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NeumologíaRazonamiento clínico

GINA 2026: cambios en asma y crisis aguda

Espaciador transparente con mascarilla y válvula azul usado con inhalador de asma

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Índice
  1. Por qué la crisis de asma es un problema de razonamiento
  2. Los cuatro diagramas de flujo nuevos de la crisis
  3. Oxígeno: límites más bajos y más cuidado
  4. La trampa de la toxicidad del broncodilatador
  5. Anafilaxia con broncoespasmo: adrenalina primero
  6. Corticoides en la crisis y al alta
  7. Lo que cambió fuera de la crisis
  8. Cómo NEXO ayuda a entrenar ese razonamiento
  9. Preguntas frecuentes
  10. Mensajes para llevar a casa
  11. Referencias

Un joven de 24 años llega al servicio de urgencias después de dos días de sibilancias. Ya usó el broncodilatador de rescate muchas veces en casa y recibió tres rondas más en el triaje. La saturación mejoró, las sibilancias disminuyeron, pero la respiración sigue rápida y profunda. El equipo interpreta el cuadro como asma que no cede y prepara una nueva nebulización.

La interpretación parece lógica. Pero la gasometría muestra acidosis con lactato alto, y el patrón respiratorio puede ser compensación metabólica, no broncoespasmo. Este escenario, descrito en reportes de caso y recordado de forma explícita en la nueva edición de la Global Initiative for Asthma, resume el cambio más práctico de GINA 2026: tratar la crisis con criterio, medir antes de repetir y reconocer cuándo el propio tratamiento se volvió el problema.

Este texto recorre lo que cambió en el informe de 2026, con especial atención a la crisis aguda, y muestra dónde están las trampas de interpretación para quien atiende asma en el consultorio, en urgencias o en la sala de hospitalización.

Puntos principales

  • GINA 2026 creó cuatro diagramas de flujo nuevos para la crisis, separados por edad y por lugar de atención (GINA, 2026).
  • El oxígeno suplementario solo está indicado con saturación por debajo de 92, con un límite de 95 en adultos y niños de 6 a 11 años (GINA, 2026).
  • Las cantidades de broncodilatador de acción corta quedaron más conservadoras, por el riesgo de toxicidad, que incluye acidosis láctica.
  • En la anafilaxia con broncoespasmo, la adrenalina va antes del broncodilatador.
  • La combinación de corticoide inhalado con formoterol entró como opción en la crisis leve, como puente hacia el tratamiento de mantenimiento.
  • Una sola crisis que exigió atención urgente es una señal de alarma para revisar el tratamiento.

Sumario

Por qué la crisis de asma es un problema de razonamiento

La crisis de asma suele tratarse como un protocolo. Sibilancias, broncodilatador, corticoide, reevaluación. El protocolo es útil, pero GINA 2026 insiste en un punto que el protocolo esconde: cada etapa depende de una evaluación, y la evaluación es donde más se falla (GINA, 2026).

El primer error es de clasificación. La misma crisis puede ser leve para un observador y moderada para otro, y la decisión de trasladar, ingresar o dar el alta cambia según esa interpretación. Por eso el informe trajo criterios estandarizados para crisis leves, moderadas, graves y con riesgo de muerte, en cada uno de los cuatro diagramas de flujo (GINA, 2026).

El segundo error es de repetición. Los pacientes reciben prescripción de varias administraciones de broncodilatador sin que nadie reevalúe la respuesta entre ellas. El informe llama la atención sobre esto de forma casi didáctica: si el paciente mejoró mucho después de la primera administración en una crisis leve, tal vez no necesite más (GINA, 2026).

El tercer error es de atribución. Taquicardia, temblor, ansiedad y respiración rápida se interpretan como empeoramiento del asma, cuando pueden ser efecto del tratamiento. La guía describe que estos signos pueden llevar a aún más broncodilatador, en un ciclo que empeora al paciente (GINA, 2026).

Estos tres errores tienen algo en común. En todos, la conducta sigue adelante sin que se haga una pregunta clínica. La edición de 2026 intenta poner esa pregunta de vuelta en cada paso, y es por ese ángulo que vale la pena leerla. Quien entrena diagnóstico diferencial con pistas reconoce el patrón: la explicación más obvia cierra la investigación demasiado pronto.

