RCP 2025: cambios en el soporte vital avanzado

Índice
- Qué es la Parte 9 y por qué importa
- Acceso vascular: vena primero, intraóseo después
- Medicamentos: epinefrina y lo que salió de la lista
- Descargas: energía, recurrencia y las nuevas estrategias
- Vía aérea: tubo, dispositivo supraglótico y capnografía
- Monitorización y la decisión de parar
- Arritmias cerca de la parada
- Cómo NEXO ayuda a entrenar ese razonamiento
- Preguntas frecuentes
- Mensajes para llevar
- Referencias
Son las tres de la mañana cuando el equipo de urgencias recibe a un hombre de 58 años que se desplomó en la sala de espera. El monitor muestra fibrilación ventricular. La primera descarga sale en menos de un minuto, las compresiones se reanudan, y dos minutos después el ritmo sigue igual. La enfermera pregunta si puede administrar epinefrina por el tubo, porque la vena todavía está difícil. El residente recuerda que en el examen de 2020 eso se aceptaba. La respuesta cambió.
En octubre de 2025, la American Heart Association publicó la Parte 9 de sus directrices de reanimación, dedicada al soporte vital avanzado en el adulto (Wigginton et al., 2025). El texto reorganiza el acceso vascular, abandona la vía endotraqueal para los medicamentos, crea reglas formales para terminar la reanimación y trata con más cautela la fibrilación ventricular que vuelve después de la descarga. Algunas recomendaciones de 2020 quedaron iguales, pero el razonamiento detrás de ellas quedó más claro.
Este texto recorre los cambios que interesan a quien atiende una parada cardíaca en cualquier lugar del mundo: el acceso, los medicamentos, las descargas, la vía aérea, la monitorización y la decisión de parar. El objetivo es ayudar a pensar la secuencia, con las evidencias que sostienen cada paso.
Puntos principales
- La vía endotraqueal para medicamentos salió de la directriz; la primera opción es la vena periférica, y la intraósea viene cuando esta falla (Wigginton et al., 2025).
- La epinefrina sigue con recomendación fuerte, 1 mg cada 3 a 5 minutos, lo antes posible en los ritmos no desfibrilables.
- Buena parte de la fibrilación ventricular después de la descarga es recurrencia, y la directriz pasó a hablar de fibrilación persistente.
- El cambio de vector y la desfibrilación secuencial doble tienen una utilidad aún no establecida, con recomendación 2b.
- El calcio, el bicarbonato y el magnesio de rutina siguen sin beneficio.
- Las reglas de término de la reanimación recibieron recomendación según el nivel del servicio que atiende.
- El CO2 espirado ayuda a evaluar la reanimación, pero nunca decide solo cuándo parar.
Sumario
- Qué es la Parte 9 y por qué importa
- Acceso vascular: vena primero, intraóseo después
- Medicamentos: epinefrina y lo que salió de la lista
- Descargas: energía, recurrencia y las nuevas estrategias
- Vía aérea: tubo, dispositivo supraglótico y capnografía
- Monitorización y la decisión de parar
- Arritmias cerca de la parada
- Cómo NEXO ayuda a entrenar ese razonamiento
- Preguntas frecuentes
- Take-home messages
Qué es la Parte 9 y por qué importa
Las directrices de la AHA se dividen en partes, y la Parte 9 cubre lo que ocurre después de que el soporte básico ya comenzó: desfibrilación manual, acceso vascular, medicamentos, vía aérea avanzada, monitorización fisiológica, arritmias cerca de la parada y la decisión de terminar los esfuerzos (Wigginton et al., 2025). El texto vale para paradas dentro y fuera del hospital, en adultos.
Una directriz viva
Desde 2020, la AHA actualiza las recomendaciones mediante revisiones focalizadas, ligadas a las revisiones sistemáticas del comité internacional de reanimación. La edición de 2025 consolida esas actualizaciones en un solo documento, con clases de recomendación de 1 a 3 y niveles de evidencia de A a C. La lectura completa muestra que la mayor parte de los cambios vino de ensayos clínicos publicados entre 2018 y 2024, varios de ellos hechos fuera de Estados Unidos.
Un mensaje de fondo
La directriz repite una idea que atraviesa todo el texto: los pasos avanzados solo ayudan si las compresiones siguen siendo buenas y con pocas pausas. El ultrasonido, el acceso, el tubo y los medicamentos entran alrededor de las compresiones, nunca en su lugar. Ese cuidado aparece también en los escenarios especiales, como la parada cardíaca en microgravedad, donde la técnica de compresión cambia, pero la lógica sigue siendo la misma.
