Fibrilación auricular: ESC 2024 frente a ACC/AHA 2023

Índice
- Dos maneras de organizar la misma enfermedad
- Diagnóstico y cribado
- Escalas de riesgo: CHA2DS2-VA frente a CHA2DS2-VASc
- Anticoagulación: qué recomiendan las dos
- FA detectada por dispositivo
- Factores de riesgo como parte del tratamiento
- Control del ritmo, ablación e insuficiencia cardíaca
- Cómo NEXO ayuda a entrenar este razonamiento
- Preguntas frecuentes
- Mensajes para llevar a casa
- Referencias
Un hombre de 58 años, hipertenso y con obesidad, llega al ambulatorio con palpitaciones que van y vienen desde hace algunos meses. Un electrocardiograma hecho en urgencias, durante una de las crisis, mostró fibrilación auricular (FA), y el ritmo volvió a sinusal solo antes del alta. Bebe cerveza casi todos los fines de semana, casi no hace ejercicio y quiere saber dos cosas: si necesita tomar anticoagulante y si la ablación es una opción desde ya.
Las dos grandes guías que orientan esta consulta salieron con pocos meses de diferencia. La guía estadounidense del American College of Cardiology, de la American Heart Association, del American College of Clinical Pharmacy y de la Heart Rhythm Society se publicó a finales de 2023 (Joglar et al., 2024). La guía europea de la European Society of Cardiology (ESC), elaborada con la asociación europea de cirugía cardiotorácica, salió en 2024 (Van Gelder et al., 2024).
Este texto compara las dos por el razonamiento del manejo, sin convertirse en un resumen de cada recomendación. En varios puntos coinciden en lo esencial y difieren en el detalle; en otros, como la escala de riesgo de ictus y la FA vista solo por marcapasos, la diferencia cambia la conducta.
Puntos principales
- La ACC/AHA 2023 cambia la clasificación solo por duración por estadios que van del riesgo de FA a la FA permanente (Joglar et al., 2024).
- La ESC 2024 organiza el cuidado en el AF-CARE: comorbilidades y factores de riesgo, evitar ictus y tromboembolismo, reducir síntomas mediante el control de frecuencia y ritmo, y reevaluación dinámica (Van Gelder et al., 2024).
- La ESC sacó el sexo de la escala y pasó a usar el CHA2DS2-VA; la ACC/AHA mantiene el CHA2DS2-VASc con umbrales diferentes por sexo y acepta otras escalas validadas.
- En la FA detectada solo por dispositivo, la ACC/AHA usa la duración del episodio para graduar la recomendación, y la ESC habla de considerar anticoagulante oral directo en riesgo tromboembólico elevado.
- Las dos tratan peso, alcohol y ejercicio como parte del tratamiento de la arritmia.
- Las dos colocan la ablación por catéter como primera línea en pacientes seleccionados con FA paroxística sintomática, con clase 1 y nivel A.
Sumario
- Dos maneras de organizar la misma enfermedad
- Diagnóstico y cribado
- Escalas de riesgo: CHA2DS2-VA contra CHA2DS2-VASc
- Anticoagulación: lo que recomiendan las dos
- FA detectada por dispositivo
- Factores de riesgo como parte del tratamiento
- Control de ritmo, ablación e insuficiencia cardíaca
- Cómo NEXO ayuda a entrenar este razonamiento
- Preguntas frecuentes
- Take-home messages
Dos maneras de organizar la misma enfermedad
La ACC/AHA 2023 afirma que la clasificación antigua, basada solo en la duración de la arritmia, tendía a enfatizar la FA después del diagnóstico y las intervenciones terapéuticas (Joglar et al., 2024). La propuesta nueva usa estadios y trata la FA como enfermedad progresiva, con estrategias diferentes en cada fase, de la prevención al cribado y al control de frecuencia y de ritmo (Joglar et al., 2024). La guía recuerda que los estadios se superponen: el manejo de factores de riesgo, por ejemplo, atraviesa varios de ellos (Joglar et al., 2024).
La ESC 2024 eligió otra puerta de entrada. Mantiene las categorías por duración, como la FA paroxística, que termina en hasta siete días, y organiza el cuidado en el acrónimo AF-CARE (Van Gelder et al., 2024). La letra C viene primero y trata de las comorbilidades y los factores de riesgo; A trata de evitar ictus y tromboembolismo; R trata de reducir síntomas y morbidad mediante el control de frecuencia y de ritmo; E trata de la evaluación y la reevaluación dinámica (Van Gelder et al., 2024).