Los cuatro diagramas de flujo nuevos de la crisis

La mayor iniciativa de GINA este año fue crear cuatro diagramas de flujo de evaluación, tratamiento y seguimiento para quien llega con crisis de asma (GINA, 2026). Separan dos grupos etarios y dos escenarios de atención.

El primero cubre adultos, adolescentes y niños de 6 a 11 años en atención primaria. El segundo cubre el mismo grupo etario en un servicio de urgencia o emergencia. El tercero y el cuarto repiten esta división para niños de 5 años o menos (GINA, 2026).

La separación por lugar no es burocrática. En la atención primaria, la pregunta central es si el paciente puede ser tratado allí o necesita traslado. El informe es claro: quien empeora o no mejora en la atención primaria debe ser trasladado de inmediato a un nivel mayor de cuidado (GINA, 2026). En urgencias, la pregunta pasa a ser quién necesita hospitalización o terapia intensiva.

Gravedad con criterio estandarizado

Cada diagrama de flujo trae criterios para crisis leves, moderadas, graves y con riesgo de muerte, con orientación para el tratamiento inicial y el seguimiento (GINA, 2026). Para niños y adolescentes de hasta 17 años, hay una recomendación fuerte de usar una escala clínica validada, con ejemplos del Pediatric Respiratory Assessment Measure, el PRAM (GINA, 2026).

El uso de una escala reduce la variación entre observadores y da un lenguaje común para la reevaluación. La lógica es la misma de las escalas de alerta pediátricas: el número por sí solo decide poco, pero la tendencia entre dos mediciones dice mucho.

Función pulmonar en la propia crisis

El informe recomienda con fuerza medir la función pulmonar, con espirometría o, en su ausencia, con flujo máximo, en todos los pacientes, excepto preescolares y cuadros con riesgo de muerte, y repetir la medición antes del alta (GINA, 2026). La crisis también es una oportunidad de confirmar el diagnóstico de asma, registrando la función antes y después del broncodilatador (GINA, 2026).

Este punto parece pequeño, pero resuelve un problema antiguo. Muchos pacientes reciben la etiqueta de asma sin ningún registro de variabilidad del flujo aéreo, y el diagnóstico se vuelve más difícil de confirmar después de que el tratamiento controla los síntomas. Para leer estos exámenes sin tropezar, vale la pena repasar broncodilatador y curva flujo-volumen.

Cambio en GINA 2026 Qué cambia en la práctica Trampa de interpretación
Cuatro diagramas de flujo por edad y lugar La decisión de trasladar o ingresar queda explícita Usar el diagrama de flujo del adulto en un niño pequeño
Escala validada hasta los 17 años Gravedad medida de forma reproducible Confiar en una sola medición en vez de la tendencia
Oxígeno solo por debajo de 92, meta de 92 a 95 Menos oxígeno innecesario Oxímetro que sobreestima la saturación en piel oscura
Broncodilatador más conservador Reevaluar antes de repetir Leer la taquipnea de la acidosis láctica como empeoramiento del asma
Adrenalina antes en la anafilaxia Tratar primero la causa sistémica Tratar solo la sibilancia y pasar por alto el choque
Corticoide inhalado con formoterol en la crisis leve Puente hacia el tratamiento de mantenimiento al alta Dar el alta solo con broncodilatador de acción corta

Oxígeno: límites más bajos y más cuidado

GINA 2026 bajó los umbrales y las metas de saturación. El oxígeno suplementario dejó de recomendarse, a menos que la saturación esté por debajo de 92 (GINA, 2026). Cuando se administra oxígeno a adultos, adolescentes y niños de 6 a 11 años, la meta es una saturación entre 92 y 95, como aparece en el diagrama de flujo de la crisis en el servicio de urgencias, el Box 9-6 del capítulo 9, en la página 186 (GINA, 2026). El mismo capítulo, en el texto sobre oxígeno controlado de la página 179, añade que la saturación de adultos con oxígeno no debe superar 96, un límite de seguridad que proviene de una recomendación general para pacientes clínicos agudos, y no la meta del asma (GINA, 2026). Para niños de 5 años o menos con sibilancia aguda o crisis grave, la meta, si hay oxígeno, es igual o superior a 92 (GINA, 2026).