Acceso vascular: vena primero, intraóseo después
El cambio más práctico de la edición de 2025 está en el acceso. La directriz recomienda intentar primero la vena periférica (clase 1, nivel A) y pasar a la intraósea cuando esta falla o es impracticable (clase 2a, nivel A). El acceso venoso central queda como opción para quien ya tiene experiencia, con clase 2b (Wigginton et al., 2025).
Lo que mostraron los ensayos
El orden cambió porque tres ensayos clínicos grandes compararon las dos vías en la parada extrahospitalaria. Un metaanálisis de cuatro ensayos aleatorizados, con 9475 pacientes, encontró resultados clínicos parecidos: retorno de la circulación, supervivencia al alta, supervivencia a 30 días y recuperación neurológica sin diferencia entre las vías (Alsagban et al., 2025). La intraósea tuvo más éxito en el primer intento y llegó unos segundos antes al medicamento, con una diferencia media de 0,38 minuto. En otras palabras, la intraósea es más fácil, pero esa facilidad estuvo lejos de convertirse en supervivencia.
La propia guía cita un metaanálisis con razón de momios de 0,89 para el retorno sostenido de la circulación con la intraósea, una señal que llevó al comité a preferir la vena cuando está disponible. Los estudios observacionales refuerzan la duda. Una revisión con 23 estudios y más de 230 mil pacientes asoció la intraósea a menos ritmos desfibrilables y a peores desenlaces en algunos subgrupos, pero la heterogeneidad fue muy alta y el sesgo de selección es probable, ya que la intraósea suele usarse en los casos más difíciles (Cai y Dai, 2025).

El fin de la vía endotraqueal
Administrar medicamentos por el tubo salió de las recomendaciones. La absorción por el árbol bronquial es impredecible, y hoy casi todo servicio tiene acceso intraóseo a la mano (Wigginton et al., 2025). En el caso de la apertura, la respuesta a la enfermera es intentar una vez más la vena y, si sigue siendo difícil, colocar la intraósea sin detener las compresiones.
Medicamentos: epinefrina y lo que salió de la lista
La epinefrina sigue siendo el único vasopresor con recomendación fuerte en la parada, clase 1 con nivel B-R, en la cantidad de 1 mg cada 3 a 5 minutos (Wigginton et al., 2025). La guía apoya esa posición en el ensayo PARAMEDIC2, que mostró más supervivencia con epinefrina que con placebo, pero con una ganancia neurológica pequeña. Según el resumen de la guía, el beneficio fue mayor cuando el medicamento llegó temprano y se acercó al placebo alrededor de los 20 minutos.
Ritmo no desfibrilable y ritmo desfibrilable
En los ritmos no desfibrilables, asistolia y actividad eléctrica sin pulso, la epinefrina debe administrarse lo antes posible (clase 2a). En los desfibrilables, entra después de que fallan las primeras descargas, porque la desfibrilación es el tratamiento que resuelve la fibrilación ventricular. Un metaanálisis de 25 estudios mostró que, en los ritmos no desfibrilables, cada minuto de retraso se asoció a cerca de 4 puntos menos en las probabilidades de supervivencia, con razón de momios de 0,958 por minuto (Ahn et al., 2026). Los autores advierten que todas las estimaciones están probablemente infladas por el sesgo de tiempo de reanimación: quien recibe el medicamento más tarde ya estaba en una parada más larga. Su conclusión es evitar el retraso evitable, sin un límite exacto de minutos.
Más epinefrina y vasopresina
Cantidades mayores de epinefrina y la vasopresina, sola o combinada, siguen sin beneficio. La guía mantuvo esas opciones fuera de la rutina, y otras combinaciones que parecían prometedoras se probaron en ensayos bien hechos, lo que ayudó a limpiar la lista de medicamentos de la parada (Wigginton et al., 2025).
Vasopresina con metilprednisolona
Un ensayo danés con 501 pacientes en parada intrahospitalaria comparó vasopresina con metilprednisolona contra placebo, ambos sumados al tratamiento estándar. El retorno de la circulación fue mayor en el grupo tratado, 42 contra 33 por 100 pacientes, pero la supervivencia a 30 días quedó en 9,7 contra 12 por 100, y el desenlace neurológico favorable fue igual, 7,6 por 100 en los dos grupos (Andersen et al., 2021). La guía convirtió ese hallazgo en una recomendación débil: en la parada intrahospitalaria, el uso de corticoide puede considerarse (clase 2b), y el retorno de la circulación por sí solo quedó insuficiente para cambiar la práctica.
