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Ansiedad en el paciente con cáncer: ¿reactiva u orgánica?

Sillas tapizadas azules vacías, arrimadas a la pared de un pasillo de hospital

Alexei Peter dos SantosThiago Longo MoraesCaroline Wilhelmsen MartinsAlexei Peter dos Santos, Thiago Longo Moraes y Caroline Wilhelmsen Martins

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Índice
  1. Por qué este es un escenario de razonamiento
  2. Ansiedad esperada, trastorno y rastreo
  3. Causas orgánicas que imitan la ansiedad
  4. Medicamentos que producen ansiedad
  5. Síntomas físicos que se confunden con ansiedad
  6. Armando el razonamiento paso a paso
  7. Cómo NEXO ayuda a entrenar ese razonamiento
  8. Preguntas frecuentes
  9. Mensajes clave
  10. Referencias

Una mujer en tratamiento de cáncer de mama llega al ambulatorio diciendo que ya no puede dormir. Siente el corazón acelerado, las manos le tiemblan y hay días en que despierta con la sensación de que algo terrible va a ocurrir. La familia dice que está "muy nerviosa por la enfermedad", y la explicación parece obvia. Recibió un diagnóstico difícil, está en medio de la quimioterapia y tiene miedo del futuro.

La explicación puede ser correcta. Pero, antes de aceptar que la ansiedad es solo una reacción al cáncer, el clínico debe hacer una pregunta que cambia la conducta: ¿existe alguna causa orgánica o medicamentosa que produzca estos síntomas? En oncología, esa pregunta tiene muchas respuestas posibles. Corticoides, trastornos hormonales, metabólicos y neurológicos, efectos de otros medicamentos y síntomas físicos mal controlados pueden presentarse como ansiedad.

Este texto organiza ese razonamiento. Discute qué es esperado después del diagnóstico, cómo rastrear sin etiquetar, qué causas orgánicas imitan la ansiedad, qué medicamentos la provocan y cómo separar la ansiedad de síntomas como falta de aire y dolor.

Puntos principales

  • Entre 12 y 25 de cada 100 personas con cáncer tienen síntomas de ansiedad en cuestionarios (Grassi, 2023).
  • Los corticoides pueden causar insomnio, ansiedad e irritabilidad, en general en las primeras semanas (Seymour, 2025).
  • La tiroiditis por inmunoterapia, la hipoglucemia, la hipercalcemia y los tumores secretores pueden imitar la ansiedad.
  • La acatisia por antieméticos suele confundirse con agitación ansiosa (Vanegas-Arroyave, 2024).
  • Instrumentos cortos como el GAD-2 y el GAD-7 ayudan a rastrear, pero no diagnostican la causa.
  • Etiquetar como reactiva antes de investigar puede retrasar un diagnóstico tratable.

Sumario

Por qué este es un escenario de razonamiento

La ansiedad es uno de los síntomas más comunes en oncología y uno de los más fáciles de explicar. Casi todo el mundo entiende por qué alguien con cáncer estaría ansioso, y esa comprensión, que es humana y necesaria, crea un riesgo para el razonamiento clínico. Cuando la explicación psicológica parece suficiente, la investigación se detiene.

Ese cierre precoz es uno de los errores más conocidos en el diagnóstico. El clínico encuentra una explicación plausible, siente que entendió el problema y deja de buscar alternativas. En la persona con cáncer, las alternativas son muchas, y algunas son graves: trastornos metabólicos, efectos de medicamentos, inflamación del sistema nervioso y alteraciones hormonales causadas por el propio tratamiento.

Un relato de feocromocitoma muestra hasta dónde puede llegar ese error. La paciente pasó 13 años en tratamiento psiquiátrico para la ansiedad antes de que se identificara el tumor secretor de catecolaminas (Alguire, 2018). La historia es rara, pero enseña una regla general: un síntoma que parece psicológico puede tener una causa física, y la causa física solo aparece cuando se busca.

