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Comunicación y éticaRazonamiento clínicoSesgos y error diagnóstico

El paciente como aliado en el diagnóstico: cómo implicarlo

Médico y una pareja sentados a la mesa conversando durante la consulta

Thiago Longo MoraesRafael Guimarães MalangaCaroline Wilhelmsen MartinsThiago Longo Moraes, Rafael Guimarães Malanga y Caroline Wilhelmsen Martins

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Índice
  1. Qué significa tratar al paciente como socio
  2. Lo que muestran los estudios sobre errores relatados por pacientes
  3. Cómo hablar de la incertidumbre sin perder la confianza
  4. Red de seguridad: el paciente que sabe cuándo volver
  5. Quién queda fuera y por qué
  6. Cómo involucrar al paciente en la consulta y en el servicio
  7. Cómo NEXO ayuda a entrenar este razonamiento
  8. Preguntas frecuentes
  9. Mensajes para llevar
  10. Referencias

Una mujer de 62 años vuelve al consultorio tres semanas después de una consulta por tos. Trajo un papel con fechas: la fiebre volvió dos veces, siempre por la tarde, y el jarabe recetado cambió poco. En la primera consulta nadie preguntó sobre el patrón de la fiebre. Su anotación vale más que cualquier examen pedido ese día.

El diagnóstico suele contarse como trabajo del médico. En la práctica, el paciente guarda buena parte de la información, percibe cuándo algo cambia y muchas veces nota errores antes que el equipo. Este texto muestra lo que la investigación sabe sobre errores relatados por pacientes, por qué tanta gente queda fuera de la conversación y cómo hacer del paciente un socio del razonamiento clínico, desde la primera pregunta hasta el retorno.

Puntos principales

  • La definición actual de error diagnóstico incluye la falla en explicar el problema al paciente (Gleason, 2021).
  • Los pacientes con varias enfermedades crónicas relataron más error diagnóstico en la atención primaria (Aoki, 2020).
  • Entre los pacientes que leyeron su propia nota, 1 de cada 5 encontró un error (Bell, 2020).
  • Después del alta de urgencias, un tercio de los pacientes seguidos relató un problema nuevo (Gleason, 2021).
  • Hablar de la incertidumbre con colaboración e información clara mejora la experiencia del paciente (Dahm, 2023).
  • Una orientación adaptada, por escrito y hablada, ayuda al paciente a saber cuándo volver (Wannheden, 2024).

Sumario

Qué significa tratar al paciente como socio

Tratar al paciente como socio en el diagnóstico es compartir con él las etapas del razonamiento: lo que se sabe, lo que todavía está abierto, lo que puede cambiar y qué hacer si cambia. El paciente deja de ser solo fuente de datos y pasa a participar en la verificación de las hipótesis.

Esta idea aparece en la propia definición de error diagnóstico que se usa en los estudios actuales. Error diagnóstico es la falla en establecer una explicación precisa y oportuna para el problema de salud del paciente, o en comunicar esa explicación a él (Gleason, 2021). La segunda mitad de la frase importa. Un diagnóstico correcto que el paciente desconoce, entiende mal o recibe tarde también cuenta como falla del proceso.

La colaboración empieza antes del diagnóstico. Depende de una buena historia contada por el paciente y de espacio para que él traiga su propia agenda, con ideas, preocupaciones y expectativas. Continúa después de la consulta, cuando el paciente observa síntomas, lee el registro y decide si vuelve.

Pensar así cambia la pregunta central. En vez de preguntar solo cuál es el diagnóstico, el médico pregunta también cómo el paciente va a saber si el diagnóstico estaba equivocado. Esa segunda pregunta hace del paciente un sensor del proceso.

Un ejemplo ayuda a ver la diferencia. Una mujer acude a la unidad con dolor abdominal leve desde hace un día. El examen es tranquilizador y la hipótesis más probable es una causa benigna. En un modelo tradicional, sale con una receta y la indicación de volver si empeora. En un modelo de colaboración, sale sabiendo cuál es la hipótesis principal, cuáles otras se consideraron, qué signos concretos cambiarían el razonamiento y en cuánto tiempo debería esperar mejoría. Si el dolor migra o aparece fiebre, sabe que esa información es exactamente lo que el equipo necesita.