Lo que las dos estructuras tienen en común
La ACC/AHA describe el cuidado como un edificio cuya base es el tratamiento de comorbilidades y factores de riesgo, con tres procesos sobre ella: evaluación y tratamiento del riesgo de ictus, optimización de los factores modificables y control de síntomas por frecuencia y ritmo (Joglar et al., 2024). La ESC pone el mismo contenido en otro orden e insiste en que las comorbilidades vengan antes, porque afectan todas las demás etapas (Van Gelder et al., 2024).
En la práctica, quien lee las dos encuentra el mismo mensaje: la FA dejó de ser solo un ritmo que corregir y pasó a tratarse como marcador de una enfermedad auricular y cardiometabólica. La diferencia está en cómo cada una enseña esto al clínico, por estadios de enfermedad en el caso estadounidense y por tareas de cuidado en el europeo.
Diagnóstico y cribado
La ESC exige confirmación electrocardiográfica para diagnosticar FA, con clase I y nivel A, y acepta un trazado de derivación única de 30 segundos o más, incluso de dispositivo vestible, cuando el ritmo es analizable (Van Gelder et al., 2024). Esa regla tiene consecuencia directa para quien llega con una alerta de reloj: la alerta sola levanta la sospecha, pero la decisión de anticoagular depende del trazado.
Para el cribado poblacional, la ESC sugiere considerar la búsqueda de FA en personas de 75 años o más, o de 65 años o más con factores de riesgo adicionales, con clase IIa y nivel B (Van Gelder et al., 2024). La ACC/AHA da al cribado un lugar propio dentro de los estadios, como parte del cuidado de quien está en riesgo antes del diagnóstico (Joglar et al., 2024).
Volviendo al caso
El paciente del inicio tiene un electrocardiograma de crisis, lo que cumple la exigencia de confirmación de las dos guías. El paso siguiente, en ambas, es estimar el riesgo de ACV y el riesgo de sangrado, y buscar los factores que alimentan la arritmia. El blog ya discutió por qué la FA importa en quien no puede perder la consciencia de repente, como pilotos, en el texto sobre cardiología aeronáutica y riesgo de incapacitación súbita.
Escalas de riesgo: CHA2DS2-VA frente a CHA2DS2-VASc
El cambio más visible de la ESC 2024 es la retirada del sexo femenino de la escala. La guía recomienda el CHA2DS2-VA para estimar el riesgo tromboembólico, con anticoagulación oral recomendada con escala de 2 o más (clase I, nivel C) y a considerar con escala de 1 (clase IIa, nivel C) (Van Gelder et al., 2024).
La ACC/AHA mantiene el CHA2DS2-VASc y pasa a hablar de riesgo anual. Recomienda anticoagular cuando el riesgo anual estimado de tromboembolismo es de 2 por cada 100 o más, lo que equivale a escala de 2 o más en hombres y 3 o más en mujeres, con clase 1 y nivel A (Joglar et al., 2024). Con riesgo anual de 1 a 2 por cada 100, equivalente a escala de 1 en hombres y 2 en mujeres, la anticoagulación se considera razonable, con clase 2a (Joglar et al., 2024).
Otras escalas y modificadores
La ACC/AHA da más espacio a escalas alternativas. Recomienda evaluar el riesgo anual con una escala validada, como el CHA2DS2-VASc, y admite que, en el paciente de riesgo intermedio que sigue en duda, otras escalas y otras variables ayuden en la decisión compartida (Joglar et al., 2024). Entre los modificadores citados están la carga de FA, el sexo y el control de la presión arterial (Joglar et al., 2024).
Un estudio australiano de base poblacional muestra por qué interesa esa flexibilidad. En 224 451 pacientes con primera hospitalización por FA y sin anticoagulante, el CHA2DS2-VA tuvo la menor discriminación entre las escalas probadas, con estadístico C de 0,61 (Zubrzycki et al., 2026). La escala ATRIA tuvo la mejor discriminación, con estadístico C de 0,66, y los pacientes de riesgo intermedio por el CHA2DS2-VA tuvieron incidencia de ACV por debajo del umbral de tratamiento usado en el estudio (Zubrzycki et al., 2026). Los autores piden que se revise el umbral de tratamiento, y el mensaje para el clínico es que cualquier escala es una estimación burda.

