Hiponatremia en el ejercicio: beber de más es peligroso

Índice
- Qué es la hiponatremia asociada al ejercicio
- Con qué frecuencia ocurre
- Por qué baja el sodio: demasiada agua y vasopresina
- Quién está en riesgo
- Reconocer en el terreno: hiponatremia, calor u otra cosa
- Tratamiento en el lugar: qué hacer y qué evitar
- Prevención: beber según la sed
- Cómo NEXO ayuda a entrenar este razonamiento
- Preguntas frecuentes
- Mensajes clave
- Referencias
Una corredora de 38 años completa su primer maratón en 5 horas y 40 minutos, en un día templado. Bebió agua en todos los puestos, porque leyó que la deshidratación era el gran riesgo de la prueba. En la carpa médica, se queja de dolor de cabeza, náuseas y vomita dos veces. Está confusa, con las manos hinchadas, y la temperatura medida es normal. Alguien ofrece suero fisiológico por vía intravenosa, "porque debe estar deshidratada". El caso es ficticio, y la escena se repite en maratones, triatlones, carreras de trail y entrenamientos militares.
La decisión correcta, según la conferencia internacional de consenso sobre el tema, va en la dirección opuesta al instinto: sospechar hiponatremia asociada al ejercicio, suspender los líquidos hipotónicos e isotónicos, medir el sodio cuando sea posible y, si hay signos de encefalopatía, tratar con solución salina hipertónica por vía intravenosa sin esperar el resultado (Hew-Butler, 2015). La intuición de "dar más líquido" es exactamente lo que puede empeorar el cuadro.
Puntos principales
- La hiponatremia asociada al ejercicio es el sodio sérico por debajo del valor de referencia, en general por debajo de 135 mmol/L, durante o hasta 24 horas después de actividad física prolongada (Bennett, 2020).
- El mecanismo principal, y el de todas las muertes conocidas, es beber líquido hipotónico por encima de las pérdidas, sumado a la secreción no osmótica de vasopresina (Hew-Butler, 2015).
- Ganar o mantener peso durante una prueba larga es señal de exceso de líquido; casi todos los casos sintomáticos ocurrieron en atletas en esa situación (Hew-Butler, 2015).
- La gravedad de los síntomas, y no el valor del sodio, guía el tratamiento (Hew-Butler, 2015).
- Con signos de encefalopatía, el consenso recomienda bolos de 100 mL de salina hipertónica, con 3 gramos de cloruro de sodio en cada 100 mL, por vía intravenosa, repetido cada 10 minutos hasta que los signos neurológicos mejoren (Hew-Butler, 2017).
- Beber según la sed es la principal estrategia de prevención recomendada por el consenso y por la Wilderness Medical Society (Bennett, 2020).
Sumario
- Qué es la hiponatremia asociada al ejercicio
- Con qué frecuencia ocurre
- Por qué baja el sodio: demasiada agua y vasopresina
- Quién está en riesgo
- Reconocer en el terreno: hiponatremia, calor u otra cosa
- Tratamiento en el lugar: qué hacer y qué evitar
- Prevención: beber según la sed
- Cómo NEXO ayuda a entrenar este razonamiento
- Preguntas frecuentes
- Take-home messages
Qué es la hiponatremia asociada al ejercicio
La tercera conferencia internacional de consenso, reunida en Carlsbad, California, en 2015, con 17 especialistas de 4 países, define la hiponatremia asociada al ejercicio como el sodio sanguíneo por debajo del valor de referencia del laboratorio, en general por debajo de 135 mmol/L, ligado a síntomas y signos típicos (Hew-Butler, 2015). La guía de la Wilderness Medical Society, actualizada en 2019, añade el tiempo: el cuadro surge durante la actividad prolongada o hasta 24 horas después de ella (Bennett, 2020).
El consenso separa dos formas. La asintomática es un hallazgo de laboratorio, en general en un examen de investigación tomado a la llegada. La sintomática va de molestias vagas, como mareo y náusea, a dolor de cabeza, vómitos y alteración del estado mental, con confusión y convulsión. Cuando hay edema cerebral, el nombre es encefalopatía hiponatrémica asociada al ejercicio, que puede venir acompañada de edema pulmonar no cardiogénico (Hew-Butler, 2015).
