, Guidance Note, 2013). Los primeros auxilios psicológicos después de un desastre valen para todos, pero deben ofrecerse en formatos que la persona pueda acceder, con intérprete de lengua de señas, lenguaje simple o presencia del cuidador. El texto sobre sordera y discapacidad auditiva en la formación médica discute barreras de comunicación que se repiten en la atención.
Qué orientar, con la OMS como eje
La nota técnica de la OMS recuerda que el artículo 11 de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad pide a los países todas las medidas necesarias para garantizar la protección y la seguridad de estas personas en situaciones de riesgo, incluidos los desastres naturales. La misma nota propone que las personas con discapacidad, sus apoyos y sus organizaciones representativas participen en las políticas y decisiones sobre desastres, incluida la evaluación de riesgo, y que los servicios lleguen a quienes están en albergues, campamentos e instituciones, con ajustes razonables (OMS, Guidance Note, 2013).
Para el servicio de salud y para quienes atienden, la lista práctica queda así:
- identificar en el registro de pacientes quién tiene discapacidad y qué apoyo usa, e incluir esa información en los sistemas de registro de desplazados;
- ayudar a cada paciente a armar un plan personal de preparación, con contactos, lista de medicamentos, dispositivos y cargadores;
- acordar con anticipación el transporte adaptado y quién será el cuidador de reserva;
- garantizar que la alerta llegue por más de un canal y en formato accesible;
- organizar el espacio del albergue con ruta accesible, baño adaptado y área más tranquila;
- registrar en el triaje cómo se desplazaba y cómo se comunicaba la persona antes del evento.
Del Prete y colaboradores informan que Japón trata a las personas con discapacidad como grupo prioritario de evacuación y usa registros y mapeo geográfico para localizarlas (Del Prete et al., 2025). El estudio de Assam muestra el camino inverso, en el que la inclusión prevista en las directrices no llega a la práctica y las personas con discapacidad quedan sin recursos y sin apoyo institucional (Doll et al., 2025).
Calor, clima y discapacidad
Los eventos climáticos extremos hacen el tema más urgente. Uddin y colaboradores, en una revisión de 14 artículos sobre países en desarrollo, describen mayor interrupción de la atención médica para las personas con discapacidad que para la población general y recuerdan que el acceso a gafas, audífonos y sillas de ruedas facilita el aviso y la evacuación, pero observan que la literatura aún es escasa (Uddin et al., 2024). Para las personas con lesión medular, la dificultad de regular la temperatura hace que las olas de calor y los cortes de energía sean especialmente peligrosos (Shah et al., 2026). El efecto del calor sobre las enfermedades neurológicas aparece en el texto sobre calor y cerebro, y el cuidado de las gestantes en el texto sobre calor extremo en la gestación.
Volviendo al caso
El hombre del inicio llegó al albergue sin la silla motorizada, sin el cojín y sin referir dolor, y fue clasificado como "sin quejas". Con la mirada de la OMS, la evaluación cambia: preguntar cómo se desplazaba y cómo cuida la vejiga y el intestino, examinar la piel de las zonas de apoyo, verificar la temperatura y los signos de disreflexia autonómica y reponer los dispositivos de asistencia (OMS, Guidance Note, 2013; Shah et al., 2026).
Necesita un colchón elevado, acceso a un baño sin escalón y una silla de ruedas prestada hasta recuperar la suya. El registro en el censo de desplazados debe anotar la discapacidad, para que el equipo de rehabilitación y el transporte adaptado lo encuentren. La demora de un día para salir del edificio es un dato para la preparación de la próxima temporada de lluvias.
Cómo NEXO ayuda a entrenar este razonamiento
En NEXO, el caso del día es ficticio, con presentación clínica real y hasta seis pistas progresivas, y tú propones el diagnóstico buscando el código en la CIE-10. Percibir que "sin quejas" puede esconder una lesión por presión en formación, o que la falta de respuesta a una orden puede venir de la sordera y no del deterioro de la conciencia, exige el mismo ejercicio: sopesar cada pista nueva y revisar la hipótesis, como en el entrenamiento del diagnóstico diferencial con pistas.
Los límites de uso del juego están descritos en la página de economía de NEXO. Si investigas la enseñanza del razonamiento clínico, la página para Researcher explica cómo entrar en contacto. Los profesionales que escriben o revisan casos encuentran información en Curator y en Creators, y las instituciones pueden conocer la propuesta en la página para alianzas. Buscar el código correcto en la CIE-10 completa este entrenamiento.
Preguntas frecuentes
¿Las personas con discapacidad realmente mueren más en desastres?