La diferencia parece pequeña, pero cambia el papel del paciente. Deja de esperar pasivamente y pasa a observar con un objetivo claro.

El paciente tiene acceso a información que ningún examen muestra. Sabe cuándo empezó el síntoma, qué empeora y qué alivia, cómo se comporta la queja en los días siguientes y si el tratamiento funcionó. Gran parte del diagnóstico viene de esa historia clínica.

También sigue la evolución fuera del consultorio. La consulta es una fotografía, y el paciente ve la película. Un síntoma que parecía banal el primer día puede tomar otra forma la semana siguiente, y solo quien vive la enfermedad percibe el cambio a tiempo.

Hay además lo que el paciente percibe sobre su propio cuidado. Nota cuando dos indicaciones se contradicen, cuando un examen prometido no se hizo, cuando la nota de la consulta describe algo que él no dijo. Esas fallas de proceso rara vez aparecen en las auditorías, pero son visibles para quien está del otro lado de la mesa.

Por último, el paciente conoce su propio contexto: la distancia hasta el servicio, quién lo cuida en casa, qué puede pagar y qué puede cumplir. Un plan diagnóstico que ignora ese contexto falla incluso cuando la hipótesis es correcta.

Lo que muestran los estudios sobre errores relatados por pacientes

Las investigaciones que preguntan directamente al paciente si hubo error diagnóstico todavía son pocas, pero los resultados son consistentes. Miden la percepción del paciente, y esa percepción revela problemas que los registros oficiales dejan pasar.

En un estudio con 1474 pacientes de atención primaria en varios servicios, 57 relataron haber sufrido un error diagnóstico (Aoki, 2020). Tras ajustar por otros factores, tener varias enfermedades crónicas al mismo tiempo estuvo asociado a más error relatado, con razón de momios ajustada de 1,83 (Aoki, 2020). Los pacientes con multimorbilidad tienen consultas más complejas, más síntomas superpuestos y más probabilidad de que un problema nuevo se atribuya a una enfermedad antigua.

Un estudio piloto siguió a adultos después del alta de urgencias con cuestionarios por el portal del paciente (Gleason, 2021). De los 517 pacientes contactados por el portal, 45 aceptaron participar (Gleason, 2021), y la participación fue mucho mayor entre los abordados en persona en urgencias. De los 59 incluidos, 53 respondieron el cuestionario de dos semanas, y 16 de esos 53 relataron que se identificó un problema de salud nuevo después del alta (Gleason, 2021).

Estos números son pequeños, pero muestran dos cosas. El paciente acepta relatar lo que ocurrió después de la consulta, y ese relato aporta información que el servicio solo tendría si el paciente volviera. Muestran también que la invitación hecha en persona funciona mejor que el mensaje automático.

Una fuente de datos especial es la nota clínica leída por el propio paciente.

Muchos servicios ya permiten que el paciente lea las notas de su propia consulta. Esa apertura creó un laboratorio natural para estudiar lo que el paciente encuentra cuando lee lo que el médico escribió.

En una encuesta con pacientes de tres sistemas de salud, se invitó a 136 815 y respondieron 29 656 (Bell, 2020). Entre los que leyeron la nota, 1 de cada 5 relató haber encontrado un error, y 42 de cada 100 de esos consideraron el error grave (Bell, 2020).

Los errores que los pacientes clasificaron como muy graves se concentraron en áreas centrales para el razonamiento clínico:

  • diagnósticos registrados de forma errónea;
  • historia clínica incorrecta o incompleta;
  • medicamentos cambiados o desactualizados;
  • hallazgos de exploración física descritos sin haberse realizado;
  • resultados de exámenes erróneos;
  • nota atribuida al paciente equivocado o con el lado del cuerpo cambiado.

Esta lista es útil para quien escribe notas (Bell, 2020). Muestra que el paciente puede verificar exactamente los puntos en los que un error pesa más. Una nota bien organizada en el expediente hace más sencilla esa verificación, porque separa lo que se relató, lo que se exploró y lo que se concluyó.