La velocidad de la caída importa tanto como el valor final. El consenso recuerda que pueden aparecer síntomas cuando el sodio baja de 7 a 10 en cada 100 partes del valor inicial en 24 horas, y por eso valores entre 125 y 130 mmol/L que se instalan rápido también pueden causar síntomas (Hew-Butler, 2015). El razonamiento general sobre hiponatremia, con osmolalidad, volumen y sodio urinario, está en el post sobre la hiponatremia hipotónica. Aquí el foco es el atleta, el terreno y la carpa médica.
Por qué el tema salió del laboratorio
El cuadro se describió en atletas de resistencia en los años 1980. La revisión de 2017 del grupo de consenso recuerda que las muertes de dos corredoras de maratones benéficas, en 2003, expusieron la complicación al público y a los médicos del deporte (Hew-Butler, 2017). En la década siguiente, la prensa registró muertes en jugadores de fútbol americano de secundaria después del entrenamiento, en un soldado en el primer día de instrucción, en un policía durante un paseo en bicicleta de 19 kilómetros, en un estudiante obligado a hacer calistenia en una novatada, en un triatleta y en un piragüista de ultradistancia (Hew-Butler, 2017).
| Forma | Lo que se ve | Sodio típico | Conducta inicial en el consenso |
|---|---|---|---|
| Asintomática | Hallazgo en un examen tomado por otro motivo | Por debajo de 135 mmol/L | Restringir líquidos hipotónicos e isotónicos hasta orinar; la solución salina hipertónica oral es aceptable, sobre todo por debajo de 130 mmol/L |
| Sintomática leve | Mareo, náuseas, dolor de cabeza, malestar, hinchazón | Variable | Observar hasta orinar, solución salina hipertónica oral o bolo intravenoso |
| Grave, con encefalopatía | Vómitos, confusión, convulsión, coma, falta de aire | En general por debajo de 125 mmol/L, o caída rápida | Bolo de solución salina hipertónica intravenosa sin esperar el examen y traslado con el equipo |
Fuente: Hew-Butler, 2015 y Bennett, 2020.
Con qué frecuencia ocurre
La frecuencia varía mucho con el tipo y la duración de la actividad, el lugar, el clima y las características de los participantes. El consenso relata hiponatremia asintomática de 0 a 51 por cada 100 atletas evaluados justo después de la llegada, según la prueba (Hew-Butler, 2015). Entre los atletas que buscaron atención médica, la forma sintomática llegó a 23 por cada 100 en un Ironman y a 38 por cada 100 en una ultramaratón, pero la mayoría de las pruebas, sobre todo las de maratón hacia abajo, no registra casos sintomáticos.
Dos grandes recopilaciones ayudan a calibrar. En un conjunto de 2135 atletas de 8 pruebas de resistencia, entre 42,2 y 161 kilómetros, la forma sintomática apareció en 1 de cada 100 participantes del estudio, y la asintomática en 6 de cada 100 (Hew-Butler, 2015). En 669 corredores de ultramaratones de 161 kilómetros, seguidos durante 5 años, hubo un único caso sintomático; considerando a todos los inscritos en el período, la incidencia real quedó cerca de 6 por cada 10 mil participantes.
Pruebas cortas y pruebas muy largas
En una maratón y media maratón en Jacksonville, en Florida, en 2008, la hiponatremia apareció en 8 de 161 corredores antes de la largada y en 16 de 195 en la llegada, cerca de 5 y 8 por cada 100 (Mohseni, 2011). El dato llama la atención porque parte de los corredores ya largó con sodio bajo. En el extremo opuesto, en el Spartathlon, ultramaratón continua de 246 kilómetros entre Atenas y Esparta, 41 de 63 hombres que terminaron la prueba tenían hiponatremia en la llegada, leve en 27 y grave en 14 (Seal, 2019).
La revisión de Knechtle y colegas recuerda que la hiponatremia con sodio por debajo de 130 mmol/L aparece sobre todo en pruebas largas y muy largas, en participantes lentos y en mujeres (Knechtle, 2019). La lista de actividades con casos documentados va mucho más allá de la carrera: natación en aguas abiertas, ciclismo de montaña, caminatas, yoga en sala caldeada y hasta bolos sobre césped en una persona con fibrosis quística (Hew-Butler, 2017).
