Medicina tropical y del viajeroRazonamiento clínico

Fiebre tifoidea: diagnóstico cuando la prueba engaña

Placa de Petri con agar sangre rojo y colonias bacterianas sembradas en estrías a partir de hemocultivo
Índice
  1. Por qué la clínica no basta
  2. Hemocultivo: el patrón de referencia imperfecto
  3. Reacción de Widal: la prueba que más engaña
  4. Lo que logran las pruebas rápidas
  5. Cómo decidir con un resultado que no es confiable
  6. Cómo ayuda NEXO a entrenar este razonamiento
  7. Preguntas frecuentes
  8. Mensajes clave
  9. Referencias

Una mujer de 27 años vuelve de un viaje de tres semanas por la India. Desde hace seis días tiene fiebre que sube al final de la tarde, dolor de cabeza y malestar. Antes de buscar atención, tomó por su cuenta un antibiótico que tenía en casa. En urgencias, la frecuencia cardíaca parece baja para la fiebre, el hemograma no muestra eosinófilos y la reacción de Widal viene con título alto. El hemocultivo se toma, pero el resultado solo sale en unos días. El equipo necesita decidir ahora.

Esta es la situación típica de la fiebre tifoidea: una enfermedad común en muchas regiones, sin un signo clínico que la defina y con pruebas que fallan en ambas direcciones. La prueba más disponible es la que más engaña, y la prueba de referencia pierde parte de los casos.

Este texto muestra cómo razonar cuando el resultado no es confiable: qué ofrece la clínica, por qué falla el hemocultivo, cómo interpretar la reacción de Widal, qué logran las pruebas rápidas y cómo decidir con incertidumbre.

Puntos principales

  • Ningún síntoma aislado separa la fiebre tifoidea de otras fiebres agudas.
  • El hemocultivo es el patrón de referencia, pero pierde cerca de cuatro de cada diez casos.
  • El volumen de sangre, el uso previo de antibiótico y el tiempo de enfermedad reducen la sensibilidad del cultivo.
  • La reacción de Widal positiva tiene bajo valor predictivo donde la enfermedad es poco frecuente.
  • Las pruebas rápidas disponibles tienen precisión moderada y no sustituyen al cultivo.
  • La decisión de tratar combina la probabilidad previa a la prueba, la gravedad y el resultado de las pruebas.

Por qué la clínica no basta

La fiebre tifoidea es causada por Salmonella enterica serotipo Typhi, y la fiebre paratifoidea por los serotipos Paratyphi. Las dos forman la fiebre entérica. La enfermedad suele presentarse como fiebre prolongada sin un foco claro. Un estudio indio recuerda que el diagnóstico clínico choca con varios diferenciales, como dengue, malaria, mononucleosis infecciosa, chikungunya, leptospirosis, gastroenteritis aguda y rickettsiosis, y que esto es especialmente difícil en la atención primaria (Saini y Duggal, 2022). En ese mismo estudio, la edad media de los pacientes con fiebre entérica fue de 16,42 años, lo que recuerda que niños y adultos jóvenes concentran buena parte de la enfermedad.

Los síntomas tienen baja sensibilidad y peor especificidad

El mayor estudio sobre el valor de los signos clínicos siguió a 20 899 pacientes ambulatorios con fiebre en Bangladesh, Nepal y Pakistán. De ellos, 2116, o 10,1 de cada 100, tuvieron hemocultivo positivo para S. Typhi y 297, o 1,4 de cada 100, para S. Paratyphi A (Aiemjoy y colaboradores, 2020). La característica con mayor sensibilidad fue la ausencia de tos, con 65,5 de cada 100, seguida de la fiebre medida en la consulta, con 59,0 de cada 100, y de tres o más días sin poder realizar las actividades habituales, con 51,0 de cada 100 (Aiemjoy y colaboradores, 2020).

Los autores probaron una definición combinada: tres o más días de fiebre referida sumados a ausencia de tos, fiebre medida en la consulta o tres días sin poder hacer las actividades habituales. Tuvo una sensibilidad de 94,6 de cada 100, pero una especificidad de solo 13,6 de cada 100 (Aiemjoy y colaboradores, 2020). Es decir, casi todos los enfermos cumplían la definición, y casi todos los no enfermos también. La conclusión fue directa: las características clínicas no distinguen con precisión la fiebre entérica confirmada por cultivo de las otras síndromes febriles.