La ansiedad reactiva y la orgánica también pueden coexistir. La misma persona puede tener miedo del diagnóstico y, al mismo tiempo, tiroiditis o hipoglucemia. Por eso, el objetivo no es elegir entre una explicación y otra, sino garantizar que ninguna causa tratable quede fuera.

El razonamiento puede organizarse en tres preguntas. La primera es qué se espera después del diagnóstico, y qué ya configura un trastorno. La segunda es si existe una causa orgánica o medicamentosa que explique los síntomas. La tercera es si otro síntoma físico, como falta de aire o dolor, se está describiendo como ansiedad. Las secciones siguientes recorren esas preguntas en el orden en que suelen aparecer en el consultorio.

El orden importa porque cada pregunta cambia lo que viene después. Quien responde solo a la primera tiende a tratar el miedo y a reevaluar semanas más tarde. Quien pasa por las tres, incluso de forma rápida, logra pedir en la misma consulta los pocos exámenes que separan lo esperado de lo tratable.

Ansiedad esperada, trastorno y rastreo

Sentir miedo después de un diagnóstico de cáncer es esperado. La guía europea sobre ansiedad y depresión en adultos con cáncer describe que entre 12 y 25 de cada 100 pacientes tienen síntomas de ansiedad en cuestionarios de tamizaje (Grassi, 2023). Los trastornos de ansiedad definidos por entrevista son menos frecuentes, cerca de 10 de cada 100 en un metanálisis con 10 071 pacientes (Grassi, 2023).

La diferencia entre los dos números es importante. Muchos pacientes tienen síntomas que oscilan, aparecen cerca de exámenes o de consultas de resultados y mejoran con información, apoyo y tiempo. Un grupo menor desarrolla un cuadro persistente, que interfiere en el sueño, el trabajo, las relaciones y la capacidad de seguir el tratamiento.

La guía recomienda tamizar ansiedad y depresión en momentos clave del cuidado, como el diagnóstico, el tratamiento, el fin del tratamiento y la recidiva (Grassi, 2023). La misma guía recuerda que el tamizaje es solo el primer paso, y que quien puntúa debe recibir una evaluación más formal (Grassi, 2023). Esa evaluación incluye la búsqueda de causas orgánicas.

Instrumentos breves

El GAD-7 es uno de los cuestionarios más usados. Un estudio evaluó el instrumento en 718 personas de 70 años o más con cáncer avanzado y encontró buenas propiedades psicométricas en esa población (Saracino, 2024). La versión de dos ítems, el GAD-2, tuvo área bajo la curva entre 0,93 y 0,96 respecto del GAD-7 completo (Saracino, 2024).

El tamizaje en dos pasos usa primero una escala breve de síntomas y el cuestionario completo solo para quienes puntúan. Un estudio con 172 pacientes oncológicos probó esa estrategia con datos de la vida real, usando el GAD-7 como segundo paso para ansiedad (Gascon, 2024). En esa muestra, 39 de los 172 pacientes tuvieron diagnóstico de trastorno de ansiedad en la entrevista (Gascon, 2024).

Los instrumentos miden la intensidad de los síntomas, pero no dicen de dónde vienen. Un GAD-7 alto en una persona con tiroiditis por inmunoterapia sigue alto, y el tratamiento correcto es el de la tiroides. El cuestionario abre la conversación; la historia, el examen y algunos análisis de laboratorio completan el razonamiento.

Cuando la ansiedad pide otra explicación

Algunas señales sugieren que la explicación reactiva puede no ser suficiente:

  • inicio súbito, sin relación clara con un evento de la enfermedad;
  • síntomas físicos intensos, como taquicardia, temblor y sudoración, desproporcionados al miedo relatado;
  • inicio justo después de un medicamento nuevo o de un cambio en el tratamiento;
  • confusión, somnolencia, alteración de la memoria o del comportamiento;
  • crisis en ayunas o que mejoran después de comer;
  • ausencia de historia previa de ansiedad y poca respuesta a las medidas habituales.