Anticoagulación: qué recomiendan las dos
En las dos guías, los anticoagulantes orales directos se prefieren a la warfarina en quien es candidato a la anticoagulación. La ACC/AHA recomienda los anticoagulantes orales directos sobre la warfarina, excepto en la estenosis mitral reumática moderada a grave o en la prótesis valvular mecánica, con clase 1 y nivel A (Joglar et al., 2024). La ESC da la misma preferencia, también en la cardioversión, con clase I y nivel A (Van Gelder et al., 2024).
El ácido acetilsalicílico perdió espacio en las dos. La ACC/AHA clasifica como dañino usar aspirina, sola o con clopidogrel, como alternativa a la anticoagulación en quien es candidato a ella (Joglar et al., 2024). La ESC desaconseja sumar antiplaquetario al anticoagulante con el objetivo de prevenir ACV, con clase III y nivel B (Van Gelder et al., 2024).
Riesgo de sangrado
La ESC pasó a recomendar la evaluación de los factores de sangrado modificables con clase I y nivel B, y desaconseja usar escalas de sangrado para negar la anticoagulación, con clase III (Van Gelder et al., 2024). La ACC/AHA pide, con clase 1, que se busquen factores que indiquen mayor riesgo de sangrado, como sangrado previo y uso de medicamentos que lo aumentan, para corregir lo que sea posible (Joglar et al., 2024).
La ESC también se posiciona contra los regímenes reducidos de anticoagulante oral directo fuera de los criterios específicos de cada fármaco, con clase III y nivel B (Van Gelder et al., 2024). Este punto pesa en el anciano polimedicado, en quien la reducción por temor al sangrado es común. El blog trata esta decisión en desprescripción: cómo decidir qué suspender con el paciente.
Oclusión del apéndice auricular izquierdo
La ACC/AHA subió la oclusión percutánea del apéndice auricular izquierdo a clase 2a en quienes tienen CHA2DS2-VASc de 2 o más y contraindicación a largo plazo, por causa no reversible, para la anticoagulación oral (Joglar et al., 2024). En el paciente con alto riesgo de sangrado bajo anticoagulante, la coloca como alternativa posible, con clase 2b, recordando que la evidencia para la anticoagulación es más extensa (Joglar et al., 2024).
Tabla: ESC 2024 y ACC/AHA 2023 lado a lado
| Tema | ESC 2024 | ACC/AHA 2023 |
|---|---|---|
| Organización del cuidado | AF-CARE, con las comorbilidades en primer lugar | Estadios de la enfermedad, desde la fase de riesgo hasta la FA permanente |
| Escala de ictus | CHA2DS2-VA, sin el sexo | CHA2DS2-VASc u otra escala validada, por riesgo anual |
| Anticoagular | Puntuación de 2 o más (I C); puntuación de 1, considerar (IIa C) | Riesgo anual de 2 por cada 100 o más (1 A); de 1 a 2 por cada 100, razonable (2a A) |
| FA de dispositivo | Considerar anticoagulante oral directo si el riesgo es elevado, excluido el alto riesgo de sangrado (IIb B) | Episodio de 24 h o más con puntuación de 2 o más (2a); de 5 min a 24 h con puntuación de 3 o más (2b); por debajo de 5 min, en contra (3) |
| Peso | Pérdida del 10 por cada 100 o más del peso (I B) | Pérdida de al menos 10 por cada 100 del peso, con IMC por encima de 27 (1 B-R) |
| Alcohol | Hasta tres bebidas estándar por semana (I B) | Reducir o eliminar en quien busca control del ritmo (1 B-R) |
| Ablación como primera línea en la FA paroxística | I A, dentro de la decisión compartida | 1 A en seleccionados, en general más jóvenes y con pocas comorbilidades |
Fuentes de la tabla: Van Gelder et al., 2024 y Joglar et al., 2024.
FA detectada por dispositivo
Marcapasos, desfibriladores y monitores implantables registran episodios auriculares rápidos que el paciente no siente. La ESC define estos episodios de alta frecuencia auricular como duración por encima de 5 minutos con frecuencia de 170 latidos por minuto o más, y trata la FA subclínica como hallazgo de dispositivo (Van Gelder et al., 2024). Sugiere que un anticoagulante oral directo puede considerarse en la FA subclínica con riesgo tromboembólico elevado, excluidos los pacientes con alto riesgo de sangrado, con clase IIb y nivel B (Van Gelder et al., 2024).
