Eosinofilia en viajeros y migrantes: cómo investigar

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Un hombre de 34 años, nacido en Camerún y que vive en Brasil desde hace dos años, se hace análisis de rutina para un empleo nuevo. Se siente bien. El hemograma muestra eosinófilos por encima de lo normal, sin anemia y sin otras alteraciones. El médico de la unidad se queda con dos preguntas: esto necesita ser investigado en alguien sin síntomas, y por dónde empezar?
La escena se repite con el viajero que volvió de un trabajo voluntario en África, con la estudiante que pasó un semestre en el sudeste asiático y con la familia de refugiados que llega para la primera consulta. La eosinofilia aparece casi por casualidad, y el riesgo es tratarla como un hallazgo sin importancia o, en el extremo opuesto, pedir una batería de exámenes sin lógica.
Este texto organiza el razonamiento: por qué la eosinofilia aislada engaña, cómo la historia de exposición cambia la lista de causas, qué exámenes rinden más, cuándo pensar en causas no parasitarias y qué hacer cuando no aparece nada.
Puntos principales
- En viajeros y migrantes, la causa más frecuente de eosinofilia es la helmintiasis, pero la eosinofilia sola es un marcador débil.
- La ausencia de síntomas no excluye infección: la mayoría de los portadores no tiene queja.
- El país de origen o el destino del viaje orienta qué parásitos buscar.
- El examen de heces y las serologías se complementan, porque cada uno encuentra una parte de las infecciones.
- La estrongiloidiasis debe recordarse incluso sin eosinofilia, principalmente antes de un corticoide.
- Cuando la investigación parasitaria es negativa, las causas no infecciosas entran en la lista.
Por qué la eosinofilia aislada engaña
Eosinofilia es el aumento de eosinófilos en sangre periférica. En quien vivió o viajó a regiones tropicales, la primera hipótesis suele ser un helminto que pasa por los tejidos, porque es en esa fase cuando el parásito provoca la respuesta eosinofílica más intensa. Esa asociación es verdadera, pero es incompleta.
El marcador falla en las dos direcciones
Un estudio neerlandés evaluó a 1207 viajeros que volvieron de regiones tropicales y buscó esquistosomiasis, estrongiloidiasis, filariasis y toxocariasis por serología. El valor predictivo positivo de la eosinofilia fue de 15 de cada 100 para infección previa y de 0 para infección reciente, y ningún síntoma tuvo valor predictivo (Baaten y colaboradores, 2011). En la práctica, la mayoría de los viajeros con eosinofilia no tenía esas infecciones, y ninguno de los viajeros con eosinofilia tenía infección reciente.
En otro escenario, con infección muy común, el resultado fue parecido. Entre 2004 refugiados en la frontera entre Tailandia y Myanmar, cerca de 73 de cada 100 tenían alguna infección intestinal por parásito, y la eosinofilia tuvo sensibilidad entre 51 y 73 de cada 100 y especificidad entre 48 y 65 de cada 100, según el grupo de parásito, con valores predictivos que variaron de 4 a 98 de cada 100 (Webster y colaboradores, 2022). Los autores concluyen que la eosinofilia no debe usarse sola en el tamizaje de refugiados.
El mismo estudio mostró que el recuento de eosinófilos varía con características que nada tienen que ver con el parásito. La mediana general fue de 483 células por microlitro, los recuentos fueron más altos en los niños de 2 a 4 años que en las personas de 65 años o más, con razón de 4,2, y un poco más bajos en las mujeres (Webster y colaboradores, 2022). Entre los parásitos, Strongyloides y Ancylostoma ceylanicum fueron los que más elevaron el recuento, con razón de 1,8 en comparación con quien no tenía infección. Leer el hemograma sin considerar edad y sexo distorsiona la interpretación.
Qué cambia esto en el razonamiento
Estos números ayudan a calibrar la probabilidad pretest. La eosinofilia aumenta la sospecha, pero no confirma nada. Un hemograma normal tampoco descarta helmintiasis en quien tiene exposición. La pregunta útil no es solo si hay eosinofilia, sino si la historia de exposición justifica buscar un parásito específico.