Cada una de esas señales, aislada, está lejos de probar una causa orgánica, pero aumenta la probabilidad de que exista. Cuando aparecen, el siguiente paso es revisar la lista de medicamentos y pedir exámenes dirigidos.

Causas orgánicas que imitan la ansiedad

Varias condiciones comunes en oncología producen síntomas que el paciente describe como nerviosismo, opresión en el pecho o miedo sin motivo. Varían según el tumor y el tratamiento, pero algunas merecen recordarse en casi todos los casos.

Tiroiditis por inmunoterapia

Los inhibidores de checkpoint inmunológico pueden inflamar la tiroides. La revisión sobre eventos adversos de la tiroides describe que la tiroiditis suele aparecer en los primeros 3 meses de tratamiento, muchas veces con una fase inicial de tirotoxicosis (Muir, 2022). En esa fase, palpitaciones, temblor, insomnio y sensación de inquietud son frecuentes y pueden interpretarse como ansiedad.

La fase de exceso hormonal suele ser transitoria, y más de 40 de cada 100 pacientes con tiroiditis evolucionan a hipotiroidismo (Muir, 2022). La revisión recuerda que la mayoría de los casos es asintomática y se descubre por la monitorización de la función tiroidea, recomendada al inicio y repetida cada 6 semanas después del comienzo del tratamiento (Muir, 2022). Cuando hay síntomas, sin embargo, la dosificación de TSH y T4 libre es un examen simple que merece pedirse ante ansiedad nueva en quien recibe inmunoterapia. El texto sobre qué observar durante la inmunoterapia discute otros eventos inmunomediados.

Hipoglucemia

La hipoglucemia produce síntomas adrenérgicos que se parecen mucho a una crisis de ansiedad: sudoración, temblor, palpitaciones y hambre. En oncología, puede ser causada por tumores que producen factores semejantes a la insulina, situación descrita en la revisión sobre hipoglucemia paraneoplásica (Karamanolis, 2024). La revisión recuerda la tríada de Whipple: síntomas compatibles, glucosa baja medida en el momento y mejoría con la corrección (Karamanolis, 2024).

La revisión describe tumores de origen epitelial, vascular y mesenquimal asociados a este cuadro, con mesoteliomas y fibrosarcomas entre los mesenquimales más citados (Karamanolis, 2024). En quien tiene un tumor voluminoso y episodios de malestar sin explicación, la glucemia merece ser recordada.

Las crisis que aparecen en ayunas, de madrugada o después de ejercicio son una pista. Medir la glucemia durante el episodio es la forma más directa de confirmar o descartar la hipótesis. El texto sobre cómo se presenta la hipoglucemia describe los síntomas en detalle.

Hipercalcemia

La hipercalcemia es una de las complicaciones metabólicas más comunes del cáncer. La revisión sobre hipercalcemia maligna incluye ansiedad entre las manifestaciones neurológicas, junto a depresión, fatiga, letargo, debilidad y confusión, más marcadas en los niveles moderados y graves (Feldenzer, 2018). Cuando la ansiedad viene junto con sed, náuseas y estreñimiento, el calcio pasa a ser un examen obligatorio.

La medición de calcio, corregido por la albúmina o ionizado, es rápida y cambia la conducta. Las personas con metástasis óseas, mieloma o tumores que producen sustancias semejantes a la parathormona están entre las de mayor riesgo (Feldenzer, 2018).

Tumores secretores

El feocromocitoma y el paraganglioma producen catecolaminas y pueden causar crisis de palpitación, sudoración, cefalea y sensación de pánico. El relato de 13 años de ansiedad tratada como trastorno psiquiátrico muestra cómo este cuadro puede pasar desapercibido (Alguire, 2018). La investigación comienza por las metanefrinas, como discute el texto sobre lo que el nódulo adrenal puede producir.