La ACC/AHA gradúa la recomendación por la duración del episodio. Con episodio de 24 horas o más y CHA2DS2-VASc de 2 o más, iniciar la anticoagulación es razonable dentro de la decisión compartida, con clase 2a (Joglar et al., 2024). Con episodio entre 5 minutos y 24 horas y puntuación de 3 o más, puede ser razonable, con clase 2b, y con episodio por debajo de 5 minutos, la guía desaconseja anticoagular si la persona no tiene otra indicación (Joglar et al., 2024).
Lo que mostraron los ensayos
Los dos ensayos que fundamentan el tema, NOAH-AFNET 6 y ARTESiA, llegaron a resultados que piden cautela. Un metanálisis de los dos estudios estimó una reducción relativa de ictus cercana a 32 por cada 100 con anticoagulación, junto a un aumento relativo de sangrado mayor cercano a 62 por cada 100, sin efecto sobre la mortalidad (Scott, 2026). Scott argumenta que un umbral único de duración es una herramienta inestable para decidir y propone mirar el fenotipo del paciente, como enfermedad vascular y riesgo absoluto, y usar la carga de FA para definir urgencia y monitorización (Scott, 2026).
En quienes ya tuvieron un ACV o un ataque isquémico transitorio, la evidencia es aún más limitada. Una revisión de 2026 muestra que, en ese subgrupo, la apixabán del ARTESiA redujo el ACV isquémico con un aumento de sangrado mayor, mientras que la edoxabán del NOAH-AFNET 6 tuvo una reducción pequeña y sin significancia estadística, con un aumento importante de sangrado (Liu et al., 2026). Los autores atribuyen parte de la discordancia a las diferencias de inclusión: el ARTESiA admitía episodios de al menos 6 minutos, en general menores de 24 horas (Liu et al., 2026).
Un análisis económico finlandés añade otro ángulo. En una cohorte simulada de 20 000 personas, anticoagular a todos los pacientes con FA de dispositivo aportó 0,016 años de vida ajustados por calidad más por paciente en diez años, y los autores concluyeron que la anticoagulación rutinaria de todos probablemente representa cuidado de bajo valor (Winstén et al., 2026). El texto del blog sobre imitadores de ACV recuerda que no todo déficit agudo es vascular, lo que pesa cuando se discute ACV en estos pacientes.
Factores de riesgo como parte del tratamiento
Las dos guías tratan los factores de riesgo como parte del tratamiento de la arritmia, no como un consejo al pie de página. La ACC/AHA dice que el cambio de estilo de vida y el control de factores de riesgo son un pilar del manejo de la FA, para evitar el inicio, la progresión y los desenlaces adversos (Joglar et al., 2024). La ESC pone la misma idea en la letra C del AF-CARE y da clase I a varias de esas medidas (Van Gelder et al., 2024).
Peso
En quienes tienen sobrepeso u obesidad con IMC por encima de 27, la ACC/AHA recomienda pérdida de peso con una meta ideal de al menos 10 de cada 100 del peso, para reducir síntomas, carga, recurrencia y progresión a FA persistente, con clase 1 (Joglar et al., 2024). La ESC recomienda una pérdida de 10 de cada 100 o más del peso como parte del control de comorbilidades, con clase I y nivel B (Van Gelder et al., 2024).
Una revisión de 2026 sobre recurrencia tras ablación muestra que el modo de aplicar la intervención importa. Un programa estructurado, dirigido por médico, redujo la recurrencia a 12 meses con una razón de riesgo de 0,53, mientras que un cuidado dirigido por enfermería que mejoró la adherencia a las guías sin una estructura equivalente dejó el desenlace principal igual (Fu et al., 2026). La misma revisión describe beneficio de los inhibidores del cotransportador de sodio y glucosa 2 sobre la recurrencia, sobre todo en quienes tienen diabetes tipo 2 e insuficiencia cardíaca, y datos inconsistentes con los agonistas del receptor de GLP-1 (Fu et al., 2026). El blog discutió la relación entre obesidad y sueño en tirzepatida, obesidad y apnea del sueño.
Alcohol y ejercicio
Para el alcohol, la ESC recomienda reducir el consumo a tres bebidas estándar o menos por semana, con clase I y nivel B (Van Gelder et al., 2024). La ACC/AHA pide que quienes buscan control del ritmo reduzcan al mínimo o eliminen el alcohol para disminuir la recurrencia y la carga de FA, con clase 1 (Joglar et al., 2024). El blog tiene un texto sobre el paciente que llega ebrio a urgencias, en alcohol más allá de la abstinencia.