El paciente también valora la nota como herramienta de colaboración. En un programa que invitó a pacientes a comentar las notas leídas en el portal, pacientes y acompañantes enviaron 260 relatos (Gerard, 2017). Los temas incluyeron confirmar y recordar los próximos pasos, compartir la información con quien cuida, corregir errores y sentirse parte del equipo (Gerard, 2017).

Otro estudio, con 445 pacientes que usaban un registro personal de salud, examinó la capacidad de entender y responder a los errores (Lear, 2022). De ellos, 181 dijeron entender con certeza la información del registro, y 79 ya habían notado errores (Lear, 2022). Los pacientes con alta alfabetización digital en salud tuvieron mucha más confianza para entender su propio registro (Lear, 2022).

Las barreras relatadas fueron de dos tipos: de información, como jerga médica y falta de contexto, y de sistema, como dificultad de uso y datos mal presentados (Lear, 2022). Quien tiene menos recursos enfrenta más de esas barreras, y la lectura del registro puede aumentar la desigualdad si el servicio no ayuda.

Cómo hablar de la incertidumbre sin perder la confianza

Involucrar al paciente exige decir lo que todavía no se sabe. Muchos médicos temen que admitir incertidumbre reduzca la confianza. La evidencia muestra un cuadro más matizado.

Una revisión sistemática integrativa incluyó 19 estudios, seleccionados entre 1281, sobre la comunicación de la incertidumbre diagnóstica en atención primaria (Dahm, 2023). Los médicos revelaban la incertidumbre de forma explícita, de forma implícita o simplemente la omitían. La expresión explícita estuvo asociada a más satisfacción del paciente solo cuando venía junto con habla positiva, construcción de alianza e información (Dahm, 2023).

El mensaje es práctico. Decir "no sé" solo preocupa. Decir "todavía no lo sabemos, y vamos a descubrirlo juntos así" calma. La forma de manejar la incertidumbre diagnóstica cambia el efecto de la misma información.

Una revisión sobre la ética de esa comunicación recuerda los límites reales (Cox, 2021). Los médicos de familia coincidían en que deberían explicar la incertidumbre del diagnóstico provisional, pero señalaron el tiempo corto de la consulta y la preferencia de algunos pacientes por respuestas "blanco o negro" (Cox, 2021). La alianza, por lo tanto, implica preguntar cuánto quiere saber el paciente y ajustar la conversación.

Algunas frases ayudan a compartir la incertidumbre con claridad. Decir "lo más probable es esto, y estas son las otras posibilidades que todavía considero" muestra el razonamiento sin esconder la duda. Explicar que "este examen sirve para separar una hipótesis de la otra" da sentido al pedido. Acordar que "si aparece esta señal, la hipótesis cambia y usted debe volver" convierte la incertidumbre en plan. Y pedir "en el control, cuénteme qué cambió desde hoy" deja claro que la observación del paciente forma parte del diagnóstico.

El tono importa tanto como las palabras. Hablar de la incertidumbre con calma, mirando al paciente y sin prisa por terminar, comunica que la duda es parte normal del proceso y que existe un camino para resolverla. La misma frase dicha con prisa, de espaldas al paciente o escribiendo en la computadora, puede sonar como inseguridad o desinterés.

Médico mostrando al paciente el resultado de una tomografía de pulmón en un consultorio
Mostrar el examen al paciente ayuda a explicar lo que se sabe y lo que todavía es incierto. Crédito: M Joko Apriyo Putro, CC BY 4.0 (licencia), vía Wikimedia Commons (página del archivo).

Red de seguridad: el paciente que sabe cuándo volver

El momento en que la alianza pesa más es la salida de la consulta. El paciente se va con un diagnóstico provisional y necesita reconocer las señales de que algo salió de lo esperado. Esa orientación es la red de seguridad.

Una revisión realista reunió 95 documentos para entender qué hace eficaz esa orientación y llegó a 15 recomendaciones (Friedemann Smith, 2022). La orientación funciona mejor cuando se adapta al paciente y trae información práctica sobre autocuidado y sobre cuándo volver a buscar el servicio (Friedemann Smith, 2022).