Encefalitis límbica y tumores cerebrales

La encefalitis límbica, que puede ser paraneoplásica, se manifiesta con ansiedad, alteraciones del humor, crisis convulsivas y pérdida de memoria reciente. La revisión sobre trastornos neuropsiquiátricos por encefalitis límbica describe los criterios de Graus para el diagnóstico, que combinan el cuadro clínico con resonancia, electroencefalograma y líquido cefalorraquídeo (Kao, 2020).

La misma revisión describe que el cuadro suele comenzar de forma aguda o subaguda, con déficit de memoria y confusión como núcleo, y que síntomas psiquiátricos como ansiedad, depresión o psicosis pueden aparecer junto con alteraciones del comportamiento y del sueño (Kao, 2020). Ansiedad nueva con olvido reciente, crisis convulsiva o cambio de comportamiento es motivo para pensar en esta hipótesis.

Los tumores cerebrales también alteran el humor directamente. En la revisión sobre depresión y ansiedad en personas con glioma, la ansiedad aparece en 24 a 48 de cada 100 pacientes, según el estudio (van der Meer, 2023). En estos casos, la localización del tumor, el edema y las crisis epilépticas entran en la explicación, junto a la reacción al diagnóstico.

Bolsa de infusión con líquido rojo colgada de un soporte de suero, con el equipo descendiendo
Bolsa de quimioterapia con líquido rojo en el soporte de suero de una sala de infusión. Crédito: Retired electrician, CC0 1.0 (licencia), vía Wikimedia Commons (página del archivo).

Medicamentos que producen ansiedad

La revisión de la lista de remedios es uno de los pasos más productivos ante una ansiedad nueva en el paciente oncológico. Varios medicamentos usados de rutina pueden causar o empeorar los síntomas, y la relación temporal suele ser la principal pista.

Corticoides

Los corticoides están entre los medicamentos más usados en oncología, como antieméticos, para edema cerebral, dolor y apetito. Una serie de 10 años identificó 297 pacientes con trastornos mentales inducidos por corticoide, el equivalente a 11 de cada 100 de 2626 derivaciones al servicio de psiquiatría oncológica (Seymour, 2025). La dexametasona fue el corticoide más implicado, y el inicio de los síntomas tuvo una mediana de 14 días (Seymour, 2025).

El insomnio, la ansiedad y la irritabilidad fueron los síntomas más comunes en la serie, que también describió cuadros de ánimo y psicosis (Seymour, 2025). Los autores describen un espectro que va de cambios leves del ánimo y del sueño hasta la ideación suicida y la psicosis franca, y el cáncer de mama fue el tumor más frecuente entre las mujeres de la serie (Seymour, 2025). En la mayoría de los pacientes, el equipo inició algún psicotrópico, lo que muestra que el cuadro rara vez se resuelve solo con tranquilizar (Seymour, 2025). Preguntar cuándo empezó el corticoide, si el esquema cambió y si la persona toma el medicamento por la noche ayuda a vincular el síntoma con la causa.

La retirada del corticoide también puede producir síntomas. La fatiga, el malestar, los dolores y la alteración del ánimo pueden aparecer cuando se reduce el medicamento, y algunas personas describen ese periodo como una fase de nerviosismo. La historia de la medicación, con fechas, es tan importante como la lista actual.

Acatisia

La acatisia es una inquietud motora con una necesidad intensa de moverse, que lleva a la persona a caminar de un lado a otro y a no poder quedarse sentada. La actualización sobre trastornos del movimiento inducidos por medicamentos describe la acatisia como efecto de agentes que bloquean la dopamina, incluidos antieméticos como la metoclopramida (Vanegas-Arroyave, 2024).

El paciente suele describir la acatisia como ansiedad, y el equipo puede interpretar la agitación como un empeoramiento emocional. La revisión también señala que los anticolinérgicos no se recomiendan para tratar la acatisia, lo que refuerza la importancia de reconocer el cuadro y revisar el medicamento causante (Vanegas-Arroyave, 2024).