Por qué baja el sodio: demasiada agua y vasopresina
El consenso de 2015 es directo: la causa principal de la hiponatremia asociada al ejercicio, y de todas las muertes conocidas, es beber líquidos hipotónicos en cantidad mayor que la capacidad de eliminar agua, sumada a la secreción de vasopresina que no responde a la osmolalidad (Hew-Butler, 2015). La recomendación recibe el grado más alto de evidencia en el documento.
La vasopresina, hormona antidiurética, debería caer cuando la sangre se diluye. En el ejercicio prolongado, estímulos como náuseas, dolor, caída de la glucosa, calor e inflamación mantienen la hormona elevada incluso con sodio bajo, y el riñón sigue reteniendo agua (Hew-Butler, 2017). La revisión cita también la rabdomiólisis y la interleucina 6 como vías que pueden elevar aún más la vasopresina.
Lo que muestra el peso
El estudio de Noakes y colegas pesó a 2135 atletas antes y después de pruebas de resistencia. La mayoría terminó euhidratada o con pérdida de peso, pero entre los 231 que ganaron peso, 19 de cada 100 tenían sodio entre 129 y 135 mmol/L y 11 de cada 100 tenían sodio por debajo de 129 mmol/L (Noakes, 2005). El sodio en la llegada cayó de forma lineal a medida que aumentó la ganancia de peso. Los autores concluyeron que la ganancia de peso por exceso de líquido fue la principal causa del sodio bajo.
El modelado de Montain, Cheuvront y Sawka llegó al mismo punto por otro camino. Al simular corredores de 50 a 90 kilos, en clima templado y caluroso, con varias tasas de ingesta de agua y de pérdida de sodio en el sudor, el factor que más pesó en la caída del sodio fue beber por encima de la tasa de sudor (Montain, 2006). El sudor salado redujo la cantidad de exceso necesaria para diluir el sodio, y la combinación de reposición parcial con gran pérdida de sal explicó algunos casos de hiponatremia con deshidratación.
La forma hipovolémica
La revisión de 2017 recuerda que no todo caso tiene ganancia de peso. En un estudio checo en ultramaratones, la mayor parte de los atletas con sodio bajo parecía tener volumen reducido por el peso (Hew-Butler, 2017). En esos casos, la pérdida de sodio por el sudor y la vasopresina estimulada por el volumen bajo contribuyen. El sudor varía mucho: en maratonistas españoles, la concentración de sodio en el sudor fue de 7 a 95,5 mmol/L, y 1 de cada 5 corredores tuvo sudor con más de 60 mmol/L (Lara, 2016).

Quién está en riesgo
El consenso enumera los factores de riesgo principales: beber agua, isotónico u otras bebidas hipotónicas en exceso; ganar peso durante el ejercicio; actividad con más de 4 horas; poca experiencia o preparación inadecuada para la prueba; ritmo lento; índice de masa corporal alto o bajo; y líquido disponible con facilidad, como puestos cada pocos kilómetros (Hew-Butler, 2015). El factor aislado más importante es la ingesta sostenida de líquido por encima de las pérdidas por sudor, respiración y orina.
El perfil práctico, según el documento, es el de la persona más pequeña, que corre despacio y bebe más de lo que suda. La incidencia es mayor en mujeres, pero la diferencia entre los sexos pierde significancia cuando se ajusta por el índice de masa corporal y por el tiempo de prueba (Hew-Butler, 2015). La revisión de Knechtle también señala a mujeres, participantes lentos y pruebas muy largas como grupos de mayor riesgo (Knechtle, 2019).
¿La bebida deportiva protege?
La pregunta es común, y la respuesta del consenso es negativa. Todas las bebidas deportivas son hipotónicas en relación con el plasma, con cerca de 10 a 38 mmol/L de sodio, y el exceso de volumen supera cualquier efecto protector del sodio de la bebida (Hew-Butler, 2015). La guía de la Wilderness Medical Society coincide: alimentos salados y sodio deben estar disponibles en pruebas largas y calurosas, pero la estrategia no previene la hiponatremia cuando hay exceso de bebida (Bennett, 2020).