Calcio
El calcio volvió a estudiarse en un ensayo aleatorizado con 391 pacientes en paro extrahospitalario. El comité del estudio interrumpió la inclusión antes de lo previsto por preocupación por daño. El retorno sostenido de la circulación fue de 19 por 100 con calcio y 27 por 100 con solución salina, y el desenlace neurológico favorable a los 30 días fue de 3,6 frente a 7,6 por 100 (Vallentin et al., 2021). Las diferencias quedaron sin significancia estadística, pero la dirección del efecto pesó en contra. En la guía, el calcio de rutina recibió clase 3, sin beneficio (Wigginton et al., 2025).
Cuándo el calcio todavía tiene sentido
La recomendación en contra es para el uso de rutina. La hipercalemia grave sigue siendo una causa reversible en la que el calcio protege el miocardio, como se discute en el texto sobre hipercalemia y protección del corazón con calcio. La misma lógica vale para el bicarbonato y el magnesio: sin beneficio en la rutina, posibles en situaciones específicas, como la acidosis por intoxicación o la taquicardia polimórfica del tipo torsades.
Antiarrítmicos
La amiodarona o la lidocaína pueden considerarse en la fibrilación ventricular que persiste después de las descargas, con clase 2b. Según el resumen de la guía, el ensayo ALPS mostró tendencia de beneficio solo en los paros presenciados, sin diferencia general en la supervivencia al alta.
Descargas: energía, recurrencia y las nuevas estrategias
La guía prefiere desfibriladores bifásicos (clase 2a) y una descarga por vez, en lugar de tres descargas seguidas (clase 2a, nivel B-NR). Después de cada descarga, las compresiones se reanudan de inmediato, sin comprobar ritmo ni pulso (Wigginton et al., 2025).
Recurrencia y persistencia
La novedad conceptual está en separar dos fenómenos que parecían iguales. Muchos pacientes salen de la fibrilación ventricular con la descarga y vuelven a ella durante las compresiones. La guía cita datos en los que cerca de ocho de cada diez episodios de fibrilación después de la descarga eran recurrencia, y pasó a usar el término fibrilación ventricular o taquicardia ventricular sin pulso persistente. Una revisión de 2025 sobre estrategias alternativas llega a la misma observación: la mayoría de los estudios mezcló fibrilación refractaria y recurrente, y solo uno analizó por separado la refractaria verdadera, sin diferencia entre las estrategias (Perna et al., 2025).
Cambio de vector y desfibrilación secuencial doble
Cambiar la posición de las palas a anteroposterior o aplicar dos descargas casi simultáneas con dos aparatos son las estrategias más estudiadas. Un único ensayo aleatorizado canadiense mostró más supervivencia al alta con estas estrategias, y la desfibrilación secuencial doble tuvo la señal más consistente (Perna et al., 2025). Aun así, la guía clasificó la utilidad como todavía no establecida después de tres o más descargas, con clase 2b y nivel B-R (Wigginton et al., 2025). Los motivos son el tamaño del ensayo, la finalización anticipada y la duda sobre qué parte del efecto vino del cambio de vector.
Taquicardia polimórfica
La guía dejó claro que la taquicardia ventricular polimórfica debe tratarse como inestable y recibe descarga no sincronizada (clase 1, nivel B-NR). Intentar sincronizar en un ritmo de forma variable retrasa el tratamiento.
Vía aérea: tubo, dispositivo supraglótico y capnografía
La elección entre intubación y dispositivo supraglótico depende de la tasa de éxito del servicio. Donde el éxito de la intubación es bajo, el dispositivo supraglótico es razonable (clase 2a); donde es alto, las dos opciones son aceptables. Con vía aérea avanzada, la ventilación es de una respiración cada 6 segundos, con compresiones continuas (Wigginton et al., 2025).
Los dos ensayos de 2018
En el Reino Unido, el AIRWAYS-2 aleatorizó a 9296 pacientes entre dispositivo supraglótico e intubación realizada por paramédicos. El desenlace funcional bueno a los 30 días fue prácticamente igual, 6,4 frente a 6,8 por 100, y la ventilación inicial tuvo éxito en 87,4 por 100 con el dispositivo supraglótico y en 79,0 por 100 con el tubo (Benger et al., 2018). En Estados Unidos, el PART comparó tubo laríngeo con intubación en 3000 pacientes. El éxito inicial fue de 90,3 por 100 con el tubo laríngeo y de 51,6 por 100 con la intubación, y la supervivencia a las 72 horas fue de 18,3 frente a 15,4 por 100 (Wang et al., 2018). La diferencia entre los ensayos muestra que el mejor dispositivo es el que el equipo coloca rápido y bien.

