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Educación médicaComunicación y ética

Humildad cultural en la formación médica: cómo enseñar

Militar de salud midiendo los signos vitales de una paciente en el triaje de un servicio de urgencias en Acra, en Ghana

Alexei Peter dos SantosThiago Longo MoraesCaroline Wilhelmsen MartinsAlexei Peter dos Santos, Thiago Longo Moraes y Caroline Wilhelmsen Martins

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Índice
  1. Qué es la humildad cultural
  2. Competencia, seguridad y humildad: cuál es la diferencia
  3. Por qué fallan las listas de rasgos y qué explica el poder
  4. Qué dicen los estudios sobre enseñar humildad cultural
  5. La humildad cultural en el día a día de la clínica
  6. Cómo llevar el tema al currículo
  7. Límites de la evidencia
  8. Cómo ayuda NEXO a entrenar este razonamiento
  9. Preguntas frecuentes
  10. Mensajes para llevar
  11. Referencias

Un residente atiende a una señora que rechaza el examen propuesto. Ya escuchó en una clase que las personas de ese origen suelen desconfiar de los hospitales y concluye que el rechazo es cultural. Después de unos minutos de conversación, descubre el motivo real: ella cuida a su nieto por la tarde y el examen se programó justo en ese horario. La explicación prefabricada casi terminó la consulta.

Ese es el riesgo que la humildad cultural intenta evitar. En lugar de aprender listas de características de grupos, el profesional aprende a preguntar, a escuchar y a revisar su propio lugar en la relación. Este texto explica qué es la humildad cultural, cómo se diferencia de la competencia y de la seguridad cultural, qué muestran los estudios sobre la enseñanza del tema y cómo llevarlo al currículo y al lado del paciente.

Puntos principales

  • La humildad cultural es un compromiso de autoevaluación a lo largo de la vida, con atención al poder en la relación entre médico y paciente (Ogunyemi, 2024).
  • Las inequidades en salud vienen de relaciones desiguales de poder, y no de la falta de conocimiento sobre la cultura del otro (Curtis, 2019).
  • Los talleres de conciencia cultural pueden reforzar estereotipos cuando reducen grupos a listas de rasgos (Shepherd, 2019).
  • Las intervenciones breves mejoraron la percepción y el conocimiento de los participantes sobre el tema (Ogunyemi, 2024).
  • Los residentes que prepararon presentaciones sobre disparidades relataron más humildad cultural (Tsuchida, 2023).
  • La enseñanza funciona mejor cuando incluye reflexión, práctica y atención a las estructuras que moldean el cuidado (Metzl, 2014).

Sumario

Qué es la humildad cultural

La humildad cultural es un compromiso, para toda la vida, con la autoevaluación, la corrección de desequilibrios de poder en la relación entre paciente y médico y la construcción de alianzas de confianza (Ogunyemi, 2024). El foco sale del otro y vuelve al propio profesional: qué trae a la consulta, qué supone y qué todavía no sabe.

El término se acuñó en 1998 y describe una introspección dinámica y continua, orientada a reducir el desequilibrio de poder y aumentar la sensibilidad interpersonal (Smith, 2022). La idea central es que nadie se vuelve especialista en la cultura de otra persona. El especialista en la vida del paciente es el propio paciente.

Esto cambia el tipo de conocimiento que el médico necesita tener. En lugar de memorizar lo que cada grupo piensa sobre enfermedad, alimentación o muerte, aprende a investigar cómo esa persona, en ese momento, entiende lo que está sintiendo. La cultura deja de ser una etiqueta pegada al paciente y pasa a ser una pregunta abierta en la consulta.

Cultura, aquí, tiene un sentido amplio. Incluye origen y etnia, pero también religión, identidad de género, orientación sexual, clase social, discapacidad, profesión, edad y territorio. Una persona sorda que usa lengua de señas, un trabajador rural que vive lejos del servicio y una adolescente que llega sola a la consulta traen, cada uno, una forma propia de vivir la salud y la enfermedad.

Los autores describen tres dimensiones (Ogunyemi, 2024). La primera es el compromiso continuo con el aprendizaje, la autoevaluación y la reflexión crítica. La segunda es el reconocimiento y el abordaje de los desequilibrios de poder. La tercera es la responsabilidad institucional.