Por eso, la investigación parte de la persona, y no del número. Dónde nació, por dónde viajó, por cuánto tiempo, qué tipo de contacto tuvo con agua dulce, suelo o alimentos crudos, y si va a recibir algún tratamiento que suprima la inmunidad.
Sin síntomas no significa sin enfermedad
En Gran Canaria, un estudio con 788 inmigrantes del África subsahariana encontró eosinofilia en 213, o 27,0 de cada 100, e identificó helmintos en 75 de cada 100 de los que tenían eosinofilia (Pardo y colaboradores, 2006). Solo 27,7 de cada 100 tenían signos o síntomas (Pardo y colaboradores, 2006). La mayoría estaba asintomática y, aun así, portaba un parásito tratable.
En España, entre inmigrantes y viajeros con eosinofilia sin explicación evaluados para toxocaríasis, 40,9 de cada 100 de los casos positivos no tenían síntomas (Niño-Puerto y colaboradores, 2026). El silencio clínico es la regla, y es justamente por eso que el cribado tiene sentido en quien tiene exposición.
Quién está frente a usted: viajero o migrante
Las dos situaciones comparten el mismo hallazgo, pero no la misma probabilidad de infección. El tiempo de exposición es lo que más pesa.
El viajero de corta duración
El viajero suele tener una exposición corta y puntual. Esto reduce la carga parasitaria y explica por qué muchas infecciones recientes no producen eosinofilia. En el estudio neerlandés con 1207 viajeros, la eosinofilia tuvo un valor predictivo positivo de 0 para infección reciente (Baaten y colaboradores, 2011), y las infecciones recientes se adquirieron principalmente en Asia.
Cuánto se infecta realmente el viajero
El mismo estudio neerlandés tomó sangre antes y después del viaje, lo que permitió separar infección antigua de infección nueva. La infección previa apareció en 112 de los 1207 viajeros (Baaten y colaboradores, 2011). La infección reciente, definida por seroconversión, fue rara: esquistosomiasis en 0,51 de cada 100 de los expuestos, estrongiloidiasis en 0,25, filariasis en 0,09 y toxocaríasis en 0,08 de cada 100.
Estos números dan una idea de escala. Para el viajero de corta duración, la probabilidad de infección nueva por estos helmintos es baja, y la eosinofilia no ayuda a encontrarla. Para el viajero que ya vivió fuera o viaja con frecuencia, la infección antigua pesa más, y el hemograma aislado sigue siendo un mal filtro.
Cuando la exposición es reciente y específica, como un baño en un lago de zona de esquistosomiasis, la historia pesa más que el hemograma. En el estudio neerlandés, la infección reciente se identificó mediante la comparación entre la serología de antes y la de después del viaje (Baaten y colaboradores, 2011), y no por el recuento de eosinófilos. En quien tiene una exposición clara, conviene registrar la fecha del contacto y comentar la serología con el paciente, sin esperar a que aparezca la eosinofilia.
En la entrevista, conviene preguntar por baños en río o lago, caminatas descalzo, consumo de carne o pescado poco cocidos, contacto con perros y trabajo en zona rural. Un baño en un lago africano cambia la hipótesis hacia esquistosomiasis, incluso sin ningún síntoma.
El migrante con exposición prolongada
El migrante vivió años en zona endémica y puede tener infecciones crónicas, a veces más de una. En Dinamarca, entre 793 refugiados recién llegados, 6,8 de cada 100 tenían eosinofilia y 32,1 de cada 100 tenían IgE elevada (Lanng y colaboradores, 2025). La IgE elevada apareció con mucha más frecuencia que la eosinofilia, lo que refuerza que el hemograma por sí solo subestima el problema.
El mismo estudio danés mostró diferencias según el origen: los refugiados de Siria tuvieron menor prevalencia de eosinofilia y de IgE elevada, y los de Eritrea tuvieron mayor prevalencia (Lanng y colaboradores, 2025). El origen cambia la probabilidad antes incluso de cualquier examen.
En Estados Unidos, un estudio con 812 refugiados encontró eosinofilia en 147, o 18,1 de cada 100, e identificó parásito en 63 de ellos, o 42,9 de cada 100 (Ding y colaboradores, 2024). Más de la mitad quedó sin diagnóstico parasitario, lo que no significa que no hubiera parásito: significa que los exámenes disponibles no lo encontraron.