El informe fundamenta este cambio en la evidencia de que, en pacientes hospitalizados por asma, la oxigenoterapia controlada o titulada se asocia a menor mortalidad y mejores desenlaces que el oxígeno en alta concentración (GINA, 2026). También recuerda que el oxígeno no debe negarse cuando el oxímetro no está disponible, pero que el paciente debe vigilarse por somnolencia y fatiga, por el riesgo de hipercapnia (GINA, 2026).

Qué sustenta metas más bajas en niños

Una revisión sistemática sobre metas de saturación en niños con dificultad respiratoria concluyó que los umbrales actuales, entre 90 y 94, pueden ser demasiado altos (Louman, 2023). Umbrales más bajos tuvieron seguridad equivalente y mejor efectividad, y un umbral de 88 pareció potencialmente seguro, aunque con necesidad de más investigación (Louman, 2023). Los autores recuerdan que las metas usadas en las guías se basaron, en gran parte, en opinión de expertos (Louman, 2023).

El oxímetro también se equivoca

La GINA 2026 incluye una advertencia importante: el oxímetro puede sobreestimar la saturación en personas de piel oscura (GINA, 2026). Un estudio multicéntrico con 30 039 pares de mediciones de oxímetro y gasometría arterial en pacientes hospitalizados fuera de cuidados intensivos mostró que los pacientes negros tenían mayor probabilidad de hipoxemia oculta, es decir, saturación arterial por debajo de 88 pese a un oxímetro igual o superior a 92 (Valbuena, 2022).

Para quien aplica una regla de corte en 92, este dato tiene peso directo. Un oxímetro que muestra 93 en una persona de piel oscura puede estar ocultando una saturación arterial menor, justo en el rango en el que la guía indica no administrar oxígeno. La regla sigue siendo válida, pero la lectura del aparato debe integrarse en el contexto clínico, con gasometría cuando el cuadro no concuerda con el número.

La trampa de la toxicidad del broncodilatador

Las cantidades recomendadas de broncodilatador de acción corta se volvieron más conservadoras en la GINA 2026 (GINA, 2026). El motivo es la evidencia creciente de exceso de tratamiento durante las crisis, lo que aumenta el riesgo de toxicidad significativa, incluida la acidosis láctica (GINA, 2026).

El informe describe el mecanismo de la trampa con precisión. La acidosis láctica puede provocar hiperventilación compensatoria, que se interpreta como empeoramiento del asma y lleva a más broncodilatador (GINA, 2026). El capítulo de crisis añade que cantidades altas de broncodilatador de acción corta se asocian con aumento del pulso, palpitaciones, ansiedad, hipocalemia, arritmias, acidosis láctica e hiperventilación, y que algunas muertes por asma se asociaron con niveles sanguíneos muy altos de salbutamol (GINA, 2026).

Cómo se presenta el cuadro en la práctica

Los reportes de caso muestran el patrón. Un hombre de alrededor de 70 años con exacerbación de EPOC llegó con falta de aire progresiva y uso creciente de salbutamol, y el lactato elevado se atribuyó, tras la investigación, al propio broncodilatador (Baddam, 2025). Los autores recuerdan que la acidosis láctica suele asociarse con hipoxia tisular o sepsis, lo que facilita el error de atribución (Baddam, 2025).

Otro reporte describe acidosis láctica por el uso excesivo de un agonista beta de acción prolongada (Katsumata, 2024). Los autores clasifican la acidosis inducida por fármacos como tipo B, de origen metabólico, y observan que muchas veces se pasa por alto por el poco conocimiento de los clínicos (Katsumata, 2024). La entrevista clínica detallada llevó al diagnóstico, y el paciente mejoró con el uso adecuado de la terapia inhalatoria (Katsumata, 2024).

Qué preguntar antes de repetir

Cuando la respiración sigue rápida después de varias rondas de broncodilatador, tres preguntas ayudan. ¿Las sibilancias y la entrada de aire empeoraron o mejoraron? ¿La taquipnea es profunda y regular, como en la compensación metabólica, o corta y con esfuerzo espiratorio? ¿Hay lactato alto con saturación adecuada y sin signo de choque? Si la auscultación mejoró y el lactato subió, la hipótesis de toxicidad debe considerarse antes de cualquier nueva administración.