La tercera dimensión suele olvidarse. La humildad cultural es una actitud individual, pero también una exigencia para servicios y escuelas, que definen el tiempo de consulta, el acceso a intérpretes y lo que se enseña.

Competencia, seguridad y humildad: cuál es la diferencia

Tres términos aparecen con frecuencia en esta discusión, y se superponen. Vale la pena entender qué enfatiza cada uno.

La competencia cultural surgió con la propuesta de enseñar conocimientos y habilidades para atender a personas de culturas diferentes. Una crítica común es que la palabra "competencia" sugiere un punto de llegada, como si fuera posible dominar la cultura del otro.

La seguridad cultural desplaza el foco hacia el poder. Una revisión de la literatura sostiene que los profesionales y los servicios deben cuestionar las estructuras de poder que se dan por naturales y desafiar la propia cultura, en lugar de buscar competencia en la cultura de los demás (Curtis, 2019). La seguridad la define el paciente: es él quien dice si la atención fue segura.

Ese cambio en quién evalúa es importante. Un curso puede certificar que un profesional completó un módulo sobre cultura, pero esa certificación dice poco sobre cómo se sintió el paciente en la consulta. La seguridad cultural pide que el servicio escuche la experiencia de quien fue atendido y use esa escucha para cambiar la práctica (Curtis, 2019).

La humildad cultural hace hincapié en la actitud de aprendiz permanente y en la autoevaluación. Dialoga con las otras dos ideas y añade la noción de proceso sin fin. Una revisión en cirugía propone que la competencia, la seguridad, la humildad y la destreza cultural son todas necesarias para mejorar las experiencias y los desenlaces de los grupos minoritarios (Smith, 2022).

Concepto Énfasis principal Quién evalúa Riesgo cuando se enseña mal
Competencia cultural Conocimientos y habilidades sobre grupos El profesional y el curso Listas de rasgos y estereotipos
Seguridad cultural Poder, estructuras y experiencia del paciente El paciente Quedarse solo en el discurso institucional
Humildad cultural Autoevaluación continua y colaboración El profesional, con el paciente Convertirse en culpa individual sin cambio en el servicio
Competencia estructural Fuerzas sociales e institucionales que moldean la salud Equipo y servicio Distancia de la consulta concreta
Médica examinando a una paciente en una clínica móvil en una aldea de Pakistán
Atender en un contexto distinto al propio exige escucha y humildad antes de la conducta. Crédito: Russell Watkins, CC BY 2.0 (licencia), vía Wikimedia Commons (página del archivo).

Por qué fallan las listas de rasgos y qué explica el poder

Muchas formaciones en cultura empiezan con una descripción de las costumbres de cada grupo. La intención es buena, pero el resultado puede ser el opuesto al deseado.

Un análisis crítico sobre talleres de conciencia cultural señala que buena parte del tiempo acaba gastada en estereotipos e información superficial (Shepherd, 2019). El autor recuerda que la discriminación histórica en los servicios de salud ocurrió en parte justamente porque los clínicos tenían estereotipos culturales (Shepherd, 2019). Adoptar frases o gestos supuestamente típicos para crear vínculo puede sonar falso o paternalista.

Las listas también ignoran la variación dentro de cada grupo. Dos personas del mismo origen pueden tener religiones, lenguas, niveles de escolaridad e historias de vida muy diferentes. La pregunta directa al paciente es más precisa que cualquier generalización.

El mismo texto advierte sobre otro efecto secundario: cierta información sobre grupos puede despertar solo lástima y reforzar la imagen de personas indefensas (Shepherd, 2019). Esa imagen entorpece la colaboración, porque coloca al paciente en el lugar de quien necesita ser salvado, y al médico en el lugar de quien lo sabe todo.

El razonamiento clínico también se resiente. Cuando una explicación cultural prefabricada aparece temprano, funciona como un ancla y cierra la investigación antes de tiempo. La negativa a un examen, la demora en buscar atención o la baja adherencia al tratamiento pasan a atribuirse al grupo, y las causas concretas dejan de buscarse.