Confirmar el tubo
La capnografía continua con curva es la forma recomendada de confirmar y seguir la posición del tubo (clase 1). La auscultación y la observación del tórax ayudan, pero fallan con frecuencia en el entorno ruidoso de la reanimación. En los escenarios en que la hipoxia causó la parada, como el ahogamiento con la ventilación en el centro, la vía aérea gana aún más peso.
Monitorización y la decisión de parar
Durante la reanimación, el CO2 espirado refleja el flujo de sangre en los pulmones cuando la ventilación es estable. La directriz sugiere buscar al menos 10 mmHg, idealmente 20 o más, y recuerda que una subida brusca de más de 10 mmHg sugiere el retorno de la circulación (Wigginton et al., 2025).
Signos que orientan, sin metas validadas
Una revisión de 2026 sobre monitorización fisiológica resume bien el estado de la cuestión: un CO2 espirado bajo o en descenso debe llevar a revisar las compresiones, la ventilación, la posición del tubo y las causas reversibles (Melo et al., 2026). Los autores recuerdan que la asociación clásica entre CO2 bajo tras una reanimación prolongada y muerte provino de pacientes intubados con actividad eléctrica sin pulso, y que está lejos de valer para toda parada. La presión arterial diastólica, cuando hay línea arterial, también orienta la calidad de las compresiones, pero ninguna meta de presión ha sido validada para mejorar la supervivencia.
Ecografía sin pausa
La ecografía a pie de cama puede ayudar a buscar taponamiento, embolia pulmonar, hipovolemia o neumotórax hipertensivo. La directriz acepta su uso siempre que ocurra sin prolongar las pausas en las compresiones (Wigginton et al., 2025). Las imágenes hechas durante la comprobación del ritmo exigen una persona entrenada y un límite estricto de segundos.
Reanimación con la cabeza elevada
La reanimación con cabeza y tórax elevados recibió clase 3, sin beneficio fuera de ensayos clínicos. La revisión de monitorización llega a la misma lectura: el momento y el grado de elevación siguen siendo inciertos y dependen de un paquete de medidas (Melo et al., 2026).
Las reglas de término de la reanimación
Por primera vez, la directriz da recomendaciones formales para reglas de término según el tipo de servicio. La regla para equipos de soporte básico tiene clase 1; la regla para equipos de soporte avanzado tiene clase 2a; y una regla universal puede usarse en sistemas con varios niveles de atención, también con clase 2a (Wigginton et al., 2025).
El papel del CO2 en esa decisión
El CO2 espirado nunca debe usarse solo para terminar la reanimación. En pacientes intubados, un valor por debajo de 10 mmHg después de 20 minutos puede entrar en una decisión con varios elementos (clase 2b). En pacientes sin tubo, usar un corte de CO2 para parar recibió clase 3, con daño, porque el valor depende mucho del sellado de la mascarilla.
Situaciones en que la regla cambia
La hipotermia, el ahogamiento en agua fría y algunas intoxicaciones exigen otra regla. El texto sobre reanimación en la hipotermia accidental muestra por qué un paciente frío puede recuperarse después de una parada larga, y el texto sobre lesiones por rayo explica el triaje invertido, en el que quien parece muerto recibe atención primero.
Arritmias cerca de la parada
La Parte 9 también cubre taquicardias y bradicardias que pueden llevar a la parada o ocurrir después de ella. La directriz recuerda que la arritmia puede ser la causa del colapso o solo una consecuencia de otro problema, como hipoxia o shock, y que tratar solo el ritmo puede dejar la causa sin respuesta (Wigginton et al., 2025).
Taquicardias
En la taquicardia de complejo estrecho y regular, las maniobras vagales y la adenosina tienen clase 1. En la de complejo ancho, el verapamilo y el diltiazem recibieron clase 3, con daño, porque pueden bajar la presión cuando el origen es ventricular. Para la cardioversión de fibrilación o flutter auricular, la energía inicial de al menos 200 J con un aparato bifásico es razonable (clase 2a, nivel B-R), en lugar de empezar bajo y subir poco a poco.