Signos clásicos: útiles, pero no específicos

La bradicardia relativa, la frecuencia cardíaca más baja de lo esperado para la fiebre, es un signo clásico. Un estudio japonés comparó 40 viajeros con fiebre entérica confirmada por cultivo con 120 viajeros con otras fiebres (Matono y colaboradores, 2017). La bradicardia relativa apareció en 88 de cada 100 de los casos y en 51 de cada 100 de los controles. La eosinopenia absoluta, recuento de eosinófilos igual a cero, apareció en 63 de cada 100 de los casos y en 38 de cada 100 de los controles.

En el modelo multivariado, el retorno del sur de Asia tuvo una razón de momios de 21,6, y la bradicardia relativa, de 11,7 (Matono y colaboradores, 2017). Las razones de verosimilitud positivas fueron de 4,00 para el retorno del sur de Asia, 1,72 para la bradicardia relativa y 1,63 para la eosinopenia. Los valores predictivos negativos fueron altos, entre 83 y 92 por cada 100, pero los positivos quedaron entre 35 y 57 por cada 100.

Qué hacer con esta información

Estos números muestran que la geografía pesa más que cualquier signo. Una razón de verosimilitud de 1,7 cambia poco la probabilidad, mientras que el destino del viaje la cambia bastante. El signo clásico ayuda a mantener la hipótesis, no a confirmarla.

Esta es la lógica de la probabilidad pretest. Antes de cualquier examen, la pregunta es cuánto es probable la fiebre tifoidea en esa persona: dónde estuvo, cuánto tiempo de fiebre tiene, si hay otra explicación, si tomó antibiótico. La respuesta define cómo se leerá cada resultado.

El exceso de diagnóstico también es un problema

Donde la enfermedad es común, el riesgo se invierte: el diagnóstico clínico se vuelve rutina y pasa a hacerse sin confirmación. En Nepal, un estudio con 4309 pacientes con fiebre aguda en servicios periurbanos y rurales encontró que 55 por cada 100 de los que recibieron un diagnóstico clínico provisional, 1334 de 2412, fueron etiquetados como fiebre entérica (Andrews y colaboradores, 2018). Solo 4,1 por cada 100 de ellos tuvieron infección confirmada por cultivo.

Los autores muestran que las tasas nacionales de diagnóstico eran muy altas, llegando a 18,8 por 1000 entre 2009 y 2014, mientras que en las áreas rurales pocos pacientes tenían enfermedad confirmada (Andrews y colaboradores, 2018). Una etiqueta dada con facilidad lleva a antibiótico innecesario y esconde la verdadera causa de la fiebre.

Hemocultivo: el patrón de referencia imperfecto

El hemocultivo es el examen que confirma la fiebre tifoidea y permite probar la sensibilidad a los antibióticos. Pero no es tan sensible como se imagina.

Cuatro de cada diez casos pasan

Una revisión sistemática con metaanálisis comparó el hemocultivo con el cultivo de médula ósea, considerado el patrón oro. La sensibilidad estimada del hemocultivo fue de 0,59 (Antillon y colaboradores, 2018). En términos prácticos, cerca de 41 por cada 100 personas con fiebre tifoidea confirmada por médula tendrían hemocultivo negativo.

Esto significa que un hemocultivo negativo reduce la probabilidad, pero no excluye la enfermedad. Cuando la sospecha clínica y epidemiológica es alta, el resultado negativo debe leerse con cautela.

Volumen, antibiótico y tiempo de enfermedad

El mismo metaanálisis mostró que la sensibilidad subió de 0,51 con 2 mL de sangre a 0,65 con 10 mL (Antillon y colaboradores, 2018). El volumen recolectado es un factor que el equipo controla y que cambia el desempeño del examen.

Dos factores del paciente también pesaron. La sensibilidad fue 34 por cada 100 menor en quien ya había usado antibiótico y 31 por cada 100 menor después de la primera semana de síntomas (Antillon y colaboradores, 2018). La paciente de la escena inicial tenía los dos: antibiótico por cuenta propia y seis días de fiebre. Un hemocultivo negativo en ella vale menos que en alguien en el tercer día, sin antibiótico.