El mismo mecanismo aparece en el diagnóstico. El sesgo implícito lleva a asociar síntomas con características del grupo, y el estigma en el lenguaje cambia la conducta. La humildad cultural funciona como antídoto: cambia la suposición por la pregunta.

Si el problema rara vez es falta de información, ¿qué explica las inequidades? La respuesta pasa por el poder y por las estructuras que rodean la consulta.

La humildad cultural pide que el profesional mire el poder que tiene en la consulta. Él decide el tiempo, las preguntas, el vocabulario, el examen y el registro. El paciente muchas veces llega cansado, con miedo o con poca información.

Una revisión sobre seguridad cultural deja claro que las inequidades en salud vienen sobre todo de relaciones desiguales de poder, distribución injusta de los determinantes sociales, marginación, sesgos, privilegios no examinados y racismo institucional (Curtis, 2019). El problema rara vez es falta de información sobre la cultura del otro.

La competencia estructural lleva esta idea más lejos. La propuesta entrena cinco competencias, entre ellas reconocer las estructuras que moldean la interacción clínica y reformular explicaciones "culturales" en términos estructurales (Metzl, 2014). Los autores también hablan de humildad estructural, el reconocimiento de que el profesional tiene límites para ver y cambiar esas fuerzas (Metzl, 2014).

En el ejemplo del inicio, la negativa al examen parecía cultural y era estructural: un horario incompatible con la vida de la paciente. Reformular la explicación abrió una solución simple.

Las cinco competencias de la propuesta son reconocer las estructuras que moldean la interacción clínica, desarrollar un lenguaje para hablar de esas estructuras, reformular explicaciones culturales en términos estructurales, observar e imaginar intervenciones sobre esas estructuras y desarrollar la humildad estructural (Metzl, 2014). Para el estudiante, la tercera competencia suele ser la más útil en el día a día: cambiar la pregunta "¿qué en la cultura de esta persona explica esto?" por la pregunta "¿qué en la vida de esta persona, y en nuestro servicio, explica esto?".

Este cambio también protege contra la culpa. Cuando la baja adherencia se ve como característica del grupo, se responsabiliza al paciente. Cuando se ve como resultado de un transporte difícil, el costo del medicamento o un horario incompatible, el equipo pasa a tener algo concreto para resolver.

Médico militar tomando la historia de un paciente con la ayuda de un intérprete local
Con intérprete, la historia del paciente llega completa y sin presunciones. Crédito: U.S. Air Force photo by Staff Sgt. Veronica Pierce, dominio público (licencia), vía Wikimedia Commons (página del archivo).

Qué dicen los estudios sobre enseñar humildad cultural

Las intervenciones educativas publicadas son, en general, cortas y se evalúan poco después. Los resultados son prometedores, con límites que deben mencionarse.

Un taller interactivo de 90 minutos reunió a 133 estudiantes, residentes y profesores (Ogunyemi, 2024). El taller incluyó una presentación sobre equidad, la exploración de las propias identidades y la discusión de casos. La nota de percepción subió de 3,89 a 4,22, y la de conocimiento, de 0,52 a 0,67 (Ogunyemi, 2024).

Una intervención de una hora para estudiantes de tercer año se evaluó por el desempeño en las prácticas siguientes (Khoury, 2022). Los estudiantes que participaron tuvieron una pequeña mejora en la evaluación de los supervisores sobre relacionarse con los pacientes de forma respetuosa, cuidadosa y empática (Khoury, 2022).

En un programa de residencia en emergencias, 32 residentes prepararon presentaciones sobre disparidades en poblaciones vulnerables, como personas negras, trabajadores rurales migrantes, personas trans y personas sordas (Tsuchida, 2023). La responsabilidad reportada de aprender subió de 4,17 a 4,73, y la de estar atento a otras culturas, de 4,42 a 4,89 (Tsuchida, 2023).

Una sesión única de 90 minutos con 35 residentes de clínica médica usó el modelo de humildad y coraje cultural para introducir el cuidado espiritual de los pacientes (Drumright, 2024). La propuesta muestra que el concepto se aplica a temas más allá de la etnia y el origen, como la religión y la espiritualidad.