La ACC/AHA recomienda entrenamiento de intensidad moderada a vigorosa con una meta de 210 minutos por semana, excepto en la FA ligada a entrenamiento excesivo, con clase 1 (Joglar et al., 2024). La ESC recomienda un programa de ejercicio individualizado, con clase I y nivel B (Van Gelder et al., 2024).
Para el paciente del caso, esto quiere decir que la conversación sobre cerveza, peso y actividad física es parte del tratamiento de la arritmia, con la misma fuerza de recomendación que se da a muchos fármacos.
Control del ritmo, ablación e insuficiencia cardíaca
La ACC/AHA enfatiza el manejo temprano y continuo, con foco en mantener el ritmo sinusal y reducir la carga de FA (Joglar et al., 2024). Cita el EAST-AFNET 4, que aleatorizó pacientes con FA reciente a control del ritmo o de la frecuencia, y la observación de que el control del ritmo tiene más probabilidad de funcionar cuando empieza temprano (Joglar et al., 2024). La ESC sugiere considerar el control del ritmo en los primeros 12 meses tras el diagnóstico en pacientes seleccionados con riesgo de eventos, con clase IIa y nivel B (Van Gelder et al., 2024).
En la crisis aguda, la ESC sugiere la estrategia de esperar hasta 48 horas por la reversión espontánea como alternativa a la cardioversión inmediata en pacientes seleccionados, con clase IIa y nivel B (Van Gelder et al., 2024). La conducta de la primera atención recuerda el razonamiento del texto del blog sobre síncope en urgencias: separar lo que es inestable de lo que puede esperar.
Ablación como primera línea
Aquí las dos guías convergen. La ACC/AHA da clase 1 y nivel A a la ablación por catéter como primera línea en pacientes seleccionados, en general más jóvenes y con pocas comorbilidades, con FA paroxística sintomática en quienes se desea control del ritmo (Joglar et al., 2024). Para los demás pacientes con FA paroxística o persistente sintomática en control del ritmo, la ablación como primera línea puede ser útil, con clase 2a (Joglar et al., 2024).
La ESC recomienda la ablación por catéter como opción de primera línea en la FA paroxística, dentro de una decisión compartida, con clase I y nivel A; en la edición de 2020, la misma indicación tenía clase IIa (Van Gelder et al., 2024). Para el paciente del caso, esto significa que la ablación puede entrar en la conversación desde ya, junto a los antiarrítmicos, sin exigir un fallo previo del fármaco.
Anticoagulación después de la ablación
La ablación exitosa no cambia, por sí sola, la indicación de anticoagular en las guías, que siguen la puntuación de riesgo. Dos ensayos recientes, ALONE-AF y OCEAN, probaron la suspensión del anticoagulante tras la ablación y no mostraron aumento de ictus con la suspensión (Dowell y Patel, 2026). Los autores sugieren que la suspensión puede considerarse en quienes tienen poca o ninguna evidencia de recurrencia, con monitorización guiada por el riesgo, y este tema aún espera la actualización de las guías (Dowell y Patel, 2026).

FA con insuficiencia cardíaca de fracción reducida
La ACC/AHA da clase 1 y nivel A a la ablación por catéter en pacientes apropiados con FA e insuficiencia cardíaca de fracción reducida, ya en tratamiento clínico óptimo y con expectativa razonable de beneficio, para mejorar los síntomas, la calidad de vida, la función ventricular y los desenlaces cardiovasculares (Joglar et al., 2024). Recomienda además sospechar cardiomiopatía inducida por arritmia en quienes llegan con diagnóstico nuevo de las dos condiciones, con un abordaje del ritmo temprano y agresivo (Joglar et al., 2024).
Un metaanálisis de 2026 con 13 estudios y 131 492 participantes con fracción de eyección de 50 en cada 100 o menos asoció la ablación a menor mortalidad general, con riesgo relativo de 0,61, y a una ganancia de fracción de eyección frente al tratamiento clínico (Malik et al., 2026). El mismo análisis mostró que las hospitalizaciones cardiovasculares quedaron estadísticamente iguales, y la mayor parte de los participantes provenía de estudios observacionales (Malik et al., 2026).
La ESC recomienda inhibidores del cotransportador de sodio y glucosa 2 en pacientes con insuficiencia cardíaca y FA, cualquiera que sea la fracción de eyección, con clase I y nivel A (Van Gelder et al., 2024). El blog trató la insuficiencia cardíaca de fracción preservada en finerenona en la insuficiencia cardíaca con fracción preservada.