Antiinflamatorios y otros factores
Los antiinflamatorios no esteroideos ya fueron señalados como factor de riesgo, tal vez por potenciar el efecto de la vasopresina en el riñón, pero los datos son contradictorios y el consenso pide más estudios (Hew-Butler, 2015).
| Factor | Por qué pesa | Fuente |
|---|---|---|
| Beber más allá de la sed y de las pérdidas | La acumulación de agua libre diluye el sodio | Hew-Butler, 2015 |
| Ganancia de peso durante la prueba | Marca de balance hídrico positivo | Noakes, 2005 |
| Prueba con más de 4 horas y ritmo lento | Más tiempo y más oportunidades para beber | Hew-Butler, 2015 |
| Cuerpo más pequeño | El mismo volumen diluye una masa menor de agua corporal | Montain, 2006 |
| Sudor muy salado | Reduce el exceso de agua necesario para bajar el sodio | Lara, 2016 |
Reconocer en el terreno: hiponatremia, calor u otra cosa
El consenso pide que todo atleta con signos o síntomas compatibles con hiponatremia aguda sea evaluado para la condición (Hew-Butler, 2015). La guía de la Wilderness Medical Society organiza los signos en dos listas. En la forma leve aparecen debilidad, malestar, cansancio, irritabilidad, dolor de cabeza, sensación de hinchazón con aumento de peso, náusea, vómitos, mareo y diuresis variable. En la grave aparecen colapso, vómitos, confusión, ataxia, temperatura normal, falta de aire y esputo espumoso por edema pulmonar, convulsión y coma (Bennett, 2020).
El problema es que muchos de esos signos se superponen con los del agotamiento por calor, la deshidratación y el golpe de calor. La guía marca en su propia tabla qué síntomas se confunden con cada cuadro y recuerda que equivocarse en esa diferencia es causa reconocida de empeoramiento y de muerte (Bennett, 2020). El post sobre el espectro de la enfermedad por calor ayuda a repasar los cuadros térmicos.
Las pistas que separan
La temperatura es una de las pistas más útiles. En el golpe de calor, la temperatura central supera los 40 °C con alteración del estado mental; en la hiponatremia grave, la guía incluye la temperatura normal entre los signos (Bennett, 2020). Otras pistas a favor de la hiponatremia son el aumento de peso, manos y pies hinchados, el relato de mucha agua a lo largo de la prueba, la llegada después de muchas horas y el empeoramiento después de la llegada, cuando el atleta sigue bebiendo.
Poner las hipótesis lado a lado evita el error más peligroso del caso: tratarlo como deshidratación. Un maratón, un día templado, una corredora lenta que bebió en todos los puestos y llegó confundida con temperatura normal cambian la probabilidad pretest a favor de la hiponatremia antes de cualquier examen.
El examen de sodio en el lugar
El consenso considera ideal tener análisis de sodio en el lugar, con un aparato portátil, en toda prueba de resistencia de gran tamaño, y recomienda que los médicos de equipo y los directores médicos de eventos tengan salina hipertónica a mano (Hew-Butler, 2015). En pruebas pequeñas, remotas o en ambiente agreste, eso no siempre es posible, y el tratamiento pasa a basarse en el examen clínico.
| Pista | A favor de hiponatremia | A favor de golpe de calor |
|---|---|---|
| Temperatura central | Normal | Por encima de 40 °C |
| Peso | Igual o por encima de lo habitual | En general pérdida |
| Ingesta de líquido | Mucha, en todos los puestos | Variable |
| Momento | Final de una prueba larga o horas después | Durante esfuerzo intenso en el calor |
| Hinchazón | Manos y pies hinchados, anillos apretados | Poco común |
| Respiración | Esputo espumoso si hay edema pulmonar | Taquipnea |
Fuente: Bennett, 2020 y Hew-Butler, 2015.
Tratamiento en el lugar: qué hacer y qué evitar
El principio central del consenso es que la gravedad de los síntomas, y no el valor del sodio, debe guiar el tratamiento (Hew-Butler, 2015). Una corredora con sodio de 128 mmol/L y solo malestar y otra con 131 mmol/L en convulsión piden conductas muy diferentes. El segundo principio es que el equipo debe evitar líquidos hipotónicos e isotónicos, por boca y por vía intravenosa, hasta que el atleta empiece a orinar.