Los formatos varían, pero hay elementos en común. Casi todas las intervenciones combinan algún contenido teórico con actividades en las que el participante mira su propia identidad y sus propias suposiciones. El taller de 90 minutos, por ejemplo, pedía que los participantes exploraran sus identidades socioculturales y posiciones de poder antes de discutir casos (Ogunyemi, 2024). El programa de residencia, por su parte, ponía a los propios residentes en el papel de quien investiga y enseña (Tsuchida, 2023).

La humildad cultural en el día a día de la clínica

La humildad cultural aparece en actitudes concretas. Una propuesta de enseñanza basada en la terapia de aceptación y compromiso enumera características como apertura, autoconciencia, ausencia de ego, flexibilidad, respeto y apoyo en las interacciones (Lombardero, 2023).

La misma propuesta destaca la postura de quien admite no saber y está abierto a aprender del paciente (Lombardero, 2023). Esta postura también hace más fácil aceptar cuando uno se equivoca, lo que sirve tanto a la relación como al diagnóstico.

Un estudio cualitativo con 11 profesionales de fonoaudiología, terapia ocupacional, fisioterapia y nutrición en cuidados paliativos describió cómo practican la humildad cultural (Singh, 2023). Las estrategias fueron internas, como la autorreflexión, interpersonales, como la escucha, y de contexto, como el apoyo del servicio (Singh, 2023).

Este hallazgo refuerza que la humildad cultural es un conjunto de prácticas observables, y no solo una intención. Preguntar antes de suponer, comprobar si la explicación se comprendió, admitir cuando algo de la vida del paciente es desconocido y retomar el tema en otra consulta son actitudes que se pueden enseñar, observar y corregir.

En la consulta, algunas preguntas ayudan:

  • "¿Qué cree usted que está causando esto?"
  • "¿Hay algo en su vida, en su familia o en su fe que yo debería saber para cuidar de usted?"
  • "¿Qué es lo más importante para usted en este tratamiento?"
  • "¿Hay algo en el plan que vaya a ser difícil de cumplir?"
  • "¿En qué idioma prefiere hablar sobre su salud?"

Estas preguntas se acercan a la búsqueda de ideas, preocupaciones y expectativas. Cuando el idioma es una barrera, un intérprete profesional es parte del cuidado. Escuchar la historia del paciente completa el cuadro.

Equivocarse es parte del proceso. En algún momento, el profesional usará una palabra que hiere, supondrá algo equivocado o dejará de preguntar lo que debía. La humildad cultural pide reconocer el error con sencillez, pedir disculpas cuando corresponda y ajustar la conversación. Una frase como "creo que entendí mal, ¿puede explicarme de nuevo?" suele abrir más puertas que una justificación larga.

La comprobación de la comprensión también adquiere otro sentido. Pedir que el paciente explique el plan con sus propias palabras muestra si las indicaciones caben en su vida, y no solo si memorizó lo que se dijo.

Médica examinando a un niño en una clínica móvil en Pakistán
La humildad cultural aparece en gestos pequeños, como escuchar a la familia antes de examinar. Crédito: DFID - UK Department for International Development, CC BY 2.0 (licencia), vía Wikimedia Commons (página del archivo).

Cómo llevar el tema al currículo

La humildad cultural es difícil de enseñar solo con clases expositivas. Exige reflexión sobre la propia identidad, práctica con pacientes y ejemplos de quienes enseñan.

Algunas estrategias aparecen en los estudios y en la práctica:

  • talleres interactivos con exploración de las propias identidades y posiciones de poder;
  • presentaciones preparadas por los propios residentes sobre disparidades en poblaciones locales;
  • discusión de casos en los que la explicación "cultural" ocultaba un problema estructural;
  • reflexión escrita después de atenciones difíciles;
  • observación y retroalimentación sobre cómo el aprendiz pregunta y escucha;
  • participación de pacientes y comunidades en el diseño de las actividades.

La reflexión escrita gana fuerza cuando es guiada. El portafolio reflexivo ayuda a convertir el malestar de una consulta en aprendizaje. La empatía en la consulta también se entrena con práctica y retroalimentación.

El ejemplo de quien enseña pesa más que cualquier clase. El currículo oculto muestra cómo las bromas, los atajos y los comentarios en el cambio de turno enseñan más que el programa oficial. Un tutor que pregunta al paciente antes de suponer enseña humildad cultural sin dar una clase.