El razonamiento detrás
La pregunta clínica es siempre la misma: ¿el paciente está inestable por causa del ritmo, o el ritmo es la respuesta a otra cosa? Una taquicardia sinusal de 140 en un paciente séptico pide volumen y antibiótico, y una descarga sería inútil. El mismo cuidado aparece en la evaluación de quien se desmayó, en la que los signos que apuntan a causa cardíaca separan a quien necesita monitor.
Lo que cambió y lo que se mantuvo
| Tema | Antes | AHA 2025 |
|---|---|---|
| Acceso vascular | Vena o intraóseo, sin orden clara | Vena primero (1), intraóseo si falla (2a) |
| Vía endotraqueal | Alternativa aceptada | Retiro de las recomendaciones |
| Epinefrina | 1 mg cada 3 a 5 minutos | Se mantiene, lo antes posible en los no desfibrilables |
| Fibrilación después de la descarga | Llamada refractaria | Separada en recurrente y persistente |
| Cambio de vector y secuencial doble | Ausente de las recomendaciones | Utilidad aún no establecida (2b) |
| Corticoide en el paro intrahospitalario | Poco definido | Puede considerarse (2b) |
| Calcio, bicarbonato y magnesio de rutina | Beneficio ausente | Beneficio ausente (3) |
| Reanimación con la cabeza elevada | Poco discutida | Solo en ensayos (3, sin beneficio) |
| Reglas de terminación | Citadas como apoyo | Recomendaciones por nivel de servicio |
| Taquicardia polimórfica | Descarga recomendada | Siempre inestable, descarga no sincronizada (1) |
Fuentes de la tabla: Wigginton et al., 2025, Alsagban et al., 2025 y Perna et al., 2025.
De vuelta a la sala de espera
En el caso de apertura, la secuencia quedaría así: descarga única, compresiones inmediatas, nuevo intento de vena e intraóseo si esta falla, epinefrina después de que las primeras descargas no resuelvan, amiodarona o lidocaína si la fibrilación persiste, y atención a la recurrencia, que es distinta de una descarga ineficaz. La búsqueda de las causas reversibles acompaña todo, como se hace en el diagnóstico diferencial con causas graves listadas temprano.
Cómo NEXO ayuda a entrenar ese razonamiento
En NEXO, el caso del día es ficticio, con presentación clínica real y hasta seis pistas progresivas, y tú propones el diagnóstico buscando el código en la CIE-10.
Los límites de uso del juego están descritos en la página de economía de NEXO. Si investigas la enseñanza del razonamiento clínico, la página para investigadores explica cómo entrar en contacto. Los profesionales que escriben o revisan casos encuentran información en curaduría y en creadores, y las instituciones pueden conocer la propuesta en la página para alianzas. Buscar el código correcto en la CIE-10 completa ese entrenamiento.
Preguntas frecuentes
¿Todavía puedo dar epinefrina por el tubo?
La AHA 2025 retiró la vía endotraqueal de las recomendaciones (Wigginton et al., 2025). Si la vena periférica falla, el camino es el intraóseo, colocado sin interrumpir las compresiones.
¿El intraóseo es peor que la vena?
Los ensayos aleatorizados mostraron desenlaces clínicos parecidos entre las dos vías, con el intraóseo más rápido y más fácil en el primer intento (Alsagban et al., 2025). La guía prefiere la vena por una señal pequeña a su favor en el retorno sostenido de la circulación.
¿Cuándo debo intentar la desfibrilación secuencial doble?
La guía considera la utilidad aún no establecida después de tres o más descargas, con clase 2b (Wigginton et al., 2025). Antes de pensarla, conviene preguntar si la fibrilación es persistente o recurrente, porque la recurrencia es mucho más común.
¿El corticoide entró en la rutina del paro?
Quedó como opción débil, clase 2b, en el paro dentro del hospital. En el ensayo danés, la vasopresina con metilprednisolona aumentó el retorno de la circulación, pero la supervivencia y el desenlace neurológico a 30 días quedaron iguales al placebo (Andersen et al., 2021).
¿Un CO2 espirado bajo autoriza detener la reanimación?
Por sí solo, nunca. En un paciente intubado, un valor por debajo de 10 mmHg después de 20 minutos puede formar parte de una decisión con varios elementos; en un paciente sin tubo, usar un corte de CO2 para detenerse se clasificó como daño (Wigginton et al., 2025).
¿Tubo o dispositivo supraglótico?