El país de origen orienta la búsqueda
En el estudio de Gran Canaria, el perfil de parásitos cambió con el país. Entre los inmigrantes de Camerún con eosinofilia, 77 de cada 100 tenían filariasis. Entre los de Malí, 63 de cada 100 tenían esquistosomiasis. Entre los de Nigeria, 30,8 de cada 100 tenían anquilostomiasis (Pardo y colaboradores, 2006). El mismo hallazgo de laboratorio pide exámenes diferentes según la geografía.
En el sur de Asia, el parásito que más preocupa es otro. En el Reino Unido, entre 503 migrantes del sur de Asia, la serología para Strongyloides fue positiva en 33,6 de cada 100 de los que tenían eosinofilia y en 12,5 de cada 100 de los que no la tenían, con razón de momios ajustada de 3,54 (Baker y colaboradores, 2020). Es decir, la eosinofilia aumentó la probabilidad, pero una parte importante de los infectados no la tenía.

Las causas que más aparecen
La lista de helmintos posibles es larga, pero un grupo pequeño responde por la mayoría de los diagnósticos. Conocer ese grupo evita tanto el examen aleatorio como la falsa tranquilidad.
Filariasis, esquistosomiasis y anquilostomiasis
En Gran Canaria, entre los inmigrantes con eosinofilia y diagnóstico definido, la filariasis respondió por 29,4 de cada 100, la esquistosomiasis por 17,2 de cada 100 y la anquilostomiasis por 16,8 de cada 100 (Pardo y colaboradores, 2006). Los portadores de helmintos tenían un recuento medio de eosinófilos de 871, frente a 643 en los que no tuvieron parásito identificado.
La diferencia entre las medias es real, pero pequeña para decidir caso a caso. Un recuento discretamente aumentado puede esconder filariasis, y un recuento alto puede no tener parásito identificado. La incertidumbre diagnóstica forma parte del proceso y debe explicarse al paciente.
Estrongiloidiasis: el parásito que no puede pasar
La estrongiloidiasis merece destacarse porque es la infección que puede volverse fatal si el paciente recibe corticoide. Persiste durante décadas gracias a la autoinfección y puede cursar sin eosinofilia. En el estudio británico con migrantes del sur de Asia, 35 de los 115 seropositivos no tenían eosinofilia (Baker y colaboradores, 2020).
Una revisión sistemática hecha para orientar el tamizaje en Europa concluyó que la serología es la prueba de tamizaje más eficaz para estrongiloidiasis y esquistosomiasis en regiones de baja endemicidad, porque es más sensible que los métodos parasitológicos convencionales (Agbata y colaboradores, 2018). La misma revisión señala que el tratamiento presuntivo con ivermectina para todos los migrantes probablemente es costo-efectivo, aunque la certeza de la evidencia sobre el tamizaje es baja.
Toxocariasis y eosinofilia pulmonar tropical
La toxocariasis se adquiere por la ingestión de huevos de Toxocara canis o Toxocara cati presentes en el suelo contaminado (Baaten y colaboradores, 2011) y suele olvidarse. En España, entre 192 inmigrantes y viajeros con eosinofilia sin explicación evaluados, 44 tuvieron ELISA positivo, o 23,0 de cada 100, y 41 fueron confirmados por western blot (Niño-Puerto y colaboradores, 2026). La eosinofilia por debajo de 1000 se asoció a toxocariasis, con razón de momios de 3,2, y los autores sugieren incluir la serología para Toxocara en la investigación de la eosinofilia sin explicación, después de descartar las causas comunes.
La eosinofilia pulmonar tropical es una reacción exagerada a antígenos de filarias, vista principalmente en el subcontinente indio. Se presenta con sibilancias, tos, fiebre y eosinofilia, y los recuentos por encima de 3000 por microlitro son comunes (Mullerpattan y colaboradores, 2013). El asma bronquial está entre los diagnósticos diferenciales citados en la revisión, y cerca de 20 de cada 100 pacientes recaen incluso después del tratamiento con dietilcarbamazina (Mullerpattan y colaboradores, 2013).