Forma asintomática y forma leve
En la hiponatremia asintomática encontrada en un examen, el consenso recomienda restringir los líquidos hipotónicos e isotónicos hasta que empiece la diuresis, para evitar que el atleta evolucione a la forma sintomática. La salina hipertónica oral es una opción razonable, sobre todo cuando el sodio está por debajo de 130 mmol/L (Hew-Butler, 2015). Antes de dar el alta al atleta, el equipo debe explicar que dolor de cabeza, vómitos o confusión en las 24 horas siguientes piden atención de urgencia, y lo ideal es que salga acompañado.
En la forma leve, el consenso acepta tres caminos: observar hasta la diuresis, ofrecer salina hipertónica oral o hacer un bolo de salina hipertónica por vía intravenosa (Hew-Butler, 2015). Como opción oral, el documento cita, entre otras, 4 cubos de caldo disueltos en media taza, unos 125 mL, de agua caliente, o 100 mL de salina hipertónica a 3 gramos de cloruro de sodio en cada 100 mL. La guía de la Wilderness Medical Society refuerza la restricción de líquidos en la forma leve (Bennett, 2020).

El seguimiento de quien mejora también forma parte del cuidado. Una red de seguridad específica, con los síntomas que exigen volver de inmediato y quién se quedará con el atleta, vale más que un "si algo pasa, vuelve". El tiempo también funciona como prueba: la diuresis espontánea y la mejoría de los síntomas durante la observación son señales de que el exceso de agua se está eliminando.
Forma grave y encefalopatía
Con signos de encefalopatía, como confusión, convulsión, coma o vómitos persistentes, el consenso recomienda un bolo de 100 mL de salina hipertónica con 3 gramos de cloruro de sodio en cada 100 mL por vía intravenosa, que puede repetirse dos veces más si no hay mejoría clínica, con intervalos de unos 10 minutos (Hew-Butler, 2015). Cada bolo suele elevar el sodio de 2 a 5 mmol/L. La revisión de 2017 describe el mismo esquema, repetido cada 10 minutos hasta la resolución de los signos neurológicos, y relata un atleta que necesitó 950 mL en total (Hew-Butler, 2017).
El consenso orienta que, en caso de convulsión o coma, el bolo se administre antes de cualquier examen, cuando el sodio no puede medirse de inmediato, y que el tratamiento empírico se justifica cuando la sospecha clínica es fuerte y el análisis local no está disponible (Hew-Butler, 2015). La Wilderness Medical Society clasifica el tratamiento empírico en ese escenario como recomendación 2B (Bennett, 2020). El equipo debe mantener un acceso venoso salinizado para el traslado y vigilar la vía aérea, porque los vómitos y las convulsiones son frecuentes.
El suero fisiológico que empeora
El error clásico es tratar al atleta confuso como deshidratado e infundir suero fisiológico o ringer. El consenso contraindica las soluciones isotónicas e hipotónicas en la hiponatremia asociada al ejercicio, porque la vasopresina elevada hace que el riñón retenga el agua libre y el sodio cae aún más (Hew-Butler, 2015). La excepción es el atleta con signos claros de pérdida de volumen, como hipotensión, en quien la reposición puede ser necesaria, de preferencia con el sodio medido y un seguimiento cercano.
La preocupación por el síndrome de desmielinización osmótica, frecuente en la hiponatremia crónica, es mucho menor aquí. El consenso afirma que no hay reporte de esa complicación cuando se usa salina hipertónica en la hiponatremia aguda asociada al ejercicio (Hew-Butler, 2015). La diferencia está en el tiempo: el cerebro del atleta se hincha en horas y todavía no ha hecho las adaptaciones que hacen peligrosa la corrección rápida.
| Situación | El consenso recomienda | El consenso desaconseja |
|---|---|---|
| Examen alterado, atleta bien | Restringir líquidos hasta orinar; orientar y dar el alta acompañado | Ofrecer más agua o bebida deportiva |
| Síntomas leves | Observación, salina hipertónica oral o bolo intravenoso | Suero fisiológico de rutina |
| Encefalopatía | Bolo de 100 mL de salina hipertónica, repetido si es necesario, antes del examen si falta el análisis | Esperar el resultado para tratar |
| Traslado | Acceso salinizado y equipo atento a la vía aérea | Infusión continua de líquido isotónico |
Fuente: Hew-Butler, 2015 y Bennett, 2020.