Un estudio de codesign reunió a 7 personas con experiencia como pacientes, 1 cuidador y 18 clínicos para diseñar estrategias de red de seguridad para atención primaria y emergencia (Wannheden, 2024). Entre las propuestas, la combinación de información escrita con explicación hablada apareció como forma de garantizar que la orientación se recuerde y se use en casa (Wannheden, 2024).

La orientación solo funciona si el paciente entendió. Pedir que repita con sus propias palabras, la técnica del teach-back, es la forma más simple de saber si la persona entendió antes de que se vaya.

La participación del paciente puede ocurrir en varios momentos del proceso diagnóstico. La tabla resume dónde contribuye, qué puede hacer el equipo y qué sugieren los estudios.

Momento Lo que aporta el paciente Lo que puede hacer el equipo Evidencia
Antes de la consulta Lista de síntomas, fechas y dudas Pedir que traiga anotaciones y su propia agenda Práctica clínica
En la consulta Historia, contexto, preferencias Explicar hipótesis y lo que falta saber La incertidumbre con alianza mejora la experiencia (Dahm, 2023)
A la salida Comprensión del plan Red de seguridad escrita y hablada, teach-back Orientación adaptada y práctica (Friedemann Smith, 2022)
Después de la consulta Evolución de los síntomas Contacto activo y canal de retorno Problemas nuevos reportados después del alta (Gleason, 2021)
En la lectura del registro Verificación de la nota Notas claras y canal para corrección Errores encontrados por pacientes (Bell, 2020)

La tabla muestra que la participación es un proceso continuo. Cada etapa tiene una acción simple que el equipo controla.

Familiares y cuidadores también entran en esta alianza. En niños, personas mayores con deterioro cognitivo y personas con enfermedades graves, quien acompaña al paciente muchas veces percibe primero el cambio en el comportamiento, el apetito o el nivel de alerta. Incluir a esa persona en la explicación del plan y en la red de seguridad amplía el número de ojos atentos a la evolución.

Médico conversando con una adolescente con pañuelo en la cabeza y con su padre durante la consulta
Acordar cuándo volver deja a la familia preparada en caso de que el cuadro cambie. Crédito: Rhoda Baer, dominio público (licencia), vía Wikimedia Commons (página del archivo).

Quién queda fuera y por qué

La alianza supone que el paciente tenga voz, tiempo e información. Estas condiciones varían mucho de una persona a otra. Los pacientes con bajo nivel de alfabetización en salud, poco acceso digital, barrera de idioma o condiciones que dificultan la comunicación quedan más lejos del proceso.

El estudio de los registros personales de salud mostró que las barreras pesan más sobre grupos ya desfavorecidos (Lear, 2022). El estudio posterior al alta mostró que la invitación por el portal llegó a pocos pacientes, mientras que el abordaje personal funcionó mucho mejor (Gleason, 2021). Un canal único, digital y pasivo tiende a escuchar siempre a las mismas personas.

Las medidas reportadas por el paciente pueden ayudar a cerrar esa brecha, siempre que se diseñen pensando en la equidad (McDonald, 2024). Los autores proponen guiones para desarrollar esas medidas con la voz del paciente desde el inicio y tratan la equidad como objetivo transversal (McDonald, 2024).

En la transición entre niveles de cuidado, el riesgo aumenta. La información se pierde entre el alta hospitalaria y la atención primaria, y el paciente muchas veces es el único vínculo entre los equipos. Prepararlo para llevar el plan es parte del cuidado.

Cómo involucrar al paciente en la consulta y en el servicio

Algunas acciones caben en cualquier consulta y no exigen tecnología nueva. Hacen de la participación una rutina.

  • Empiece por la agenda del paciente y deje que termine su primera intervención.
  • Diga en voz alta la hipótesis principal y las alternativas que todavía considera.
  • Explique para qué sirve cada examen y qué cambiaría cada resultado.
  • Acuerde señales concretas de alerta y el camino para volver.
  • Use el teach-back antes de terminar.
  • Invite al paciente a leer la nota y a señalar lo que esté equivocado.
  • En el retorno, pregunte primero qué cambió desde la última consulta.

Cuando el diagnóstico resulta equivocado, la alianza construida antes hace más sencilla la conversación siguiente. Saber qué esperan oír los pacientes después de un error ayuda a mantener la confianza y a corregir el rumbo.