En la eosinofilia pulmonar tropical, los niveles de IgE total y de IgE e IgG específicos para filaria suelen estar elevados, y las pruebas de función pulmonar pueden mostrar un patrón mixto, restrictivo y obstructivo, con reducción de la capacidad de difusión (Mullerpattan y colaboradores, 2013). La revisión destaca que, sin tratamiento, la enfermedad puede dejar morbilidad respiratoria importante, lo que contradice la idea antigua de evolución benigna.

Cómo investigar paso a paso
La investigación comienza con una buena historia y sigue con exámenes elegidos según la exposición. El objetivo es encontrar parásitos tratables y no dejar pasar la estrongiloidiasis.
Primer paso: historia de exposición
Pregunte el país de nacimiento, los países donde vivió, el tiempo en cada uno, los viajes recientes y el tipo de exposición. Pregunte también por síntomas que suelen pasar desapercibidos: picor, lesiones de piel que se mueven, tos con sibilancias, diarrea intermitente, sangre en la orina. Pregunte si habrá uso de corticoide, quimioterapia, trasplante u otro tratamiento inmunosupresor.
Registrar esas respuestas de forma organizada ayuda a quien va a seguir el caso. Un modelo de razonamiento clínico en la historia clínica deja claro qué se preguntó y por qué se pidió cada examen.
Segundo paso: heces y serologías juntas
El examen de heces y las serologías no compiten, se complementan. En Gran Canaria, el examen de heces fue positivo en 35 de cada 100 de los inmigrantes con eosinofilia, la serología para filaria en 30 de cada 100 y la serología para esquistosoma en 28 de cada 100 (Pardo y colaboradores, 2006). Cuando los métodos directos mostraban solo un geohelminto, la serología encontró otra infección en 13,2 de cada 100, y los autores concluyen que los métodos son complementarios.
Para quien vino del África subsahariana, la combinación incluye heces, serología para Strongyloides, serología para esquistosoma y búsqueda de filaria según la región. Para quien vino del sur de Asia o del sudeste asiático, la serología para Strongyloides gana peso. Cuando hay exposición a agua dulce en área de esquistosomiasis urinaria, el examen de orina puede entrar en la investigación, a criterio del médico tratante.
Tercer paso: repetir el hemograma y hacer seguimiento
La eosinofilia no siempre persiste. En el estudio estadounidense, 81 refugiados repitieron el hemograma, y 52 de ellos, o 64,2 de cada 100, tuvieron normalización (Ding y colaboradores, 2024). Por otro lado, 66 refugiados, o 44,9 de cada 100, no tuvieron ningún nuevo recuento de eosinófilos (Ding y colaboradores, 2024). La repetición ayuda a decidir quién necesita una investigación más amplia.
Hacer seguimiento también significa garantizar que el resultado sea visto. En Dinamarca, en un subgrupo de 116 refugiados con resultados alterados, el médico de familia abordó el hallazgo en 50,9 de cada 100, y 31,0 de cada 100 de los que fueron abordados recibieron un diagnóstico (Lanng y colaboradores, 2025). Un examen pedido y no leído es una oportunidad perdida.
| Exposición principal | Parásitos a priorizar | Exámenes que más ayudan |
|---|---|---|
| África occidental y central | Filariasis, esquistosomiasis, anquilostomiasis, estrongiloidiasis | Heces, serologías para filaria, esquistosoma y Strongyloides |
| Agua dulce en área de esquistosomiasis | Esquistosomiasis | Serología para esquistosoma y examen de orina y heces |
| Sur y sudeste de Asia | Estrongiloidiasis, anquilostomiasis, filariasis | Serología para Strongyloides y heces |
| Contacto con perros, gatos o suelo contaminado | Toxocariasis | Serología para Toxocara con confirmación |
| Viaje corto y reciente | Infección aguda, muchas veces sin eosinofilia | Serología en el momento adecuado tras la exposición |
Cuarto paso: decidir sobre el tratamiento
Cuando se identifica un parásito, el tratamiento es dirigido. Cuando no aparece nada y la exposición es fuerte, entra la discusión sobre el tratamiento presuntivo. La revisión europea considera que el tratamiento presuntivo de la estrongiloidiasis con ivermectina es probablemente costo-efectivo para migrantes, pero recuerda que la viabilidad de esa estrategia aún necesita demostrarse en estudios clínicos (Agbata y colaboradores, 2018).