En el hospital y en el regreso a casa
El atleta con encefalopatía debe acudir a un servicio de emergencia después del tratamiento inicial. El consenso describe que el hospital repite el sodio, evalúa la respuesta neurológica y busca edema pulmonar y cerebral, con estudios de imagen cuando están indicados (Hew-Butler, 2015). Cuando el atleta empieza a orinar volúmenes grandes, el sodio puede subir rápido, y el equipo vigila el ritmo de corrección.
La revisión de 2017 recuerda que la hiponatremia asociada al ejercicio sigue causando muertes evitables, y el consenso señala el retraso en el reconocimiento y la infusión de líquidos isotónicos entre los errores que hay que evitar (Hew-Butler, 2017). La heurística "atleta exhausto es atleta deshidratado" ayuda en la mayoría de las carpas médicas y estorba justamente en este grupo.
Volver a entrenar y a competir
Los documentos de consenso dan pocos detalles sobre el retorno, y la decisión suele ser individual. Lo que las fuentes dejan claro es que quien tuvo un episodio debe revisar la estrategia de hidratación, probar el plan en entrenamientos largos y pesarse antes y después para entender su propia tasa de sudoración (Racinais, 2023). Una decisión compartida entre atleta y equipo, que considere la distancia de la prueba, el clima y la experiencia previa, suele ser más útil que reglas fijas.
Prevención: beber según la sed
La principal recomendación de prevención del consenso es beber según la sed. El documento recuerda que la sed protege contra el exceso de líquido y que una pérdida de hasta cerca de 3 en cada 100 partes del peso corporal suele tolerarse bien, sin perjuicio importante para el desempeño en la mayoría de las pruebas (Hew-Butler, 2015). Parte del peso perdido en una prueba larga proviene del glucógeno y del agua ligada a él, que se libera durante el esfuerzo (Hew-Butler, 2017).
Kenefick revisó cuándo tiene sentido cada estrategia. Beber según la sed funciona bien en actividades de hasta 1 hora a 90 minutos, en clima frío a templado o en baja intensidad. El plan de bebida, calculado a partir de la tasa de sudoración, tiene más sentido en actividades de más de 90 minutos, con calor, con tasa de sudoración alta o cuando el objetivo es el máximo desempeño (Kenefick, 2018). En ambos casos, el límite es el mismo: beber menos de lo que se pierde, y nunca hasta el punto de ganar peso.
Peso, orina y sed
El consenso del Comité Olímpico Internacional para pruebas con calor sugiere que el atleta aprenda su propia respuesta con el método peso, orina y sed, y que pruebe la estrategia de hidratación en los entrenamientos, y no el día de la prueba (Racinais, 2023). Una variación de peso por debajo de 1 a 2 en cada 100 partes y orina de color claro indican buena hidratación. El consenso de hiponatremia completa: un peso igual o superior al inicial después de horas de actividad indica exceso de líquido (Hew-Butler, 2015).
Lo que corresponde al organizador
Los organizadores también tienen un papel. El consenso sugiere evitar puestos de líquidos en exceso en pruebas largas, educar a los participantes y a los equipos sobre los riesgos de beber demasiado, y garantizar que el equipo médico tenga análisis de sodio en el lugar y solución salina hipertónica disponible (Hew-Butler, 2015). La guía de la Wilderness Medical Society añade que, en un entorno remoto, la reposición debe seguir el peso perdido y la sed, con sal disponible en actividades largas con calor (Bennett, 2020).
| Estrategia | Cuándo corresponde | Fuente |
|---|---|---|
| Beber según la sed | Actividades de hasta 90 minutos, clima templado, baja intensidad; principal regla de prevención | Kenefick, 2018 |
| Plan de bebida individual | Más de 90 minutos, calor, sudoración alta, máximo desempeño | Kenefick, 2018 |
| Pesarse antes y después | Entrenamientos largos, para conocer la tasa de sudoración | Racinais, 2023 |
| Sal y alimentos salados | Pruebas largas con calor, sin sustituir el control del volumen | Bennett, 2020 |
Cómo NEXO ayuda a entrenar este razonamiento
En NEXO, el caso del día es ficticio, con presentación clínica real y hasta seis pistas progresivas, y tú propones el diagnóstico buscando el código en la CIE-10. Separar la hiponatremia asociada al ejercicio de una deshidratación, de un golpe de calor o de una hipoglucemia es el tipo de razonamiento que se entrena pista a pista. El post sobre síncope en urgencias ayuda a separar el desmayo benigno del grave.