Los datos disponibles indican que sí. En el terremoto y tsunami de 2011 en Japón, la tasa de mortalidad entre las personas con discapacidad registradas por el gobierno fue de 2,06 por ciento, frente a 1,03 por ciento en la población general (OMS, Guidance Note, 2013). La revisión de Rohwerder sobre discapacidad intelectual también describe mayor mortalidad en terremotos (Rohwerder, 2026).
¿Por qué algunas personas con discapacidad no van al albergue?
Muchas saben que el albergue no tendrá rampa, baño accesible ni un espacio tranquilo. Del Prete y colaboradores describen personas que decidieron no evacuar por ese motivo (Del Prete et al., 2025), y Rohwerder relata familias que evitan los centros de evacuación por el estigma y el ambiente (Rohwerder, 2026).
¿La discapacidad debe cambiar la prioridad en el triaje?
El criterio debe ser la condición clínica actual, y la discapacidad previa por sí sola no indica gravedad ni mal pronóstico. La OMS advierte que las actitudes negativas pueden distorsionar las decisiones de priorización (OMS, Guidance Note, 2013), y la resolución WHA74.8 pide protección igual en emergencias (OMS, Disability).
¿Qué necesita tener un albergue para recibir a personas con discapacidad?
Rutas y baños accesibles, comunicación en más de un formato, colchones y almohadas, catéteres y dispositivos de asistencia, medicamentos de uso continuo y acceso a servicios de salud y rehabilitación, según la nota técnica de la OMS (OMS, Guidance Note, 2013).
¿Existe evidencia sobre el tratamiento del trauma psicológico en niños con discapacidad?
La evidencia es escasa. La revisión de Stough y colaboradores afirma que los estudios sobre efectos psicológicos en niños con discapacidad son muy escasos y que la evidencia sobre terapias para trauma en ese grupo es limitada (Stough et al., 2017).
Mensajes clave
- Considere la discapacidad un factor de riesgo en el desastre, porque la OMS muestra que esas personas se ven más afectadas, de forma directa e indirecta (OMS, Disability).
- Identifique antes del evento quién tiene discapacidad y qué apoyo usa, y lleve esa información al registro de damnificados (OMS, Guidance Note, 2013).
- Envíe alertas por más de un canal y en formato accesible (Matsuo et al., 2025).
- En el triaje, evalúe la condición clínica actual y pregunte cómo la persona se desplazaba y se comunicaba antes (OMS, Guidance Note, 2013).
- Prepare albergues con ruta y baño accesibles, dispositivos de asistencia y un espacio más tranquilo (Nguyen-Trung et al., 2025).
- Acompañe la recuperación durante meses, porque el acceso a la atención de salud y a la vivienda sigue comprometido por más tiempo en personas con discapacidad (Del Prete et al., 2025).
Referencias
- World Health Organization. Disability. Nota descriptiva, 7 de marzo de 2023. [Texto completo](https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/disability-and-health).
- World Health Organization. Guidance Note on Disability and Emergency Risk Management for Health. Ginebra: WHO; 2013. [Texto completo](https://www.who.int/publications/i/item/guidance-note-on-disability-and-emergency-risk-management-for-health).
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- Peek L, Stough LM. Children with disabilities in the context of disaster: a social vulnerability perspective. Child Dev. 2010;81(4):1260-70. [PMID 20636694](https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/20636694/). DOI 10.1111/j.1467-8624.2010.01466.x.
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- Matsuo Y, Kietzman K, Hays RD, Song Y. Evacuation and transportation barriers among vulnerable populations in natural hazard-related disasters: a scoping review. Int J Environ Res Public Health. 2025;22(11):1680. [PMID 41302625](https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/41302625/). DOI 10.3390/ijerph22111680.
- Del Prete C, et al. Understanding vulnerability to flood-induced disasters: a scoping review on at-risk individuals and evacuation challenges. BMC Health Serv Res. 2025;26(1):171. [PMID 41413884](https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/41413884/). DOI 10.1186/s12913-025-13898-w.
- Doll V, Vij S, Warner J. How inclusive is disaster risk reduction? Perceptions and predicaments of persons with disabilities during disaster in Assam, India. Disasters. 2025;49(4):e12693. [PMID 40616303](https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40616303/). DOI 10.1111/disa.12693.
- Rohwerder B. Crisis affected people with intellectual disabilities: experiences of conflict, natural hazard related disaster, and public health emergencies. Front Psychiatry. 2026;17:1844950. [PMID 42519197](https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/42519197/). DOI 10.3389/fpsyt.2026.1844950.
- Shah I, McLean M, Rahman K. Impacts of a changing climate and adverse weather events on individuals with spinal cord injury: a narrative review. J Clim Chang Health. 2026;28:100678. [PMID 42109690](https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/42109690/). DOI 10.1016/j.joclim.2026.100678.
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