La misma lógica vale para el potasio. La hipocalemia inducida por agonista beta puede sumarse a otras pérdidas y aparecer en el ECG, y el razonamiento sobre cómo la alteración del potasio aparece en el ECG ayuda a no perder esa señal.

Inhalador presurizado y espaciador valvulado, la forma de administración más común en la crisis de asma. Crédito: Tradimus, CC BY-SA 3.0 (licencia), vía Wikimedia Commons (página del archivo).

Técnica inhalatoria: el detalle que cambia la cantidad administrada

La GINA 2026 dedica una atención inusual a la técnica con inhalador presurizado y espaciador. Cada diagrama de flujo incluye información sobre la técnica de respiración corriente, porque es la vía más usada en la crisis y la técnica suele ser incorrecta (GINA, 2026).

Hay un detalle nuevo que sorprende a muchos clínicos. El inhalador de salbutamol debe agitarse inmediatamente antes de cada accionamiento, para evitar que un inhalador nuevo administre cantidades muy altas, o que un inhalador casi vacío administre cantidades menores (GINA, 2026). Cualquier inhalador formulado como suspensión debe agitarse justo antes de cada accionamiento, y un retraso de 30 segundos ya puede cambiar mucho lo que se administra (GINA, 2026).

Ese detalle se relaciona con la toxicidad. Un equipo que acciona varias veces seguidas un inhalador sin agitarlo puede administrar mucho más medicamento de lo que imagina, y el paciente recibe una carga que nadie calculó.

Espaciador o nebulizador

El informe recuerda que, en la crisis leve a moderada, el broncodilatador por inhalador presurizado con espaciador produce una mejora similar en la función pulmonar a la de la nebulización (GINA, 2026). En niños, hubo menos efectos adversos y menor tiempo en urgencias con espaciador, y la vía también evita el riesgo de transmisión de infección asociado al nebulizador (GINA, 2026). Los estudios, sin embargo, excluyeron el asma con riesgo de muerte (GINA, 2026).

Anafilaxia con broncoespasmo: adrenalina primero

Uno de los cambios más concretos de GINA 2026 está en los cuatro diagramas de flujo: si el paciente tiene signos de anafilaxia además de asma, la recomendación es administrar adrenalina primero y después los broncodilatadores (GINA, 2026). La adrenalina puede administrarse por vía intramuscular o intranasal, y la vía intranasal no sirve para niños pequeños (GINA, 2026).

La orientación es coherente con la guía de la World Allergy Organization. El documento recomienda, ante la anafilaxia, retirar la exposición al desencadenante cuando sea posible, evaluar vía aérea, respiración, circulación, estado mental y piel, pedir ayuda e inyectar adrenalina por vía intramuscular en la cara anterolateral del muslo (Cardona, 2020). La misma guía incluye las sibilancias y la falta de aire entre los síntomas que el plan de acción escrito debe enseñar a reconocer (Cardona, 2020).

El error que GINA quiere evitar es previsible. Una persona con asma que llega con sibilancias después de comer algo o de tomar un medicamento puede ser tratada solo con broncodilatador, mientras el cuadro sistémico avanza. Piel, mucosas, presión y síntomas digestivos deben formar parte del examen de quien llega con una crisis de inicio súbito. El razonamiento de conducta en la anafilaxia a bordo muestra cómo se organiza esa decisión en minutos.

Corticoides en la crisis y al alta

Corticoide inhalado con formoterol

GINA 2026 incluyó la combinación de corticoide inhalado con formoterol como opción para la crisis leve en atención primaria y en urgencias, para adultos, adolescentes y niños de 6 a 11 años, como alternativa al broncodilatador de acción corta (GINA, 2026). El informe explica que esto crea la oportunidad de iniciar, antes del alta, el tratamiento con un aliviador antiinflamatorio, preferiblemente la terapia de mantenimiento y alivio con el mismo inhalador (GINA, 2026).

El capítulo de crisis describe un ensayo en urgencias en adultos y adolescentes con función pulmonar muy reducida, que comparó la combinación con salbutamol. La función pulmonar fue similar a lo largo de tres horas, y el pulso fue mayor en el grupo del broncodilatador de acción corta (GINA, 2026). El informe reconoce que faltan estudios y que no hay datos publicados sobre la combinación de corticoide con broncodilatador de acción corta en urgencias (GINA, 2026).