Por qué el cultivo no llega a tiempo

Incluso cuando es positivo, el hemocultivo tarda días. El estudio multicéntrico en Asia recuerda que el cultivo no está ampliamente disponible en áreas endémicas y que el resultado puede tardar hasta 5 días (Aiemjoy y colaboradores, 2020). En ese intervalo, la decisión de tratar se toma sin la confirmación, y es ahí donde entran las pruebas rápidas y la reacción de Widal, con todos sus límites.

Colonias de Salmonella en placa de cultivo
Colonias de Salmonella en placa de cultivo. El crecimiento y la identificación de la bacteria forman parte del tiempo que separa la toma de la muestra del resultado. Crédito: CDC, dominio público, vía Wikimedia Commons (página del archivo).

Reacción de Widal: la prueba que más engaña

La reacción de Widal detecta anticuerpos aglutinantes contra los antígenos O y H de Salmonella. Es barata, rápida y ampliamente usada en países con pocos recursos. Es también el ejemplo clásico de prueba que parece responder y no responde.

El problema del valor predictivo positivo

En Etiopía, un estudio con 270 pacientes febriles con un cuadro compatible con fiebre tifoidea encontró una prevalencia de 4,1 por cada 100 por hemocultivo (Andualem y colaboradores, 2014). La reacción de Widal fue sugestiva de infección reciente en 88 pacientes, o 32,6 por cada 100.

La sensibilidad fue de 71,4 por cada 100, la especificidad de 68,44 por cada 100, el valor predictivo positivo de 5,7 por cada 100 y el negativo de 98,9 por cada 100 (Andualem y colaboradores, 2014). En otras palabras, de cada 100 personas con Widal positivo, cerca de 94 no tenían fiebre tifoidea según el cultivo. Los autores concluyen que la prueba tiene baja sensibilidad, especificidad y valor predictivo positivo, pero buen valor predictivo negativo.

El punto de corte lo cambia todo

En Tanzania, entre 1680 niños febriles hospitalizados, solo 16, o 1 de cada 100, tuvieron fiebre tifoidea confirmada por cultivo (Ley y colaboradores, 2010). Un título anti-H de 1:80 o más fue el mejor punto de corte, con sensibilidad de 75 por cada 100, especificidad de 98 por cada 100 y valor predictivo negativo de 100 por cada 100.

Aun así, el valor predictivo positivo fue de solo 26 por cada 100 (Ley y colaboradores, 2010). Con especificidad alta, el problema continúa: cuando la enfermedad es rara, la mayoría de los positivos son falsos. Los autores concluyen que es deseable una prueba con mejor valor predictivo positivo e igualmente sencilla.

Cuándo ayuda el Widal y cuándo estorba

Un estudio indio con 180 pacientes febriles comparó pruebas rápidas de antígeno y de anticuerpo con la reacción de Widal, teniendo el hemocultivo como referencia. El cultivo fue positivo en 58, o 32,22 por cada 100 (Saini y Duggal, 2022). En los primeros cinco días de fiebre, la exactitud fue parecida entre las tres: 45,56, 42,22 y 41,11 por cada 100.

Después del quinto día, la prueba de antígeno bajó a 15 por cada 100, mientras que la de anticuerpo llegó a 61,11 y el Widal a 66,11 por cada 100 (Saini y Duggal, 2022). El momento de la enfermedad cambia el desempeño de cada prueba. Los anticuerpos necesitan tiempo para aparecer, y un examen serológico hecho temprano tiende a fallar.

En la revisión pediátrica con modelo bayesiano, sumar la reacción de Widal a otras pruebas no mejoró de forma importante el desempeño en relación con la prueba aislada (Arora y colaboradores, 2019). El Widal rara vez aporta lo que falta.

Examen Lo que muestra la evidencia Cómo usar el resultado
Hemocultivo Sensibilidad de 0,59, menor con poco volumen, antibiótico previo y después de la primera semana Positivo confirma; negativo no excluye cuando la sospecha es alta
Reacción de Widal Valor predictivo positivo de 5,7 a 26 por cada 100 en escenarios de baja prevalencia Positiva aislada no confirma; negativa reduce la probabilidad
Pruebas rápidas de anticuerpo Exactitud moderada, con sensibilidad media entre 69 y 84 por cada 100 Aportan información, pero no sustituyen el cultivo
Signos clínicos Sensibilidad alta solo a costa de especificidad muy baja Mantienen la hipótesis viva, no la confirman

Lo que logran las pruebas rápidas

Las pruebas rápidas surgieron para suplir la falta de cultivo en áreas endémicas. La evidencia muestra que ayudan, pero menos de lo necesario.