La misma revisión encontró que cursos cortos de prazicuantel y de ivermectina fueron seguros, altamente eficaces y costo-efectivos para tratar esquistosomiasis y estrongiloidiasis, respectivamente, con certeza de la evidencia moderada a alta para la eficacia del tratamiento (Agbata y colaboradores, 2018). La mayor incertidumbre está en el cribado, no en el tratamiento.
Esa decisión involucra al paciente, la disponibilidad de los exámenes y el riesgo de inmunosupresión futura. En quien va a iniciar corticoide, la decisión gana urgencia. Una revisión sistemática concluyó que el tratamiento presuntivo con ivermectina es probablemente costo-efectivo (Agbata y colaboradores, 2018), lo que apoya investigar y tratar antes de la inmunosupresión, con el infectólogo cuando sea posible.
Cuando no es parásito y qué mirar más allá de la sangre
No toda eosinofilia en viajero o migrante es parasitaria. La exposición tropical no protege contra las causas comunes de eosinofilia que se ven en cualquier persona.
Causas no infecciosas
En el estudio estadounidense con refugiados, 5 de los 147 con eosinofilia, o 3,4 de cada 100, tuvieron otros diagnósticos, como eccema, mielofibrosis y alergia a medicamentos (Ding y colaboradores, 2024). La proporción es pequeña, pero incluye enfermedades graves que exigen otra línea de investigación.
En la lista amplia entran alergias, asma, dermatitis, reacciones a medicamentos, enfermedades autoinmunes y neoplasias hematológicas. Si la investigación parasitaria es negativa y la eosinofilia persiste o aumenta, el razonamiento debe cambiar de dirección. Entrenar este diagnóstico diferencial ayuda a no quedarse atado a la primera hipótesis.
El corazón y los órganos diana
Los eosinófilos liberan mediadores que pueden lesionar órganos, y el corazón es uno de los blancos. Un estudio español evaluó con ecocardiograma a 37 inmigrantes subsaharianos con eosinofilia y sin síntomas, comparados con 13 controles, y encontró asociación entre eosinofilia y engrosamiento de la válvula mitral (Carranza-Rodríguez y colaboradores, 2017). No hubo relación entre el grado de eosinofilia y la lesión valvular, ni entre el tipo de helminto y la lesión.
Los autores sugieren ecocardiograma en toda persona del África subsahariana con eosinofilia, para detectar lesión valvular temprana (Carranza-Rodríguez y colaboradores, 2017). Es una recomendación de un estudio pequeño, pero recuerda que la eosinofilia crónica no es inofensiva.

Errores que se repiten
El primer error es ignorar la eosinofilia porque el paciente está bien. Los datos muestran que la mayoría de los portadores de helmintos no tiene síntomas (Pardo y colaboradores, 2006).
El segundo error es cerrar la investigación con un examen de heces negativo. Las serologías encuentran una parte importante de las infecciones que las heces no muestran.
El tercer error es usar la ausencia de eosinofilia para descartar estrongiloidiasis. Una parte de los seropositivos no tiene eosinofilia (Baker y colaboradores, 2020), y es justamente esa infección la que puede matar después del corticoide.
El cuarto error es pedir exámenes sin garantizar el retorno. La toma de decisiones clínicas incluye definir quién va a ver el resultado y qué se hará con él.
Cómo NEXO ayuda a entrenar este razonamiento
En NEXO, el caso del día es ficticio, con presentación clínica real y hasta seis pistas progresivas, y tú propones el diagnóstico buscando el código en la CIE-10.
Los límites de uso del juego están descritos en la página de economía de NEXO. Si investigas la enseñanza del razonamiento clínico, la página para Researcher explica cómo entrar en contacto. Los profesionales que escriben o revisan casos encuentran información en Curator y en Creators, y las instituciones pueden conocer la propuesta en la página para alianzas. Entrenar el diagnóstico diferencial con pistas y buscar el código correcto en la CIE-10 completan este entrenamiento.
Preguntas frecuentes
¿La eosinofilia en un migrante sin síntomas debe investigarse?
Sí. La mayoría de los portadores de helmintos no tiene síntomas, y en Gran Canaria solo 27,7 de cada 100 de los inmigrantes con eosinofilia tenían signos o síntomas (Pardo y colaboradores, 2006).
¿Un hemograma normal descarta un parásito?