Por qué el alta importa tanto

Para quien tiene antecedentes de crisis grave, la terapia de mantenimiento y alivio reduce el riesgo de una nueva crisis grave en los 12 meses siguientes, comparada con la misma cantidad de corticoide inhalado con broncodilatador de acción corta (GINA, 2026). Un metanálisis con datos de 4863 pacientes con asma mal controlada mostró que cambiar a ese esquema prolongó el tiempo hasta la primera crisis grave, comparado con subir el escalón o mantener el esquema con broncodilatador de acción corta (Beasley, 2022).

Una revisión sistemática sobre costo y beneficio, con seis estudios y 8901 pacientes, concluyó que el corticoide inhalado con formoterol como aliviador o como mantenimiento y alivio tuvo una buena relación entre costo y beneficio en el asma leve a moderada, comparado con esquemas basados en broncodilatador de acción corta (Ndimande, 2026). Los autores piden más datos de países africanos, porque los umbrales de esa relación dependen del producto interno de cada país (Ndimande, 2026).

El informe es directo sobre lo que no se debe hacer: el tratamiento solo con broncodilatador de acción corta dejó de recomendarse, y el alta debe incluir tratamiento de mantenimiento con corticoide inhalado (GINA, 2026). El retorno debe programarse en 2 a 7 días para adultos y en 2 a 5 días para niños (GINA, 2026).

Inhalador presurizado, que en la suspensión debe agitarse justo antes de cada accionamiento. Crédito: NIAID, CC BY 2.0 (licencia), vía Wikimedia Commons (página del archivo).

Corticoide oral: necesario en la crisis, peligroso en la acumulación

La GINA 2026 trata el uso responsable del corticoide oral como prioridad, para reducir efectos adversos de corto y largo plazo (GINA, 2026). Esto incluye optimizar la terapia inhalatoria, usar biológicos cuando están indicados, ajustar la cantidad y la duración cuando el corticoide oral es necesario y vigilar el uso acumulado (GINA, 2026).

El informe recomienda dar corticoide oral de inmediato en las crisis moderadas y graves (GINA, 2026). Las pautas de 5 y 7 días en adultos fueron tan eficaces como las de 10 y 14 días, y en la mayoría de los niños 3 a 5 días suelen bastar (GINA, 2026). En adultos, el riesgo de sepsis y de tromboembolismo aumenta después de una pauta corta (GINA, 2026).

Dexametasona en niños

Un metanálisis comparó dexametasona oral con prednisona o prednisolona en la crisis de asma en niños. Las tasas de recaída y de reingreso fueron similares, y la dexametasona tuvo menos vómitos (Wei, 2019). Los autores advierten que todavía no son posibles conclusiones firmes, por la escasez de ensayos grandes (Wei, 2019). La GINA añade que la dexametasona oral no debe mantenerse más de 2 días, por preocupación por efectos metabólicos (GINA, 2026).

El peso de la acumulación

Una revisión sobre el uso de corticoide oral en el asma grave describe que se asocia a más eventos adversos, enfermedades crónicas como osteoporosis y diabetes, mortalidad y gastos en salud (Canonica, 2025). Los autores recuerdan el riesgo de insuficiencia suprarrenal al suspender el corticoide y defienden algoritmos claros de retirada dentro de un programa de uso responsable (Canonica, 2025). Por eso, la GINA trata cada crisis que exigió corticoide oral como una señal de que el tratamiento de base debe revisarse (GINA, 2026).

Magnesio y lo que quedó fuera

El sulfato de magnesio intravenoso sigue fuera del uso de rutina, pero reduce internaciones en adultos y niños que no responden al tratamiento inicial y mantienen hipoxemia (GINA, 2026). Una revisión de revisiones sistemáticas de 2026 llegó a la misma conclusión: magnesio intravenoso como terapia adyuvante en los casos graves refractarios, y el nebulizado con recomendación solo débil (Wang, 2026). Aminofilina y teofilina intravenosas siguen contraindicadas, y los sedantes deben evitarse estrictamente en la crisis (GINA, 2026). El antibiótico de rutina también queda fuera, salvo evidencia fuerte de infección pulmonar (GINA, 2026).