La revisión Cochrane

Una revisión Cochrane reunió 37 estudios con 5080 participantes, con prevalencia de fiebre entérica entre 1 y 75 por cada 100 (Wijedoru y colaboradores, 2017). Las tres principales familias de pruebas rápidas tuvieron sensibilidad media de 78, 69 y 84 por cada 100, y especificidad de 87, 90 y 79 por cada 100.

Los autores tradujeron esos números a una cohorte hipotética de 1000 pacientes febriles, 300 de ellos con fiebre entérica. Las pruebas dejarían de diagnosticar entre 66 y 93 enfermos y darían diagnóstico falso a entre 70 y 161 de los 700 sin la enfermedad (Wijedoru y colaboradores, 2017). La certeza de la evidencia fue baja, y pocos estudios tenían bajo riesgo de sesgo.

El diseño de los estudios explica parte de esa incertidumbre. Solo tres usaron el patrón de referencia más riguroso, solo 11 reclutaron pacientes febriles sin selección previa, la mayoría se hizo en Asia y cinco vinieron del África subsahariana (Wijedoru y colaboradores, 2017). Todas las pruebas evaluadas fueron diseñadas para detectar solo S. Typhi, lo que deja la fiebre paratifoidea fuera del alcance de estos exámenes.

El estudio multicéntrico más reciente

En Pakistán y Kenia, un estudio evaluó nueve pruebas rápidas comerciales, incluida la reacción de Widal, en 531 muestras de suero: 264 con hemocultivo positivo y 267 con hemocultivo negativo (Sapkota y colaboradores, 2022). La sensibilidad varió de 0 a 78,8 por cada 100, y la mejor prueba tuvo sensibilidad de 72,7 y especificidad de 86,5 por cada 100.

En el análisis de clases latentes, que corrige el hecho de que la cultura también se equivoca, la mayor sensibilidad fue de 79,1 por cada 100, y la prueba más precisa quedó en 73,8 de sensibilidad y 94,5 de especificidad (Sapkota y colaboradores, 2022). Los autores concluyen que todas las pruebas quedaron por debajo de los niveles necesarios para recomendación. Las diferencias de desempeño entre las dos regiones endémicas fueron mínimas (Sapkota y colaboradores, 2022), lo que sugiere que el problema está en las pruebas, y no en el lugar donde se usan.

Jeringa y frascos de vidrio sobre la mesa de trabajo
Jeringa y frascos de vidrio sobre la mesa de trabajo. La calidad de la toma pesa tanto como la elección del examen ante la sospecha de fiebre tifoidea. Crédito: Pixabay, CC0 1.0 (licencia), vía Wikimedia Commons (página del archivo).

Niños y lo que una prueba ideal necesitaría

En niños, una revisión con modelo bayesiano analizó 510 comparaciones de 196 estudios, 57 de ellos pediátricos (Arora y colaboradores, 2019). Las pruebas basadas en IgM superaron a las basadas en IgG en las técnicas de ELISA y en una de las pruebas rápidas. Una prueba de flujo lateral para IgG tuvo sensibilidad de 92 por cada 100 y especificidad de 94 por cada 100, y los autores destacan que la mayor parte de los datos proviene del sur de Asia.

Para orientar el desarrollo de nuevas pruebas, un grupo de especialistas definió lo que un examen de la próxima generación necesitaría alcanzar: sensibilidad de 90 por cada 100 o más y especificidad de 95 por cada 100 o más, con resultado en menos de 15 minutos (Mather y colaboradores, 2019). El mismo trabajo recuerda que la fiebre tifoidea tuvo cerca de 10,9 millones de casos nuevos y 116,8 mil muertes en 2017, y que las pruebas rápidas usadas hoy, con sensibilidad y especificidad malas, contribuyen al uso excesivo de antibióticos y a la diseminación de cepas multirresistentes (Mather y colaboradores, 2019). Las pruebas disponibles todavía no llegan al perfil deseado, y el costo del error no es solo individual.