No. En viajeros, la eosinofilia tuvo un valor predictivo de 0 para infección reciente (Baaten y colaboradores, 2011), y entre migrantes del sur de Asia, 35 de 115 seropositivos para Strongyloides no tenían eosinofilia (Baker y colaboradores, 2020).
¿Basta un examen de heces?
No. Las heces y las serologías encuentran partes diferentes de las infecciones. En Gran Canaria, la serología encontró otra infección en 13,2 de cada 100 de los inmigrantes cuyo examen directo mostraba solo un geohelminto (Pardo y colaboradores, 2006).
¿Cuándo pensar en toxocaríasis?
Cuando la investigación inicial es negativa y hay contacto con animales o suelo. En España, 23,0 de cada 100 de los inmigrantes y viajeros con eosinofilia sin explicación tuvieron ELISA positivo (Niño-Puerto y colaboradores, 2026).
¿Y si no se encuentra ningún parásito?
Repita el hemograma, revise la exposición y considere causas no parasitarias. Parte de las eosinofilias se normaliza, y una pequeña parte tiene causas como eccema, alergia a medicamento o enfermedad hematológica (Ding y colaboradores, 2024).
Mensajes clave
- La eosinofilia en quien tiene exposición tropical sugiere helmintiasis, pero es un marcador débil.
- La mayoría de los portadores de parásitos no tiene síntomas.
- El país de origen o el destino del viaje decide qué parásitos buscar.
- Heces y serologías se complementan; un examen negativo no cierra la investigación.
- La estrongiloidiasis puede existir sin eosinofilia y debe descartarse antes de un corticoide.
- Si la investigación parasitaria es negativa, piense en causas no infecciosas.
Referencias
- Agbata EN, Morton RL, Bisoffi Z, et al. Effectiveness of Screening and Treatment Approaches for Schistosomiasis and Strongyloidiasis in Newly-Arrived Migrants from Endemic Countries in the EU/EEA: A Systematic Review. Int J Environ Res Public Health. 2018. PMID 30577567.
- Baaten GG, Sonder GJ, van Gool T, et al. Travel-related schistosomiasis, strongyloidiasis, filariasis, and toxocariasis: the risk of infection and the diagnostic relevance of blood eosinophilia. BMC Infect Dis. 2011. PMID 21466667.
- Baker EC, Ming DK, Choudhury Y, et al. High Prevalence of <i>Strongyloides</i> among South Asian Migrants in Primary Care-Associations with Eosinophilia and Gastrointestinal Symptoms. Pathogens. 2020. PMID 32041352.
- Carranza-Rodríguez C, San-Román-Sánchez D, Marrero-Santiago H, et al. Endomyocardial involvement in asymptomatic sub-Saharan immigrants with helminth-related eosinophilia. PLoS Negl Trop Dis. 2017. PMID 28234952.
- Ding A, Osorio M, Teferi M, et al. A Retrospective Longitudinal Study of Refugees With Eosinophilia at an Academic Center in the United States From 2015 to 2020. Open Forum Infect Dis. 2024. PMID 39155943.
- Lanng K, Margolinsky RV, Wejse C, et al. IgE and Eosinophilia in Newly Arrived Refugees in Denmark: A Cross-Sectional Study of Prevalence and Clinical Management in Primary Care. Int J Environ Res Public Health. 2025. PMID 40003407.
- Mullerpattan JB, Udwadia ZF, Udwadia FE. Tropical pulmonary eosinophilia--a review. Indian J Med Res. 2013. PMID 24135173.
- Niño-Puerto L, Vicente B, Pendones Ulerio J, et al. Toxocariasis in immigrants and travelers with unexplained eosinophilia. Parasit Vectors. 2026. PMID 41721365.
- Pardo J, Carranza C, Muro A, et al. Helminth-related Eosinophilia in African immigrants, Gran Canaria. Emerg Infect Dis. 2006. PMID 17176579.
- Webster JL, Stauffer WM, Mitchell T, et al. Cross-Sectional Assessment of the Association of Eosinophilia with Intestinal Parasitic Infection in U.S.-Bound Refugees in Thailand: Prevalent, Age Dependent, but of Limited Clinical Utility. Am J Trop Med Hyg. 2022. PMID 35483390.