Anticonvulsivos

En personas con tumores cerebrales, los anticonvulsivos pueden alterar el ánimo. La revisión sobre glioma relata que, en un estudio con levetiracetam, 69 de 429 pacientes suspendieron el medicamento por efectos adversos, y 7 de ellos por depresión (van der Meer, 2023). La irritabilidad y la ansiedad también aparecen entre los efectos descritos.

Otros medicamentos para recordar

La lista puede revisarse con algunas preguntas simples:

  • si algún corticoide se inició, aumentó o redujo recientemente;
  • si se introdujo algún antiemético bloqueador de dopamina;
  • si la inmunoterapia comenzó en los últimos meses;
  • si hay anticonvulsivo, broncodilatador o estimulante en uso;
  • si algún medicamento para dormir o para la ansiedad se suspendió de repente;
  • si el paciente usa alcohol, nicotina u otras sustancias y cambió el consumo.
Pasillo de consulta externa de oncología con piso de cerámica y una fila de sillas de espera vacías
Pasillo de espera de un ambulatorio de inmuno-oncología, con las sillas vacías. Crédito: Avner, CC0 1.0 (licencia), vía Wikimedia Commons (página del archivo).

Síntomas físicos que se confunden con ansiedad

Algunas molestias físicas son descritas por el paciente con palabras emocionales. La falta de aire, el dolor mal controlado, la náusea y el insomnio pueden generar miedo e inquietud, y el tratamiento correcto es el del síntoma de base.

Disnea

La falta de aire y la ansiedad se alimentan mutuamente. La persona que siente falta de aire tiene miedo, y el miedo empeora la sensación de falta de aire. Un metanálisis sobre benzodiazepinas para la disnea en pacientes con cáncer comparó midazolam con morfina y encontró un riesgo relativo de 0,95, sin diferencia clara entre los dos (Yasuda, 2023).

Los autores concluyeron que la benzodiazepina sola no mejoró la disnea de forma significativa en comparación con los opioides y que la combinación puede ayudar en casos seleccionados (Yasuda, 2023). Para el razonamiento, la lección es otra: cuando la ansiedad aparece junto con la falta de aire, la causa de la disnea, como derrame pleural, anemia, embolia o progresión del tumor, debe buscarse antes de tratar solo el miedo.

Dolor y otros síntomas

El dolor mal controlado causa insomnio, irritabilidad y sensación de amenaza constante. La náusea persistente, el estreñimiento y la retención urinaria también pueden manifestarse como inquietud, sobre todo en personas mayores y en quienes tienen dificultad para comunicarse. En personas hospitalizadas, la agitación puede ser un signo de delirium, y el texto sobre cómo buscar la causa del delirium muestra la investigación.

Cuando la ansiedad es la respuesta correcta

Después de descartar las causas orgánicas, la ansiedad reactiva merece un cuidado propio. La información clara, el tiempo para preguntas, el apoyo psicológico y, cuando está indicado, el tratamiento farmacológico forman parte del cuidado oncológico. La guía europea describe la psicoterapia, la terapia cognitivo-conductual y las terapias basadas en atención plena como tratamientos eficaces (Grassi, 2023).

La ansiedad también afecta el razonamiento del propio paciente sobre la enfermedad, lo que el texto sobre cómo la ansiedad afecta el razonamiento discute en otro contexto.

Antebrazo sobre una sábana clara con catéter venoso periférico azul fijado con cinta y equipo transparente
Acceso venoso periférico fijado con cinta, como en la infusión ambulatoria. Crédito: Wilfredor, CC0 1.0 (licencia), vía Wikimedia Commons (página del archivo).

Armando el razonamiento paso a paso

Volviendo a la paciente de la apertura, el razonamiento comienza por preguntas sobre el tiempo y el tratamiento. ¿Cuándo empezaron los síntomas? ¿Qué cambió en la medicación en las semanas anteriores? ¿Recibe corticoide junto con la quimioterapia? ¿Usa antiemético? ¿Comenzó inmunoterapia? ¿Las crisis tienen relación con el ayuno o con el horario?