En la misma revisión pediátrica, la prueba más sensible para niños del sur de Asia fue la hemaglutinación pasiva reversa, con sensibilidad de 99 por cada 100, y la combinación de una prueba de flujo lateral para IgG con otro ensayo aumentó la sensibilidad sin pérdida importante de especificidad (Arora y colaboradores, 2019). Los autores recuerdan que las evidencias de otras regiones importantes todavía son limitadas, lo que dificulta generalizar esos números.

Placa de agar entérico con colonias de un cultivo de heces
Placa de agar entérico con colonias de un cultivo de heces. Incluso cuando el laboratorio funciona bien, la decisión inicial suele tomarse antes del resultado. Crédito: Mediocreclementine, CC0, vía Wikimedia Commons (página del archivo). Recorte nuestro.

Cómo decidir con un resultado que no es confiable

Si ningún examen es suficiente por sí solo, la decisión debe combinar información. Este es el tipo de situación en la que el razonamiento vale más que el resultado.

Empiece por la probabilidad, no por la prueba

El primer paso es estimar la probabilidad antes del examen. El retorno del sur de Asia, la fiebre prolongada sin foco, la bradicardia relativa y la ausencia de eosinófilos aumentan la sospecha (Matono y colaboradores, 2017). En quien no viajó a zona endémica y tiene otra explicación para la fiebre, la probabilidad es baja, y un Widal positivo probablemente es falso.

Con esa estimación, cada resultado puede interpretarse. En un escenario de baja prevalencia, el Widal positivo cambia poco la probabilidad, porque el valor predictivo positivo fue de 5,7 a 26 por cada 100 en los estudios (Andualem y colaboradores, 2014). Un resultado negativo, en cambio, tiene un valor predictivo negativo alto.

Tome bien la muestra y tómela temprano

El hemocultivo debe tomarse antes del antibiótico siempre que sea posible y con un volumen adecuado, porque la sensibilidad depende del volumen y cae tras el uso de antibiótico (Antillon y colaboradores, 2018). En la práctica, esto significa no iniciar antibiótico empírico sin antes tomar el cultivo, salvo en una situación de gravedad que no permita esperar.

Piense en qué más puede ser

La incertidumbre diagnóstica aquí es real, y tiene dos lados. Tratar fiebre tifoidea en quien tiene malaria, dengue o rickettsiosis retrasa el tratamiento correcto. No tratar a quien tiene fiebre tifoidea expone a complicaciones. En la viajera que vuelve de la India con fiebre, la malaria debe descartarse pronto, y la lista de diferenciales debe revisarse con cada nuevo dato.

Organizar esa lista en el expediente clínico ayuda al equipo a ver por qué se pidió cada examen y qué cambió cada resultado. La decisión final sobre tratar, ingresar o esperar sigue la lógica de la toma de decisiones clínicas: el costo de equivocarse en cada dirección pesa tanto como la probabilidad.

Errores comunes

Tratar el Widal positivo como diagnóstico, sin considerar la prevalencia. Descartar la fiebre tifoidea por un hemocultivo negativo en quien ya tomó antibiótico. Extraer poca sangre. Interpretar la prueba rápida de anticuerpos hecha en los primeros días como si fuera definitiva. Etiquetar toda fiebre prolongada como fiebre tifoidea en zona endémica, como mostró el estudio de Nepal (Andrews y colaboradores, 2018).

Cómo ayuda NEXO a entrenar este razonamiento

En NEXO, el caso del día es ficticio, con presentación clínica real y hasta seis pistas progresivas, y tú propones el diagnóstico buscando el código en la CIE-10.

Los límites de uso del juego están descritos en la página de economía de NEXO. Si investigas la enseñanza del razonamiento clínico, la página para investigadores explica cómo ponerse en contacto. Los profesionales que escriben o revisan casos encuentran información en curaduría y en creadores, y las instituciones pueden conocer la propuesta en la página para alianzas. Entrenar el diagnóstico diferencial con pistas y buscar el código correcto en la CIE-10 completan este entrenamiento.

Preguntas frecuentes

¿Un Widal positivo confirma fiebre tifoidea?

No. En escenarios de baja prevalencia, el valor predictivo positivo fue de 5,7 por cada 100 en Etiopía (Andualem y colaboradores, 2014) y de 26 por cada 100 en Tanzania (Ley y colaboradores, 2010).

¿Un hemocultivo negativo excluye la enfermedad?