La reevaluación también puede compartirse. Fijar un retorno con objetivo claro, una reevaluación planificada, da al paciente un papel definido: observar y reportar.

La alianza depende de condiciones que van más allá de la consulta individual. El servicio define el tiempo disponible, los canales de contacto y la forma en que se escriben y se comparten las notas.

Abrir las notas al paciente y crear un canal simple para correcciones aprovecha una mirada que ya existe (Bell, 2020). Simplificar la lectura, con menos jerga y más contexto, reduce las barreras de información (Lear, 2022).

El contacto activo después del alta de urgencias trae de vuelta información que se perdería (Gleason, 2021). Las medidas reportadas por el paciente, diseñadas con lente de equidad, permiten seguir la calidad del diagnóstico desde el punto de vista de quien recibe el cuidado (McDonald, 2024).

Los materiales de red de seguridad construidos con pacientes, cuidadores y clínicos tienden a usarse más (Wannheden, 2024). Quien participa en el diseño entiende mejor qué necesita estar escrito y qué necesita ser dicho.

También hay límites y cuidados que respetar.

La participación del paciente es una capa de seguridad, y el diagnóstico sigue siendo responsabilidad del equipo. Transferir al paciente la tarea de descubrir el error sería injusto y peligroso.

Los estudios de error notificado miden la percepción. Parte de lo que el paciente llama error puede ser una divergencia de entendimiento o una falla de explicación, y eso también merece atención (Bell, 2020). El estudio de multimorbilidad es transversal y muestra asociación, sin probar causa (Aoki, 2020).

Algunos pacientes prefieren recibir orientaciones directas y poca discusión sobre la incertidumbre (Cox, 2021). Respetar esa preferencia también es colaboración. Lo esencial es que el paciente sepa qué hacer y cuándo volver, aunque no quiera oír todas las hipótesis.

En la formación médica, esta mirada se puede entrenar desde temprano. Los estudiantes que practican explicar hipótesis en lenguaje sencillo, acordar señales de alerta y pedir al paciente que repita el plan llevan esos hábitos a la residencia. Los tutores que hacen lo mismo frente al aprendiz muestran, en la práctica, que compartir el razonamiento con el paciente es parte del buen diagnóstico, y no una pérdida de tiempo.

Médica conversando sonriente con una adolescente y su madre durante la consulta
Incluir al paciente y a la familia en la conversación fortalece la alianza en el diagnóstico. Crédito: Rhoda Baer, dominio público (licencia), vía Wikimedia Commons (página del archivo).

Cómo NEXO ayuda a entrenar este razonamiento

En NEXO, el caso del día es ficticio, con presentación clínica real y hasta seis pistas progresivas, y tú propones el diagnóstico buscando el código en la CIE-10.

Los límites de uso del juego están descritos en la página de economía de NEXO. Si investigas la enseñanza del razonamiento clínico, la página para investigadores explica cómo entrar en contacto. Los profesionales que escriben o revisan casos encuentran información en curaduría y en creadores, y las instituciones pueden conocer la propuesta en la página para alianzas. Entrenar el diagnóstico diferencial con pistas y buscar el código correcto en la CIE-10 completan este entrenamiento.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el paciente como colaborador en el diagnóstico?

Es el paciente que participa en las etapas del razonamiento: cuenta la historia, entiende las hipótesis, observa la evolución y avisa cuando algo cambia. La definición actual de error diagnóstico incluye la falla en comunicar la explicación al paciente (Gleason, 2021).

¿Los pacientes logran identificar errores diagnósticos?

Sí, en parte. Entre los pacientes que leyeron su propia nota, 1 de cada 5 encontró un error, y los más graves involucraron diagnósticos, historia y medicamentos (Bell, 2020).

¿Hablar de la incertidumbre reduce la confianza del paciente?

Depende de la forma. La incertidumbre expresada de forma explícita estuvo asociada a más satisfacción cuando vino junto con un tono positivo, colaboración e información (Dahm, 2023).

¿Quién tiene más dificultad para participar?