La evaluación del aprendiz debe acompañar esta lógica. Los exámenes de opción múltiple sobre costumbres de grupos miden poco de lo que importa. Observar una consulta, pedir una reflexión escrita y conversar sobre cómo el aprendiz afrontó una situación difícil dicen mucho más sobre el progreso real. La evaluación hecha por los supervisores sobre relacionarse con el paciente de forma respetuosa y empática, usada en uno de los estudios, es un ejemplo de medida cercana a la práctica (Khoury, 2022).

El tema también cabe en asignaturas que ya existen. Semiología, salud colectiva, ética, pediatría y cuidados paliativos ofrecen situaciones en las que preguntar sobre creencias, rutina y prioridades del paciente cambia la conducta. Integrar la humildad cultural a estos momentos evita que quede aislada en una clase única, recordada solo el día del examen.

Un ejemplo de actividad ayuda a visualizarlo. Después de un ambulatorio, el preceptor pide que cada estudiante elija una consulta en la que una suposición resultó equivocada. El grupo discute qué llevó a la suposición, qué pregunta podría haberla evitado y qué en el servicio hizo más difícil la situación, como la falta de intérprete o una consulta corta. En pocos minutos, la conversación toca las tres dimensiones de la humildad cultural: autoevaluación, poder y responsabilidad institucional.

La participación de pacientes en la enseñanza también amplía el aprendizaje. Escuchar de una persona cómo fue ser atendida, qué la hizo sentirse respetada y qué la hizo desistir de volver suele dejar más huella que un texto sobre el tema. Esa participación debe ser cuidadosa, con preparación, remuneración justa cuando sea posible y libertad para que la persona cuente solo lo que quiera.

Las escuelas y residencias también pueden mirarse a sí mismas. Quién enseña, a quién se invita a hablar, qué casos aparecen en los exámenes y cómo se describe a los pacientes en los materiales transmiten mensajes sobre quién importa. Revisar esos puntos es parte de la responsabilidad institucional que pide la humildad cultural.

El punto común entre estas propuestas es tratar la humildad cultural como práctica diaria, revisitada a lo largo de la formación, y no como tema de una clase aislada. Cada consulta ofrece una nueva oportunidad de preguntar, escuchar y aprender de quien está siendo atendido.

Límites de la evidencia

La mayoría de los estudios mide el autorreporte y el conocimiento justo después de la intervención (Ogunyemi, 2024). Pocos acompañan a los participantes durante meses, y casi ninguno mide desenlaces de pacientes.

Las muestras son pequeñas y provienen de programas específicos (Tsuchida, 2023). El efecto observado en el comportamiento, cuando se midió, fue pequeño (Khoury, 2022). Esto exige intervenciones más largas, integradas al currículo y evaluadas en la práctica clínica.

También existe el riesgo de convertir el tema en una responsabilidad solo individual. Sin cambios en el servicio, como tiempo de consulta adecuado, intérpretes y canales para escuchar a los pacientes, la humildad del profesional choca con estructuras que él solo no puede cambiar (Curtis, 2019).

Cómo ayuda NEXO a entrenar este razonamiento

En NEXO, el caso del día es ficticio, con presentación clínica real y hasta seis pistas progresivas, y tú propones el diagnóstico buscando el código en la CIE-10.

Los límites de uso del juego están descritos en la página de economía de NEXO. Si investigas la enseñanza del razonamiento clínico, la página para Researcher explica cómo entrar en contacto. Los profesionales que escriben o revisan casos encuentran información en Curator y en Creators, y las instituciones pueden conocer la propuesta en la página para alianzas. Entrenar el diagnóstico diferencial con pistas y buscar el código correcto en la CIE-10 completan este entrenamiento.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la humildad cultural?

Es un compromiso continuo con la autoevaluación, la corrección de los desequilibrios de poder en la relación con el paciente y la construcción de alianzas de confianza (Ogunyemi, 2024).

¿Cuál es la diferencia entre humildad y competencia cultural?

La competencia cultural enfatiza conocimientos sobre grupos, y la humildad enfatiza la actitud de aprendiz y la autoevaluación. Las revisiones sostienen que los conceptos se complementan (Smith, 2022).