Lo que cambió fuera de la crisis

Los cambios de la GINA 2026 van más allá de la emergencia. En el diagnóstico, el diagrama de flujo se simplificó, y el informe discute la respuesta al broncodilatador (GINA, 2026). Datos nuevos muestran que muchos adultos con respuesta positiva por el criterio de 2005 tendrían prueba negativa por el criterio propuesto en 2022, y estos pacientes tenían alta carga respiratoria, lo que sugiere subdiagnóstico, sobre todo en hombres jóvenes (GINA, 2026).

En niños de 6 a 11 años, el estudio CARE mostró que la combinación de budesonida con formoterol usada según necesidad redujo casi a la mitad el riesgo de crisis moderadas a graves, comparada con el broncodilatador de acción corta aislado, sin diferencia en la velocidad de crecimiento (GINA, 2026). En adultos y adolescentes, el aliviador antiinflamatorio con corticoide y broncodilatador de acción corta entró en todas las etapas de la vía 2, con base en el estudio BATURA (GINA, 2026). La vía 1, con corticoide inhalado y formoterol, sigue siendo la preferida (GINA, 2026).

Hay otro cambio de seguridad. La antigua idea de cantidad máxima del aliviador fue sustituida por un aviso para buscar atención cuando el paciente necesite más de un número definido de inhalaciones en 24 horas, y el mismo aviso se creó para el broncodilatador de acción corta (GINA, 2026).

En el asma grave, entraron el primer biosimilar anti-IgE y el depemoquimab, un anti-IL5 de acción prolongada aplicado cada 26 semanas (GINA, 2026). El informe también trae herramientas nuevas, como el Chronic Airways Assessment Test para adultos y el Peds-AIRQ para niños de 5 a 11 años, además de actualizaciones sobre vacunación (GINA, 2026). Quien quiera ver cómo la inflamación tipo 2 orienta los biológicos en otra enfermedad de las vías aéreas puede leer sobre eosinófilos en la EPOC.

Cuando el ambiente desencadena la crisis

Crisis que llegan en grupo, después de tormentas o de días de humo, ponen a prueba los mismos diagramas de flujo a escala. Los textos sobre quién corre más riesgo en el asma de tormenta y sobre quién se descompensa primero con el humo muestran cómo el contexto ambiental entra en el razonamiento.

Volviendo al paciente de la apertura

El joven de 24 años recibió muchas administraciones de broncodilatador en casa y en el triaje. La auscultación mejoró, la saturación es adecuada, y la respiración sigue rápida y profunda. Según la GINA 2026, el primer paso es reevaluar antes de repetir, y el segundo es considerar la toxicidad del tratamiento como hipótesis (GINA, 2026).

La gasometría con lactato alto y anion gap aumentado, en una persona sin shock ni hipoxia, sostiene la hipótesis de acidosis láctica por agonista beta, como en los casos descritos (Baddam, 2025). Medir el flujo espiratorio máximo en ese momento ayuda a separar lo que es obstrucción de lo que es compensación metabólica, y registrar el valor antes y después del broncodilatador también sirve para documentar el diagnóstico (GINA, 2026).

Al alta, el informe pide tratamiento de mantenimiento con corticoide inhalado, revisión de la técnica, un plan de acción escrito y control en pocos días (GINA, 2026). La crisis que trajo a este paciente a urgencias es, en sí misma, la señal de que el tratamiento de base necesitaba cambiar.

Otros diagnósticos también entran en el diferencial de quien llega con falta de aire y taquicardia. La embolia pulmonar es uno de ellos, y la lógica de probabilidad clínica como primer paso ayuda a decidir cuándo investigar.

Cómo NEXO ayuda a entrenar ese razonamiento

En NEXO, el caso del día es ficticio, con presentación clínica real y hasta seis pistas progresivas, y tú propones el diagnóstico buscando el código en la CIE-10.

Los límites de uso del juego están descritos en la página de economía de NEXO. Si investigas la enseñanza del razonamiento clínico, la página para Researcher explica cómo entrar en contacto. Los profesionales que escriben o revisan casos encuentran información en Curator y en Creators, y las instituciones pueden conocer la propuesta en la página para alianzas. Buscar el código correcto en la CIE-10 completa ese entrenamiento.