Las personas con menor alfabetización digital y en salud enfrentan más barreras para entender el registro y responder a errores (Lear, 2022). Los canales solo digitales alcanzan a pocos pacientes (Gleason, 2021).

¿Cómo deben ser las indicaciones al alta?

Adaptadas al paciente, prácticas y con señales concretas de retorno (Friedemann Smith, 2022). La información escrita sumada a la explicación hablada ayuda a recordar (Wannheden, 2024).

¿El paciente pasa a ser responsable del diagnóstico?

La responsabilidad sigue con el equipo. El paciente aporta una mirada que al equipo le cuesta alcanzar, sobre todo después de la consulta.

Mensajes para llevar

  • El diagnóstico incluye comunicar la explicación al paciente, y fallar en eso también es un error.
  • El paciente ve la evolución fuera del consultorio y puede avisar cuando algo cambia.
  • Las notas abiertas permiten que el paciente encuentre errores de diagnóstico, historia y medicamentos.
  • La incertidumbre expresada con colaboración y un plan mejora la experiencia en lugar de asustar.
  • Una red de seguridad adaptada, escrita y hablada, con teach-back, ayuda al paciente a saber cuándo volver.
  • Canales variados y pensados para la equidad evitan que la colaboración quede restringida a quienes ya tienen más recursos.

¿Quieres entrenar el razonamiento a partir de las pistas que trae el paciente? Juega el caso del día en NEXO.

Referencias

  1. Aoki T, Watanuki S. Multimorbidity and patient-reported diagnostic errors in the primary care setting: multicentre cross-sectional study. BMJ Open. 2020. PMID 32819954. DOI 10.1136/bmjopen-2020-039040.
  2. Bell SK, Delbanco T, Elmore JG, et al. Frequency and Types of Patient-Reported Errors in Electronic Health Record Ambulatory Care Notes. JAMA Netw Open. 2020. PMID 32515797. DOI 10.1001/jamanetworkopen.2020.5867.
  3. Cox CL, Miller BM, Kuhn I, et al. Diagnostic uncertainty in primary care: what is known about its communication, and what are the associated ethical issues? Fam Pract. 2021. PMID 33907806. DOI 10.1093/fampra/cmab023.
  4. Dahm MR, Cattanach W, Williams M, et al. Communication of Diagnostic Uncertainty in Primary Care and Its Impact on Patient Experience: an Integrative Systematic Review. J Gen Intern Med. 2023. PMID 36127538. DOI 10.1007/s11606-022-07768-y.
  5. Friedemann Smith C, Lunn H, Wong G, et al. Optimising GPs' communication of advice to facilitate patients' self-care and prompt follow-up when the diagnosis is uncertain: a realist review of 'safety-netting' in primary care. BMJ Qual Saf. 2022. PMID 35354664. DOI 10.1136/bmjqs-2021-014529.
  6. Gleason KT, Peterson S, Dennison Himmelfarb CR, et al. Feasibility of patient-reported diagnostic errors following emergency department discharge: a pilot study. Diagnosis (Berl). 2021. PMID 33006949. DOI 10.1515/dx-2020-0014.
  7. Gerard M, Fossa A, Folcarelli PH, et al. What Patients Value About Reading Visit Notes: A Qualitative Inquiry of Patient Experiences With Their Health Information. J Med Internet Res. 2017. PMID 28710055. DOI 10.2196/jmir.7212.
  8. Lear R, Freise L, Kybert M, et al. Patients' Willingness and Ability to Identify and Respond to Errors in Their Personal Health Records: Mixed Methods Analysis of Cross-sectional Survey Data. J Med Internet Res. 2022. PMID 35802397. DOI 10.2196/37226.
  9. McDonald KM, Gleason KT, Jajodia A, et al. Achieving Diagnostic Excellence: Roadmaps to Develop and Use Patient-Reported Measures With an Equity Lens. Int J Health Policy Manag. 2024. PMID 39099491. DOI 10.34172/ijhpm.8048.
  10. Wannheden C, Hagman J, Riggare S, et al. Safety-netting strategies for primary and emergency care: a codesign study with patients, carers and clinicians. BMJ Open. 2024. PMID 39107019. DOI 10.1136/bmjopen-2024-089224.

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