FA después de ictus
Entre las personas con ictus isquémico, una revisión de 2026 estima que de 20 a 30 en cada 100 tienen FA subyacente (Wasser et al., 2026). Los autores recuerdan que la monitorización prolongada tras el ictus aumenta la detección de FA, pero que aún es incierto si esto reduce la recurrencia (Wasser et al., 2026). Esta incertidumbre es la misma que aparece en la FA de dispositivo: encontrar más FA es distinto de prevenir más ictus. Cuando la duda es diagnóstica, el texto sobre error diagnóstico en atención primaria ayuda a pensar dónde falla el razonamiento.
Cómo NEXO ayuda a entrenar este razonamiento
En NEXO, el caso del día es ficticio, con presentación clínica real y hasta seis pistas progresivas, y tú propones el diagnóstico buscando el código en la CIE-10.
Los límites de uso del juego están descritos en la página de economía de NEXO. Si investigas sobre enseñanza del razonamiento clínico, la página para investigadores explica cómo entrar en contacto. Los profesionales que escriben o revisan casos encuentran información en curaduría y en creadores, y las instituciones pueden conocer la propuesta en la página para alianzas. Buscar el código correcto en la CIE-10 completa ese entrenamiento.
Preguntas frecuentes
¿Qué cambia con la salida del sexo del puntaje?
La ESC 2024 pasó a usar el CHA2DS2-VA, que prescinde del sexo femenino y simplifica el cálculo para hombres y mujeres (Van Gelder et al., 2024). La ACC/AHA mantiene el CHA2DS2-VASc con umbrales diferentes para hombres y mujeres (Joglar et al., 2024).
Con un puntaje de 1, ¿debo anticoagular?
Ambas guías dejan la decisión abierta. La ESC dice que la anticoagulación debe considerarse con CHA2DS2-VA de 1, con clase IIa (Van Gelder et al., 2024). La ACC/AHA considera razonable anticoagular con riesgo anual de 1 a 2 por cada 100 y sugiere usar modificadores de riesgo en la decisión compartida (Joglar et al., 2024).
¿Basta una alerta de reloj inteligente para diagnosticar FA?
La ESC exige confirmación electrocardiográfica y acepta un trazo de derivación única de 30 segundos o más cuando el ritmo es analizable (Van Gelder et al., 2024). La alerta sin trazo es motivo para investigar.
¿Un episodio corto en el marcapasos exige anticoagulante?
Según la ACC/AHA, con un episodio inferior a 5 minutos y sin otra indicación, la recomendación es no anticoagular (Joglar et al., 2024). Entre 5 minutos y 24 horas, pide un puntaje de 3 o más y decisión compartida (Joglar et al., 2024).
¿Puede la ablación ir antes de los antiarrítmicos?
En la FA paroxística sintomática, ambas guías dan clase 1 y nivel A a la ablación como primera línea en pacientes seleccionados (Joglar et al., 2024; Van Gelder et al., 2024).
¿Sirve la aspirina para quien tiene miedo al anticoagulante?
La ACC/AHA clasifica como dañino usar aspirina, con o sin clopidogrel, como alternativa a la anticoagulación en quien tiene indicación de ella (Joglar et al., 2024). Para quien tiene contraindicación definitiva al anticoagulante, la oclusión del apéndice auricular izquierdo es la alternativa discutida, con clase 2a (Joglar et al., 2024).
Mensajes para llevar a casa
- La ACC/AHA 2023 organiza la FA en estadios de enfermedad progresiva; la ESC 2024 organiza el cuidado en AF-CARE, con las comorbilidades en primer lugar.
- La ESC usa el CHA2DS2-VA, sin el sexo; la ACC/AHA usa el CHA2DS2-VASc con umbrales por sexo y acepta otros puntajes validados.
- Los anticoagulantes orales directos se prefieren a la warfarina, excepto en la estenosis mitral reumática moderada a grave y en la prótesis mecánica, y la aspirina salió de la prevención de ACV en la FA.
- En la FA de dispositivo, la ACC/AHA gradúa la conducta por la duración del episodio y la ESC habla de considerar la anticoagulación en el riesgo elevado; los ensayos muestran menos ACV y más sangrado.
- Peso, alcohol y ejercicio tienen recomendación de clase 1 en ambas guías.
- La ablación por catéter es primera línea, con clase 1 y nivel A, en la FA paroxística sintomática de pacientes seleccionados, y la ACC/AHA la recomienda también en la fracción reducida.
Referencias
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