El examen físico busca signos que la queja emocional esconde: taquicardia persistente, temblor fino, bocio, pérdida de peso, inquietud motora, deshidratación y alteraciones neurológicas. Los exámenes iniciales suelen ser simples, y la lista debe adaptarse al tumor y al tratamiento.

La guía europea solo acepta el diagnóstico de trastorno de ansiedad cuando el cuadro no se explica por un medicamento o una enfermedad clínica (Grassi, 2023). La tabla resume las principales pistas, sin un orden fijo: la historia decide por dónde empezar, y cada fila trae la fuente del primer paso.

Pista Hipótesis Primer paso
Inicio semanas después del corticoide Efecto del corticoide Revisar esquema y horario (Seymour, 2025)
Inquietud motora después del antiemético Acatisia Revisar el bloqueador de dopamina (Vanegas-Arroyave, 2024)
Palpitaciones y temblor con inmunoterapia Tiroiditis TSH y T4 libre (Muir, 2022)
Crisis en ayunas, sudoración y hambre Hipoglucemia Glucemia durante el episodio (Karamanolis, 2024)
Confusión, sed y estreñimiento Hipercalcemia Calcio corregido o ionizado (Feldenzer, 2018)
Crisis de palpitaciones y cefalea Tumor secretor Metanefrinas (Alguire, 2018)
Alteración de memoria o crisis Encefalitis o lesión cerebral Imagen y evaluación neurológica (Kao, 2020)
Falta de aire con miedo Disnea con causa propia Buscar la causa de la disnea (Yasuda, 2023)

Si la paciente comenzó dexametasona con la quimioterapia y los síntomas surgieron dos semanas después, el corticoide pasa a ser la principal hipótesis, como sugiere la mediana descrita en la serie de casos (Seymour, 2025). Si recibe inmunoterapia, la medición de TSH entra antes de cualquier etiqueta. Si los exámenes son normales y la historia apunta al miedo al diagnóstico, la ansiedad reactiva pasa a ser la explicación más probable, ahora con base en una investigación y no en una suposición.

El diagnóstico de ansiedad reactiva es legítimo y frecuente. La diferencia es que debe ser una conclusión, y no un punto de partida. El texto sobre qué es la ansiedad ayuda a repasar los conceptos básicos.

Cómo NEXO ayuda a entrenar ese razonamiento

En NEXO, el caso del día es ficticio, con presentación clínica real y hasta seis pistas progresivas, y tú propones el diagnóstico buscando el código en la CIE-10.

Los límites de uso del juego están descritos en la página de economía de NEXO. Si investigas la enseñanza del razonamiento clínico, la página para Researcher explica cómo entrar en contacto. Los profesionales que escriben o revisan casos encuentran información en Curator y en Creators, y las instituciones pueden conocer la propuesta en la página para alianzas. Entrenar el diagnóstico diferencial con pistas y buscar el código correcto en la CIE-10 completan ese entrenamiento.

Preguntas frecuentes

¿La ansiedad es común en quienes tienen cáncer?

Sí. Entre 12 y 25 de cada 100 pacientes tienen síntomas de ansiedad en cuestionarios de cribado, y cerca de 10 de cada 100 tienen un trastorno de ansiedad (Grassi, 2023).

¿El corticoide puede causar ansiedad?

Puede. En una serie de 297 pacientes con trastornos mentales inducidos por corticoide, el insomnio, la ansiedad y la irritabilidad fueron los síntomas más comunes, con inicio en una mediana de 14 días (Seymour, 2025).

¿Qué exámenes ayudan a descartar una causa orgánica?

Dependen del contexto. TSH y T4 libre en quienes reciben inmunoterapia, glucemia durante las crisis, calcio y, cuando hay sospecha de tumor secretor, metanefrinas (Muir, 2022).