Depende de la experiencia del equipo. En los ensayos AIRWAYS-2 y PART, el dispositivo supraglótico tuvo más éxito inicial, con desenlaces iguales o mejores (Benger et al., 2018; Wang et al., 2018).
Mensajes para llevar
- Vena periférica primero, intraóseo si esta falla, y nada de medicamento por el tubo.
- Epinefrina temprano en los ritmos no desfibrilables y después de las primeras descargas en los desfibrilables.
- La fibrilación que vuelve después de la descarga es, la mayoría de las veces, recurrencia, y merece un razonamiento propio.
- El cambio de vector y la desfibrilación secuencial doble son opciones con evidencia aún limitada.
- Calcio, bicarbonato y magnesio quedan para causas específicas, fuera de la rutina.
- El dispositivo de vía aérea correcto es el que el equipo coloca rápido y bien, confirmado con capnografía.
- Detener la reanimación exige una regla validada y contexto, nunca un número aislado.
Inventario de hitos
- 2018: AIRWAYS-2 y PART comparan vía aérea supraglótica e intubación en la parada extrahospitalaria.
- 2021: ensayos daneses prueban vasopresina con metilprednisolona y calcio.
- 2024: ensayos de acceso vascular comparan intraóseo y vena en la parada extrahospitalaria.
- 2025: la AHA publica la Parte 9 con acceso venoso primero, fin de la vía endotraqueal y reglas de terminación.
Juega el caso del día en NEXO.
Referencias
- Wigginton JG, Agarwal S, Bartos JA, et al. Part 9: Adult Advanced Life Support: 2025 American Heart Association Guidelines for Cardiopulmonary Resuscitation and Emergency Cardiovascular Care. Circulation. 2025;152:S538-S577. PMID 41122884. DOI 10.1161/CIR.0000000000001376. Leído en su versión integral en cpr.heart.org.
- Benger JR, Kirby K, Black S, et al. Effect of a Strategy of a Supraglottic Airway Device vs Tracheal Intubation During Out-of-Hospital Cardiac Arrest on Functional Outcome: The AIRWAYS-2 Randomized Clinical Trial. JAMA. 2018;320:779-791. PMID 30167701.
- Wang HE, Schmicker RH, Daya MR, et al. Effect of a Strategy of Initial Laryngeal Tube Insertion vs Endotracheal Intubation on 72-Hour Survival in Adults With Out-of-Hospital Cardiac Arrest: A Randomized Clinical Trial. JAMA. 2018;320:769-778. PMID 30167699.
- Andersen LW, Isbye D, Kjærgaard J, et al. Effect of Vasopressin and Methylprednisolone vs Placebo on Return of Spontaneous Circulation in Patients With In-Hospital Cardiac Arrest: A Randomized Clinical Trial. JAMA. 2021;326:1586-1594. PMID 34587236.
- Vallentin MF, Granfeldt A, Meilandt C, et al. Effect of Intravenous or Intraosseous Calcium vs Saline on Return of Spontaneous Circulation in Adults With Out-of-Hospital Cardiac Arrest: A Randomized Clinical Trial. JAMA. 2021;326:2268-2276. PMID 34847226.
- Alsagban A, Saab O, Al-Obaidi H, et al. Intraosseous Versus Intravenous Vascular Access in Out-of-Hospital Cardiac Arrest: A Systematic Review and Meta-Analysis of Randomized Controlled Trials. Med Sci (Basel). 2025;13. PMID 40559236.
- Cai M, Dai Y. Safety and Efficacy of Intra-Osseous versus Intravenous Vascular Access for Out-of-Hospital Cardiac Arrest: A Systematic Review and Meta-Analysis. Ther Clin Risk Manag. 2025;21:1887-1903. PMID 41488200.
- Perna B, Guarino M, De Fazio R, et al. Beyond Standard Shocks: A Critical Review of Alternative Defibrillation Strategies in Refractory Ventricular Fibrillation. J Clin Med. 2025;14. PMID 40725708.
- Ahn C, Kim JH, Hwang SJ, Oh YT. Association Between Epinephrine Administration Timing and Outcomes in Adult Out-of-Hospital Cardiac Arrest: A Systematic Review and Dose-Response Meta-Analysis. Medicina (Kaunas). 2026;62. PMID 42654392.
- Melo RH, Joelsons D, Guimaraes HP, Passos RDH. Physiological monitoring and physiology-informed strategies in cardiac arrest: current evidence and clinical translation. Int J Emerg Med. 2026;19. PMID 42947025.