Preguntas frecuentes

¿Qué más cambió en la GINA 2026?

El mayor cambio fue la creación de cuatro diagramas de flujo para la crisis, separados por edad y por lugar de atención, con criterios estandarizados de gravedad (GINA, 2026). El informe también revisó las metas de oxígeno, hizo más conservadoras las cantidades de broncodilatador y puso la adrenalina antes del broncodilatador en la anafilaxia.

¿Cuándo dar oxígeno en la crisis de asma?

Según la GINA 2026, el oxígeno está indicado cuando la saturación está por debajo de 92, con un techo de 95 en adultos y niños de 6 a 11 años (GINA, 2026). En piel oscura, el oxímetro puede sobreestimar la saturación, y la gasometría ayuda cuando el cuadro no concuerda con el número (Valbuena, 2022).

¿Cómo reconocer la toxicidad del broncodilatador?

Taquicardia, temblor, ansiedad, hipocalemia y respiración rápida y profunda con lactato alto, después de muchas administraciones, sugieren toxicidad (GINA, 2026). El signo más útil es la disociación: la auscultación mejora, pero la taquipnea continúa.

¿Por qué adrenalina antes del broncodilatador?

Cuando hay anafilaxia, el broncoespasmo es parte de una reacción sistémica, y solo la adrenalina trata el cuadro completo (Cardona, 2020). La GINA 2026 incluyó ese orden en los cuatro diagramas de flujo de la crisis (GINA, 2026).

¿Sirve en la crisis la combinación de corticoide con formoterol?

La GINA 2026 incluyó esa combinación como opción en la crisis leve, como alternativa al broncodilatador de acción corta, con la ventaja de iniciar el tratamiento antiinflamatorio antes del alta (GINA, 2026). El informe reconoce que aún faltan estudios en urgencias.

¿Una sola crisis ya cambia el tratamiento?

Sí. Una única crisis que exigió atención urgente o corticoide oral se trata como señal roja para revisar el tratamiento de base (GINA, 2026). El alta debe incluir corticoide inhalado y regreso en pocos días.

Mensajes para llevar a casa

  • La GINA 2026 trajo cuatro diagramas de flujo para la crisis, separados por edad y lugar, con gravedad estandarizada.
  • Oxígeno solo por debajo de 92 de saturación, con techo de 95 en adultos y niños de 6 a 11 años, recordando que el oxímetro se equivoca más en piel oscura.
  • Reevaluar antes de repetir el broncodilatador y considerar acidosis láctica cuando la auscultación mejora y la taquipnea continúa.
  • En la anafilaxia con broncoespasmo, adrenalina primero.
  • El inhalador en suspensión debe agitarse justo antes de cada accionamiento.
  • El alta solo con broncodilatador de acción corta dejó de ser aceptable: la crisis es señal para revisar el tratamiento de base.

¿Quieres entrenar el razonamiento ante una falta de aire que no cede? Juega el caso del día en NEXO.

Referencias

  1. Global Initiative for Asthma. Global Strategy for Asthma Management and Prevention, 2026 update. GINA; 2026. [Informe GINA 2026](https://ginasthma.org/2026-gina-strategy-report/).
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  3. Beasley R, Harrison T, Peterson S, et al. Evaluation of Budesonide-Formoterol for Maintenance and Reliever Therapy Among Patients With Poorly Controlled Asthma: A Systematic Review and Meta-analysis. JAMA Netw Open. 2022. [PMID 35230437](https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/35230437/). DOI 10.1001/jamanetworkopen.2022.0615.
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  6. Katsumata S, Fujikawa H, Nakamura T, Suzuki S. Lactic Acidosis Induced by Excessive Use of a Long-Acting Beta Agonist. Cureus. 2024. [PMID 39070350](https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/39070350/). DOI 10.7759/cureus.63339.
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  8. Ndimande N, Mortimer K, Stolbrink M, et al. Cost-effectiveness of anti-inflammatory reliever (AIR) or maintenance and reliever therapy (MART) for mild to moderate asthma: a systematic review. BMJ Open Respir Res. 2026. [PMID 42850063](https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/42850063/). DOI 10.1136/bmjresp-2026-004148.
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