¿Qué es la seguridad cultural?

Es un enfoque que pone el poder en el centro y define la seguridad del cuidado por la experiencia del paciente (Curtis, 2019).

¿Funcionan los talleres cortos?

Mejoran la percepción y el conocimiento justo después (Ogunyemi, 2024). El efecto sobre el comportamiento fue pequeño cuando se midió (Khoury, 2022).

¿Por qué las listas de características culturales son un problema?

Dedican tiempo a estereotipos y pueden reforzar la discriminación que pretenden combatir (Shepherd, 2019).

¿Cómo practicar la humildad cultural en la consulta?

Pregunta qué cree el paciente que está pasando, qué es importante para él y qué puede dificultar el plan. Admite lo que aún desconoces y mantente abierto a aprender (Lombardero, 2023).

Mensajes para llevar

  • La humildad cultural es un proceso continuo de autoevaluación y alianza, sin punto de llegada.
  • Las inequidades vienen del poder y de las estructuras, más que de la falta de conocimiento sobre el otro.
  • Las listas de rasgos culturales pueden reforzar estereotipos y ocultar problemas concretos.
  • Preguntar al paciente sobre sus ideas, prioridades y dificultades es más preciso que suponer.
  • Los talleres breves ayudan, pero el efecto duradero depende de la reflexión, la práctica y el ejemplo.
  • La responsabilidad también es del servicio, que define el tiempo, los intérpretes y la escucha.

¿Quieres entrenar el razonamiento clínico escuchando cada pista antes de concluir? Juega el caso del día en NEXO.

Referencias

  1. Curtis E, Jones R, Tipene-Leach D, et al. Why cultural safety rather than cultural competency is required to achieve health equity: a literature review and recommended definition. Int J Equity Health. 2019. PMID 31727076. DOI 10.1186/s12939-019-1082-3.
  2. Drumright B, Sacro Y, Nussbaum A. Enriching Spiritual Care in Medical Residents Through Cultural Humility and Courage. MedEdPORTAL. 2024. PMID 39070542. DOI 10.15766/mep_2374-8265.11423.
  3. Khoury NM, Suser JL, Germain LJ, et al. A Study of a Cultural Competence and Humility Intervention for Third-Year Medical Students. Acad Psychiatry. 2022. PMID 34410628. DOI 10.1007/s40596-021-01518-8.
  4. Lombardero A, Assemi KS, Jacobs NN, et al. An Acceptance and Commitment Training (ACT) Framework for Teaching Cultural Humility: A Guide for Translating ACT from a Therapeutic Context into a Medical Education Curriculum. J Clin Psychol Med Settings. 2023. PMID 36053403. DOI 10.1007/s10880-022-09909-1.
  5. Metzl JM, Hansen H. Structural competency: theorizing a new medical engagement with stigma and inequality. Soc Sci Med. 2014. PMID 24507917. DOI 10.1016/j.socscimed.2013.06.032.
  6. Ogunyemi D, Thind BS, Teixeira A, et al. Integrating Cultural Humility into Medical Education Using a Structured and Interactive Workshop. Adv Med Educ Pract. 2024. PMID 38911069. DOI 10.2147/AMEP.S460970.
  7. Shepherd SM. Cultural awareness workshops: limitations and practical consequences. BMC Med Educ. 2019. PMID 30621665. DOI 10.1186/s12909-018-1450-5.
  8. Singh H, Haghayegh AT, Shah R, et al. A qualitative exploration of allied health providers' perspectives on cultural humility in palliative and end-of-life care. BMC Palliat Care. 2023. PMID 37434238. DOI 10.1186/s12904-023-01214-4.
  9. Smith CB, Purcell LN, Charles A. Cultural Competence, Safety, Humility, and Dexterity in Surgery. Curr Surg Rep. 2022. PMID 35039788. DOI 10.1007/s40137-021-00306-5.
  10. Tsuchida RE, Doan J, Losman ED, et al. Cultural Humility Curriculum to Address Healthcare Disparities for Emergency Medicine Residents. West J Emerg Med. 2023. PMID 36976587. DOI 10.5811/westjem.2023.1.58366.

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