¿Qué es la acatisia?

Es una inquietud motora con ganas de moverse, causada por medicamentos que bloquean la dopamina, como algunos antieméticos, y muchas veces se confunde con ansiedad (Vanegas-Arroyave, 2024).

¿El GAD-7 sirve para pacientes oncológicos mayores?

Sirve. En 718 personas de 70 años o más con cáncer avanzado, el instrumento tuvo buenas propiedades psicométricas (Saracino, 2024).

¿La benzodiazepina resuelve la falta de aire ansiosa?

Los datos muestran que, por sí solo, no mejoró la disnea de forma significativa en relación con los opioides, y la combinación puede ayudar en casos seleccionados (Yasuda, 2023).

Mensajes clave

  • La ansiedad es común en el cáncer, pero la explicación reactiva debe ser una conclusión, y no un punto de partida.
  • Corticoides, antieméticos y anticonvulsivos están entre los medicamentos que más producen síntomas ansiosos.
  • Tiroiditis por inmunoterapia, hipoglucemia, hipercalcemia y tumores secretores pueden presentarse como ansiedad.
  • Los cuestionarios cortos detectan bien, pero la causa depende de la historia, del examen y de exámenes dirigidos.
  • La falta de aire y el dolor pueden describirse como ansiedad y piden tratamiento de la causa.
  • La ansiedad reactiva y la orgánica pueden coexistir en la misma persona.

¿Quieres entrenar el diagnóstico diferencial de síntomas que parecen emocionales? Juega el caso del día en NEXO.

Referencias

  1. Alguire C, Chbat J, Forest I, et al. Unusual presentation of pheochromocytoma: thirteen years of anxiety requiring psychiatric treatment. Endocrinol Diabetes Metab Case Rep. 2018. PMID 29644077. DOI 10.1530/EDM-17-0176.
  2. Feldenzer KL, Sarno J. Hypercalcemia of Malignancy. J Adv Pract Oncol. 2018. PMID 31086686.
  3. Gascon B, Elman J, Macedo A, et al. Two-Step Screening for Depression and Anxiety in Patients with Cancer: A Retrospective Validation Study Using Real-World Data. Curr Oncol. 2024. PMID 39590112. DOI 10.3390/curroncol31110481.
  4. Grassi L, Caruso R, Riba MB, et al. Anxiety and depression in adult cancer patients: ESMO Clinical Practice Guideline. ESMO Open. 2023. PMID 37087199. DOI 10.1016/j.esmoop.2023.101155.
  5. Kao YC, Lin MI, Weng WC, et al. Neuropsychiatric Disorders Due to Limbic Encephalitis: Immunologic Aspect. Int J Mol Sci. 2020. PMID 33396564. DOI 10.3390/ijms22010389.
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  7. Muir CA, Tsang VHM, Menzies AM, et al. Immune Related Adverse Events of the Thyroid: A Narrative Review. Front Endocrinol (Lausanne). 2022. PMID 35692394. DOI 10.3389/fendo.2022.886930.
  8. Saracino RM, Kehoe LA, Sohn MB, et al. Psychometric Properties of the Generalized Anxiety Disorder Scale (GAD-7) in Older Adults With Advanced Cancer. Psychooncology. 2024. PMID 39482282. DOI 10.1002/pon.70012.
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  11. Vanegas-Arroyave N, Caroff SN, Citrome L, et al. An Evidence-Based Update on Anticholinergic Use for Drug-Induced Movement Disorders. CNS Drugs. 2024. PMID 38502289. DOI 10.1007/s40263-024-01078-z.
  12. Yasuda S, Sugano K, Matsuda Y, et al. Systematic review and meta-analysis of the efficacy of benzodiazepines for dyspnea in patients with cancer. Jpn J Clin Oncol. 2023. PMID 36636762. DOI 10.1093/jjco/hyac206.

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