No. La sensibilidad del hemocultivo es de 0,59 y baja con antibiótico previo y después de la primera semana (Antillon y colaboradores, 2018).

¿Las pruebas rápidas sustituyen al cultivo?

No. La revisión Cochrane encontró precisión moderada y certeza baja (Wijedoru y colaboradores, 2017), y ninguna de las nueve pruebas evaluadas en un estudio multicéntrico alcanzó el nivel necesario para recomendarla (Sapkota y colaboradores, 2022).

¿Existe un signo clínico típico?

La bradicardia relativa y la eosinopenia son más frecuentes en la fiebre entérica, pero no son específicas (Matono y colaboradores, 2017). La ausencia de tos fue la característica más sensible, aun así con 65,5 por cada 100 (Aiemjoy y colaboradores, 2020).

¿Por qué importa el momento del examen?

Porque los antígenos y los anticuerpos aparecen en fases diferentes. Después del quinto día de fiebre, la prueba de antígeno tuvo una precisión de 15 por cada 100, y las de anticuerpos, por encima de 60 por cada 100 (Saini y Duggal, 2022).

Mensajes clave

  • La clínica sugiere, pero no confirma: los signos clásicos tienen especificidad baja.
  • El destino del viaje pesa más que cualquier signo aislado.
  • Un hemocultivo positivo confirma; uno negativo no excluye, sobre todo después del antibiótico.
  • Toma el cultivo antes del antibiótico y con un volumen adecuado.
  • Un Widal positivo aislado no es diagnóstico donde la enfermedad es poco frecuente.
  • Las pruebas rápidas ayudan poco y no sustituyen al cultivo.

Referencias

  1. Aiemjoy K, Tamrakar D, Saha S, et al. Diagnostic Value of Clinical Features to Distinguish Enteric Fever From Other Febrile Illnesses in Bangladesh, Nepal, and Pakistan. Clin Infect Dis. 2020. PMID 33258936.
  2. Andrews JR, Vaidya K, Bern C, et al. High Rates of Enteric Fever Diagnosis and Lower Burden of Culture-Confirmed Disease in Peri-urban and Rural Nepal. J Infect Dis. 2018. PMID 28961918.
  3. Andualem G, Abebe T, Kebede N, et al. A comparative study of Widal test with blood culture in the diagnosis of typhoid fever in febrile patients. BMC Res Notes. 2014. PMID 25231649.
  4. Antillon M, Saad NJ, Baker S, et al. The Relationship Between Blood Sample Volume and Diagnostic Sensitivity of Blood Culture for Typhoid and Paratyphoid Fever: A Systematic Review and Meta-Analysis. J Infect Dis. 2018. PMID 30307563.
  5. Arora P, Thorlund K, Brenner DR, et al. Comparative accuracy of typhoid diagnostic tools: A Bayesian latent-class network analysis. PLoS Negl Trop Dis. 2019. PMID 31067228.
  6. Ley B, Mtove G, Thriemer K, et al. Evaluation of the Widal tube agglutination test for the diagnosis of typhoid fever among children admitted to a rural hdospital in Tanzania and a comparison with previous studies. BMC Infect Dis. 2010. PMID 20565990.
  7. Mather RG, Hopkins H, Parry CM, et al. Redefining typhoid diagnosis: what would an improved test need to look like? BMJ Glob Health. 2019. PMID 31749999.
  8. Matono T, Kutsuna S, Kato Y, et al. Role of classic signs as diagnostic predictors for enteric fever among returned travellers: Relative bradycardia and eosinopenia. PLoS One. 2017. PMID 28644847.
  9. Saini V, Duggal N. Comparison of rapid tests (antigen vs. antibody) for the diagnosis of typhoid in the first and second weeks of fever. J Family Med Prim Care. 2022. PMID 36387692.
  10. Sapkota J, Hasan R, Onsare R, et al. Comparative Analysis of Commercially Available Typhoid Point-of-Care Tests: Results of a Prospective and Hybrid Retrospective Multicenter Diagnostic Accuracy Study in Kenya and Pakistan. J Clin Microbiol. 2022. PMID 36448816.
  11. Wijedoru L, Mallett S, Parry CM. Rapid diagnostic tests for typhoid and paratyphoid (enteric) fever. Cochrane Database Syst Rev. 2017. PMID 28545155.

Volver al blog