Los límites de uso del juego están descritos en la página de economía de NEXO. Si investigas la enseñanza del razonamiento clínico, la página para Researcher explica cómo entrar en contacto. Los profesionales que escriben o revisan casos encuentran información en Curator y en Creators, y las instituciones pueden conocer la propuesta en la página para alianzas.
Preguntas frecuentes
¿La hiponatremia en el ejercicio es lo mismo que la deshidratación?
La mayoría de los casos graves ocurre en lo opuesto: el atleta bebió demasiado y ganó o mantuvo peso (Noakes, 2005). Existe una forma con volumen reducido, más común en ultramaratones, pero el mecanismo de todas las muertes conocidas es el exceso de líquido (Hew-Butler, 2015).
¿Las bebidas deportivas previenen la hiponatremia?
Todas las bebidas deportivas son hipotónicas en relación con el plasma. En exceso, también diluyen el sodio, y el consenso afirma que no previenen la hiponatremia cuando el atleta bebe más de lo que pierde (Hew-Butler, 2015).
¿Las cápsulas de sal lo resuelven?
La sal puede ayudar en actividades largas con calor, pero la guía de la Wilderness Medical Society afirma que no previene la hiponatremia cuando hay exceso de bebida (Bennett, 2020). El foco sigue estando en el volumen de líquido.
¿Por qué el equipo no administra solución salina fisiológica al atleta confuso?
En la hiponatremia asociada al ejercicio, la vasopresina elevada hace que el riñón retenga el agua libre, y la solución salina isotónica puede bajar aún más el sodio. El consenso contraindica los líquidos isotónicos e hipotónicos en esta situación (Hew-Butler, 2015).
¿Solo ocurre en maratón?
Hay casos en triatlón, ultramaratón, natación, ciclismo, caminatas, entrenamiento militar, yoga en sala caliente e incluso en jugadores de fútbol americano después del entrenamiento (Hew-Butler, 2017).
Mensajes clave
- La hiponatremia asociada al ejercicio es el sodio por debajo de 135 mmol/L durante o hasta 24 horas después de actividad prolongada.
- El mecanismo principal es beber por encima de las pérdidas, con vasopresina elevada que impide eliminar el agua.
- Ganar o mantener peso en una prueba larga es una señal de alerta.
- Los síntomas, y no el valor del sodio, guían la conducta.
- En la encefalopatía, el consenso recomienda bolos de solución salina hipertónica por vía intravenosa, sin esperar el examen cuando este falta.
- La solución fisiológica y el ringer empeoran el cuadro y están contraindicados.
- Beber según la sed es la principal estrategia de prevención.
Juega el caso del día en NEXO.
Referencias
- Hew-Butler T, Rosner MH, Fowkes-Godek S, et al. Statement of the Third International Exercise-Associated Hyponatremia Consensus Development Conference, Carlsbad, California, 2015. Clin J Sport Med. 2015;25(4):303-320. PMID 26102445. DOI 10.1097/JSM.0000000000000221.
- Hew-Butler T, Loi V, Pani A, et al. Exercise-Associated Hyponatremia: 2017 Update. Front Med (Lausanne). 2017;4:21. PMID 28316971. DOI 10.3389/fmed.2017.00021.
- Bennett BL, Hew-Butler T, Rosner MH, et al. Wilderness Medical Society Clinical Practice Guidelines for the Management of Exercise-Associated Hyponatremia: 2019 Update. Wilderness Environ Med. 2020;31(1):50-62. PMID 32044213. DOI 10.1016/j.wem.2019.11.003.
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- Knechtle B, Chlíbková D, Papadopoulou S, et al. Exercise-Associated Hyponatremia in Endurance and Ultra-Endurance Performance-Aspects of Sex, Race Location, Ambient Temperature, Sports Discipline, and Length of Performance: A Narrative Review. Medicina (Kaunas). 2019;55(9):537. PMID 31455034. DOI 10.3390/medicina55090537.
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- Mohseni M, Silvers S, McNeil R, et al. Prevalence of hyponatremia, renal dysfunction, and other electrolyte abnormalities among runners before and after completing a marathon or half marathon. Sports Health. 2011;3(2):145-151. PMID 23016001. DOI 10.1177/1941738111400561.
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